Historia del Festival Internacional de Poesía de Medellín

Recuento de una batalla espiritual

Acto de clausura del XVI Festival    Vista general de la clausura del XVI Festival
Vista general del acto de clausura del XVI Festival Internacional de Poesía de Medellín
 
Panorámica del Teatro Carlos Vieco, clausura del XVI Festival

1991 : eran tiempos aciagos... Inevitable nombrar la guerra, que continúa, en una nueva fase. Muchos fueron los asesinados por el hecho de ser adolescentes, otros por hacer evidentes las fisuras a través de sus luchas sociales, otros por razones muy oscuras. Crímenes políticos selectivos. Cruce de fuegos. Narcobombas. Sicariato. Masacres indiscriminadas en lugares públicos. Escuadrones de la muerte sembraban la desolación en la ciudad. Había una alta tensión en la atmósfera anímica de la población y el lenguaje cotidiano entró en un lamentable deterioro, irradiando violencia y malestar. Imperaba el miedo. Miedo a ser silenciado, es decir, aniquilado.

Sabemos que en los tiempos más difíciles, en los tiempos en que más se atenta contra la vida y la sensibilidad, es cuando brotan con más fuerza las manifestaciones del espíritu. Es en los tiempos aciagos cuando la poesía eleva su mirada a las cumbres donde se capta la luz.

Ya desde la década de los ochenta se manifestaron signos que anunciaban ese momento de nuestra historia, relatando el estado precario de la condición humana, y a la par con esas circunstancias surgieron revistas de poesía (Prometeo, Punto Seguido, Interregno) aunque divulgaban el trabajo de poetas locales y eran editadas con escasos recursos. Muchas tuvieron una vida fugaz y muy pocas lograron permanecer. Se realizaron las ediciones antológicas de poetas colombianos Poetas en Abril y los primeros encuentros bajo el slogan La Poesía tiene la palabra, convocados por la Casa de Poesía Silva. Este era, a rasgos generales, el ambiente que se caldeaba en 1991, año de fundación del Festival Internacional de Poesía de Medellín.

La revista de poesía Prometeo desarrollaba desde 1982 una permanente labor de divulgación. Se divulgaban obras de autores fundamentales en la poesía universal. También poemas de poetas locales y de otras latitudes. Son muchos los autores y movimientos de la poesía que han contribuido a formar un espíritu nuevo. Sus visiones, sus obras poéticas y sus luchas por cambiar la vida han influido para alimentar el sueño de transformación espiritual que las circunstancias exigen.

Todo ese legado espiritual de una poesía viva, en constante movimiento, al calor de los hechos históricos y en su actitud crítica y preservadora de la dignidad humana, influyó de manera fundamental para que la revista Prometeo, con el apoyo de la administración del Cerro Nutibara de la ciudad, convocara a la ciudad a Un Día con la Poesía, en dicho lugar, el 28 de abril de 1991.

Participaron trece poetas colombianos :
Raúl Henao, Jorge Mario Echeverry, Fernando Linero, Gabriel Jaime Franco, Javier Naranjo, Carlos Vázquez, Fernando Rendón, Jairo Guzmán, Sarah Beatriz Posada, Carlos Enrique Ortiz, J. Arturo Sánchez, Angela García y Jorge Iván Grisales.
Hubo una presencia de 1500 personas. Era la manera como los poetas podían responder al constante deterioro del espíritu en la ciudad y a la oscuridad reinante. Lecturas de poemas (en el transcurso del día), montajes de poemas a través de la danza y el teatro y los monólogos teatrales, videos sobre la vida y obra de algunos poetas colombianos y talleres de creación poética, fueron los sucesos que posibilitaron el desencadenamiento de nuevos símbolos, una dimensión más habitable y un imaginario colectivo poblado de las visiones que la sensibilidad poética despierta.

Fue una colectiva vital, una intervención del espacio social , con la palabra poética como medio conductor de un ánimo vivificante, justo cuando muchos perdían la vida absurdamente, entre el horror de la matanza. Un fragmento de la declaración del comité organizador, leído en aquella ocasión, expresaba :

"Sucede en la ciudad el vigoroso crecimiento de la expresión poética, desde el anonimato hasta el identificado por el corazón, una instancia colectiva que vuelve certidumbre el llamado de Saint-John Perse : Que el poeta diga a todos claramente, el gusto de vivir este tiempo fuerte. Nuestra convocatoria se formula en la señal que nos enlaza y se erige rito y festejo" .

Se observó que el público convocado se identificaba entrañablemente con la poesía. Se percibió su operación catártica e insinuó la posibilidad de revivir al ser litúrgico que pervive en nuestra existencia más interior. Toda la ciudad, en sus diversos estamentos, se percató de lo trascendental de este acto y desde entonces es parte de su vida espiritual y cultural.

II

El II Festival Internacional de Poesía se realizó del 23 al 29 de abril de 1992, con la presencia de 37 poetas de ocho países de Europa y América :

Daniel Samoilovich (Argentina), los cubanos Víctor Rodríguez Nuñez y Antonio Conte, Miguel Donoso Pareja (Ecuador), Carlos Sahagún (España), Adolfo Castañón (México), Edmundo Aray (Venezuela), Antonio Cisneros (Perú), Manipiniktikinia (indígena Kuna-Tule de Panamá), y los colombianos Juan Manuel Roca, José Manuel Arango, Samuel Jaramillo, Eduardo Peláez, Fernando Charry Lara, Rogelio Echavarría, Gabriel Jaime Franco, Rómulo Bustos, Javier Naranjo, Fernando Rendón, Fernando Linero, Guillermo Martínez González, Horacio Benavides, Yirama Castaño, Jairo Guzmán, Jota Arturo Sánchez, Tarcisio Valencia, Margarita Cardona, Rafael Patiño, Jorge Iván Grisales, Jesús Rubén Pasos, Sarah Beatriz Posada, Antonio Correa, Gustavo Garcés, Orlando Gallo, José Libardo Porras, y Luz Helena Cordero.

Se celebraron 16 lecturas de poemas. Intervino el grupo de música "Clave de Luna" del Taller de Artes de Medellín. También se realizaron conferencias y ciclos de cine y videos. Se contó con la colaboración del Instituto Quirama.

Era algo sin precedentes en Colombia, respecto a la participación internacional de poetas, como a la participación de un número considerable de poetas colombianos. Y lo que más sorprende es la asistencia de un gran público, su actitud abierta a los signos que cifran la imagen poética.

Fue un acontecimiento bastante sorprendente por la inmensa concurrencia (20.000 personas a través de los distintos actos). Auditorios totalmente llenos. Se hizo necesario realizar lecturas de poemas en la calle, con megáfonos, al público que no podía entrar a algunos recintos, y que presionaba sobre las puertas de acceso a los auditorios. Estas lecturas sucedían abarrotadas de público, en varios escenarios, simultáneamente.

Así se inaugura, según lo planteado por los organizadores, un nuevo momento en el que "inesperadamente la poesía crece en nuestras vidas, se interpone en el camino de la sangre y espera a la juventud en su propio cuerpo. Escapa de los libros y museos, al desdén aristocrático de los eruditos y se inmiscuye en la torturada sensibilidad de las calles, asaltando el corazón y los sentidos", como dijera la declaración inaugural.

Se abre un territorio para develar al ser la dignidad de la poesía, su acción liberadora y una conciencia del otro. Generación de un oxígeno renovador para la existencia. Se hace posible un nuevo estilo de resistencia vital ante los conflictos que agreden la vida espiritual y cultural, cuya expresión sufría los embates del pánico generalizado. Este aspecto es fundamental para comprender el desarrollo creciente de este evento, cuyas características lo erigen como pionero en una nueva manera de asumir las propuestas de los mundos posibles a través del lenguaje poético.

La actitud de oponer al deterioro, tanto social como espiritual, el lenguaje de la poesía y que en ese propósito participara un sector representativo de la población, hace que el Festival Internacional de Poesía no sea asimilado como un espectáculo más. Por esos días los organizadores declaraban en su convocatoria: "Por su naturaleza misma, la poesía se erige como antídoto contra la barbarie y en sustancia fundamental de conocimiento, en visión y actitud nuevas y renovadoras del espíritu de la urbe conmocionada, sin ella no sería posible un nuevo lenguaje y la esperanza firme de la comunión entre los humanos...".

Fueron días verdaderamente espléndidos, en los que se hizo visible algo hace mucho tiempo olvidado : nuestra capacidad simbolizante, nuestra condición mágica y maravillosa de tener una voz que se vuelve unidad en la multiplicidad, a través del silencio que permite escuchar y es la naturaleza misma de nuestro ser más incógnito.

Uno de los participantes, el poeta mexicano Adolfo Castañón, expresó en una entrevista a la prensa, en aquella ocasión algo que devela uno de los múltiples alcances del Festival:

"En América Latina estamos más preocupados por hablar que por oír, más preocupados por escribir que por leer, más preocupados por aparecer en el escenario que por observar. Y un Festival como éste es una especie de gran apuesta hacia la atención. El valor de esto es el de suspender por un momento el mundo y permitirnos oírlo en sus formas inocentes, originales. Y esas son formas de la atención . No solo vivimos con prisa , sino sin saber qué queremos. Nos hace falta atención...Lo importante de este Festival, aunque suene paradójico, es que llaman la atención sobre el silencio".

Este aspecto destacado por el poeta es esencial para comprender las atmósferas alcanzadas en los recitales, las dimensiones indagadas por cada poeta haciéndolas una realidad colectiva .

La experiencia confirmó que el Festival es un gesto, más que literario, situado en las dimensiones de la catarsis, que logra la liturgia en su más pleno silencio, para que la voz resucite las imágenes. Allí se percibe que, ante la violencia, es posible construir una membrana protectora de imaginación. Todo el efecto oxigenador del II Festival permitió proyectarlo de manera más irradiadora y con la aspiración a una cobertura más amplia en una ciudad afectada por el miedo.

III

El III Festival Internacional de poesía en Medellín se realizó del 2 al 8 de junio de 1993, convocado y organizado por la revista Prometeo. La lectura inaugural fue en el Teatro Metropolitano y la clausura en el Coliseo Cubierto de la ciudad. Se desarrollaron un total de 25 lecturas en todas las zonas de Medellín y una programación de 12 actividades alternativas de cuatro exposiciones, cuatro conferencias y tres conversatorios una audición. Se realizó la primera exposición de poesía visual, enfocada en presentar el desarrollo histórico de esta forma expresiva de los signos, se presentaron audiciones musicales en cuya creación se partió de obras poéticas de autores contemporáneos y de siglos pasados.

