Festival Internacional de Poesía de Medellín

Acciones de los poetas ante la globalización

Por Jairo Guzmán
Especial para Prometeo


Con el ánimo de darle fluidez, circulación y consistencia al pensamiento de los poetas en torno a la globalización, presentamos el aporte del poeta colombiano Iván Graciano Morelo Ruiz.

La poesía de Iván Graciano nos devuelve el espíritu de lo terrígeno. Con un lenguaje auténtico logra revelarnos el dolor del destierro, producido por un conflicto sustentado en el fratricidio, que ha afectado directamente a la población colombiana. El poeta Iván Graciano Morelo Ruiz  (1967) nació en Arboletes, un municipio del  Mar Caribe en Antioquia, Colombia. Actualmente vive en Medellín. Es poeta, ensayista y cuentista. Editor y director de la revista de poesía La Tagua. De su libro, Bajo los palos de mango, presentamos el siguiente poema:

Canto II  
…el viento era de tierra, lleno de olores de monte.
PIO BAROJA

En mi tierra de viento caliente
otros son los linderos,
los alambres de púas
— donde quedó engarzada la camisa,
bandera raída de mi cuerpo —
invaden  el patio del rancho
que una noche tuve que abandonar
corriendo hasta esta ciudad
que no quiero.

Ahora retorno.

Y  los caminos para ir donde los vecinos,
 al caño, a la roza y al palo de mango de Paloma,
ya no los encuentro.
A sangre,
otros senderos se han abierto
y el cielo cerró su gran párpado azul.
Ya no cantan los pájaros gulungos
sus  chamánicos himnos a la tarde.
Sólo se oye el graznido de   cuervos acechantes,
y un eco repetido de ultratumba:
es mi perro que saluda y después
 ladra una oscura  profecía. 
 

Entrevista realizada por Jairo Guzmán al poeta Iván Graciano Morelo

Afirma Lipovetsky: “En éste espacio de modificación profunda de las estructuras productivas del capitalismo post-industrial, lo social como proyecto ha caído en el vacío” Desde esa perspectiva, ¿Qué sentido tiene la poesía y qué papel juega el poeta ante lo social?

I.G.-Hablar del sentido de la poesía es hablar del devenir humano y sus relaciones con la naturaleza. El “ser” de la poesía tiene su realización en el mundo, real y concreto, aunque a veces sus claves se muestren a través de símbolos, imágenes, alusiones y hasta aparentes abstracciones. Por eso me atrevo a afirmar que la poesía, sin imposiciones forzadas, es renovadora del orden cósmico, es conocimiento profundo del mundo; toca y trastoca los órdenes sociales; su materia es lo humano, de ahí que el sentido fundamental de la poesía sea crear “maneras de hacer mundos”, transformar la experiencia en lenguaje creador. Y voceros de este lenguaje son los poetas. La realidad se visibiliza o manifiesta  en cada uno de los miembros de la sociedad; por tanto, lo social está constituido por el hombre en sus diversos contextos históricos. La poesía posee al poeta y con él se articula al mundo, lo modifica, lo reinventa a través de la estética sublime del lenguaje poético. Por supuesto, éstos también deben  plantear hipótesis conscientemente acerca de esas modificaciones, si se quiere, desde una poética social, de compromiso con la realidad y su acontecer histórico.  La poesía por la poesía no tiene ningún sentido: todo acto de lenguaje conlleva el compromiso con su emisor, habla de él y para él, sea este individual o colectivo.  Un alejamiento de este principio de ser creadores (de) y creados (por) la poesía nos dejaría a merced de una lógica social gobernada por lo que, precisamente, Lipovetsky llama “lógica del vacío. A propósito, valga ilustrar lo que sostengo, a  partir de lo que viene ocurriendo con el Festival Internacional de Poesía de Medellín, y aunque no conozco  a fondo sus posturas políticas y sociales,  creo que están haciendo un trabajo interesante con un alto contenido de compromiso social y responsabilidad ética frente a lo que nos afecta o nos redime.

Y vale la pena continuar con ese  ejercicio, porque la ceguera  (propia de la posmodernidad), de la que habla José Saramago en uno de sus ensayos, no deja ver que lo social como proyecto ha caído al vacío, luego entonces, los poetas son antorchas que alumbran en medio de la oscuridad del sinsentido y algo se puede hacer aún.

