 |
Historia del Festival Internacional de Poesía de Medellín
Recuento de una batalla espiritual
 |
|
 |
Vista general del acto de clausura del XVI Festival Internacional de Poesía de Medellín |
|
|
Panorámica del Teatro
Carlos Vieco, clausura del XVI Festival |
|
1991 : eran tiempos aciagos... Inevitable nombrar la guerra, que
continúa, en una nueva fase. Muchos fueron los asesinados por el
hecho de ser adolescentes, otros por hacer evidentes las fisuras a través
de sus luchas sociales, otros por razones muy oscuras. Crímenes políticos
selectivos. Cruce de fuegos. Narcobombas. Sicariato. Masacres indiscriminadas
en lugares públicos. Escuadrones de la muerte sembraban la desolación
en la ciudad. Había una alta tensión en la atmósfera
anímica de la población y el lenguaje cotidiano entró
en un lamentable deterioro, irradiando violencia y malestar. Imperaba el
miedo. Miedo a ser silenciado, es decir, aniquilado.
Sabemos que en los tiempos más difíciles, en los tiempos
en que más se atenta contra la vida y la sensibilidad, es cuando
brotan con más fuerza las manifestaciones del espíritu. Es
en los tiempos aciagos cuando la poesía eleva su mirada a las cumbres
donde se capta la luz.
Ya desde la década de los ochenta se manifestaron signos que anunciaban
ese momento de nuestra historia, relatando el estado precario de la condición
humana, y a la par con esas circunstancias surgieron revistas de poesía
(Prometeo, Punto Seguido, Interregno) aunque divulgaban el trabajo
de poetas locales y eran editadas con escasos recursos. Muchas tuvieron
una vida fugaz y muy pocas lograron permanecer. Se realizaron las ediciones
antológicas de poetas colombianos Poetas en Abril y los primeros
encuentros bajo el slogan La Poesía tiene la palabra, convocados
por la Casa de Poesía Silva. Este era, a rasgos generales, el ambiente
que se caldeaba en 1991, año de fundación del Festival Internacional
de Poesía de Medellín.
La revista de poesía Prometeo desarrollaba desde 1982 una
permanente labor de divulgación. Se divulgaban obras de autores
fundamentales en la poesía universal. También poemas de poetas
locales y de otras latitudes. Son muchos los autores y movimientos de
la poesía que han contribuido a formar un espíritu nuevo.
Sus visiones, sus obras poéticas y sus luchas por cambiar la vida
han influido para alimentar el sueño de transformación espiritual
que las circunstancias exigen.
Todo ese legado espiritual de una poesía viva, en constante movimiento,
al calor de los hechos históricos y en su actitud crítica
y preservadora de la dignidad humana, influyó de manera fundamental
para que la revista Prometeo, con el apoyo de la administración
del Cerro Nutibara de la ciudad, convocara a la ciudad a Un Día
con la Poesía, en dicho lugar, el 28 de abril de 1991.
Participaron trece poetas colombianos :
Raúl Henao, Jorge Mario Echeverry, Fernando Linero, Gabriel Jaime
Franco, Javier Naranjo, Carlos Vázquez, Fernando Rendón,
Jairo Guzmán, Sarah Beatriz Posada, Carlos Enrique Ortiz, J. Arturo
Sánchez, Angela García y Jorge Iván Grisales.
Hubo una presencia de 1500 personas. Era la manera como los poetas podían
responder al constante deterioro del espíritu en la ciudad y a la
oscuridad reinante. Lecturas de poemas (en el transcurso del día),
montajes de poemas a través de la danza y el teatro y los monólogos
teatrales, videos sobre la vida y obra de algunos poetas colombianos y
talleres de creación poética, fueron los sucesos que posibilitaron
el desencadenamiento de nuevos símbolos, una dimensión más
habitable y un imaginario colectivo poblado de las visiones que la sensibilidad
poética despierta.
Fue una colectiva vital, una intervención del espacio social ,
con la palabra poética como medio conductor de un ánimo vivificante,
justo cuando muchos perdían la vida absurdamente, entre el horror
de la matanza. Un fragmento de la declaración del comité
organizador, leído en aquella ocasión, expresaba :
"Sucede en la ciudad el vigoroso crecimiento de la expresión
poética, desde el anonimato hasta el identificado por el corazón,
una instancia colectiva que vuelve certidumbre el llamado de Saint-John
Perse : Que el poeta diga a todos claramente, el gusto de vivir este tiempo
fuerte. Nuestra convocatoria se formula en la señal que nos enlaza
y se erige rito y festejo" .
Se observó que el público convocado se identificaba entrañablemente
con la poesía. Se percibió su operación catártica
e insinuó la posibilidad de revivir al ser litúrgico que
pervive en nuestra existencia más interior. Toda la ciudad, en sus
diversos estamentos, se percató de lo trascendental de este acto
y desde entonces es parte de su vida espiritual y cultural.
II
El II Festival Internacional de Poesía se realizó del
23 al 29 de abril de 1992, con la presencia de 37 poetas de ocho países
de
Europa y América :
Daniel Samoilovich (Argentina), los cubanos Víctor Rodríguez
Nuñez y Antonio Conte, Miguel Donoso Pareja (Ecuador), Carlos Sahagún
(España), Adolfo Castañón (México), Edmundo
Aray (Venezuela), Antonio Cisneros (Perú), Manipiniktikinia (indígena
Kuna-Tule de Panamá), y los colombianos Juan Manuel Roca, José
Manuel Arango, Samuel Jaramillo, Eduardo Peláez, Fernando Charry
Lara, Rogelio Echavarría, Gabriel Jaime Franco, Rómulo Bustos,
Javier Naranjo, Fernando Rendón, Fernando Linero, Guillermo Martínez
González, Horacio Benavides, Yirama Castaño, Jairo Guzmán,
Jota Arturo Sánchez, Tarcisio Valencia, Margarita Cardona, Rafael
Patiño, Jorge Iván Grisales, Jesús Rubén Pasos,
Sarah Beatriz Posada, Antonio Correa, Gustavo Garcés, Orlando Gallo,
José Libardo Porras, y Luz Helena Cordero.
Se celebraron 16 lecturas de poemas. Intervino el grupo de música
"Clave de Luna" del Taller de Artes de Medellín. También se realizaron
conferencias
y ciclos de cine y videos. Se contó con la
colaboración del
Instituto Quirama.
Era algo sin precedentes en Colombia, respecto a la participación
internacional de poetas, como a la participación de un número
considerable de poetas colombianos. Y lo que más sorprende es la
asistencia de un gran público, su actitud abierta a los signos que
cifran la imagen poética.
Fue un acontecimiento bastante sorprendente por la inmensa concurrencia
(20.000 personas a través de los distintos actos). Auditorios totalmente
llenos. Se hizo necesario realizar lecturas de poemas en la calle, con
megáfonos, al público que no podía entrar a algunos
recintos, y que presionaba sobre las puertas de acceso a los auditorios.
Estas lecturas sucedían abarrotadas de público, en varios
escenarios, simultáneamente.
Así se inaugura, según lo planteado por los organizadores,
un nuevo momento en el que "inesperadamente la poesía crece en
nuestras vidas, se interpone en el camino de la sangre y espera a la juventud
en su propio cuerpo. Escapa de los libros y museos, al desdén aristocrático
de los eruditos y se inmiscuye en la torturada sensibilidad de las calles,
asaltando el corazón y los sentidos", como dijera la declaración
inaugural.
Se abre un territorio para develar al ser la dignidad de la poesía,
su acción liberadora y una conciencia del otro. Generación
de un oxígeno renovador para la existencia. Se hace posible un nuevo
estilo de resistencia vital ante los conflictos que agreden la vida espiritual
y cultural, cuya expresión sufría los embates del pánico
generalizado. Este aspecto es fundamental para comprender el desarrollo
creciente de este evento, cuyas características lo erigen como
pionero en una nueva manera de asumir las propuestas de los mundos posibles
a través del lenguaje poético.
La actitud de oponer al deterioro, tanto social como espiritual, el lenguaje
de la poesía y que en ese propósito participara un sector
representativo de la población, hace que el Festival Internacional
de Poesía no sea asimilado como un espectáculo más.
Por esos días los organizadores declaraban en su convocatoria: "Por
su naturaleza misma, la poesía se erige como antídoto contra
la barbarie y en sustancia fundamental de conocimiento, en visión
y actitud nuevas y renovadoras del espíritu de la urbe conmocionada,
sin ella no sería posible un nuevo lenguaje y la esperanza firme
de la comunión entre los humanos...".
Fueron días verdaderamente espléndidos, en los que se hizo
visible algo hace mucho tiempo olvidado : nuestra capacidad simbolizante,
nuestra condición mágica y maravillosa de tener una voz que
se vuelve unidad en la multiplicidad, a través del silencio que
permite escuchar y es la naturaleza misma de nuestro ser más incógnito.
