Festival Internacional de Poesía de Medellín

VÍCTOR RODRÍGUEZ NÚÑEZ

Cuba, 1955


ENTRADA

No sé por qué camino
pero he llegado aquí
Hasta este raro sitio
sin casas ni paisaje
Este lugar desnudo
de las piedras al alma
donde el mundo germina

Quizás también tú llegas
siguiendo ese camino
En esta vida harta
de aciertos y certezas
sólo el error nos une
La poesía es el reino
de los equivocados

CONJUROS

Mi madre recoge flores silvestres
entre los árboles de Selva Negra
El pico del tucán
      las plumas de la lapa
el canto del chorlito
            qué no la embrujen
Y no se quede atrás en el sendero
ni se vaya a perder
            entre tantos colores
El danto
   la guardatinaja
      el armadillo
qué se aparten de ella
Y acabe de subir esta colina
desde donde hoy la miro
      por primera vez Esa vela que alumbra
                  los ojos de mi madre
La vela desnudísima
con su candela áspera
    y su alma de cera
La vela que no duerme
      deshilando las sombras
La vela que no cesa
de volver luz su miedo
      y quieta se consume
Esa vela que solo
                  con tu aliento se aviva
La vela que no logran
a pesar del insomnio
                  apagar estos versos

TAROT

A la izquierda el amor
      su flecha única
que atraviesa el vórtice del verano
El tiempo y sus mitades
            La mujer amarilla
y la mujer azul vuelta de espaldas La fuerza a la derecha
      como siempre
La que abre las fauces del león
y lo congela todo con su risa
pero no se echaría
            la medialuna al hombro Y más al fondo el sol
                        inevitable derramando su miel
            sobre la ambigua torre
La torre que será
      abolida por el rayo Al centro la templanza
mezcla desconsolada
      el agua con el vino
Nadie la ve
      no obstante
su delantal está sucio de estrellas

Para Juan Epple

Víctor Rodríguez Núñez nació en La Habana, Cuba, en 1955. Poeta, periodista, crítico, traductor y profesor universitario. Ha publicado los poemarios: Cayama; Con raro olor a mundo, Premio David, 1981; Noticiario del solo, Premio Plural, 1987; Cuarto de desahogo, 1993; Los poemas de nadie y otros poemas, 1994; El último a la feria, 1995; Oración inconclusa, 2000; Con raro olor a mundo: Primera antología, 1978-1998, 2004; Actas de medianoche, 2006; y Actas de medianoche II, 2007. Fue redactor y jefe de redacción de la revista cultural El Caimán Barbudo, donde publicó numerosos trabajos sobre literatura y cine. Seleccionó las antologías de su generación: En su lugar la poesía, 1982; Usted es la culpable, 1985, y El pasado del cielo: La nueva y novísima poesía cubana, 1994. Es autor del ensayo Cien años de solidaridad: Introducción a la obra periodística de Gabriel García Márquez (Premio UNEAC, La Habana, 1986), y compiló y prologó la obra del mismo autor, La soledad de América Latina: Escritos sobre arte y literatura, 1948-1985 (La Habana, 1990). Es profesor de Literaturas Hispánicas en Kenyon College, Estados Unidos. En sus palabras, “La poesía es algo más que un reflejo porque puede hacer sangrar. Algo más que una escritura porque germina en la conversación. Algo más que un sitio porque está en todas partes. Algo más que un género porque se adelanta a la literatura. Algo más que un instante porque “el traje que vestí mañana”. Algo más que una fijeza porque la espiral y el río la imitan. Algo más que una iluminación porque se mete con las cosas. Algo más que un tesoro porque le sobra al pobre. Algo más que un ritmo porque le encantan los silencios. Algo más que un alarde de civilización porque hay notas al margen. Algo más que un nombre porque se enmascara y llega a ser anónima. Algo más que una fe porque rebasa la razón. Algo más que una gracia de poeta porque los lectores olvidan. Algo más que un testimonio porque “yo amo los mundos sutiles”. Algo más que un alma porque siempre toma cuerpo. Algo más que una mercancía porque no se vende ni se compra. Algo más que un poder sagrado porque desmitifica. Algo más que una idea porque es apasionada. Algo más que un signo de desinterés porque se enreda. Algo más que un sentimiento porque es metódica. Algo más que un refugio porque vale de herramienta. Algo más que un saber porque los poderosos la rondan. Algo más que un oficio porque en Cayama Higinio López hablaba en versos. La poesía es sólo algo más.”

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