Festival Internacional de Poesía de Medellín

Humberto Ak’abal (Nación Maya, Guatemala, 1952)

Y nadie nos ve La llama de nuestra sangre arde,
inapagable
a pesar del viento de los siglos.

Callados,
canto ahogado,
miseria con alma,
tristeza acorralada.

¡Ay, quiero llorar a gritos!

Las tierras que nos dejan
son las laderas,
las pendientes,
los aguaceros poco a poco las lavan
y las arrastran a las planadas
que ya no son de nosotros.

Aquí estamos
parados a la orilla de los caminos
con la mirada rota por una lágrima...

Y nadie nos ve.

*

Libertad Sanates, zopes y palomas
se paran sobre catedrales
y palacios
tan igual como sobre piedras,
árboles y corrales...

y se cagan sobre ellos
con toda la libertad de quien sabe
que dios y la justicia
se llevan en el alma.

El mecapal Para
nosotros
los indios

el cielo termina
donde comienza
el mecapal.

Ganas de llorar El pueblo estaba lleno
de espantos.

Ahora no se ven
por ningún lado
ni se habla ya de ellos.

Hay ratos que
me dan ganas de llorar
porque yo los conocí;
me enseñaron el miedo.

Raíces No sé que extraña flor
es mi corazón.

Echa raíces
de la tarde a la mañana,
en cada despedida
hay que arrancarlo

y cómo duele.

Pluma encendida Mientras la pluma
se mantenga encendida

las palabras del poeta
deben arder sobre la hoja

hasta que el lector
quede ciego.

Humberto Ak’abal nació en Momostenango, Guatemala, en 1952. Ha publicado los libros de poesía El animalero (1990); Guardián de la caída de agua (1993, galardonado con el Quetzal de Oro APG, por la Asociación de Periodistas Guatemaltecos); Jaguar (1994); Hojas del árbol pajarero (1995) y Breve Antología (1995). Su obra ha sido traducida al francés, alemán e inglés. Poemas suyos han aparecido en periódicos y revistas de Centroamérica, México, Venezuela, Uruguay, España, Francia y Austria. Su libro Guardián de la caída de agua, fue nominado el libro del año y galardonado con el Quetzal de Oro APG, 1993, por la Asociación de Periodistas guatemaltecos.
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