Uno de los participantes, el poeta mexicano Adolfo Castañón,
expresó en una entrevista a la prensa, en aquella ocasión
algo que devela uno de los múltiples alcances del Festival:
"En América Latina estamos más preocupados por hablar
que por oír, más preocupados por escribir que por leer, más
preocupados por aparecer en el escenario que por observar. Y un Festival
como éste es una especie de gran apuesta hacia la atención.
El valor de esto es el de suspender por un momento el mundo y permitirnos
oírlo en sus formas inocentes, originales. Y esas son formas de
la atención . No solo vivimos con prisa , sino sin saber qué
queremos. Nos hace falta atención...Lo importante de este Festival,
aunque suene paradójico, es que llaman la atención sobre
el silencio".
Este aspecto destacado por el poeta es esencial para comprender las atmósferas
alcanzadas en los recitales, las dimensiones indagadas por cada poeta haciéndolas
una realidad colectiva .
La experiencia confirmó que el Festival es un gesto, más
que literario, situado en las dimensiones de la catarsis, que logra la
liturgia en su más pleno silencio, para que la voz resucite las
imágenes. Allí se percibe que, ante la violencia, es posible
construir una membrana protectora de imaginación. Todo el efecto
oxigenador del II Festival permitió proyectarlo de manera más
irradiadora y con la aspiración a una cobertura más amplia
en una ciudad afectada por el miedo.
III
El III Festival Internacional de poesía en Medellín se
realizó del 2 al 8 de junio de 1993, convocado y organizado por la
revista Prometeo. La lectura inaugural fue en el Teatro Metropolitano
y la clausura en el Coliseo Cubierto de la ciudad. Se desarrollaron un total
de 25 lecturas en todas las zonas de Medellín y una programación
de 12 actividades alternativas de cuatro exposiciones, cuatro conferencias
y tres conversatorios una audición. Se realizó la primera exposición
de poesía
visual, enfocada en presentar el desarrollo histórico de esta forma
expresiva de los signos, se presentaron audiciones musicales en cuya creación
se partió de obras poéticas de autores contemporáneos
y de siglos pasados.
Tomaron parte los siguientes 42 poetas de 19 países, de Europa, Asia y América: argentinos Jorge Boccanera, Daniel Samoilovich, Marcos Silber, Paulina
Vinderman y Jorge Ariel Madrazo; Marcelo Arduz Ruíz (Bolivia), Affonso
Romano de Sant'Ana (Brasil), Oswaldo Sauma (Costa Rica), los cubanos Pablo
Armando Fernández, Marilyn Bobes y Víctor Rodríguez
Nuñez; Eduardo Llanos (Chile), Jorge Enrique Adoum (Ecuador), Margaret
Randall (Estados Unidos), Claude Esteban (Francia), Rigoberto Paredes (Honduras),
Djahanguir Mazhary (Irán), Tony Harrison (Inglaterra), Gloria Gervitz
(México), Claribel Alegría (Nicaragua), los peruanos Javier
Sologuren, Aida Alonso, Luis La Hoz, Pedro Granados, Leoncio Bueno y Enrique
Sánchez Hernani ; Santos López (Venezuela), y los colombianos
Fernando Arbeláez, Juan Manuel Roca, Carlos Patiño, Eduardo
Gómez, Henry Luque Muñoz, Gabriel Jaime Caro, Miguel Méndez
Camacho, Alberto Vélez, Carlos Enrique Ortiz, Luis Eduardo Rendón,
Gabriel Jaime Franco, Juan Diego Tamayo, Omar Ortiz, Daniel Jiménez
y Horacio Benavides.
Se programaron 26 lecturas de poemas en auditorios, salas y parques y,
complementariamente, conciertos musicales, exposiciones, danza y conferencias
en torno a la poesía, en otras 12 sedes de la ciudad, con un público
aproximado de 50.000 personas.
Poetas de diversas generaciones hicieron sonar la palabra impresa de sus
poemas, ilustrando un devenir en el sueño que la imaginación
desarrolla y prolonga en el viaje de la existencia.
Fue un verdadero impacto, una milagrosa intervención de la calle,
a donde retornaba la poesía con toda su fuerza de representación
y simbolización.
Podemos afirmar que con esta versión del Festival se hace más
evidente su contundencia, su capacidad de intervención de la realidad
de la ciudad con un nuevo aire, con una nueva luz para el espíritu
compungido, para divulgar la gran alegría de vivir a pesar de las
explosiones y los escombros. Sabemos que la poesía no soluciona
los problemas estructurales, pero sin ella los seres humanos perecerían
en total orfandad, en la esclavitud de sus precarias ocupaciones, en el
shock de los clichés y en el marasmo de la vida en la sociedad industrial.
"La poesía ocupando espacios entre bombas y flores, allí
donde la esperanza es tan explosivamente necesaria". Con estas palabras
se refirió el poeta brasilero Affonso Romano de Sant'Anna a lo que
él, como poeta participante, percibió en las intensas jornadas
del III Festival.
El despliegue era tan amplio y nutrido que no se alcanzaban a comprender
totalmente las dimensiones de esta concurrencia atenta, generosa. En esta
ocasión se introducen nuevos elementos en el Festival; se le da
espacio a una participación de poetas de muchos más países
(respecto al anterior) y se dan los primeros avances en el sentido de encaminarse
hacia un evento mundial.
El Festival se abrió como una flor cargada de futuro, señalando
una forma muy alta del espíritu colectivo, terreno nutricio de las
visiones, escenario de nuevas posibilidades para la palabra. Lo interesante
de esta concurrencia es que su participación es fundamental en ese
diálogo establecido con el ser del otro que es el sí mismo
esparcido en voz, canto, danza rompiendo los espejos de la banalidad y
de la disipación que ofrecen los actos masivos diseñados
para distraer y manipular.
El III Festival Internacional de Poesía en Medellín signa
un crecimiento en espiral, rebasando a los dos anteriores en dimensión,
proyección social (por su cobertura en los barrios), diversidad
de tonos, temas, técnicas poéticas, formas comunicativas
de la poesía y programación alternativa.
Es un acto verdaderamente revolucionario, en el sentido de su visión
poética y su aplicación en lo social; en su acción
poética desde un pensamiento sobre la cultura y su propiciamiento
de una participación colectiva, allí donde antes había
desolación y abatimiento.
Medellín comienza a perfilarse, en ese momento, como una de las
capitales internacionales de la poesía. Así se desencadena
con más fuerza la divulgación y el sentido esperanzador de
esta realización, que contó desde entonces con un auspicio
económico más definitivo del Municipio de Medellín,
en la justa aplicación del Acuerdo 39 de 1993 del Concejo Municipal;
y del Instituto Colombiano de Cultura (Colcultura), devenido posteriormente
en Ministerio de Cultura.
Desde el III Festival se asumió el mes de junio de cada año
como el tiempo para tal celebración, fecha en el que estamos más
cerca del sol.
Es 1993 el año que señala la consistencia de todas nuestras
actividades. A partir de ese momento se vislumbra la necesidad de fortalecer
mucho más la estructura básica de labores y se emprende la
planeación y organización del IV Festival Internacional de
Poesía en Medellín.
IV
La Revista Prometeo realiza el IV Festival Internacional de Poesía
en Medellín entre el 2 y 8 de junio de 1994. Se inaugura en el Teatro
Metropolitano y se clausura en el Teatro Carlos Vieco del Cerro Nutibara.
El país continúa en su crisis galopante política, económica
y social. Grandes sectores de la población se sienten excluidos de
la participación activa en los procesos vitales de la ciudad y la
marginalidad aumenta sus legiones.
Participaron en el IV Festival 45 poetas de 27 países, de Europa,
Asia, Africa y América :
Los argentinos Juan Gelman, Rodolfo Alonso y Jorge Boccanera (Argentina);
Thomas Albornoz (Brasil), Xiao Xue y Sun Youtian (China Popular), Ana Istarú
(Costa Rica), los cubanos José Pérez Olivares y Zoé
Valdéz, Satoko Tamura (Japón), los ecuatorianos Jorge
Enrique Adoum y Margarita Laso; los españoles Jesús López
Pacheco y Jesús Munárriz, Timothy Pratt (Estados Unidos);
Henri Deluy (Francia); Roberto Sossa (Honduras), Eva Toth (Hungría),
Neb Raj Bathia (India), Tony Harrison (Inglaterra), Valerio Magrell (Italia),
Jean Portante (Luxemburgo), Gloria Gervitz (México), Juan Carlos
Vilchez (Nicaragua), Aristeides Turpana (Panamá), Blanca Varela
(Perú), Anjelamaría Dávila (Puerto Rico), Marin Sorescu
(Rumania), Mazisi Kunene (Suráfrica), Rudolf Peyer (Suiza), Rafael
Courtoisie (Uruguay), Juan Calzadilla (Venezuela); y los colombianos Héctor
Rojas Herazo, Juan Manuel Roca, Humberto Jarrín, Raúl Henao,
Carlos Vásquez, Jorge Mario Echeverry, Víctor López
Rache, Wilson Frank, Javier Naranjo, Carlos Bedoya, Miguel Iriarte, Orietta
Lozano y Jairo Guzmán.