Tomaron parte los siguientes 42 poetas de 19 países, de Europa, Asia y América: argentinos Jorge Boccanera, Daniel Samoilovich, Marcos Silber, Paulina Vinderman y Jorge Ariel Madrazo; Marcelo Arduz Ruíz (Bolivia), Affonso Romano de Sant'Ana (Brasil), Oswaldo Sauma (Costa Rica), los cubanos Pablo Armando Fernández, Marilyn Bobes y Víctor Rodríguez Nuñez; Eduardo Llanos (Chile), Jorge Enrique Adoum (Ecuador), Margaret Randall (Estados Unidos), Claude Esteban (Francia), Rigoberto Paredes (Honduras), Djahanguir Mazhary (Irán), Tony Harrison (Inglaterra), Gloria Gervitz (México), Claribel Alegría (Nicaragua), los peruanos Javier Sologuren, Aida Alonso, Luis La Hoz, Pedro Granados, Leoncio Bueno y Enrique Sánchez Hernani ; Santos López (Venezuela), y los colombianos Fernando Arbeláez, Juan Manuel Roca, Carlos Patiño, Eduardo Gómez, Henry Luque Muñoz, Gabriel Jaime Caro, Miguel Méndez Camacho, Alberto Vélez, Carlos Enrique Ortiz, Luis Eduardo Rendón, Gabriel Jaime Franco, Juan Diego Tamayo, Omar Ortiz, Daniel Jiménez y Horacio Benavides.

Se programaron 26 lecturas de poemas en auditorios, salas y parques y, complementariamente, conciertos musicales, exposiciones, danza y conferencias en torno a la poesía, en otras 12 sedes de la ciudad, con un público aproximado de 50.000 personas.

Poetas de diversas generaciones hicieron sonar la palabra impresa de sus poemas, ilustrando un devenir en el sueño que la imaginación desarrolla y prolonga en el viaje de la existencia.

Fue un verdadero impacto, una milagrosa intervención de la calle, a donde retornaba la poesía con toda su fuerza de representación y simbolización.

Podemos afirmar que con esta versión del Festival se hace más evidente su contundencia, su capacidad de intervención de la realidad de la ciudad con un nuevo aire, con una nueva luz para el espíritu compungido, para divulgar la gran alegría de vivir a pesar de las explosiones y los escombros. Sabemos que la poesía no soluciona los problemas estructurales, pero sin ella los seres humanos perecerían en total orfandad, en la esclavitud de sus precarias ocupaciones, en el shock de los clichés y en el marasmo de la vida en la sociedad industrial.

"La poesía ocupando espacios entre bombas y flores, allí donde la esperanza es tan explosivamente necesaria". Con estas palabras se refirió el poeta brasilero Affonso Romano de Sant'Anna a lo que él, como poeta participante, percibió en las intensas jornadas del III Festival.

El despliegue era tan amplio y nutrido que no se alcanzaban a comprender totalmente las dimensiones de esta concurrencia atenta, generosa. En esta ocasión se introducen nuevos elementos en el Festival; se le da espacio a una participación de poetas de muchos más países (respecto al anterior) y se dan los primeros avances en el sentido de encaminarse hacia un evento mundial.

El Festival se abrió como una flor cargada de futuro, señalando una forma muy alta del espíritu colectivo, terreno nutricio de las visiones, escenario de nuevas posibilidades para la palabra. Lo interesante de esta concurrencia es que su participación es fundamental en ese diálogo establecido con el ser del otro que es el sí mismo esparcido en voz, canto, danza rompiendo los espejos de la banalidad y de la disipación que ofrecen los actos masivos diseñados para distraer y manipular.

El III Festival Internacional de Poesía en Medellín signa un crecimiento en espiral, rebasando a los dos anteriores en dimensión, proyección social (por su cobertura en los barrios), diversidad de tonos, temas, técnicas poéticas, formas comunicativas de la poesía y programación alternativa.

Es un acto verdaderamente revolucionario, en el sentido de su visión poética y su aplicación en lo social; en su acción poética desde un pensamiento sobre la cultura y su propiciamiento de una participación colectiva, allí donde antes había desolación y abatimiento.

Medellín comienza a perfilarse, en ese momento, como una de las capitales internacionales de la poesía. Así se desencadena con más fuerza la divulgación y el sentido esperanzador de esta realización, que contó desde entonces con un auspicio económico más definitivo del Municipio de Medellín, en la justa aplicación del Acuerdo 39 de 1993 del Concejo Municipal; y del Instituto Colombiano de Cultura (Colcultura), devenido posteriormente en Ministerio de Cultura.

Desde el III Festival se asumió el mes de junio de cada año como el tiempo para tal celebración, fecha en el que estamos más cerca del sol.

Es 1993 el año que señala la consistencia de todas nuestras actividades. A partir de ese momento se vislumbra la necesidad de fortalecer mucho más la estructura básica de labores y se emprende la planeación y organización del IV Festival Internacional de Poesía en Medellín.

IV

La Revista Prometeo realiza el IV Festival Internacional de Poesía en Medellín entre el 2 y 8 de junio de 1994. Se inaugura en el Teatro Metropolitano y se clausura en el Teatro Carlos Vieco del Cerro Nutibara. El país continúa en su crisis galopante política, económica y social. Grandes sectores de la población se sienten excluidos de la participación activa en los procesos vitales de la ciudad y la marginalidad aumenta sus legiones.

Participaron en el IV Festival 45 poetas de 27 países, de Europa, Asia, Africa y América :

Los argentinos Juan Gelman, Rodolfo Alonso y Jorge Boccanera (Argentina); Thomas Albornoz (Brasil), Xiao Xue y Sun Youtian (China Popular), Ana Istarú (Costa Rica), los cubanos José Pérez Olivares y Zoé Valdéz, Satoko Tamura (Japón), los ecuatorianos Jorge Enrique Adoum y Margarita Laso; los españoles Jesús López Pacheco y Jesús Munárriz, Timothy Pratt (Estados Unidos); Henri Deluy (Francia); Roberto Sossa (Honduras), Eva Toth (Hungría), Neb Raj Bathia (India), Tony Harrison (Inglaterra), Valerio Magrell (Italia), Jean Portante (Luxemburgo), Gloria Gervitz (México), Juan Carlos Vilchez (Nicaragua), Aristeides Turpana (Panamá), Blanca Varela (Perú), Anjelamaría Dávila (Puerto Rico), Marin Sorescu (Rumania), Mazisi Kunene (Suráfrica), Rudolf Peyer (Suiza), Rafael Courtoisie (Uruguay), Juan Calzadilla (Venezuela); y los colombianos Héctor Rojas Herazo, Juan Manuel Roca, Humberto Jarrín, Raúl Henao, Carlos Vásquez, Jorge Mario Echeverry, Víctor López Rache, Wilson Frank, Javier Naranjo, Carlos Bedoya, Miguel Iriarte, Orietta Lozano y Jairo Guzmán.

Se organizó una exposición de obras del maestro Edgar Negret. El Taller de Artes presentó "Gestos para habitar el silencio", versiones de poemas para sordomudos, escritos por Samuel Vásquez. Se realizaron 27 lecturas de poemas, cuatro exposiciones, una conferencia y un acto de de poesía y teatro. Los actos se desarrollaron en 35 sedes de la ciudad, y dos municipios del Departamento de Antioquia, con una participación aproximada de 50.000 espectadores.

Es el principio de la realización de un sueño y es que la poesía influya en la vida de la sociedad, que se poetice más el destino humano, se llene de contenido, de sentido en medio de las dificultades y la incertidumbre sobre el destino del mundo y del hombre.

Poetas de gran trayectoria visitaron la ciudad para mantener viva la llama de la poesía. Poetas que aceptaron venir porque les llegaban ecos de una experiencia que había que vivir directamente. Aceptaron venir sin hacer caso a la leyenda negra de Medellín. De esta experiencia salió muy fortalecido el espíritu general que anima este encuentro, a esta cita anual a la que sorprendentemente asiste un número cada vez más creciente de personas y en el que se percibe un oído cada vez más alerta y afinado, una actitud más selectiva de la calidad de las obras leídas.

El público ve, más que nunca, a los poetas ejerciendo un trabajo muy singular : entrar en el trance de las palabras y despertar una conciencia del mundo, de la maravilla del mundo y la existencia de lo viviente, de la memoria que resucita los mundos sumergidos.

Se percibió con nitidez un mayor nivel en la calidad de los poetas asistentes y en la capacidad del público para valorar la poesía.

V

El V Festival Internacional de Poesía en Medellín se realiza del 7 al 14 de junio de 1995. Las lecturas de inauguración y de clausura se realizaron en el Cerro Nutibara, sitio emblemático de congregación en el contexto del Festival. Es quizá el escenario con el que más se identifica al Festival y se debe a que un público hasta de 8000 personas abarrota el lugar año tras año en cada lectura de poemas.

Tomaron parte en el V Festival 49 poetas de 25 países, por primera vez de los cinco continentes :

José Mena Abrantes (Angola), Lauren Williams (Australia), Christian Ide Hintze (Austria), Jorge Boccanera y Esteban Moore (Argentina), Ledo Ivo (Brasil), Leonardo García Pabón (Bolivia), Nikola Indjov (Bulgaria), María Montero (Costa Rica), los cubanos Alberto Rodriguez Tosca, Víctor Rodríguez Núñez y Antonio José Ponte, los chilenos Gonzalo Rojas, Enrique Saldivia y Floridor Pérez, Ulises Estrella (Ecuador), Antonio Carvajal (España), los franceses Lilliane Giraudon y Henri Deluy (Francia), José Luis Quesada (Honduras), Edoardo Sanguineti (Italia), Mutsuo Takahashi y Satoko Tamura (Japón), Anise Koltz y Jean Portante (Luxemburgo), José Emilio Pacheco y Adolfo Castañón (México), Manuel Orestes Nieto (Panamá), Antonio Cisneros (Perú), Elvio Romero (Paraguay), Ida Vitale y Martha Canfield (Uruguay), Christian Viredaz (Suiza). También tomaron parte los colombianos William Ospina, Juan Manuel Roca, Piedad Bonett, Angela García, Sarah Beatriz Posada, Felipe García, Elkin Restrepo, Samuel Serrano, Wilealdo García, Mery Yolanda Sánchez, John Galán Casanova, Anibal Arias, Joaquín Mattos Omar, Jaime Alberto Vélez y Pedro Arturo Estrada. La asistencia del público fue de cerca de 60.000 personas. Se desarrollaron 32 lecturas de poemas, cuatro conferencias y tres exposiciones sobre temas poéticos, incluyendo la exposición francesa de fotografías "Poesía en el Metro de París".

