Festival Internacional de Poesía de Medellín
Artículo publicado en Knjizevne Novine (La Gaceta Literaria), Nro. 1.036 Belgrado (Serbia), el 15 a 30 de junio, 2001. Traducción enviada por el autor.

XI Festival Internacional de Poesía de Medellín
La ciudad del realismo mágico

Por Zlatko Krasni Del 1 al 10 de junio de este año en Medellín, la ciudad del pintor/escultor Fernando Botero, fue además de otras 20 ciudades de Colombia, centro poético del mundo con la presencia de más de 80 poetas de 50 países de los cinco continentes.

El Festival, inaugurado en 1991, ha tenido por concepto imponer el pensamiento y la razón contra el lenguaje de la destrucción, de darle al pensamiento la palabra y el verbo que pongan al descubierto el don esencial de la existencia. El Festival representa hoy una ceremonia que trasciende a la misma literatura y se transforma en el espíritu del pueblo. Expresa con sus símbolos un acto y a través de la articulación masiva de las voces poéticas un mensaje de alta comprensión en el espíritu humano. A la vez adquiere unidad en la diversidad, gracias a las diferentes concepciones que se manifiestan en muchos idiomas, se afirma en un mejor nivel estético y espiritual dentro del sector más representativo de la población, así dice la invitación a participar en este gran festival mundial de la poesía, con la firma de Fernando Rendón, conocido poeta colombiano y principal organizador de este evento.

“El Festival no es un espectáculo para llenar el vacío que deja la cultura de masas, es una congregación litúrgica, símbolos que los aedas de todos los meridianos geográficos expresan en el ritmo poético” , se dice más adelante en la descripción del Festival organizado por un grupo de poetas de la revista literaria Prometeo, una de las más importantes del “continente verde”, fundada en el año de 1982.

El Festival de este año transcurrió de acuerdo a su concepción, dentro del espíritu de la fraternidad poética y la presencia ante un auditorio que tanto por su volumen como por la atención concentrada a la lectura ha superado hasta el deseo más audaz de los poetas solitarios. Tanto la primera como la última lectura poética se llevaron a cabo al aire libre en un anfiteatro con un público de diez mil amantes de la poesía. Los huéspedes hicieron su aparición en grupos de cinco. Primero se presentó a los poetas de las diferentes etnias de América Latina: (mayas, zapotecas, bajo, yanaconas, mapuches, kamsá), luego los poetas de los países hispanoamericanos, enseguida los de Oceanía (Nueva Zelanda, Samoa, Kiribati, Aotearoa), Asia, África Europa Occidental y Oriental.

Los poetas ajenos al español se expresaron en sus idiomas maternos, luego un actor dio lectura a la correspondiente y previa traducción. Los indígenas participaron en forma bilingüe: leyeron en su idioma, para nuestros oídos algo singular por los sonidos y consonantes dentales, también lo hicieron en español. Una torre de Babel en miniatura: uniforme espíritu poético en la diversidad de su expresión.

En donde quiera que los huéspedes del mundo participaron: en las plazas, en las aulas, en las salas de las bibliotecas, en los teatros, en los atrios de la asamblea, en el jardín botánico, todos los sitios estaban repletos, principalmente de un público joven, estudiantes. Los poetas fueron cuidadosamente escuchados y estruendosamente aplaudidos. Estamos totalmente convencidos: si para los poetas existe una tierra prometida, entonces esa es Colombia.

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