Se organizó una exposición de obras del maestro Edgar Negret.
El Taller de Artes presentó "Gestos para habitar el silencio",
versiones de poemas para sordomudos, escritos por Samuel Vásquez. Se
realizaron 27 lecturas de poemas, cuatro exposiciones, una conferencia y un
acto de de poesía y teatro. Los actos se desarrollaron en 35 sedes de la ciudad,
y dos municipios del Departamento
de Antioquia, con una participación aproximada de 50.000 espectadores.
Es el principio de la realización de un sueño y es que la
poesía influya en la vida de la sociedad, que se poetice más
el destino humano, se llene de contenido, de sentido en medio de las dificultades
y la incertidumbre sobre el destino del mundo y del hombre.
Poetas de gran trayectoria visitaron la ciudad para mantener viva la llama
de la poesía. Poetas que aceptaron venir porque les llegaban ecos
de una experiencia que había que vivir directamente. Aceptaron venir
sin hacer caso a la leyenda negra de Medellín. De esta experiencia
salió muy fortalecido el espíritu general que anima este
encuentro, a esta cita anual a la que sorprendentemente asiste un número
cada vez más creciente de personas y en el que se percibe un oído
cada vez más alerta y afinado, una actitud más selectiva
de la calidad de las obras leídas.
El público ve, más que nunca, a los poetas ejerciendo un
trabajo muy singular : entrar en el trance de las palabras y despertar
una conciencia del mundo, de la maravilla del mundo y la existencia de
lo viviente, de la memoria que resucita los mundos sumergidos.
Se percibió con nitidez un mayor nivel en la calidad de los poetas
asistentes y en la capacidad del público para valorar la poesía.
V
El V Festival Internacional de Poesía en Medellín se realiza
del 7 al 14 de junio de 1995. Las lecturas de inauguración y de clausura
se realizaron en el Cerro Nutibara, sitio emblemático de congregación
en el contexto del Festival. Es quizá el escenario con el que más
se identifica al Festival y se debe a que un público hasta de 8000
personas abarrota el lugar año tras año en cada lectura de
poemas.
Tomaron parte en el V Festival 49 poetas de 25 países, por primera
vez de los cinco continentes :
José Mena Abrantes (Angola), Lauren Williams (Australia), Christian
Ide Hintze (Austria), Jorge Boccanera y Esteban Moore (Argentina), Ledo
Ivo (Brasil), Leonardo García Pabón (Bolivia), Nikola Indjov
(Bulgaria), María Montero (Costa Rica), los cubanos Alberto Rodriguez
Tosca, Víctor Rodríguez Núñez y Antonio José
Ponte, los chilenos Gonzalo Rojas, Enrique Saldivia y Floridor Pérez,
Ulises Estrella (Ecuador), Antonio Carvajal (España), los franceses
Lilliane Giraudon y Henri Deluy (Francia), José Luis Quesada (Honduras),
Edoardo Sanguineti (Italia), Mutsuo Takahashi y Satoko Tamura (Japón),
Anise Koltz y Jean Portante (Luxemburgo), José Emilio Pacheco y
Adolfo Castañón (México), Manuel Orestes Nieto (Panamá),
Antonio Cisneros (Perú), Elvio Romero (Paraguay), Ida Vitale y Martha
Canfield (Uruguay), Christian Viredaz (Suiza). También tomaron parte
los colombianos William Ospina, Juan Manuel Roca, Piedad Bonett, Angela
García, Sarah Beatriz Posada, Felipe García, Elkin Restrepo,
Samuel Serrano, Wilealdo García, Mery Yolanda Sánchez, John
Galán Casanova, Anibal Arias, Joaquín Mattos Omar, Jaime
Alberto Vélez y Pedro Arturo Estrada. La asistencia del público
fue de cerca de 60.000 personas. Se desarrollaron 32 lecturas de poemas,
cuatro conferencias y tres exposiciones sobre temas poéticos, incluyendo
la exposición francesa de fotografías "Poesía en el
Metro de París".
Gonzalo Rojas fue una figura emblemática en esta ocasión.
Este poeta chileno es quizás uno de los más importantes poetas
a nivel mundial y de los más representativos de la gran tradición
latinoamericana. Sus lecturas fueron primordiales para sembrar un mensaje
de vigor y dignidad de la vida. Como él mismo lo expresara por
esos días en Medellín: "La poesía es una siembra
de libertad en la cabeza, un modo de respirar, es un aire nuevo, no sólo
para respirarlo sino para vivirlo. Es el niño, el bebé que
está naciendo quien escribe, siempre estamos naciendo. Somos sombra
que nace". Estas palabras lúcidas reafirman el carácter
renovador de la poesía por la cual los habitantes de Medellín
la aman.
Con el V Festival Internacional de Poesía en Medellín se
le dio permanencia a "la energía dislocante de la poesía",
se congregó un número cada vez más creciente de asistentes
y se lograron importantes aportes en la coexistencia por la palabra y la
fraternidad.
A partir del V Festival Internacional de Poesía se incorporaron
trabajos de poesía experimental : algunos poetas intervinieron con
poesía acústica o no-alfabética, poesía gestual
y performance poético. Este nuevo factor experimental le ha dado
al Festival gran versatilidad y nos recuerda a la poesía primitiva,
anterior a la escritura.
Asistió este año el poeta austríaco Ide Hintze. Su
participación introdujo un nuevo elemento de expresión poética
y es la llamada poesía sonora, inscrita en el contexto de la poesía
experimental. Esto permite ampliar la gama de expresión y se logra
presentar un contexto de referencias muy novedoso en nuestro medio. Era
la primera vez en la historia de la poesía en Colombia que se presentaba
este tipo de exploraciones y se logróa informar acerca de este
tipo de creación, polémica, confrontada con las estructuras
convencionales de la lírica.
Con Ide Hintze se estructuraron las bases conjuntas para la creación
de la Escuela de Poesía de Medellín, cuya fundación
se daría en junio de 1996.
VI
Los ángeles de mi boca hablarán en tu corazón
es un verso de Guillaume Apollinare, emblemático del VI Festival
Internacional de Poesia realizado del 13 al 20 de junio de 1996, el que estuvieron
presentes poetas de 22 países de cuatro continentes con una programación
de 31 lecturas de poemas y una conferencia en diferentes lugares de la ciudad
y
Antioquia.
Asistieron
cerca
de
60.000
personas.
Tomaron parte, entre otros, los poetas :
Tobías Burghardt (Alemania), Grant Caldwell (Australia), Christian
Ide Hintze y Wolfgang Bauer (Austria), Abdullah Sidran (Bosnia), Haroldo
de Campos, Marilia Yoshimasu y Lindolf Bell (Brasil), Jorge Arturo Venegas
(Costa Rica), Sigfredo Ariel (Cuba), Raúl Zurita (Chile), Aurora
Luque (España), John Oliver Simon (Estados Unidos), Josée
Lapéyrere e Yves Prie (Francia), Ernest Pépin (Guadalupe),
el poeta indígena maya Humberto Ak´abal (Guatemala),Paolo
Ruffilli (Italia),Gozo Yoshimasu (Japón), Coral Bracho (México),
Benjamin Zephaniah (Reino Unido), Sainkho Namtchylak (Tuva), Martha Canfield
(Uruguay), Alicia Torres (Venezuela), y los colombianos Juan Manuel Roca,
Mario Rivero, Edmundo Perry, Renata Durán, Luis Eduardo Rendón,
Ricardo Cuéllar, León Gil, Víctor Gaviria, Omar Ortiz,
Rómulo Bustos, Gloria Posada, Omar Castillo y Hernán Vargascarreño.
En esta ocasión es el poeta fundador del concretismo brasilero,
Haroldo de Campos, una de las figuras más representativas del Festival,
tanto por sus importantes aportes a la poesía contemporánea
como por la calidad de su obra.
Una constelación de poetas puebla de nuevo las calles de la ciudad.
El Festival Internacional de Poesía inaugura un importante suceso
en su contexto : la Escuela de Poesía de Medellín, con
la cooperación de la Escuela de Poesía de Viena y de la
Universidad de Antioquia. Se logra materializar una base teórica
y práctica desarrollada a manera de cursos, en los que se tratan
diversos temas por poetas participantes en el Festival.