Gonzalo Rojas fue una figura emblemática en esta ocasión. Este poeta chileno es quizás uno de los más importantes poetas a nivel mundial y de los más representativos de la gran tradición latinoamericana. Sus lecturas fueron primordiales para sembrar un mensaje de vigor y dignidad de la vida. Como él mismo lo expresara por esos días en Medellín: "La poesía es una siembra de libertad en la cabeza, un modo de respirar, es un aire nuevo, no sólo para respirarlo sino para vivirlo. Es el niño, el bebé que está naciendo quien escribe, siempre estamos naciendo. Somos sombra que nace". Estas palabras lúcidas reafirman el carácter renovador de la poesía por la cual los habitantes de Medellín la aman.

Con el V Festival Internacional de Poesía en Medellín se le dio permanencia a "la energía dislocante de la poesía", se congregó un número cada vez más creciente de asistentes y se lograron importantes aportes en la coexistencia por la palabra y la fraternidad.

A partir del V Festival Internacional de Poesía se incorporaron trabajos de poesía experimental : algunos poetas intervinieron con poesía acústica o no-alfabética, poesía gestual y performance poético. Este nuevo factor experimental le ha dado al Festival gran versatilidad y nos recuerda a la poesía primitiva, anterior a la escritura.

Asistió este año el poeta austríaco Ide Hintze. Su participación introdujo un nuevo elemento de expresión poética y es la llamada poesía sonora, inscrita en el contexto de la poesía experimental. Esto permite ampliar la gama de expresión y se logra presentar un contexto de referencias muy novedoso en nuestro medio. Era la primera vez en la historia de la poesía en Colombia que se presentaba este tipo de exploraciones y se logróa informar acerca de este tipo de creación, polémica, confrontada con las estructuras convencionales de la lírica.

Con Ide Hintze se estructuraron las bases conjuntas para la creación de la Escuela de Poesía de Medellín, cuya fundación se daría en junio de 1996.

VI

Los ángeles de mi boca hablarán en tu corazón es un verso de Guillaume Apollinare, emblemático del VI Festival Internacional de Poesia realizado del 13 al 20 de junio de 1996, el que estuvieron presentes poetas de 22 países de cuatro continentes con una programación de 31 lecturas de poemas y una conferencia en diferentes lugares de la ciudad y Antioquia. Asistieron cerca de 60.000 personas. Tomaron parte, entre otros, los poetas :

Tobías Burghardt (Alemania), Grant Caldwell (Australia), Christian Ide Hintze y Wolfgang Bauer (Austria), Abdullah Sidran (Bosnia), Haroldo de Campos, Marilia Yoshimasu y Lindolf Bell (Brasil), Jorge Arturo Venegas (Costa Rica), Sigfredo Ariel (Cuba), Raúl Zurita (Chile), Aurora Luque (España), John Oliver Simon (Estados Unidos), Josée Lapéyrere e Yves Prie (Francia), Ernest Pépin (Guadalupe), el poeta indígena maya Humberto Ak´abal (Guatemala),Paolo Ruffilli (Italia),Gozo Yoshimasu (Japón), Coral Bracho (México), Benjamin Zephaniah (Reino Unido), Sainkho Namtchylak (Tuva), Martha Canfield (Uruguay), Alicia Torres (Venezuela), y los colombianos Juan Manuel Roca, Mario Rivero, Edmundo Perry, Renata Durán, Luis Eduardo Rendón, Ricardo Cuéllar, León Gil, Víctor Gaviria, Omar Ortiz, Rómulo Bustos, Gloria Posada, Omar Castillo y Hernán Vargascarreño.

En esta ocasión es el poeta fundador del concretismo brasilero, Haroldo de Campos, una de las figuras más representativas del Festival, tanto por sus importantes aportes a la poesía contemporánea como por la calidad de su obra.

Una constelación de poetas puebla de nuevo las calles de la ciudad. El Festival Internacional de Poesía inaugura un importante suceso en su contexto : la Escuela de Poesía de Medellín, con la cooperación de la Escuela de Poesía de Viena y de la Universidad de Antioquia. Se logra materializar una base teórica y práctica desarrollada a manera de cursos, en los que se tratan diversos temas por poetas participantes en el Festival.

Un avance espiritual significativo por el cual se puede comprender la frase de Mc Luhan: "La ciudad como aula de clase". Quitándole la connotación académica, es importante señalar que se practica un despliegue de conocimientos de diversa índole que circulan como flujos de energía entre todos los asistentes.

Podemos destacar la presencia en la Escuela de Poesía de la virtuosa vocal Sainkho Namtchylak , oriunda de Tuva, y quien propició un nuevo camino posible para la expresión de la poesía conectada con las voces más ancestrales de su tradición chamánica. Esto devela la necesidad de preservar un compendio de saberes comunicados en el seno del Festival.

Nuevos elementos le dan un carácter de poesía más cercana a la tradición oral, ancestral, onomatopéyica. Este despliegue enriquece el panorama expresivo e informa de diversas tendencias a nivel mundial.

Fue benéfica la presencia del poeta bosnio Abdulah Sidrán, por el hondo contenido de sus versos, por su fragmentación entre un conflicto absurdo de guerra y matanza. Su poesía conmovió por su alta concentración en el dolor y la nostalgia del país escindido. Cabe también destacar la singular poesía e interpretación del poeta japonés Gozo Yoshimasu y su percepción del mundo como una reverberación fantasmal.

El Festival Internacional de Poesía en Medellín, con el solsticio de verano, cabalga una nube plena de poesía. Las muchachas cantan y están alegres porque a la ciudad la pueblan frases únicas, antes no dichas, que nos invitan a vivir sin miedo, en la dicha de cada instante. Los hombres están serenos, escuchando para ver a través de las imágenes poéticas, vivientes en cada verso dicho por su propio autor, con sus propios ritmos, tonos y modulaciones, para recordarnos la maravilla de escuchar y hablar, es decir, de volver a ser en la pasión recobrada, que creímos perdida por la fuerza de alejamiento que la supervivencia ejerce.

VII

El VII Festival Internacional de Poesía en Medellín se celebró entre el 13 y 21 de junio de 1997. La frase emblemática que rigió las lecturas de poemas fue el verso de Jean Cocteau "Una gran primavera enloquece las venas".

Se hicieron presentes 51 poetas de 33 países de cinco: Rodolfo Alonso (Argentina), Peter Boyle, Pi-O (Australia), Werner Hörtner (Austria), Weydson Barros Leal (Brasil), Blanca Wiethüchter (Bolivia), Nedzad Ibrisimovic (Bosnia), Paul Dakeyó (Camerún), José María Zonta (Costa Rica), Norberto Codina y Sigfredo Ariel (Cuba), Yao Shanbi y Ji Di Ma Jia (China Popular), Ahmed Hegazy (Egipto), Alvaro García (España), Jean Clarence-Lambert (Francia), Ersi Sotiropoulo (Grecia), Jaap Blonk (Holanda), Ashok Vajpeyi (India), Sutardji Calzoum Bachri (Indonesia), Birgitta Jonsdottir (Islandia), Giuliano Scabia (Italia), Tendo Taijin (Japón), Jean Portante (Luxemburgo), Elsa Cross (México), José Craveirinha (Mozambique), Giovanna Pollarolo (Perú), Carlos Wong (Panamá), Egito Gonçalvez, Rosa Alice Branco (Portugal), Nicola Prelipceanu (Rumania), Pavel Grushko (Rusia), Claude Darbellay (Suiza), Marosa di Giorgio (Uruguay), Eugenio Montejo (Venezuela), los indígenas arhuacos de la Sierra nevada de Santa Marta Juan Marcos Pérez, Manuel Chaparro, Gregorio Pérez, Francisco Zalabata, el indígena mapuche Lorenzo Aillapán y los colombianos Raúl Henao, Guillermo Martínez, Carlos Bedoya, Eufrasio Guzmán, Jorge García Usta, Monique Facuseh, John Sossa, Gloria Posada y Orlando Sierra, Fernando Linero, Wilson Frank y Juan Diego Tamayo.

El VII Festival, con sus 42 lecturas de poemas expandió su programación en sincronía con la II Escuela de Poesía. Los poetas llegaron al corazón de los asistentes. Fue reveladora la presencia de cuatro mamos arhuacos de la Sierra Nevada de Santa Marta y su interés en dar a conocer mensajes que son fundamentales para lograr preservar la tierra.

En pleno solsticio de verano Medellín se convirtió entre las 6:40 de la tarde y 10:15 de la noche en un centro poético del mundo. En cada segundo el teatro Carlos Vieco estuvo rebosante de público que se convirtió en la metáfora del "más grande deseo de amar". Los poetas, iluminados con el verbo, dejaron constancia en voz alta de su agradecimiento por haberles permitido penetrar al corazón de una urbe que vive la necesidad de comunicación y tolerancia.

El poeta ruso Pável Grushkó expresó que "en Rusia se acabaron los recitales poéticos en los estadios y me pareció que aquí regresé a algo bello que tuve en mi patria".

Tanta gente reunida en silencio logró conformar un poema que se escribió entre el 13 y el 21 de junio, en pliegos de papel donde iban dejando versos. Al final resultó un poema, hecho por todos, dedicado a la ciudad. Esto permitió una conciencia del poema como creación y patrimonio colectivos, generado por todos.

El poeta italiano Giuliano Scabia expresó en aquella ocasión en un periódico colombiano: "De pronto me viene una imagen: De Vulgari eloquentia de Dante. Sí. Todas las lenguas del mundo con la mediación de las traducciones, son la lengua materna. Mi lengua materna, que aprendo. Y pienso: mi lengua materna es el dialecto de Padua (mi arhuaco) junto con el italiano, pero mi lengua materna es también todo ese cuerpo de lenguas /poemas mezclados, de caminos que se encuentran. Siento ahora toda la nobleza de la poesía (en ser la voz del aula del mundo). Y que ella, la poesía no es aquí un fantasma tímido y triste, sino una diosa joven, que baila dentro del fermento del mundo y mantiene despierta la vitalidad de la lengua. Es esto acaso lo que quiere significar Vajpeyi cuando en el gran teatro metropolitano dice: Es la primera vez que no me avergüenzo de ser poeta, y acaso lo mismo quiere decir el niño que pide el autógrafo, no a un futbolista, sino a un poeta: que antes que nada viene la lengua, guiada por la poesía".

VIII

El VIII Festival Internacional de Poesía en Medellín. Se realizó del 12 al 20 de junio de 1998. "Y la muerte no tendrá señorío" es el verso de Dylan Thomas que sirvió de escudo protector, de conjuro. Con este verso se palpó el milagro de la voz: una música esencial, como un oleaje recorriendo todos los cuerpos, haciendo una sola mente.

Sus fechas coincidieron con las del campeonato mundial de fútbol y de las elecciones presidenciales en Colombia. Estos sucesos de gran peso en la vida cotidiana de las multitudes, no impidieron que el Festival se desarrollara con la intensidad necesaria.

