Festival Internacional de Poesía de Medellín

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Andrei Voznesensky (Rusia, 1933)

No olvides

En alguna parte un hombre se pone sus cortos,
su camisilla azul de listas,
sus jeans;
un hombre se pone
su chaqueta en la que hay un botón
que dice COUNTRY FIRST,
y sobre su chaqueta, su sobretodo.
Sobre su sobretodo,
tras desempolvarlo, se pone su automóvil,
y sobre éste se pone su garaje
(apenas justo para su carro),
sobre éste el patio de su apartamento,
y luego se asegura él mismo contra el muro del patio.
Entonces se pone a su esposa,
y después de ésta la próxima,
y luego la próxima,
y sobre esa se pone su subdivisión
y sobre esa su condado
y como un caballero se abrocha
las fronteras de su país;
y con su testa oscilando,
se coloca el globo completo.

Entonces viste el negro cosmos
y se abotona con las estrellas.
Cuelga la vía láctea sobre un hombro,
y tras ésta algún secreto más allá.

Mira en rededor:
De súbito
en la vecindad de la constelación de Libra
recuerda que olvidó su reloj.
Su tic-tac debe estar sonando en algún sitio
(Por si solo)
El hombre se quita los países,
el mar,
los océanos,
el automóvil, y el sobretodo.
Él no es nada sin el Tiempo.

Desnudo permanece en su balcón
y grita a los transeúntes:
“Por amor de Dios, no olviden su reloj!”

La Nariz

La nariz crece durante toda la vida de uno
(de fuentes científicas)

Ayer me dijo mi doctor:
“Usted puede ser muy diestro, sin embargo
Su hocico está helado.”
Así que no salgas al frío,
Nariz!

En mi, en ti, en los monjes capuchinos,
De acuerdo a reconocidas leyes médicas
Implacables como relojes, sin pausa
Triunfalmente crecen las narices.

Durante la noche crecen ellas
En cada ciudadano, alto o bajo,
En porteros, ministros, ricos y pobres,
Currucuteando sin parar como búhos,
Heladas y fuera de forma,
Brutalmente golpeadas por un boxeador
O suciamente aplastadas por una puerta,
Y aquellas de nuestras féminas vecinas
Como brocas son astutamente atornilladas
En más de un cerrojo.

Gogol esa mística alma inquieta,
Intuitivamente percibió su rol.

Mi buen amigo Buggins se embriagó: en su sueño
Parecía que, como aguja de iglesia
Rompiendo a través de lavabos y candelabros,
Perforando y despertando llamativos cielorrasos,
Empalando cada piso como
Recibos en un suncho,

Más arriba y más arriba

ascendía
su nariz.
“¿Qué significaría eso?” se preguntó a la siguiente mañana.
“Una advertencia,” dije yo, “de un día nefasto: parece
Como si fueran a llamarte a cuentas.”
El 30 el pobre Buggins fue capturado y hecho preso.

Por qué, O Creador de las Narices, por qué
Nuestras narices se prolongan, y nuestras vidas se acortan,
¿Por qué durante la noche estas protuberancias carnosas,
como vampiros o bombas de succión,
Nos drenan hasta la resequedad?

Reportan que los Esquimales,
Besan con su nariz.
Entre nosotros eso no ha sido comprendido.

Naturaleza Muerta

Ahora, con tus palmas sobre mis paletillas,
Abracémonos:
Deja que sólo exista el aliento de tus labios en mi rostro,
Sólo, a nuestras espaldas, el zambullir de oleadas.

Nuestras espaldas, que como dos conchas brillan a la luz de luna,
Atrás de nosotros están cerradas;
Aquí yacemos acurrucados, oyendo frente a frente,
Como un doble signo o como una fórmula gemela de la vida.

En el viento necio del mundo entero
Nuestros hombros de la intemperie nos escudan
La calma que ahora juntos alcanzamos,
Como una llama asida entre ambas manos.

¿Tiene cada célula un alma dentro de ella?
Si es así, abre de golpe todas tus pequeñas puertas,
Y todas tus almas aletearán como el jilguero
En las jaulas de mis poros.

Nada oculto está que no haya de ser conocido.
Ni aun por la tormenta de befas nos veremos
Separados de este abrazo, y abandonados
Como conchas mudas olvidadizas del mar.

Entre tanto, Oh carga de molestia y tensión,
Yaz sobre las conchas de nuestras espaldas en un gran montón:
Lo que no hará más que prensarnos aún más, uno con otro.

Estamos dormidos.

Yo soy Goya

Yo soy Goya
del campo yermo, excavado por el pico de escoplo del enemigo
hasta que los cráteres de mis ojos se abran
Estoy triste

Soy la lengua
de la guerra, las ascuas de ciudades,
sobre la nieve del año 1941
Estoy hambriento
Soy el gaznate
de una mujer colgada cuyo cuerpo como una campana
oscilaba sobre una plaza desierta
Yo soy Goya

¡Oh uvas de la ira!
¡He lanzado hacia el oeste

las cenizas del visitante no invitado!

y como clavos martillé estrellas entre el memorioso firmamento
Yo soy Goya

 

Andrei Voznesensky nació en Moscú, en 1933. Se graduó en el Instituto de Arquitectura de Moscú, donde Pasternak lo animó a continuar escribiendo. En 1960 publicó sus primeros libros Balada Parabólica y Mosaico, que llamaron la atención por su innovación y osadas metáforas, aunque Krushchev, lo señalara después, en 1963, como un formalista burgués. Otras de sus obras: Antimundos (1964); Corazón de Aquiles (1966); Sombra del sonido, 1970; Una mirada (Prosa poética, 1972); La pera triangular; y Maestro del espejo estañado. En 1967 se convirtió en miembro del Praesidium de la Asociación de Escritores Rusos. En 1983 aparecieron en la Unión Soviética tres volúmenes con su obra. W. H. Auden y Stanley Kunitz, son traductores de sus obras. Poeta experimental, ha incursionado ampliamente en la poesía visual. Sus Videos han sido reconocidos en Moscú, París, Nueva York y Berlín. Fue elegido Miembro de la Academia Rusa de Educación, la Academia Americana de Arte y Literatura y la Academia Europea de Poesía, entre otras instituciones. En 1996, Le Nouvel Observateour le llamó “el más grande poeta de nuestro tiempo”.
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