Un avance espiritual significativo por el cual se puede comprender la
frase de Mc Luhan: "La ciudad como aula de clase". Quitándole
la connotación académica, es importante señalar que
se practica un despliegue de conocimientos de diversa índole que
circulan como flujos de energía entre todos los asistentes.
Podemos destacar la presencia en la Escuela de Poesía de la virtuosa
vocal Sainkho Namtchylak , oriunda de Tuva, y quien propició un
nuevo camino posible para la expresión de la poesía conectada
con las voces más ancestrales de su tradición chamánica.
Esto devela la necesidad de preservar un compendio de saberes comunicados
en el seno del Festival.
Nuevos elementos le dan un carácter de poesía más
cercana a la tradición oral, ancestral, onomatopéyica. Este
despliegue enriquece el panorama expresivo e informa de diversas tendencias
a nivel mundial.
Fue benéfica la presencia del poeta bosnio Abdulah Sidrán,
por el hondo contenido de sus versos, por su fragmentación entre
un conflicto absurdo de guerra y matanza. Su poesía conmovió
por su alta concentración en el dolor y la nostalgia del país
escindido. Cabe también destacar la singular poesía e interpretación
del poeta japonés Gozo Yoshimasu y su percepción del mundo
como una reverberación fantasmal.
El Festival Internacional de Poesía en Medellín, con el
solsticio de verano, cabalga una nube plena de poesía. Las muchachas
cantan y están alegres porque a la ciudad la pueblan frases únicas,
antes no dichas, que nos invitan a vivir sin miedo, en la dicha de cada
instante. Los hombres están serenos, escuchando para ver a través
de las imágenes poéticas, vivientes en cada verso dicho por
su propio autor, con sus propios ritmos, tonos y modulaciones, para recordarnos
la maravilla de escuchar y hablar, es decir, de volver a ser en la pasión
recobrada, que creímos perdida por la fuerza de alejamiento que
la supervivencia ejerce.
VII
El VII Festival Internacional de Poesía en Medellín se
celebró entre el 13 y 21 de junio de 1997. La frase emblemática
que rigió las lecturas de poemas fue el verso de Jean Cocteau "Una
gran primavera enloquece las venas".
Se hicieron presentes 51 poetas de 33 países de cinco:
Rodolfo Alonso (Argentina), Peter Boyle, Pi-O (Australia), Werner Hörtner
(Austria), Weydson Barros Leal (Brasil), Blanca Wiethüchter (Bolivia),
Nedzad Ibrisimovic (Bosnia), Paul Dakeyó (Camerún), José
María Zonta (Costa Rica), Norberto Codina y Sigfredo Ariel (Cuba),
Yao Shanbi y Ji Di Ma Jia (China Popular), Ahmed Hegazy (Egipto), Alvaro
García (España), Jean Clarence-Lambert (Francia), Ersi Sotiropoulo
(Grecia), Jaap Blonk (Holanda), Ashok Vajpeyi (India), Sutardji Calzoum
Bachri (Indonesia), Birgitta Jonsdottir (Islandia), Giuliano Scabia (Italia),
Tendo Taijin (Japón), Jean Portante (Luxemburgo), Elsa Cross (México),
José Craveirinha (Mozambique), Giovanna Pollarolo (Perú),
Carlos Wong (Panamá), Egito Gonçalvez, Rosa Alice Branco
(Portugal), Nicola Prelipceanu (Rumania), Pavel Grushko (Rusia), Claude
Darbellay (Suiza), Marosa di Giorgio (Uruguay), Eugenio Montejo (Venezuela),
los indígenas arhuacos de la Sierra nevada de Santa Marta Juan Marcos
Pérez, Manuel Chaparro, Gregorio Pérez, Francisco Zalabata,
el indígena mapuche Lorenzo Aillapán y los colombianos Raúl
Henao, Guillermo Martínez, Carlos Bedoya, Eufrasio Guzmán,
Jorge García Usta, Monique Facuseh, John Sossa, Gloria Posada y
Orlando Sierra, Fernando Linero, Wilson Frank y Juan Diego Tamayo.
El VII Festival, con sus 42 lecturas de poemas expandió su programación
en sincronía con la II Escuela de Poesía. Los poetas llegaron
al corazón de los asistentes. Fue reveladora
la presencia de cuatro mamos arhuacos de la Sierra Nevada de Santa Marta
y su interés en dar a conocer mensajes que son fundamentales para
lograr preservar la tierra.
En pleno solsticio de verano Medellín se convirtió entre
las 6:40 de la tarde y 10:15 de la noche en un centro poético del
mundo. En cada segundo el teatro Carlos Vieco estuvo rebosante de público
que se convirtió en la metáfora del "más grande deseo
de amar". Los poetas, iluminados con el verbo, dejaron constancia en voz
alta de su agradecimiento por haberles permitido penetrar al corazón
de una urbe que vive la necesidad de comunicación y tolerancia.
El poeta ruso Pável Grushkó expresó que "en Rusia
se acabaron los recitales poéticos en los estadios y me pareció
que aquí regresé a algo bello que tuve en mi patria".
Tanta gente reunida en silencio logró conformar un poema que se
escribió entre el 13 y el 21 de junio, en pliegos de papel donde
iban dejando versos. Al final resultó un poema, hecho por todos,
dedicado a la ciudad. Esto permitió una conciencia del poema como
creación y patrimonio colectivos, generado por todos.
El poeta italiano
Giuliano Scabia expresó en aquella ocasión en un periódico
colombiano: "De pronto me viene una imagen: De Vulgari eloquentia de
Dante. Sí. Todas las lenguas del mundo con la mediación de
las traducciones, son la lengua materna. Mi lengua materna, que aprendo.
Y pienso: mi lengua materna es el dialecto de Padua (mi arhuaco) junto
con el italiano, pero mi lengua materna es también todo ese cuerpo
de lenguas /poemas mezclados, de caminos que se encuentran. Siento ahora
toda la nobleza de la poesía (en ser la voz del aula del mundo).
Y que ella, la poesía no es aquí un fantasma tímido
y triste, sino una diosa joven, que baila dentro del fermento del mundo
y mantiene despierta la vitalidad de la lengua. Es esto acaso lo que quiere
significar Vajpeyi cuando en el gran teatro metropolitano dice: Es la primera
vez que no me avergüenzo de ser poeta, y acaso lo mismo quiere decir
el niño que pide el autógrafo, no a un futbolista, sino
a un poeta: que antes que nada viene la lengua, guiada por la poesía".
VIII
El VIII Festival Internacional de Poesía en Medellín.
Se realizó del 12 al 20 de junio de 1998. "Y la muerte no tendrá
señorío" es el verso de Dylan Thomas que sirvió de escudo
protector, de conjuro. Con este verso se palpó el milagro de la voz:
una música esencial, como un oleaje recorriendo todos los cuerpos,
haciendo una sola mente.
Sus fechas coincidieron con las del campeonato mundial de fútbol
y de las elecciones presidenciales en Colombia. Estos sucesos de gran peso
en la vida cotidiana de las multitudes, no impidieron que el Festival se
desarrollara con la intensidad necesaria.
Fue el Festival de mayor expansión, respecto a todos los que le
precedieron, pues tomaron parte 72 poetas de 44 naciones, de cinco
continentes, leyendo sus poemas para una audiencia aproximada a las 120.000
personas. Se dictaron 8 conferencias con un público promedio de
300 personas cada una, en el marco de la III Escuela de Poesía,
que contó con ocho cursos. Los poetas participantes fueron en esta
ocasión :
Joachim Sartorius (Alemania), Saúl Yurkievich, Hugo Mujica y Pablo
Narral (Argentina), Lionel Fogarty (poeta aborigen australiano), Bernard
Widder (Austria), Noureni Tidjani Serpos (Benim), Thiago de Mello (Brasil),
Chang Soo Ko (Corea del Sur), Tanella Boni (Costa de Marfil), Alfonso Chase
(Costa Rica), Loredana Bogliun (Croacia), Nancy Morejón y Gerardo
Fernández Fe (Cuba), Erik Trigger Olessen (Dinamarca), Abdouhraman
Wáberi (Djibouti), Jorge Enrique Adoum (Ecuador), Mohammed Ibrahim
Abu-Sinnah (Egipto), Justo Jorge Padrón (España), Julie
Patton (Estados Unidos), Nicole Laurent-Catrice y Josée Lapéyrere
(Francia), Tassos de Negris (Grecia), Ernest Pépin (Guadalupe),
Carmen Matute y Héctor Rodas (Guatemala), Jaap Blonk (Holanda),
Juan Ramón Saravia (Honduras), Ferenc Szónyi (Hungría),
Ramakanth Rath (India), John Deane (Irlanda), Khal Torabully (Islas Mauricio),
Edoardo Sanguineti y Claudio Pozzani (Italia), Mutabaruka (Jamaica), Takashi
Arima (Japón), Mateja Matevski (Macedonia), Roberto López
Moreno (México), Malangatana Gwenya (Mozambique), José Carr
(Panamá), Mario Casartelli (Paraguay), Arturo Corcuera (Perú),
Fernando Echevarría (Portugal), Vahé Godel (Suiza), Mazisi
Kunene (Suráfrica), Sainkho Namtchylak (Tuva), Clemente Padín
(Uruguay), Rafael Cadenas (Venezuela), el indígena mapuche chileno
Elicura Chihuailaf, el indígena yanacona colombiano Freddy Chicangana,
los indígenas arhuacos de la Sierra Nevada de Santa Marta Juan Marcos
Pérez y Manuel Chaparro, y los colombianos Alvaro Miranda, Armando
Romero, Rogelio Echavarría, Samuel Vásquez, Julián
Malatesta, Jairo Guzmán, Jorge Torres, Pablo Montoya, Víctor
Raúl Jaramillo, Edgar González, Gustavo Tatis Guerra, Mario
Angel Quintero, Edgar Trejos, Carlos Enrique Sierra, Olga Lucía
Estrada, Liliana Ladrón de Guevara, Pedro Olivella, Andrés
Nanclares y Sabas Mandinga.