Fue el Festival de mayor expansión, respecto a todos los que le precedieron, pues tomaron parte 72 poetas de 44 naciones, de cinco continentes, leyendo sus poemas para una audiencia aproximada a las 120.000 personas. Se dictaron 8 conferencias con un público promedio de 300 personas cada una, en el marco de la III Escuela de Poesía, que contó con ocho cursos. Los poetas participantes fueron en esta ocasión :

Joachim Sartorius (Alemania), Saúl Yurkievich, Hugo Mujica y Pablo Narral (Argentina), Lionel Fogarty (poeta aborigen australiano), Bernard Widder (Austria), Noureni Tidjani Serpos (Benim), Thiago de Mello (Brasil), Chang Soo Ko (Corea del Sur), Tanella Boni (Costa de Marfil), Alfonso Chase (Costa Rica), Loredana Bogliun (Croacia), Nancy Morejón y Gerardo Fernández Fe (Cuba), Erik Trigger Olessen (Dinamarca), Abdouhraman Wáberi (Djibouti), Jorge Enrique Adoum (Ecuador), Mohammed Ibrahim Abu-Sinnah (Egipto), Justo Jorge Padrón (España), Julie Patton (Estados Unidos), Nicole Laurent-Catrice y Josée Lapéyrere (Francia), Tassos de Negris (Grecia), Ernest Pépin (Guadalupe), Carmen Matute y Héctor Rodas (Guatemala), Jaap Blonk (Holanda), Juan Ramón Saravia (Honduras), Ferenc Szónyi (Hungría), Ramakanth Rath (India), John Deane (Irlanda), Khal Torabully (Islas Mauricio), Edoardo Sanguineti y Claudio Pozzani (Italia), Mutabaruka (Jamaica), Takashi Arima (Japón), Mateja Matevski (Macedonia), Roberto López Moreno (México), Malangatana Gwenya (Mozambique), José Carr (Panamá), Mario Casartelli (Paraguay), Arturo Corcuera (Perú), Fernando Echevarría (Portugal), Vahé Godel (Suiza), Mazisi Kunene (Suráfrica), Sainkho Namtchylak (Tuva), Clemente Padín (Uruguay), Rafael Cadenas (Venezuela), el indígena mapuche chileno Elicura Chihuailaf, el indígena yanacona colombiano Freddy Chicangana, los indígenas arhuacos de la Sierra Nevada de Santa Marta Juan Marcos Pérez y Manuel Chaparro, y los colombianos Alvaro Miranda, Armando Romero, Rogelio Echavarría, Samuel Vásquez, Julián Malatesta, Jairo Guzmán, Jorge Torres, Pablo Montoya, Víctor Raúl Jaramillo, Edgar González, Gustavo Tatis Guerra, Mario Angel Quintero, Edgar Trejos, Carlos Enrique Sierra, Olga Lucía Estrada, Liliana Ladrón de Guevara, Pedro Olivella, Andrés Nanclares y Sabas Mandinga.

Paralelamente se desarrolló la III Escuela de Poesía de Medellín, en la que dictaron ocho conferencias y algunos cursos, entre otros, los poetas Saúl Yurkievich, Josée Lapeyrére, Bernhard Widder, Julie Patton, Sainkho Namtchylak, Oscar Gonzáz y Clemente Padín. El VIII Festival logró un estado alto, tanto en su convocatoria como en su irradiación, realizándose 73 recitales en once ciudades del país y cuatro municipios de Antioquia. 26 idiomas poblaron los auditorios, el cielo de la ciudad como una babel recuperada para la comunicación entre los seres. Se reafirmó en su esencia, en su actitud de condensar la fuerza espiritual de todos los participantes.

IX

En medio de una grave situación de guerra interna y deterioro de la economía nacional, y de una explosiva situación social, tres días después que apareciera una circular del Departamento de Estado norteamericano advirtiendo a turistas extranjeros y en especial norteamericanos, que no vengan a Colombia, porque podrían ser asesinados, se inició el IX Festival Internacional de Poesía en Medellín (18 al 26 de junio de 1999), en el que tomaron parte :

Hans Magnus Enzensberger (Alemania), Francisco Madariaga (Argentina), Christian Loidl (Austria), Judith Beveridge y Dorothy Porter (Australia), Anibal Beça (Brasil), Eduardo Mitre (Bolivia), Paul Dutton y Émile Martel (Canadá), Lee Kang-won (Corea del Sur) Guillermo Fernández (Costa Rica), Alex Pausides (Cuba), Gonzalo Millán (Chile), Hassan Teleb (Egipto), Miguel Donoso (Ecuador), Otoniel Guevara (El Salvador), Aitana Alberti y Andolin Eguzkitza (España), Anne Waldman (Estados Unidos), Beniat Achiary (Francia), Ken Smith (Gran Bretaña), Francisco Morales Santos (Guatemala), Oscar Acosta (Honduras), Surjit Patar (India), Fatema Rakei (Irán), Tomlin Ellis (Jamaica), Kazuko Shiraishi (Japón), Norma Wanless (México), Remco Campert (Países Bajos), Zakaria Mohammed (Palestina), Consuelo Tomás (Panamá), Susy Delgado (Paraguay), César Toro Montalvo (Perú), Ana Luisa Amaral (Portugal), Alexis Gómez Rosa (República Dominicana), Mircea Dinescu y Peter Sragher (Rumania), Mahmoudan Hawad (Sahara Central), Lasse Söderberg y Guy Persson (Suecia), Jaques Roman (Suiza), Washington Benavides (Uruguay), Juan Calzadilla (Venezuela), Nguyen Trung Duc (Vietnam), y los colombianos : Alfredo Vanin, Andrea Bulla, Daniel Dia, Eugenia Sánchez Nieto, Everardo Rendón, Fernando Cuartas, Gabriel Jaime Caro, Gonzalo Márquez Cristo, Gustavo Garcés, Jorge Alberto Naranjo, José Luis Diaz-Granados, Juan B. Velasco, Nicolás Suescún, Rafael del Castillo, Rafael Patiño, Samuel Jaramillo, William Ospina.

Como ha expresado nuestro Comité en su informe sobre esta novena edición del Festival, pueden registrarse como algunos de sus logros en 1999 : la consolidación de este proyecto poético singular, en un tiempo de gran tensión política y social, y de grave crisis económica en el país, que ha incidido en el cierre de fábricas y quiebras de bancos; un notorio incremento en la asistencia del público a todos los actos del evento; la cualificación de un público que escucha la poesía y compra libros de poemas, como informaron librerías de la ciudad cuyas ventas aumentaron en un 50%; la expansión del Festival a nuevas sedes y ciudades, ampliando a 77 el número de lecturas de poemas en Medellín en todo el país, y la valiosa participación de un grupo de importantes poetas contemporáneos, de cinco continentes, que contribuye a desaislar culturalmente a Colombia.

La poesía es el más alto diálogo del espíritu humano. Ella posibilita al hombre, hace siglos al borde del abismo, recobrarse y recobrar su perdida memoria y equilibrio, para trascender nuestra dura condición. La juventud colombiana no ve en la poesía su salvación. Se ve a si misma. La poesía es la juventud del mundo. La poesía no quita el hambre. Pero reabre el apetito del infinito.

Paralelamente al IX Festival Internacional de Poesía, auspiciado por el Municipio de Medellín y el Ministerio de Cultura, se realizó la IV Escuela de Poesía de Medellín en la que tomaron parte cerca de 200 estudiantes, muchos de ellos jóvenes poetas procedentes de varias ciudades del país, que pueden así compartir con poetas invitados al Festival reflexiones alrededor de la experiencia y la escritura poética, dentro de la programación de la IV Escuela se realizaron cuatro conferencias, tres coloquios y un conversatorio. Así mismo se realizó la exposisción Poesía Visual y Signografías.

Hay muchos puntos de observación para interpretar el Festival y sus alcances. Sus efectos se confirmarán en un futuro cercano cuando se perciban nuevas manifestaciones derivadas de toda esta dinámica. Entendido literariamente, con el Festival se logra una antología en vivo de la poesía hecha en el mundo. Quedan las memorias como huella literaria. Circulan las sonoridades, los ritmos personales de cada autor. Queda la revelación en cada uno de una gama de imaginarios, semblantes de la poesía que se escribe en el mundo actualmente. Quedan las entrevistas, las referencias y la información . Pero no es suficiente. Mucho menos pensando en los orígenes de este evento: El Festival Internacional de Poesía en Medellín no surgió como un evento literario o como un encuentro de poetas. Surgió en 1991 para contraponer al lenguaje de la matanza el poder vivificante de la imaginación poética.

El Festival es un oleaje del sol : El sol es un poeta que transmite sus cantos por medio de la luz, impulsora de lo viviente. El Festival Internacional de Poesía en Medellín es un gesto del sol interior, de todos los que contribuyen a recordarnos que somos canto y leyenda.

Hacer vivible el mundo es una realidad que es preciso construir día a día, de cada ser a otro, como de sol a sol, ahora más que nunca; ahora que parecen derrumbarse, para muchos, las expectativas de un mundo estable y libre de devastaciones.

X

76 poetas de 46 países y de varias naciones indígenas tomaron parte en el X Festival Internacional de Poesía de Medellín, que se celebró entre el 23 de junio y el 2 de julio del 2000, con la realización de 88 lecturas de poemas en Medellín y otras ciudades Colombianas: Bogotá, Cartagena, Barranquilla, Santa Marta, Tunja, Ibagué, Pereira, Armenia, Bucaramanga, Quibdo, Barrancabermeja Villavicencio y Leticia.

Entidades internacionales como las fundaciones holandesas para la cultura Hivos, Prins Claus Fonds y Novib, la fundación alemana Henrich Böll, el Departamento Federal de Asuntos Extranjeros de Suiza y la Unesco, apoyaron financieramente al X Festival. En Colombia el evento fue auspiciado por el Municipio de Medellín -que redujo en un 60% ($155.000.000), el presupuesto que, según Acuerdo 35 de 1993 y 40 de 1997 debía dar al evento-, el Ministerio de Cultura y el cuerpo diplomático acreditado en Colombia.

