Festival Internacional de Poesía de Medellín

GIOVANNI GÓMEZ

Colombia, 1979


TIEMPOS

Hablo de los días y las noches
del trepidar de calles
del sol que perjura en sus navajas
Hablo de una llaga en mi espalda
donde el peso del mundo duele
de lo único que no dejan ver los cristales
del rencor y su transparencia en la sangre

Hablo de un animal dormido
y compases de vals con mariposas en mi alberca
Hablo de no poder ignorar
las auroras con sus muertos
de mis manos sudorosas
de las paredes donde se oculta el amor
del dios que canta en esas orillas
donde se rompen las olas

UNA PALABRA COMO CASA

Señor dame una palabra
que tenga la forma de un barco
un barco de velas inextinguibles
donde pueda ir a conocer el mar
Dame esta palabra por casa
por vestido por amante
deja que ella sea mi soledad
mi alimento y no pueda sobrevivirla

Aquí estoy tan vacío de formas
y silencio...

Toda mi inspiración semeja
el ruido de unas manos atadas
necesito un barco por cuerpo
y el amor por mar

Escúchame por estas alucinaciones
y la vastedad de las cosas que vuelven
a su lugar

MAS DEVOLVER LA LUZ
ES ENTREGAR DE SOMBRA UNA TRISTE MITAD

Si el sueño está ligado al peso de la sangre
cada sueño se embriaga del lado donde reposa
del origen donde fluye más lento el aire
Si me duermo de un lado
orillas del mar vienen hasta los ojos
se calla el viento húmedo
y están livianas las piedras
que vuelven insignificantes
tus pertenencias en el mundo
La visión puede ser el mareo
una corriente en la que llevando tu vida
se deshacen estas ansias jóvenes de dormir en cualquier lado
porque la sensatez es un barco
que no atraca en ninguna parte

Giovanny Gómez nació en Bogotá, Colombia, en 1979. Estudiante de Español y Literatura. Fundador y director de la Revista de Poesía Luna de Locos, en Pereira. Actualmente director del Cine Club Cine en Cámara. Con su primer libro Casa de Humo, ganó el Premio Nacional de Poesía María Mercedes Carranza. El jurado consideró que éste libro “tiene una unidad y una coherencia reflexiva que demuestra un cabal conocimiento de la tradición poética en lengua española y una forma personal de recrearla y asumirla. Su tono, demuestra que la modernidad es también una tradición: la lectura crítica y la honda reminiscencia del pasado clásico aún vigente.” Y de él dice William Ospina: “El joven quiere una palabra como casa. El joven poeta pide al lenguaje, una palabra que tenga la forma de un barco y añade: donde pueda ir a conocer el mar. Ha descubierto que el lenguaje es un instrumento para modificar el mundo, para viajar, para inventar, para recorrer distancias que tal vez no se pueden recorrer en ninguna otra nave. Y se hace poeta. Pero su primera comprobación es terrible: Toda mi inspiración semeja el ruido de unas manos atadas. No basta decidirlo, no basta desearlo, el lenguaje es indócil. Podemos tener la barca, pero el timón no está en nuestras manos. Podemos ir a conocer ese mar que tanto nos tentaba, pero una vez allí el mar es algo inmenso y desconocido, incluso amenazante. La plegaria ha sido atendida, pero no nos es dado el saber sino la incertidumbre, no nos es dada la certeza dulce sino la amargura de una pregunta. De un mar a las cinco de la tarde/ cuya penumbra no conoces/ de un sabor en la boca/ que se vuelve pregunta. ¿Qué puede intentar el poeta? La sinceridad de un tono, la autenticidad de una búsqueda, el miedo a las palabras que a veces lo prometen todo, que a veces incluso lo dan todo, pero que saben también revestirse de hosquedad y de silencio, negar sus dones, desamparar de todo sentido este mundo que urge y que abruma. Entonces el poeta se refugia en una suerte de fantasmidad y se dice que no tiene verdad definitiva la realidad/ y que buscamos los sueños. Porque tal vez el mundo es lo indescifrable, lo innombrable, esa música que no escucha nadie. Y va aprendiendo a no nombrar realidades sino inexistencias, evanescencias, cosas que pudieron ser y no fueron, paraísos clausurados. Te busco/ en esa ventana cerrada en la que ya no te veo/ y por la única que vi follajes finos/ donde tanta cosa/ sigue ahí preguntando/ y mira atrás/ los cielos que se cierran/ el corazón que pierdes.”

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