Paralelamente se desarrolló la III Escuela de Poesía de
Medellín, en la que dictaron ocho conferencias y algunos cursos, entre
otros,
los
poetas
Saúl
Yurkievich, Josée Lapeyrére, Bernhard Widder, Julie Patton,
Sainkho Namtchylak, Oscar Gonzáz y Clemente Padín. El VIII
Festival logró un estado alto, tanto en su convocatoria como en
su irradiación, realizándose 73 recitales en once ciudades
del país y cuatro municipios de Antioquia. 26 idiomas poblaron los
auditorios, el cielo de la ciudad como una babel recuperada para la comunicación
entre los seres. Se reafirmó en su esencia, en su actitud de condensar
la fuerza espiritual de todos los participantes.
IX
En medio de una grave situación de guerra interna y deterioro
de la economía nacional, y de una explosiva situación social,
tres días después que apareciera una circular del Departamento
de Estado norteamericano advirtiendo a turistas extranjeros y en especial
norteamericanos, que no vengan a Colombia, porque podrían ser asesinados,
se inició el IX Festival Internacional de Poesía en Medellín
(18 al 26 de junio de 1999), en el que tomaron parte :
Hans Magnus Enzensberger (Alemania), Francisco Madariaga (Argentina),
Christian Loidl (Austria), Judith Beveridge y Dorothy Porter (Australia),
Anibal Beça (Brasil), Eduardo Mitre (Bolivia), Paul Dutton y Émile
Martel (Canadá), Lee Kang-won (Corea del Sur) Guillermo Fernández
(Costa Rica), Alex Pausides (Cuba), Gonzalo Millán (Chile), Hassan
Teleb (Egipto), Miguel Donoso (Ecuador), Otoniel Guevara (El Salvador),
Aitana Alberti y Andolin Eguzkitza (España), Anne Waldman (Estados
Unidos), Beniat Achiary (Francia), Ken Smith (Gran Bretaña), Francisco
Morales Santos (Guatemala), Oscar Acosta (Honduras), Surjit Patar (India),
Fatema Rakei (Irán), Tomlin Ellis (Jamaica), Kazuko Shiraishi (Japón),
Norma Wanless (México), Remco Campert (Países Bajos), Zakaria
Mohammed (Palestina), Consuelo Tomás (Panamá), Susy Delgado
(Paraguay), César Toro Montalvo (Perú), Ana Luisa Amaral
(Portugal), Alexis Gómez Rosa (República Dominicana), Mircea
Dinescu y Peter Sragher (Rumania), Mahmoudan Hawad (Sahara Central), Lasse
Söderberg y Guy Persson (Suecia), Jaques Roman (Suiza), Washington
Benavides (Uruguay), Juan Calzadilla (Venezuela), Nguyen Trung Duc (Vietnam),
y los colombianos : Alfredo Vanin, Andrea Bulla, Daniel Dia, Eugenia
Sánchez Nieto, Everardo Rendón, Fernando Cuartas, Gabriel
Jaime Caro, Gonzalo Márquez Cristo, Gustavo Garcés, Jorge
Alberto Naranjo, José Luis Diaz-Granados, Juan B. Velasco, Nicolás
Suescún, Rafael del Castillo, Rafael Patiño, Samuel Jaramillo,
William Ospina.
Como ha expresado nuestro Comité en su informe sobre esta novena
edición del Festival, pueden registrarse como algunos de sus logros
en 1999 : la consolidación de este proyecto poético singular,
en un tiempo de gran tensión política y social, y de grave
crisis económica en el país, que ha incidido en el cierre
de fábricas y quiebras de bancos; un notorio incremento en la asistencia
del público a todos los actos del evento; la cualificación
de un público que escucha la poesía y compra libros de poemas,
como informaron librerías de la ciudad cuyas ventas aumentaron en
un 50%; la expansión del Festival a nuevas sedes y ciudades, ampliando
a 77 el número de lecturas de poemas en Medellín en todo el
país,
y la valiosa participación de un grupo de importantes poetas contemporáneos,
de cinco continentes, que contribuye a desaislar culturalmente a Colombia.
La poesía es el más alto diálogo del espíritu
humano. Ella posibilita al hombre, hace siglos al borde del abismo, recobrarse
y recobrar su perdida memoria y equilibrio, para trascender nuestra dura
condición. La juventud colombiana no ve en la poesía su salvación.
Se ve a si misma. La poesía es la juventud del mundo. La poesía
no quita el hambre. Pero reabre el apetito del infinito.
Paralelamente al IX Festival Internacional de Poesía, auspiciado
por el Municipio de Medellín y el Ministerio de Cultura, se realizó
la IV Escuela de Poesía de Medellín en la que tomaron parte
cerca de 200 estudiantes, muchos de ellos jóvenes poetas procedentes
de varias ciudades del país, que pueden así compartir con
poetas invitados al Festival reflexiones alrededor de la experiencia y
la escritura poética, dentro de la programación de la IV Escuela se realizaron
cuatro conferencias, tres coloquios y un conversatorio.
Así
mismo
se
realizó
la
exposisción
Poesía
Visual
y Signografías.
Hay muchos puntos de observación para interpretar el Festival y
sus alcances. Sus efectos se confirmarán en un futuro cercano cuando
se perciban nuevas manifestaciones derivadas de toda esta dinámica.
Entendido literariamente, con el Festival se logra una antología
en vivo de la poesía hecha en el mundo. Quedan las memorias como
huella literaria. Circulan las sonoridades, los ritmos personales de cada
autor. Queda la revelación en cada uno de una gama de imaginarios,
semblantes de la poesía que se escribe en el mundo actualmente.
Quedan las entrevistas, las referencias y la información . Pero
no es suficiente. Mucho menos pensando en los orígenes de este evento:
El Festival Internacional de Poesía en Medellín no surgió
como un evento literario o como un encuentro de poetas. Surgió
en 1991 para contraponer al lenguaje de la matanza el poder vivificante
de la imaginación poética.
El Festival es un oleaje del sol : El sol es un poeta que transmite sus
cantos por medio de la luz, impulsora de lo viviente. El Festival Internacional
de Poesía en Medellín es un gesto del sol interior, de todos
los que contribuyen a recordarnos que somos canto y leyenda.
Hacer vivible el mundo es una realidad que es preciso construir día
a día, de cada ser a otro, como de sol a sol, ahora más que
nunca; ahora que parecen derrumbarse, para muchos, las expectativas de
un mundo estable y libre de devastaciones.
X
76 poetas de 46 países y de varias naciones indígenas tomaron
parte en el X Festival Internacional de Poesía de Medellín,
que se celebró entre el 23 de junio y el 2 de julio del 2000, con la
realización de 88 lecturas de poemas en Medellín y otras ciudades Colombianas: Bogotá,
Cartagena, Barranquilla, Santa Marta, Tunja, Ibagué, Pereira, Armenia,
Bucaramanga, Quibdo, Barrancabermeja Villavicencio y Leticia.
Entidades internacionales como las fundaciones holandesas para la cultura
Hivos, Prins Claus Fonds y Novib, la fundación alemana Henrich Böll,
el Departamento Federal de Asuntos Extranjeros de Suiza y la Unesco, apoyaron
financieramente al X Festival. En Colombia el evento fue auspiciado por
el Municipio de Medellín -que redujo en un 60% ($155.000.000),
el presupuesto que, según Acuerdo 35 de 1993 y 40 de 1997 debía
dar al evento-, el Ministerio de Cultura y el cuerpo diplomático
acreditado en Colombia.