Poetas que participaron: Tobías Burghardt (Alemania), Víctor Redondo (Argentina), Pedro Shimose (Bolivia), Haroldo de Campos (Brasil), Thiago de Mello (Brasil), Jean-Marc Desgent (Canadá), Renata Durán, Jorge Bustamante García, Jorge Torres, Federico Diaz Granados, Liana Mejía, Armando Orozco, Julián Malatesta, Antonio Zibara, Celedonio Orjuela, Eduardo Peláez, Robinson Quintero, Darío Ruiz, Eduardo Escobar, Enrique Buenaventura, Andrea Cote y Giovanni Quessep (Colombia), Kama Kamanda (Congo), Camila Schumacher (Costa Rica), Drazen Katunaric (Croacia), César López (Cuba), Reynaldo García Blanco (Cuba), Gonzalo Rojas (Chile), Cai Tianxin (China Popular), Annemette Kure Andersen y Lene Henningsen (Dinamarca), Fernando Cazón Vera (Ecuador), Mario Noel Rodríguez (El Salvador), Aida Párraga (El Salvador), Ana Rossetti (España), Eira Stenberg (Finlandia), Ana María Rodas (Guatemala), Frankétienne (Haití), Kedarnat Singh (India), Kailash Vajpayee (India), John Hegley (Inglaterra), Naim Araidy (Israel), Adonis (Siria-Líbano), Kofi Awoonor (Ghana), Franca Bacchiega (Italia), Giuseppe Conte (Italia), Asan El Ouazzani (Marruecos), Homero Aridjis (México), Galtsan Tschinag (Mongolia), Alan Brunton (Nueva Zelanda), Odia Ofeimun (Nigeria), Héctor Collado (Panamá), Washington Delgado (Perú), Carolina Ilica (Rumania), Christian Uetz (Suiza), Euphrase Kezilahabi (Tanzania), Tugrul Tanyol (Turquía), Saúl Ibargoyen (Uruguay), Francisco Pérez Perdomo (Venezuela), María Antonieta Flórez (Venezuela) y Musaemura Zimunya (Zimbabwe).

Por primera vez en la historia del Festival se incluyó una mayor diversidad de expresiones poéticas indígenas (cantos ceremoniales, relatos míticos de la creación del mundo y poemas). Los indígenas que participaron fueron: Miguelangel López -Vitorio Apushana-, indígena wayuu, merecedor del Premio Casa de las Américas en el 2000; los indígenas huitotos Rodolfo Giagrecudo, Antonio Dimas, Manuel Safiama, Prudencia Farecade y Pablo Piarecudo, Leonel Lienlaf –nación Mapuche- (Chile), Ariruma Kowii (nación Kichwa, Ecuador), Simón Ortiz (nación Acoma, Estados Unidos) y José Ángel Fernández (nación Wayuu, Venezuela).

XI

El XI Festival Internacional de Poesía se celebró entre el 1 y el 10 de junio de 2001, en su programación se realizaron 97 recitales públicos en Medellín, además realizaron lecturas de poemas en 11 municipios de Antioquia y en 18 ciudades colombianas.

Participaron los siguientes 101 poetas de 69 países de los cinco continentes: Michael Speier, Gerhard Falkner (Alemania), Julio Salgado, Martín Prieto (Argentina), Coral Hull (Australia), Heidi Pataki (Austria), Hayat Saif (Bangladesh), Qassim Haddad (Bahrein), Winston Farrell (Barbados), Leroi Young (Belice), Juan Carlos Orihuela (Bolivia), Luiz de Miranda (Brasil), Vito Apshana -Nación Wayuu-, Freddy Chicangana -Nación Yanacona- , Hugo Jamioy Juagibioy -Nación Kamsá- José Sixto Bolívar -Nación Arzario-, William Agudelo, Raúl Henao, Miguel Méndez Camacho, Elkin Restrepo, Ramón Cote Baraibar, Miguel Iriarte, Tallulah Flores, Nelson Romero, José Libardo Porras, Luis Eduardo Gutiérrez, Carlos Fajardo, Flobert Zapata, Pedro Blas Julio Romero, Amparo Inés Osorio, Alexis Zapata, J. Arturo Sánchez, Hadder Bedoya, Jandey Marcel Solviyerte (Colombia), Ko Un (Corea del Sur), Luis Chaves (Costa Rica), Oscar Hahn (Chile), Elicura Chihuailaf -Nación Mapuche- (Chile), Bei Dao (China), Georgina Herrera , José Félix León (Cuba), Thomas Boberg (Dinamarca), Edwin Madrid (Ecuador), Aleyda Quevedo (Ecuador), Federico Hernández Aguilar (El Salvador), Kevin MacNeil (Escocia), Ales Steger (Eslovenia), Antonio Colinas, Juan Vicente Piqueras (España), Amiri Baraka, Amina Baraka (Estados Unidos), Andres Ehin (Estonia), Athena Papadaki (Grecia), Adolfo Mendez Vides (Guatemala), Georges Castera (Haiti), María Eugenia Ramos (Honduras), Sunil Gangopadhyay (India), Adrian Mitchell (Inglaterra), Sa'adi Yussuf (Irak), Vilborg Dagbjartsdóttir (Islandia), Gaetano Longo (Italia), Enzo Minarelli (Italia), Yasus Afari (Jamaica), Yasuo Fujitomi (Japón); Teresia Teaiwa (Kiribati), Edvins Raups (Latvia), Abbas Baydoun (Líbano), Mohammed Bennis (Marruecos), Nicole Cage-Florentiny (Martinica), Juan Bañuelos (México), Jorge Cocom Pech -Nación Maya- (México) e Irma Pineda -Nación Zapoteca- (México), Galsan Tschinag (Mongolia), Ron Riddell (Nueva Zelanda), Katarina Kawana,Te Kupu -poetas maoríes- (Nueva Zelanda), K. Michel (Países Bajos), Kishwar Naheed (Pakistán), Pablo Menacho (Panamá), Renée Ferrer (Paraguay), Renato Sandoval (Perú), Américo Ferrari (Perú), Fernando Aguiar (Portugal), Vicente Rodríguez Nietzsche (Puerto Rico), Wenceslao Serra (Puerto Rico), José Acosta (República Dominicana), Dumitru M. Ion (Rumania), Sia Figiel (Samoa), Syl Cheney Coker (Sierra Leona), Ramya Jirasinghe (Sri Lanka), Karin Bellman (Suecia), Tresa Rüthers-Seeli (Suiza), Lesego Rampolokeng (Suráfrica), Marosa Di Giorgio, Clemente Padín, Martha Canfield y Luis Bravo (Uruguay), Armando Rojas Guardia (Venezuela), Zlatko Krasni (Yugoslavia), Chenjerai Hove (Zimbabwe), la actriz francesa Nathalie Richard y Thomas Wohlfahrt en representación de Literatur Express.

Este evento contó con una importante programación complementaria conformada por la V Escuela Internacional de Poesía, en la que se realizaron 6 cursos y 10 conferencias; la Exposición Internacional de Poesía Experimental en la que se exhibieron 300 obras de poesía visual y la obra trece poetas sonoros contemporáneos; la realización de la II Muestra de libros de poesía y publicaciones poéticas en la que se exhibieron para la venta 1500 títulos de 32 editoriales colombianas y del exterior; y la programación de un Ciclo de cine y video poético, con la exhibición de 16 películas, en cuatro sedes.

También se convocó al Primer Premio de Poesía en Lengua Castellana Festival Internacional de Poesía, al cual llegaron 120 obras de España y América Latina. La ganadora del Premio fue la poeta uruguaya Marosa Di Giogio, quien fue invitada al evento, como lo estipulan las bases del concurso. En consideración a la calidad de sus obras, el jurado recomendó invitar a los poetas Juan Vicente Piqueras, de España, y Luis Chávez, de Costa Rica, recomendación que fue atendida por la organización del Festival. También se convocó al II Premio Nacional de Poesía para poetas colombianos nacidos después de 1970.

XII

Sobreponiéndose a graves dificultades financieras y al deterioro sin antecedentes del orden público en Colombia, debido a la confrontación bélica interna, se realizó vigorosamente, entre el 21 y 30 de junio de 2002, el XII Festival Internacional de Poesía de Medellín, que convoca y organiza anualmente la revista de poesía Prometeo, esta vez con la presencia de cerca de 70 poetas de 54 naciones.

Unas 180.000 personas, fundamentalmente jóvenes, se agolparon a lo largo de 101 lecturas de poemas, en 25 ciudades colombianas, para ratificar su extraordinaria certeza en la fuerza liberadora de la poesía, y se comprometieron masivamente a preservar este encuentro anual, uno de los festivales poéticos capitales de nuestro tiempo, amenazado por la transferencia de fondos de la cultura con destino a la guerra, según decisión del Gobierno del presidente Pastrana.

No debe quedar en el anonimato el sistemático desconocimiento y minimización que la inmensa mayoría de los medios noticiosos, internacionales y nacionales, hicieron de la preparación y celebración de la doceava edición del Festival Internacional de Poesía de Medellín, realizado en una ciudad en la que han sido asesinadas 50.000 personas en la última década. Ello parece indicar que, de las noticias emanadas de Colombia, importa más resaltar, con una ética ambigua, su cruento presente de explosiones y demoliciones, que la creciente movilización de las fuerzas espirituales que demandan la reconciliación de los colombianos, mediante un proceso de diálogo creador entre la guerrilla y el Estado colombiano.

Es notable la significativa y fraterna participación internacional de poetas invitados, ya que recientemente en nuestro país se han cancelado diversos encuentros de carácter científico o deportivo, debido a la proliferación, a lo largo y ancho de la geografía nacional, de combates, masacres, explosiones de carrosbombas, asesinatos selectivos, secuestros y desapariciones que son el pan amargo y cotidiano de los ciudadanos en la etapa histórica que vive Colombia.

Participaron los poetas: Esther Dischereit (Alemania), Hamid Skif (Argelia), Mario Sampaolesi (Argentina), Manfred Chobot (Austria), Lauren Williams (Australia), Aminur Rahman (Bangladesh), AJA (Barbados), Humberto Quino (Bolivia), Sergio Lima, Humberto Mello (Brasil), Louise Warren (Canadá), Omar Lara (Chile), Neshe Yashin (Chipre), Jotamario Arbeláez, Gabriel Jaime Franco, Yorlady Ruiz López, Juvenal Herrera, Elmo Valencia, Anabel Torres, Luis Iván Bedoya, Santiago Mutis, Alvaro Rodríguez, Víctor Gaviria, José Martínez, Winston Morales, Luz Helena Vélez, Winston Morales, Juvenal Herrera, Antonieta Villamil, Angie Gaona (Colombia), Kwang-Kyu Kim (Corea del Sur), Adriano Corrales (Costa Rica), Jorge Luis Arcos, Ismael González Castañer (Cuba), Marianne Larsen (Dinamarca), Euler Granda (Ecuador), Mohammed Afifi (Egipto), Miguel Huezo Mixco (El Salvador), Dane Zajc (Eslovenia), Juan Carlos Mestre (España), Tua Forsström (Finlandia), Kofi Anyidoho (Ghana), Veroniki Dalakoura (Grecia), Otoniel Martínez (Guatemala), Amanda Castro (Honduras), Sudeep Sen (India), Massimo Mori (Italia), Satoko Tamura (Japón), Henri Corbin (Martinica), David Huerta (México), Natalia Toledo -Nación Zapoteca- (México), Hanne Aga (Noruega), Arjen Duinker (Países Bajos), Jacobo Rauskin (Paraguay), Carlos López Degregori (Perú), Urzula Koziol (Polonia), Paulo Teixeira (Portugal), John Hartley Williams (Reino Unido), Josef Hrubý (República Checa), León Félix Batista (República Dominicana), Anzhelina Polonskaya (Rusia), Taban Lo Liyong (Sudán), Bengt Berg (Suecia), Alberto Nessi (Suiza), Zolani Mkiva (Suráfrica), Jit Narain (Surinam), Oksana Zabuzhko (Ucrania), Jorge Arbeleche (Uruguay), Rafael Arraiz Lucca, y Eleonora Requena (Venezuela).