Que la poesía siga siendo una fiesta de fundación de nuevos y mejores mundos  con los pies en la tierra, como otra opción de celebrar la vida con su comedia y su  tragedia.

¿Los cambios en la economía afectan la poesía?

I.G.- El poeta Robert Peake (México-Estados Unidos), en su artículo “La poesía y la Economía”, escribe : “El 2009 Ojai Festival de Poesía ha sido cancelado. La situación financiera actual ha afectado a nuestros fundadores, nuestros donantes potenciales considerablemente”... Partiendo de lo anterior, se afectan los eventos de poesía  como festivales, capacitaciones, talleres, difusión y otros afines. Sin embargo, la poesía va a estar siempre presente, y  mejor si es  en tiempos  difíciles. En tal sentido debemos serle  fiel,  leales, para regocijarnos,  embriagarnos mientras otros se echan la soga al cuello por un puñado de acciones perdidas  en tiempos de crisis económicas. La poesía está a salvo;  los dioses la protegen porque si no es por ella no existirían.

¿Cuáles son las batallas de la poesía ante la economía globalizada?

I.G.-Por ahí he leído poemas y pequeños ensayos desde la poesía en contra de la economía globalizada. Yo no sé si es que la poesía, o mejor, los poetas se quieren quedar rezagados frente a los cambios que, imperativamente, se  están dando de manera acelerada en el mundo, consciente, como es obvio, de que todo esto en cualquier momento ha de colapsar, no sabemos cómo, ni cuándo, pero sucederá y ahí estará la poesía para hablar de ello. Pero tampoco hay que ser pesimistas o fatalistas a ultranza, pues un nuevo mundo reverdecerá en medio del fragor de la guerra o en medio del caos cósmico, y ahí estará la poesía para cantarlo.   Me atrevería a plantear la hipótesis —corriendo el riesgo que ello implica—, de que la poesía también se “globalizó” desde hace rato.  En consecuencia, desde ese escenario, se deben desvelar los desmanes con que el capitalismo salvaje intenta defenestrar a la poesía . Generar opinión, conciencia, no solo para los académicos e intelectuales, también  en el común de la gente,  es necesario llegar pedagógicamente para que se den cuenta de cómo los afecta la economía global. El problema estriba  en que algunos poetas aun no han entendido que la poesía debe abrirse paso hacia esa población popular,  quizás porque se consideran cuerpos “celestes” y que la poesía es algo tan sagrado que se profana,  y si se pone al servicio de esas comunidades  entonces no tiene sentido  asumir posturas, a veces radicales, frente al capitalismo post-industrial.

 Por lo pronto, hay que hacer presencia con la poesía donde quiera que sea necesario: En los barrios populares, parques, escuelas, teatros, centros comerciales, estadios. La  prensa, radio, televisión, internet,  también son determinantes en esta batalla contra el vacío a que nos quieren abocar. Realizar  debates públicos,  ponencias,  dictar conferencias en eventos académicos (foros, seminarios), pues no solamente nos debemos quedar leyendo poesía en sitios cerrados y recibiendo aplausos ruidosos y corteses. Claro que una buena lectura de poesía debe ser un acto íntimo, pero si se comparte el pan fresco de la poesía, mucho mejor A las redes de poetas  también es necesario fortalecerlas cada vez más, para tal fin es esencial nutrir las asociaciones de poetas en Colombia y el mundo, así me digan que estoy cayendo  en el juego de la globalización, porque  tampoco la debemos satanizar del todo, yo creo que también tiene sus bondades y es la otra parte que debemos observar con ojos escrutadores y analizar en qué se pueden “beneficiar” los poetas e incluso la poesía misma. 

¿Qué modifica la globalización en el ámbito individual del poeta?

I.G.-Su esquema mental, sin dejar de repensar su contexto local. De alguna manera el poeta, sin que se lo proponga, también es  globalizado, el cual   en cualquier parte del mucho lo pueden “distinguir”, como se dice en Antioquia. El poeta se ve impelido a aprender  un segundo idioma. A través del “radar” (La internet), su poesía puede ser leída en cualquier parte del mundo. Tiene la posibilidad de viajar por el mundo, siempre y cuando las condiciones se le den. No es un sujeto aislado, desde luego, hace parte de la gran aldea global,  así se resista a la tan  cacareada globalización.