Poetas que participaron: Tobías Burghardt (Alemania), Víctor
Redondo (Argentina), Pedro Shimose (Bolivia), Haroldo de Campos (Brasil),
Thiago de Mello (Brasil), Jean-Marc Desgent (Canadá), Renata Durán,
Jorge Bustamante García, Jorge Torres, Federico Diaz Granados, Liana
Mejía, Armando Orozco, Julián Malatesta, Antonio Zibara,
Celedonio Orjuela, Eduardo Peláez, Robinson Quintero, Darío
Ruiz, Eduardo Escobar, Enrique Buenaventura, Andrea Cote y Giovanni Quessep
(Colombia), Kama Kamanda (Congo), Camila Schumacher (Costa Rica), Drazen
Katunaric (Croacia), César López (Cuba), Reynaldo García
Blanco (Cuba), Gonzalo Rojas (Chile), Cai Tianxin (China Popular), Annemette
Kure Andersen y Lene Henningsen (Dinamarca), Fernando Cazón Vera
(Ecuador), Mario Noel Rodríguez (El Salvador), Aida Párraga
(El Salvador), Ana Rossetti (España), Eira Stenberg (Finlandia),
Ana María Rodas (Guatemala), Frankétienne (Haití),
Kedarnat Singh (India), Kailash Vajpayee (India), John Hegley (Inglaterra),
Naim Araidy (Israel), Adonis (Siria-Líbano), Kofi Awoonor (Ghana),
Franca Bacchiega (Italia), Giuseppe Conte (Italia), Asan El Ouazzani (Marruecos),
Homero Aridjis (México), Galtsan Tschinag (Mongolia), Alan Brunton
(Nueva Zelanda), Odia Ofeimun (Nigeria), Héctor Collado (Panamá),
Washington Delgado (Perú), Carolina Ilica (Rumania), Christian Uetz
(Suiza), Euphrase Kezilahabi (Tanzania), Tugrul Tanyol (Turquía),
Saúl Ibargoyen (Uruguay), Francisco Pérez Perdomo (Venezuela),
María Antonieta Flórez (Venezuela) y Musaemura Zimunya (Zimbabwe).
Por primera vez en la historia del Festival se incluyó una mayor
diversidad de expresiones poéticas indígenas (cantos ceremoniales,
relatos míticos de la creación del mundo y poemas). Los indígenas
que participaron fueron: Miguelangel López -Vitorio Apushana-,
indígena wayuu, merecedor del Premio Casa de las Américas
en el 2000; los indígenas huitotos Rodolfo Giagrecudo, Antonio Dimas,
Manuel Safiama, Prudencia Farecade y Pablo Piarecudo, Leonel Lienlaf –nación
Mapuche- (Chile), Ariruma Kowii (nación Kichwa, Ecuador), Simón
Ortiz (nación Acoma, Estados Unidos) y José Ángel
Fernández (nación Wayuu, Venezuela).
XI
El XI Festival Internacional de Poesía se celebró entre el 1 y el
10 de junio de 2001, en su programación se realizaron
97 recitales públicos en Medellín, además realizaron
lecturas
de
poemas
en 11 municipios de Antioquia y en 18 ciudades colombianas.
Participaron los siguientes 101 poetas de 69 países de los cinco
continentes: Michael Speier, Gerhard Falkner (Alemania), Julio Salgado,
Martín Prieto (Argentina), Coral Hull (Australia), Heidi Pataki
(Austria), Hayat Saif (Bangladesh), Qassim Haddad (Bahrein), Winston Farrell
(Barbados), Leroi Young (Belice), Juan Carlos Orihuela (Bolivia), Luiz
de Miranda (Brasil), Vito Apshana -Nación Wayuu-, Freddy Chicangana
-Nación Yanacona- , Hugo Jamioy Juagibioy -Nación Kamsá-
José Sixto Bolívar -Nación Arzario-, William Agudelo,
Raúl Henao, Miguel Méndez Camacho, Elkin Restrepo, Ramón
Cote Baraibar, Miguel Iriarte, Tallulah Flores, Nelson Romero, José
Libardo Porras, Luis Eduardo Gutiérrez, Carlos Fajardo, Flobert
Zapata, Pedro Blas Julio Romero, Amparo Inés Osorio, Alexis Zapata,
J. Arturo Sánchez, Hadder Bedoya, Jandey Marcel Solviyerte (Colombia),
Ko Un (Corea del Sur), Luis Chaves (Costa Rica), Oscar Hahn (Chile), Elicura
Chihuailaf -Nación Mapuche- (Chile), Bei Dao (China), Georgina Herrera
, José Félix León (Cuba), Thomas Boberg (Dinamarca),
Edwin Madrid (Ecuador), Aleyda Quevedo (Ecuador), Federico Hernández
Aguilar (El Salvador), Kevin MacNeil (Escocia), Ales Steger (Eslovenia),
Antonio Colinas, Juan Vicente Piqueras (España), Amiri Baraka, Amina
Baraka (Estados Unidos), Andres Ehin (Estonia), Athena Papadaki (Grecia),
Adolfo Mendez Vides (Guatemala), Georges Castera (Haiti), María
Eugenia Ramos (Honduras), Sunil Gangopadhyay (India), Adrian Mitchell (Inglaterra),
Sa'adi Yussuf (Irak), Vilborg Dagbjartsdóttir (Islandia), Gaetano
Longo (Italia), Enzo Minarelli (Italia), Yasus Afari (Jamaica), Yasuo
Fujitomi (Japón); Teresia Teaiwa (Kiribati), Edvins Raups (Latvia),
Abbas Baydoun (Líbano), Mohammed Bennis (Marruecos), Nicole Cage-Florentiny
(Martinica), Juan Bañuelos (México), Jorge Cocom Pech -Nación
Maya- (México) e Irma Pineda -Nación Zapoteca- (México),
Galsan Tschinag (Mongolia), Ron Riddell (Nueva Zelanda), Katarina Kawana,Te
Kupu -poetas maoríes- (Nueva Zelanda), K. Michel (Países
Bajos), Kishwar Naheed (Pakistán), Pablo Menacho (Panamá),
Renée Ferrer (Paraguay), Renato Sandoval (Perú), Américo
Ferrari (Perú), Fernando Aguiar (Portugal), Vicente Rodríguez
Nietzsche (Puerto Rico), Wenceslao Serra (Puerto Rico), José Acosta
(República Dominicana), Dumitru M. Ion (Rumania), Sia Figiel (Samoa),
Syl Cheney Coker (Sierra Leona), Ramya Jirasinghe (Sri Lanka), Karin Bellman
(Suecia), Tresa Rüthers-Seeli (Suiza), Lesego Rampolokeng (Suráfrica),
Marosa Di Giorgio, Clemente Padín, Martha Canfield y Luis Bravo
(Uruguay), Armando Rojas Guardia (Venezuela), Zlatko Krasni (Yugoslavia),
Chenjerai Hove (Zimbabwe), la actriz francesa Nathalie Richard y Thomas
Wohlfahrt en representación de Literatur Express.
Este evento contó con una importante programación complementaria
conformada por la V Escuela Internacional de Poesía, en la que se
realizaron 6 cursos y 10 conferencias; la Exposición Internacional
de Poesía Experimental en la que se exhibieron 300 obras de poesía
visual y la obra trece poetas sonoros contemporáneos; la realización
de la II Muestra de libros de poesía y publicaciones poéticas
en la que se exhibieron para la venta 1500 títulos de 32 editoriales
colombianas y del exterior; y la programación de un Ciclo de cine
y video poético, con la exhibición de 16 películas,
en cuatro sedes.
También se convocó al Primer Premio de Poesía en
Lengua Castellana Festival Internacional de Poesía, al cual llegaron
120 obras de España y América Latina. La ganadora del Premio
fue la poeta uruguaya Marosa Di Giogio, quien fue invitada al evento, como
lo estipulan las bases del concurso. En consideración a la calidad
de sus obras, el jurado recomendó invitar a los poetas Juan Vicente
Piqueras, de España, y Luis Chávez, de Costa Rica, recomendación
que fue atendida por la organización del Festival. También
se convocó al II Premio Nacional de Poesía para poetas colombianos
nacidos después de 1970.
XII
Sobreponiéndose a graves dificultades financieras y al deterioro
sin antecedentes del orden público en Colombia, debido a la confrontación
bélica interna, se realizó vigorosamente, entre el 21 y 30
de junio de 2002, el XII Festival Internacional de Poesía de Medellín,
que convoca y organiza anualmente la revista de poesía Prometeo, esta
vez con la presencia de cerca de 70 poetas de 54 naciones.
Unas 180.000 personas, fundamentalmente jóvenes, se agolparon a
lo largo de 101 lecturas de poemas, en 25 ciudades colombianas, para ratificar
su extraordinaria certeza en la fuerza liberadora de la poesía,
y se comprometieron masivamente a preservar este encuentro anual, uno de
los festivales poéticos capitales de nuestro tiempo, amenazado por
la transferencia de fondos de la cultura con destino a la guerra, según
decisión del Gobierno del presidente Pastrana.