El Festival Internacional de Poesía de Medellín ha ratificado de nuevo que este encuentro va más allá de un diálogo franco y abierto de nuestro pueblo con algunos de los principales exponentes de las tradiciones poéticas del mundo. Nuestro pueblo, y en especial la juventud colombiana, necesitan profundizar su conocimiento y experiencia de la poesía y su respiración vital, para afianzar la vida amenazada sin cesar por fuerzas hostiles, aglutinar las potencias radiantes de la imaginación, exaltar la vida en un tiempo de tiniebla, y nutrir su certeza y sueño de una patria alta y definitiva para la vida y para el espíritu.

Se desarrolló paralelamente la VI Escuela de Poesía de Medellín en la que se adelantaron los siguientes cursos:

  • Encuentros disparadores por Sergio Lima (Brasil).
  • El Grupo Orígenes por Jorge Luis Arcos (Cuba).
  • El Haikú por Satoko Tamura (Japón).
  • La Cerámica: Posibilidades expresivas de un saber antiguo por Celia Cymbalista (Brasil).
  • El Espíritu poético y pedagógico en la vida y obra del Libertador Simón Bolívar por Juvenal Herrera (Colombia).
  • Mujeres poetas centroamericanas, a cargo de Amanda Castro (Honduras).

Adicionalmente se celebrará una conferencia sobre Historia del Nadaísmo por Jotamario Arbeláez (Colombia).

clausura XII Festival Zolani Mkiva     clausura XII Festival, Natalia Toledo
Acto de clausura del XII Festival Internacional de Poesía de Medellín. Zolani Mkiva (Suráfrica) -izquierda- Natalia Toledo (Nación Zapoteca, México) -derecha-

XIII

Aparte de algunos artículos de prensa aparecidos en estos años sobre el Festival Internacional de Poesía de Medellín, los cuales no han pasado de ser tan sólo registros o breves reflexiones, no sabemos de la existencia de un estudio serio o de un análisis sobre el fenómeno del Festival. Son innumerables las declaraciones de poetas en el sentido de que lo que sucede en Medellín con la poesía no sucede en ninguna otra parte del mundo. Abundan, en cambio, los análisis sobre el fenómeno de la violencia, al punto de que debemos ser del único país en el mundo que cuenta con la profesión de violentología. ¿Qué explica que en una ciudad, catalogada como una de las más violentas del mundo, exista una juventud verdaderamente entusiasmada por el arte y por la poesía en particular, de una manera que no ha sido vista en ninguna parte del orbe?

Los 77 recitales públicos del XIII Festival Internacional de Poesía de Medellín, que se celebró en junio entre el 14 y el 21 de 2003, mostraron un lleno completo. Y no se puede afirmar, sin faltarle al respeto a los asistentes, que se trataba de un público ignorante o insensible. Cualquiera que haya asistido a los recitales del Festival puede constatar que estamos hablando de un público que selecciona y elige, que vive interiormente el poema, que sabe que aquello de que trata la poesía es también suyo. Pareciera que los discursos tradicionales, el discurso académico, el discurso político, el discurso de los medios, no son suficientes para satisfacer las preguntas y las necesidades de carácter espiritual de nuestros jóvenes (no olvidemos que más del 80 % de los asistentes tiene edades entre los 15 y los 25 años). La poesía entonces surge aquí como una alternativa, no para entregar una respuesta definida a cada uno de los asistentes, sino para que estos se piensen a sí mismos y a su entorno desde una perspectiva nueva y renovadora.

El Festival Internacional de Poesía de Medellín ha demostrado que si se conciben proyectos de carácter abierto y popular, para todos, el impacto, si bien se trata de intangibles pues sus efectos inmediatos actúan sobre el espíritu, es positivo e inmediato. Y de otra cosa estamos seguros: el Festival Internacional de Poesía no es un espectáculo de masas ni para masas informes, ni para ignorar los aspectos más oscuros de nuestra realidad. La poesía surge precisamente de la conciencia de lo oscuro y de la necesidad de iluminar la realidad desde la perspectiva de la belleza.

El XIII Festival Internacional de Poesía de Medellín realizó 77 lecturas de poemas en Medellín, y 18 ciudades de Colombia, en los que participaron 64 poetas de 39 países, ellos son: Laura Yasan (Argentina), Blanca Wiethüchter (Bolivia), Thiago de Mello (Brasil), Gonzalo Rojas (Chile), Floridor Pérez (Chile), Cecilia Vicuña (Chile), los colombianos Juan Manuel Roca, Carlos Vásquez, Harold Alvarado Tenorio, Enrique Buenaventura, Nicolás Suescún, Raúl Henao, Samuel Jaramillo, Samuel Vásquez, Omar Castillo, Fernando Linero, Juan Julián Jiménez, Alfredo Vanín, William Ospina, Julián Malatesta, y Javier Naranjo; Julieta Dobles (Costa Rica), Ricardo Alberto Pérez (Cuba), Carlos Martí (Cuba), Violeta Luna (Ecuador), Zein Al Abdin Fouad (Egipto), Alfonso Fajardo (El Salvador), Tomaz Salamun (Eslovenia), Amancio Prada (España) -con los músicos Sacha Crisan y Cuco Pérez-, Blanca Andreu (España), Amiri Baraka (Estados Unidos), Amina Baraka (Estados Unidos), Edessa Ramos (Filipinas); Atukwei Okai (Ghana), Katerina Angelaki-Rook (Grecia), Humberto Ak´Abal (Nación Maya, Guatemala), Rubén Izaguirre Fiallos (Honduras), Saadi Yousef (Irak), Biancamaria Frabotta (Italia), Mbala (Jamaica), Yasuki Fukushima (Japón), Jack Mapanje (Malawi), José Luis Rivas (México), Briceida Cuevas (Nación Maya, México), Blanca Castellón (Nicaragua), Abadio Green (Nación Tule-Kuna, Panamá), Luis María Martínez (Paraguay), Renato Gómez (Perú), Marcos Rodríguez Frese (Puerto Rico), Francesca Beard (Reino Unido), Mateo Morrison (República Dominicana), Andrei Voznesenski (Rusia), Vahé Godel (Suiza), Claire Krähenbühl (Suiza), Lasse Söderberg (Suecia), Sandile Dikeni (Sudáfrica), Louise Wondel (Surinam), Tugrul Tanyol (Turquía), Sainkho Namtchylak (Tuva) -acompañada por el percusionista Daniel Klemmer (Austria), Silvia Guerra (Uruguay), Gustavo Pereira (Venezuela), Alfredo Chacón (Venezuela).

En su contexto se celebró además la VII Escuela de Poesía de Medellín, la V Muestra Internacional de Libros y Publicaciones Poéticas, en la cual estuvieron exhibidos poco más de 2300 títulos de 34 editoriales colombianas y del exterior; exposiciones diversas; una Muestra de Cine soviético, en la que se exhibieron 5 películas poéticas; una Muestra de Videos antológicos, en la que se exhibieron 13 videos, realizados por Prometeo, como memorias del Festival Internacional de Poesía de Medellín.

La I Cumbre de la Poesía Mundial por la Paz de Colombia

Sesionó durante 3 días, entre el 16 y el 19 de junio de 2003. Temas tratados en la I Cumbre Mundial de la Poesía por la Paz de Colombia:

  • Mesa de Instalación. Participaron los señores David Best (Embajador Encargado de la República Suiza), Guillermo Segura (Subsecretario de Cultura del Municipio de Medellín), Julián Malatesta (Poeta Colombiano que hizo de moderador de la Cumbre), Gabriel Jaime Franco (Coordinador general del Festival y de la Cumbre) y Gonzalo Rojas (Poeta Chileno), Francisco Sesto (poeta y Viceministro de Cultura de la República Bolivariana de Venezuela).
  • Cultura y globalización. Conferencistas: María Consuelo Araujo (Ministra de Cultura de Colombia), Mateo Morrison (Secretario Ejecutivo del Ministerio de Cultura de república Dominicana), Francisco Sesto (Viceministro de Cultura de la República Bolivariana de Venezuela), Thiago de Mello (poeta brasileño).
  • El escritor y la política. Conferencistas: Saadi Youssif (poeta de Irak), Enrique Buenaventura (poeta y dramaturgo colombiano), Amiri Baraka (poeta estadounidense).
  • Desplazamiento forzoso, exilio cultural y espiritual. Conferencistas: Alfredo Vanín (poeta colombiano), Arturo Alape (escritor colombiano), Eduardo Acevedo (miembro de la Coordinación Nacional de Desplazados).
  • Biodiversidad, etnicidad y derechos culturales. Conferencistas: Jack Mapanje (poeta de Malawi), Abadio Gren (poeta indígena Tule Kuna), Darío Restrepo (miembro de la Corporacièn Ecológica y Cultural Penca de Sábila), y Jairo Ramírez (miembro del Comité Permanente por la Defensa de los Derechos Humanos).
  • El conflicto colombiano visto por los poetas. Conferencistas: los poetas colombianos Samuel Vásquez, Juan Manuel Roca, William Ospina, Fernando Rendón, y Samuel Jaramillo.
Se invitó a participar con ponencias o en las deliberaciones a los poetas participantes en el evento, al gobierno nacional, al cuerpo diplomático acreditado en Colombia, las más representativas fuerzas políticas de Colombia, a entidades culturales, oficiales, organismos nacionales e internacionales de Derechos Humanos, asociaciones sociales de desplazados, ONGs, artistas, escritores, periodistas, académicos y personalidades cuya presencia y opinión puedan ser escuchadas y tenidas en cuenta, por su peso específico en la opinión pública y entre los actores directos del conflicto.