¿En qué es conveniente la globalización para los movimientos de expresión poética actuales?

I.G.-Se pueden aprovechar los medios virtuales para  difundir el pensamiento poético  a una  amplia población que  guste de la  poesía, pero   tampoco hay que obligar  a la  gente a que  crea en la poesía. Sin embargo,  el poeta también debe estar abierto a los  cambios que  se vayan dando en torno a la poesía. Luego entonces, es posible así cautivar nuevos amantes  y/o lectores de poesía. El relevo generacional de poetas debe proponer esos cambios, sin que sea la globalización la que incida directamente en la  poesía. Ahí tenemos esa ardua tarea. 

¿Qué define una vanguardia poética en el momento actual?

I.G.-El poeta debe ser sincero, en cuanto a que está sumergido en una realidad y debe ser portavoz de  de ella y expresarla poéticamente. Debe estar actualizado sin desconocer lo que otros poetas proponen desde sus realidades presentes. Así, participando de redes compartidoras de poesía se logran conocer las distintas estéticas que se practican en diferentes regiones del mundo, de tal cosa resulta un enriquecimiento de las formas expresivas poéticas. Así se va construyendo un lenguaje con perfiles comunes que logre un acercamiento intercultural en el ámbito de la poesía y de la vida. Y como vivimos una época definida por la desidia, la confusión y el vacío del sentido social y artístico, debe imponerse un estilo poético que exprese lo más profundo del ser humano y sus problemáticas culturales y existenciales en un lenguaje claro, evocador, suscitador de reflexiones y motivador de acciones concretas sobre la realidad.    

¿Es la poesía una superviviente?

I.G.-Así se desconozca  a la poesía en ciertos escenarios y por algunos fanfarrones de la cultura,  ella siempre ha estado presente, viva, vibrante. La poesía no ha muerto, así la pretendan sepultar algunos teóricos, pues son hipótesis e incluso especulaciones y están en todo su derecho. Pero los  poetas aún estamos vivos y  la poesía celebra aún el milagro de la vida. 

Mallarmé y luego el grupo de Noigandres (concretismo brasilero), asumieron de manera radical aquello de que el verso había cumplido su ciclo y su pulverización devino en el poema concreto. ¿Qué sucede actualmente con las formas poéticas, con el poema?

I.G.-Ha sucedido casi lo mismo que con el libro, se pensó en algún momento que éste iba a desaparecer, por el contrario se ha fortalecido. Partiendo de esa premisa, la poesía mantiene su dinámica propia, adaptándose a los cambios a que se ve enfrentada. Las estéticas posmodernas se están imponiendo a través de la mediatización de la vida cotidiana y están cobrando mucha fuerza tales estéticas, definidas por las formas experimentales, abstrusas, interlinguales, efectistas y que se inscriben en un maremágnum de voces que pretenden ser representativas de la multiculturalidad, pero que combinadas a lo posmoderno resultan ser desconcertantes, ruidosas.  Son formas crípticas,  casi  jeringonza  adornada con adjetivos rechinantes y neologismos pasados por el tamiz del capricho vacuo.  

¿Qué visión tiene de los poetas ante el tsunami del hipercapital y sus crisis? 

I.G.-Siendo el poeta un sujeto que lee una situación social sometida a una crisis, éste señala, denuncia, cuestiona, sensibiliza,  acerca de las consecuencias del  tsunami del hipercapital. Pero no sólo se tiene que quedar en el plano contestatario, sino que debe proponer cambios importantes en todas las esferas de la vida desde la poética, la ética y la estética. Asumir la crítica de las realidades que transforman la vida no es asumir posiciones políticas ortodoxas; más bien es una reacción natural a todo aquello que lo afecta, afectando también su quehacer poético. Para ello hace uso de una dimensión escamoteada generalmente a la poesía: el conocimiento. La poesía es también una forma, sublime y voluptuosa, de saber científico. El poeta es un científico que usa los instrumentos del inconsciente, de la magia, de la razón, de la palabra, del símbolo y del amor. Poesía sin amor ( a la vida y a la belleza) no es poesía, será vana palabrería aunque su estructura esté regida por la armonía y la música.   

5/11/2010

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