No debe quedar en el anonimato el sistemático desconocimiento y minimización que la inmensa mayoría de los medios noticiosos, internacionales y nacionales, hicieron de la preparación y celebración de la doceava edición del Festival Internacional de Poesía de Medellín, realizado en una ciudad en la que han sido asesinadas 50.000 personas en la última década. Ello parece indicar que, de las noticias emanadas de Colombia, importa más resaltar, con una ética ambigua, su cruento presente de explosiones y demoliciones, que la creciente movilización de las fuerzas espirituales que demandan la reconciliación de los colombianos, mediante un proceso de diálogo creador entre la guerrilla y el Estado colombiano.
Es notable la significativa y fraterna participación internacional de poetas invitados, ya que recientemente en nuestro país se han cancelado diversos encuentros de carácter científico o deportivo, debido a la proliferación, a lo largo y ancho de la geografía nacional, de combates, masacres, explosiones de carrosbombas, asesinatos selectivos, secuestros y desapariciones que son el pan amargo y cotidiano de los ciudadanos en la etapa histórica que vive Colombia.
Participaron los poetas: Esther Dischereit (Alemania), Hamid Skif (Argelia),
Mario Sampaolesi (Argentina), Manfred Chobot (Austria), Lauren Williams (Australia),
Aminur Rahman (Bangladesh), AJA (Barbados), Humberto Quino (Bolivia), Sergio
Lima, Humberto Mello (Brasil), Louise Warren (Canadá), Omar Lara
(Chile), Neshe Yashin (Chipre), Jotamario Arbeláez, Gabriel Jaime
Franco, Yorlady Ruiz López, Juvenal Herrera, Elmo Valencia, Anabel
Torres, Luis Iván Bedoya, Santiago Mutis, Alvaro Rodríguez,
Víctor Gaviria, José Martínez, Winston Morales, Luz Helena
Vélez, Winston Morales, Juvenal Herrera, Antonieta Villamil, Angie
Gaona (Colombia), Kwang-Kyu Kim (Corea del Sur), Adriano Corrales (Costa
Rica), Jorge Luis Arcos, Ismael González Castañer (Cuba), Marianne
Larsen (Dinamarca), Euler Granda (Ecuador), Mohammed Afifi (Egipto), Miguel
Huezo Mixco (El Salvador), Dane Zajc (Eslovenia), Juan Carlos Mestre (España),
Tua Forsström (Finlandia), Kofi Anyidoho (Ghana), Veroniki Dalakoura
(Grecia), Otoniel Martínez (Guatemala), Amanda Castro (Honduras),
Sudeep Sen (India), Massimo Mori (Italia), Satoko Tamura (Japón), Henri
Corbin (Martinica), David Huerta (México), Natalia Toledo -Nación
Zapoteca- (México), Hanne Aga (Noruega), Arjen Duinker (Países
Bajos), Jacobo Rauskin (Paraguay), Carlos López Degregori (Perú),
Urzula Koziol (Polonia), Paulo Teixeira (Portugal), John Hartley Williams
(Reino Unido), Josef Hrubý (República Checa), León Félix
Batista (República Dominicana), Anzhelina Polonskaya (Rusia), Taban
Lo Liyong (Sudán), Bengt Berg (Suecia), Alberto Nessi (Suiza), Zolani
Mkiva (Suráfrica), Jit Narain (Surinam), Oksana Zabuzhko (Ucrania),
Jorge Arbeleche (Uruguay), Rafael Arraiz Lucca,
y Eleonora Requena (Venezuela).
El Festival Internacional de Poesía de Medellín ha ratificado de nuevo que este encuentro va más allá de un diálogo franco y abierto de nuestro pueblo con algunos de los principales exponentes de las tradiciones poéticas del mundo. Nuestro pueblo, y en especial la juventud colombiana, necesitan profundizar su conocimiento y experiencia de la poesía y su respiración vital, para afianzar la vida amenazada sin cesar por fuerzas hostiles, aglutinar las potencias radiantes de la imaginación, exaltar la vida en un tiempo de tiniebla, y nutrir su certeza y sueño de una patria alta y definitiva para la vida y para el espíritu.
Se desarrolló paralelamente la VI Escuela de Poesía de Medellín
en la que se adelantaron los siguientes cursos:
- Encuentros disparadores por Sergio Lima (Brasil).
- El Grupo Orígenes por Jorge Luis Arcos (Cuba).
- El Haikú por Satoko Tamura (Japón).
- La Cerámica: Posibilidades expresivas de un saber antiguo por Celia Cymbalista
(Brasil).
- El Espíritu poético y pedagógico en la vida y obra del Libertador Simón Bolívar
por Juvenal Herrera (Colombia).
- Mujeres poetas centroamericanas, a cargo de Amanda Castro (Honduras).
Adicionalmente se celebrará una conferencia sobre Historia del Nadaísmo por Jotamario
Arbeláez (Colombia).
Acto de clausura del XII Festival Internacional de Poesía
de Medellín. Zolani Mkiva (Suráfrica)
-izquierda- Natalia Toledo (Nación Zapoteca, México) -derecha-
XIII
Aparte de algunos artículos de prensa aparecidos en estos años sobre el Festival Internacional de Poesía de Medellín, los cuales no han pasado de ser tan sólo registros o breves reflexiones, no sabemos de la existencia de un estudio serio o de un análisis sobre el fenómeno del Festival. Son innumerables las declaraciones de poetas en el sentido de que lo que sucede en Medellín con la poesía no sucede en ninguna otra parte del mundo. Abundan, en cambio, los análisis sobre el fenómeno de la violencia, al punto de que debemos ser del único país en el mundo que cuenta con la profesión de violentología. ¿Qué explica que en una ciudad, catalogada como una de las más violentas del mundo, exista una juventud verdaderamente entusiasmada por el arte y por la poesía en particular, de una manera que no ha sido vista en ninguna parte del orbe?
Los 77 recitales públicos del XIII Festival Internacional de Poesía
de Medellín, que se
celebró en junio entre el 14 y el 21 de 2003, mostraron un lleno
completo. Y no se puede afirmar, sin faltarle al respeto a los asistentes,
que se trataba
de un público ignorante o insensible. Cualquiera que haya asistido a los recitales
del Festival puede constatar que estamos hablando de un público que selecciona
y elige, que vive interiormente el poema, que sabe que aquello de que trata
la poesía es también suyo. Pareciera que los discursos tradicionales, el discurso
académico, el discurso político, el discurso de los medios, no son suficientes
para satisfacer las preguntas y las necesidades de carácter espiritual de nuestros
jóvenes (no olvidemos que más del 80 % de los asistentes tiene edades entre
los 15 y los 25 años). La poesía entonces surge aquí como una alternativa,
no para entregar una respuesta definida a cada uno de los asistentes, sino
para que estos se piensen a sí mismos y a su entorno desde una perspectiva
nueva y renovadora.
El Festival Internacional de Poesía de Medellín ha demostrado que si se conciben proyectos de carácter abierto y popular, para todos, el impacto, si bien se trata de intangibles pues sus efectos inmediatos actúan sobre el espíritu, es positivo e inmediato. Y de otra cosa estamos seguros: el Festival Internacional de Poesía no es un espectáculo de masas ni para masas informes, ni para ignorar los aspectos más oscuros de nuestra realidad. La poesía surge precisamente de la conciencia de lo oscuro y de la necesidad de iluminar la realidad desde la perspectiva de la belleza.