XIV

Tal como estaba previsto, el XIV Festival Internacional de Poesía de Medellín se llevó a cabo entre el 18 y el 26 de junio de 2004. Tanto el acto inaugural como de clausura se realizaron en el Teatro Carlos Vieco del Cerro Nutibara, con una asistencia que sobrepasó la capacidad instalada, como sucedió en muchos de los 89 actos realizados en Medellín, Bogotá, Cali y ocho municipios antioqueños. En el marco de la VIII Escuela de Poesía de Medellín se realizaron siete conferencias para el amplio público, cuatro talleres, tres cursos para jóvenes poetas de la ciudad, se exhibieron 12 documentales, editados y producidos en formato DV Cam por la Corporación Prometeo, que resumen la historia del Festival Internacional de Poesía de Medellín, y una Muestra de libros y publicaciones poéticas. .

La primera versión del XIV Festival Internacional de Poesía de Medellín en Bogotá, con la participación de 28 de los poetas invitados, se desarrolló a todas luces de manera exitosa, superando incluso las expectativas, hecho que se confirma en el modo en que constantemente se superó casi por el doble de la asistencia, la capacidad de los auditorios elegidos.

El Festival Internacional de Poesía de Medellín se ha convertido, en un espacio de debate estético con una mirada altamente "tocada" por la inaplazable necesidad de justicia social y de renovación política. Ha sido claro que el público que asiste a los diferentes actos es selectivo, sabe qué quiere y qué le gusta, elige, no es ni mucho menos un actor pasivo, ni ignorante. La amplia recepción a la voz y la obra de los 10 poetas árabes que nos visitaron, por parte del público, evidencia nuestra afirmación: de un lado, se trataba de excelentes poetas, con obras que en términos generales no era "fáciles", y de otro, este público parecía estar muy bien informado sobre la actual situación en esa región del mundo, sobre todo en lo que se refiere a Irak y Palestina, cuyos poetas Nidaa Khoury Abdoul Hadi Sadoun recibieron amplias y amorosas muestras de solidaridad. Había pues allí algo más que una elección estética: había también una elección ética y política desde la perspectiva del arte.

No hemos insistido lo suficiente en la calidad de este público del Festival Internacional de Poesía de Medellín: son ya catorce años ininterrumpidos de celebrar el evento, esta cantidad de información estética se va ahora reflejada en la cualificación de los asistentes. Se trata además de un proceso en el que se está continuamente avanzando: siempre tendremos nuevos públicos, que a su vez llamarán a nuevos asistentes. Aunque parezca exagerado decirlo, creemos que el Festival ha colaborado inmensamente en la conformación de una nueva generación, más tolerante y de alguna manera más preparada espiritual y culturalmente para asumir los retos que le presenta nuestra actual realidad histórica.

Este solo hecho (la formación de públicos) evidencia la absoluta necesidad de proteger y fortalecer el Festival Internacional de Poesía de Medellín. Pero hay más razones para este fortalecimiento. En efecto, en una ciudad que ha sido de alguna manera el mayor laboratorio de la violencia en este país (recuérdese la guerra del narcotráfico, las luchas por la consolidación de posiciones en los barrios de la ciudad entre la insurgencia y el paramilitarismo, los dolorosos combates en la comuna 13, las terribles campañas de "limpieza social", etc.) y que ha podido crear un espacio de reunión fraterna alrededor de la belleza, no se puede soslayar el impacto que esta congregación produce en el "estado espiritual" de la ciudad, sobre todo si tenemos en cuenta el tradicional espíritu pragmático de nuestra cultura, en un medio que ha sido secularmente alérgico y árido a toda manifestación que no produzca dividendos financieros.

Debemos señalar también en este informe un hecho que parece irrelevante, pero que habla muy bien de la clase de público que tiene Medellín: en catorce años de realización, nunca ha habido en el Festival un hecho frecuente en cualquier acto masivo: peleas, disturbios, conatos de violencia entre los asistentes. ¿No habla eso en sí mismo de que el Festival es en los hechos un profundo acto de encuentro y comunión en medio de la diferencia?

Los poetas que participaron en el encuentro fueron: María Rosa Lojo (Argentina), Martha Gantier (Bolivia), Juan Cameron (Chile), Mario Rivero, Juan Manuel Roca, Armando Romero, Orietta Lozano, Juan Felipe Robledo, Rómulo Bustos, Horacio Benavides, Rafael del Castillo, Raúl Jaime Gaviria, Mónica Gontovnik, Juan Diego Tamayo, Darío Sánchez, Tatiana Mejía, Patricia Suárez, Yolima Zuleta, Marleny Mejía (Colombia), Ana Istarú (Costa Rica), Marcelo Morales (Cuba), Manlio Argueta (El Salvador), Craig Czury (Estados Unidos), Francisco Morales Santos (Guatemala), Nicole Cage-Florentiny (Martinica), José Emilio Pacheco, Angélica Ortiz López (Nación Huichol, México), Marianela Corriols (Nicaragua), Eduardo Chirinos (Perú), Etnairis Rivera (Puerto Rico), Lasana Sekou (San Martín), Eduardo Espina (Uruguay), Martha Canfield (Uruguay-Italia), Luis Alberto Crespo, Alí Pérez, Miguel Márquez (Venezuela), Shaip Emërllahu (Albania), Stefan Hertmans (Bélgica), Pia Tafdrup (Dinamarca), Dimitris Houliarakis (Grecia), Desmond Egan (Irlanda), Ingibjörg Haralsdottir (Islandia), Alessio Brandolini (Italia), Nuno Júdice (Portugal), Lawrence Sail (Reino Unido), Damian Kudryavtsev (Rusia), Iren Baumann, Alexandre Gillet (Suiza), Qassim Haddad (Bahrein), Abdulhadi Sadoun (Irak), Koko Kato (Japón), Amjad Nasser (Jordania), Issa Makhlouf (Líbano), Saif Al Rahbi (Omán), Nidaa Khoury (Palestina), Adnan Özer (Turquía), Nabilah al-Zubair (Yemen), Achour Fenni (Argelia), Barolong Seboni (Botswana), Abdellatif Laabi (Marruecos), Conceiçao Lima (Sao Tomé y Principe), Amina Saïd (Túnez), Chirikure Chirikure (Zimbabwe).

XV

Hay tres cuestiones que hay que resaltar sobre el XV Festival Internacional de Poesía de Medellín que se realizó entre el 24 de junio y el 2 de julio de 2005 con la programación de 88 lecturas de poemas y 17 actividades de la Escuela de Poesía. La primera, un aumento extraordinario en la cantidad de público asistente respecto a años anteriores, ya de por sí multitudinaria.

La ciudad vio potenciada la difusión del Festival, mediante la transmisión en directo por canales de TV de tres de los actos programados. La segunda, la cualificación manifiesta e incesante de ese público, logro sin duda de 15 años de contacto permanente de los asistentes con lo mejor y más actual de la poesía mundial, a la realización, durante nueve años consecutivos, de la Escuela Internacional de Poesía de Medellín, y a la publicación periódica de la Revista PROMETEO. La tercera, la irrupción de nuevas y capitales figuras de la poesía contemporánea en el escenario del encuentro en 2005, como el Premio Nóbel de Literatura de 1986 Wole Soyinka, los surafricanos Antjie Krog y Breyten Breytenbach, el británico James Fenton, el japonés Shuntaro Tanikawa, la norteamericana Rita Dove, el portugués Casimiro de Britto, el holandés Gerrit Komrij, el iraquí Adnan Al-Sayegh, el jordano Ibrahim Nasrrallah, y el nicaragüense Ernesto Cardenal, entre otros.

Tanto el aumento de la cantidad de público como la elevación de su grado de apreciación de la poesía están asociados a varias características del evento: de un lado, a su carácter abierto, plural y democrático, y de otro, a la cuidadosa e intensa labor de difusión. En efecto, si se mira la programación general del Festival, se podrá apreciar que no hubo ningún sector social excluido: universidades públicas y privadas, sindicatos, entidades del sector privado, asentamientos de desplazados, casas de la cultura, bibliotecas, cárceles, calles, parques, estaciones del Metro.

No se puede soslayar aquí además que buena parte del éxito del Festival de debe a que los habitantes de la ciudad de Medellín tienen por el evento un fuerte y profundo sentido de pertenencia, nacido entre otras razones porque el Festival ha servido al propósito de reducir nuestra sensación de aislamiento, pues el Festival ha puesto de alguna manera a Medellín en el mapa mundial de la cultura, y en estos primeros quince años, a sus habitantes en comunicación con poetas de más de 125 países, cifra que no alcanza ningún otro festival internacional de poesía en el mundo.

Cabe destacar también de qué manera la prensa colombiana brilló por su ausencia. Excepto la cobertura de los inicios del Festival por parte de escasos medios y el aporte honrado de algunos columnistas, los periódicos se silenciaron vergonzosamente hasta el punto de ignorar incluso la presencia del Nóbel Wole Soyinka, a quien no entrevistaron.

Los poetas que participaron en el evento son: el Premio Nobel Wole Soyinka (Nigeria), Koulsy Lamko (Chad), Helmy Salem (Egipto), Quentin Ben Mongaryas (Gabón), Idris M. Tayeb (Libia), Dorian Haarhoff (Namibia), Antjie Krog, Breyten Breytenbach (Sur África), Timothy Wangusa (Uganda), Layla Al-Sayed (Bahrein), Shin Kyong Rim (Corea del Sur), Meisún Saker Al-Kasimi (Emiratos Árabes Unidos), Sujata Bhatt (India), Adnan Al-Sayegh, Anwar Al-Ghassani, Ali Al-Shalah (Irak), Shuntaro Tanikawa (Japón), Joumana Hadad (Líbano), Ibrahim Nasrallah (Jordania), Hanan Awwad (Palestina), Malak Mustafá (Siria), Edwin Thumboo (Singapur), Chiranan Pitpreecha (Tailandia), Michael Augustin (Alemania), Luuk Gruwez (Bélgica), Kostis Gimosoulis (Grecia), James Fenton (Inglaterra), Gerrit Komrij (Países Bajos), Casimiro de Brito (Portugal), Dorin Popa (Rumania), Lasse Söderberg (Suecia), Urs Allemann (Suiza), Esteban Moore, Celina Cámpora, (Argentina), Mónica Velásquez (Bolivia), Di Brandt (Canadá), Sergio Badilla (Chile), Juan Manuel Roca, Nicolás Suescún, Santiago Mutis, Meira del Mar, Fernando Rendón, Pedro Arturo Estrada, Pablo Montoya, Ana Mercedes Vivas, Maruja Vieira, Humberto Jarrín, Felipe García, William Agudelo, Ángela García, Víctor Rojas, Ramón Cote, Víctor Raúl Jaramillo, Zabier Hernández, Rubén Darío Arroyo, Consuelo Hernández (Colombia), Hugo Jamioy (Nación Kamsá, Colombia), José Gabriel Alimako (Nación Kogui, Colombia), Bienvenido Arroyo (Nación Arhuaca, Colombia), Alejandra Castro (Costa Rica), Caridad Atencio (Cuba), Ariruma Kowii (Nación Quechua, Ecuador), Alfonso Kijadurías (El Salvador), Sam Hamill, Rita Dove (Estados Unidos), Sherwin Bitsui (Nación Navajo, Estados Unidos), Allison Hedge Coke (Nación Cherokee, Estados Unidos), Rigoberto Paredes (Honduras), María Baranda (México), Ernesto Cardenal (Nicaragua), Alvaro Lasso (Perú), Juan Calzadilla, William Osuna, Enrique Hernández D´Jesús, Gabriel Jiménez Eman, Tarek William Saab, Adhely Rivero, Carlos Osorio (Venezuela).

XVI

Se realizó entre el 24 de junio y el 2 de julio de 2006, con la realización de 74 lecturas de poemas y 30 actividades de la Escuela de Poesía, una exposición fotográfica retrospectiva de la historia del Festival y una muestra de los trabajos realizados por los niños participantes en el Proyecto Gulliver que apoyó entre 2004 y 2005 la Fundación France Libertés.

Los poetas que participaron en la décimo sexta versión del evento fueron: Fabián Casas (Argentina), Huda Al Daghfaq (Arabia Saudita), Marion Bethel (Bahamas), Stefaan Van den Bremt (Bélgica), María Soledad Quiroga (Bolivia), Lucila Nogueira (Brasil), Marcel Kemadjou Njanke (Camerún), Al Hunter (Nación Anashinaabe, Canadá), Jaime Luis Huenún (Nación Mapuche, Chile), Álvaro Miranda, Ricardo Cuéllar, Mery Yolanda Sánchez, Alberto Vélez, José Ramón Mercado, Felipe Agudelo, Andrea Cote, Lucía Estrada, Víctor López Rache, Darío Villegas, Orlando López, Ángela Tello, Catalina González, Clemencia Sánchez, Viviana Restrepo, Diana Berrío, Eliana Maldonado, Allan Luna (Colombia), Osvaldo Sauma (Costa Rica), Omar Pérez, Pedro de Oraá, Rito Ramón Aroche, Charo Guerra, Alberto Rodríguez Tosca (Cuba), Iván Oñate (Ecuador), Sayed Hegab, Ahmed Al-Shahawi (Egipto), Nora Méndez (El Salvador), Antonio Porpetta, Guadalupe Grande (España), Quincy Troupe (Estados Unidos), Rosa María Chávez (Guatemala), Al Creighton (Guyana), Spiros Vergos (Grecia), Francesca Randazzo (Honduras), Muhsin al-Ramli (Irak), Elisa Biagini (Italia), Linton Kwesi Johnson (Jamaica), Mohammed Al-Nabhan (Kuwait), Bassam Hajjar (Líbano), Jorge Miguel Cocom Pech (Nación Maya, México), Macario Matus (Nación Zapoteca, México), Gioconda Belli (Nicaragua), Adamou Idé (Niger), Toyin Adewale-Gabriel (Nigeria), Michael Harlow (Nueva Zelanda), Katia Chiari (Panamá), Odi Gonzáles (Nación Quechua, Perú), Soad Al-Kawuari (Qatar), Kendel Hippolyte (Santa Lucía), Vince Fasciani (Suiza), Cynthia James (Trinidad y Tobago), Eduardo Espina (Uruguay), Néstor Francia,César Seco (Venezuela).

Asistieron además el poeta Rodolfo Alonso (Argentina), a quien se le otorgó el I Premio Internacional de Poesía Ciudad de Medellín para libros publicados en lengua castellana, el poeta Cristian de Nápoli (Argentina), merecedor del V Premio Latinoamericano de Poesía Ciudad de Medellín para libros inéditos y Saúl Gómez (Colombia), ganador del I Premio de Estímulo a la Joven Poesía Colombiana.

El XVI Festival Internacional de Poesía de Medellín fue auspiciado por la Alcaldía de Medellín, el Concejo de Medellín, las fundaciones holandesas Hivos, Doen, Cordaid y Prince Claus, la Embajada de Suiza, el Ministerio de Cultura de Colombia, Confiar Cooperativa Financiera, Organización Internacional de la Francofonía y la Fundación Suramericana. Numerosas embajadas extranjeras acreditadas en Colombia y entidades internacionales y locales contribuyeron de diversas formas a hacer posible el Festival.

Paralela al Festival y en su contexto se desarrolló la X Escuela de Poesía de Medellín, con la participación de un grupo visible de poetas internacionales y nacionales que realizaron seis cursos, siete conferencias, tres talleres y cinco conversatorios con el público asistente a los actos, conformado especialmente por jóvenes poetas de la ciudad, lectores de poesía, profesores y estudiantes universitarios de la ciudad y del país.

Asimismo se realizó la exhibición de tres películas japonesas, cinco películas cubanas y se presentaron las películas de Charles Chaplin El Gran Dictador y Un rey en Nueva York, gracias a la vinculación de MK2, distribuidores de sus películas y del Instituto Cultural León Tolstoi en Bogotá.


XVII

El pasado 22 de julio se celebró la clausura de la décimo-séptima edición del Festival Internacional de Poesía de Medellín, con la lectura de poemas de 70 de los poetas que tomaron parte en este encuentro poético.

En esa sesión de clausura se percibieron dos circunstancias inesperadas para muchos: la primera, que varios cientos de personas soportaron, en presencia de los poetas extranjeros y nacionales, un torrencial aguacero de tres horas, mientras la poesía fluía ininterrumpidamente bajo los truenos y la dura lluvia, como la expresión viva de la afirmación del compromiso, la conciencia y la vocación de paz y de una nueva vida, del pueblo colombiano.

La segunda circunstancia, es que no fue un festival poético más: tras 17 años de formidable desarrollo cualitativo y cuantitativo del Festival, miles de personas tomaron abierta y enérgicamente la decisión de luchar de manera activa por la paz de Colombia, que promovemos activamente cientos de artistas e intelectuales colombianos, trascendiendo décadas de censura y autocensura en el país, y apoyados en artistas e intelectuales de 87 países, tras suscribir conjuntamente una Carta en demanda de una justa paz en nuestra nación.

Los poetas que participafon fueron: Elke Erb (Alemania), Abdullah Bashrajil (Arabia Saudita), Leopoldo Teuco Castilla (Argentina), Miriam Van hee (Bélgica), Frederic Pacere Titinga (Burkina Fasso), Corsino Fortes (Cabo Verde), Samuel Jaramillo, Gustavo Garcés, Nicolás Suescún, Álvaro Marín, Jorge Bustamante García, Santiago Mutis, Fredy Chicangana, Óscar González, Carlos Bedoya, Omar Ortiz, Luz Helena Cordero, Giovanny Gómez, Fadir Delgado, Lindantonella Solano, Myriam Montoya, John Freddy Galindo -IV Premio Nacional de Estímulo a la Joven Poesía Colombiana- (Colombia), Norberto Salinas (Costa Rica), Miguel Barnet, Víctor Rodríguez Núñez, Antonio Armenteros (Cuba),Ernesto Carrión -ganador del VI Premio Latinoamericano de Poesía Ciudad de Medellín- (Ecuador), Ahmed Al Shahawi (Egipto), Dina Posada (El Salvador), Pedro Enríquez, Julieta Valero, Antonio García Tejeiro, Juan Vicente Piqueras -merecedor del II Premio Internacional de Poesía Revista Prometeo para Libros Publicados en Lengua Castellana- (España), Joy Harjo (Estados Unidos, Nación Muskogee), Sherwin Bitsui (United States, Nation Navajo), Allison Hedge Coke (Nation Cherokee, United States), Alfred A. Yuson (Filipinas), Stéphane Chaumet (Francia), Alhaji Papa Susso (Gambia), Merle Collins (Granada), Jessie Kleemann (Groenlandia), Salah Hassan (Irak), Nahid Kabiri (Irán), Gabriel Rosenstock (Irlanda), Linda Vilhjalmsdottir (Islandia), Aharon Shabtai (Israel), Milo de Angelis (Italia), Mohammed El Abdallah (Líbano), Patricia Jabbeh Wesley (Liberia), Antanas Jonynas (Lituania), Diallo Fatoumata (Malí), José Ángel Leyva (México), Natalia Toledo, (Nación Zapoteca, México), Chirag Bangdel (Nepal), Liv Lundberg (Noruega), C. K. Stead (Nueva Zelanda), Tsjêbbe Hettinga (Países Bajos), José Carr (Panamá), Gregorio Gómez (Paraguay), Hildebrando Pérez Grande (Perú), Víctor Hernández Cruz (Puerto Rico), Gao Hongbo, Zhou Tao (República Popular China), Lina Tibi (Siria), Bengt Berg (Suecia), Alberto Nessi, Christian Uetz (Suiza), Breyten Breytenbach (Sur África), Kouméalo Anaté (Togo), Tatiana Oroño (Uruguay), Ramón Palomares (Venezuela).

Este año, el XVII Festival Internacional de Poesía convocó  tres concursos de Poesía: El Premio Internacional de Poesía escrita en lengua Castellana, Premio Latinoamericano de poesía para poetas nacidos a partir de 1970 y el Premio Nacional de Poesía para poetas nacidos a partir de 1970.

Los jurados del Premio Latinoamericano de Poesía escrita en lengua castellana fueron los poetas Álvaro Miranda, (Colombia), Gabriel Jaime Franco (Colombia), y Miguel Márquez (Venezuela). El ganador del Premio al poeta español residenciado en Roma Juan Vicente Piqueras, por su libro Aldea, editado por la editorial española Endimión.

Los jurados del Premio Latinoamericano de Poesía fueron los poetas Eduardo Espina (Uruguay), Renato Sandoval (Perú) y Julián Malatesta (Colombia). Por unanimidad se otorgó el Premio al poeta Ernesto Carrión, de nacionalidad ecuatoriana, por su libro inédito Demonia Factory. Igualmente decidieron otorgar dos menciones especialesa los libros No puedo sino esto, de la poeta argentina Florencia Walfisch y al libro Vuelo México, de la poeta mexicana Alma Estrella Rojas.
 
Los jurados del Premio nacional de Poesía fueron los poetas Alberto Vélez (Colombia), Lucía Estrada (Colombia), y Diana Berrío (Colombia). Los jurados dieron el premio al poeta Santandereano Hohn Fredy Galindo, por su libro inédito Ventanas de otros días.

Se realizaron 120 lecturas de poemas en la ciudad de Medellín y ocho ciudades de Colombia

 

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