El XIII Festival Internacional de Poesía de Medellín realizó
77 lecturas de poemas en Medellín, y 18 ciudades de Colombia, en los
que participaron 64 poetas de 39 países, ellos son: Laura Yasan (Argentina), Blanca
Wiethüchter (Bolivia), Thiago
de Mello (Brasil), Gonzalo Rojas (Chile), Floridor Pérez (Chile),
Cecilia Vicuña (Chile), los colombianos Juan Manuel Roca, Carlos
Vásquez, Harold
Alvarado Tenorio, Enrique Buenaventura, Nicolás Suescún, Raúl Henao, Samuel Jaramillo, Samuel
Vásquez, Omar
Castillo, Fernando
Linero, Juan Julián Jiménez, Alfredo
Vanín, William Ospina, Julián Malatesta, y Javier Naranjo;
Julieta Dobles (Costa Rica), Ricardo
Alberto Pérez (Cuba), Carlos Martí (Cuba), Violeta Luna (Ecuador), Zein Al Abdin Fouad (Egipto),
Alfonso Fajardo (El Salvador), Tomaz Salamun (Eslovenia), Amancio Prada (España)
-con los músicos Sacha Crisan y Cuco Pérez-, Blanca
Andreu (España), Amiri Baraka (Estados Unidos), Amina Baraka (Estados Unidos), Edessa Ramos (Filipinas); Atukwei Okai (Ghana), Katerina Angelaki-Rook (Grecia),
Humberto Ak´Abal (Nación Maya, Guatemala), Rubén Izaguirre
Fiallos (Honduras), Saadi
Yousef (Irak),
Biancamaria Frabotta (Italia), Mbala (Jamaica), Yasuki
Fukushima (Japón), Jack Mapanje (Malawi), José Luis Rivas (México),
Briceida Cuevas (Nación Maya, México),
Blanca Castellón (Nicaragua), Abadio Green (Nación Tule-Kuna,
Panamá), Luis María Martínez (Paraguay), Renato Gómez
(Perú), Marcos Rodríguez Frese (Puerto Rico), Francesca
Beard (Reino Unido), Mateo Morrison (República Dominicana), Andrei Voznesenski (Rusia), Vahé
Godel (Suiza), Claire Krähenbühl (Suiza), Lasse
Söderberg (Suecia), Sandile
Dikeni (Sudáfrica), Louise
Wondel (Surinam), Tugrul Tanyol (Turquía), Sainkho Namtchylak
(Tuva) -acompañada por el percusionista Daniel Klemmer (Austria),
Silvia Guerra (Uruguay), Gustavo Pereira (Venezuela), Alfredo Chacón
(Venezuela).
En su contexto se celebró además la VII Escuela de Poesía
de Medellín, la V Muestra Internacional de Libros
y
Publicaciones
Poéticas, en la cual estuvieron exhibidos poco más de 2300
títulos de 34 editoriales colombianas y del exterior; exposiciones
diversas; una Muestra de Cine soviético, en la que se exhibieron
5 películas poéticas; una Muestra de Videos antológicos,
en la que se exhibieron 13 videos, realizados por Prometeo, como memorias
del Festival Internacional de Poesía de Medellín.
La I Cumbre de la Poesía Mundial por la Paz de Colombia
Sesionó
durante 3 días, entre el 16 y el 19 de junio de 2003. Temas tratados en la I Cumbre Mundial de la Poesía
por la Paz de Colombia:
- Mesa de Instalación. Participaron los señores David Best (Embajador Encargado de la República Suiza), Guillermo Segura (Subsecretario de Cultura del Municipio de Medellín), Julián Malatesta (Poeta Colombiano que hizo de moderador de la Cumbre), Gabriel Jaime Franco (Coordinador general del Festival y de la Cumbre) y Gonzalo Rojas (Poeta Chileno), Francisco Sesto (poeta y Viceministro de Cultura de la República Bolivariana de Venezuela).
- Cultura y globalización. Conferencistas: María Consuelo Araujo (Ministra de Cultura de Colombia), Mateo Morrison (Secretario Ejecutivo del Ministerio de Cultura de república Dominicana), Francisco Sesto (Viceministro de Cultura de la República Bolivariana de Venezuela), Thiago de Mello (poeta brasileño).
- El escritor y la política. Conferencistas: Saadi Youssif (poeta de Irak), Enrique Buenaventura (poeta y dramaturgo colombiano), Amiri Baraka (poeta estadounidense).
- Desplazamiento forzoso, exilio cultural y espiritual. Conferencistas: Alfredo Vanín (poeta colombiano), Arturo Alape (escritor colombiano), Eduardo Acevedo (miembro de la Coordinación Nacional de Desplazados).
- Biodiversidad, etnicidad y derechos culturales. Conferencistas: Jack Mapanje (poeta de Malawi), Abadio Gren (poeta indígena Tule Kuna), Darío Restrepo (miembro de la Corporacièn Ecológica y Cultural Penca de Sábila), y Jairo Ramírez (miembro del Comité Permanente por la Defensa de los Derechos Humanos).
- El conflicto colombiano visto por los poetas. Conferencistas: los poetas colombianos Samuel Vásquez, Juan Manuel Roca, William Ospina, Fernando Rendón, y Samuel Jaramillo.
Se invitó a participar con ponencias o en las deliberaciones a los poetas participantes
en el evento, al gobierno nacional, al cuerpo diplomático acreditado en Colombia,
las más representativas fuerzas políticas de Colombia, a entidades culturales,
oficiales, organismos nacionales e internacionales de Derechos Humanos, asociaciones
sociales de desplazados, ONGs, artistas, escritores, periodistas, académicos
y personalidades cuya presencia y opinión puedan ser escuchadas y tenidas en
cuenta, por su peso específico en la opinión pública y entre los actores directos del conflicto.
XIV
Tal como estaba previsto, el XIV Festival Internacional de Poesía de Medellín
se llevó a cabo entre el 18 y el 26 de junio de 2004. Tanto el acto inaugural
como de clausura se realizaron en el Teatro Carlos Vieco del Cerro Nutibara,
con una asistencia que sobrepasó la capacidad instalada, como sucedió en
muchos de los 89 actos realizados en Medellín,
Bogotá, Cali y ocho municipios
antioqueños. En el marco de la VIII Escuela de Poesía de Medellín
se realizaron siete conferencias para el amplio público, cuatro talleres,
tres cursos para jóvenes poetas de la ciudad, se exhibieron 12 documentales,
editados y producidos en formato DV Cam por la Corporación Prometeo, que
resumen la historia del Festival Internacional de Poesía de Medellín,
y una Muestra de libros y publicaciones poéticas. .
La primera versión del XIV Festival Internacional de Poesía
de Medellín en Bogotá, con la participación de 28
de los poetas invitados, se desarrolló a todas luces de manera exitosa,
superando incluso las expectativas, hecho que se confirma en el modo en
que constantemente se superó casi por el doble de la asistencia,
la capacidad de los auditorios elegidos.
El Festival Internacional de Poesía de Medellín se ha convertido, en un espacio de debate estético con una mirada altamente "tocada" por la inaplazable necesidad de justicia social y de renovación política. Ha sido claro que el público que asiste a los diferentes actos es selectivo, sabe qué quiere y qué le gusta, elige, no es ni mucho menos un actor pasivo, ni ignorante. La amplia recepción a la voz y la obra de los 10 poetas árabes que nos visitaron, por parte del público, evidencia nuestra afirmación: de un lado, se trataba de excelentes poetas, con obras que en términos generales no era "fáciles", y de otro, este público parecía estar muy bien informado sobre la actual situación en esa región del mundo, sobre todo en lo que se refiere a Irak y Palestina, cuyos poetas Nidaa Khoury Abdoul Hadi Sadoun recibieron amplias y amorosas muestras de solidaridad. Había pues allí algo más que una elección estética: había también una elección ética y política desde la perspectiva del arte.
No hemos insistido lo suficiente en la calidad de este público del Festival
Internacional de Poesía de Medellín: son ya catorce años ininterrumpidos de
celebrar el evento, esta cantidad de información estética
se va ahora reflejada en la cualificación de los asistentes. Se trata además
de un proceso en el que se está continuamente avanzando: siempre tendremos
nuevos públicos, que a su vez llamarán a nuevos asistentes. Aunque parezca
exagerado decirlo, creemos que el Festival ha colaborado inmensamente en la
conformación
de una nueva generación, más tolerante y de alguna manera más preparada espiritual
y culturalmente para asumir los retos que le presenta nuestra actual realidad
histórica.
Este solo hecho (la formación de públicos) evidencia la absoluta necesidad de proteger y fortalecer el Festival Internacional de Poesía de Medellín. Pero hay más razones para este fortalecimiento. En efecto, en una ciudad que ha sido de alguna manera el mayor laboratorio de la violencia en este país (recuérdese la guerra del narcotráfico, las luchas por la consolidación de posiciones en los barrios de la ciudad entre la insurgencia y el paramilitarismo, los dolorosos combates en la comuna 13, las terribles campañas de "limpieza social", etc.) y que ha podido crear un espacio de reunión fraterna alrededor de la belleza, no se puede soslayar el impacto que esta congregación produce en el "estado espiritual" de la ciudad, sobre todo si tenemos en cuenta el tradicional espíritu pragmático de nuestra cultura, en un medio que ha sido secularmente alérgico y árido a toda manifestación que no produzca dividendos financieros.
Debemos señalar también en este informe un hecho que parece irrelevante, pero que habla muy bien de la clase de público que tiene Medellín: en catorce años de realización, nunca ha habido en el Festival un hecho frecuente en cualquier acto masivo: peleas, disturbios, conatos de violencia entre los asistentes. ¿No habla eso en sí mismo de que el Festival es en los hechos un profundo acto de encuentro y comunión en medio de la diferencia?
Los poetas que participaron en el encuentro fueron: María Rosa Lojo (Argentina), Martha Gantier
(Bolivia), Juan Cameron (Chile), Mario Rivero, Juan
Manuel Roca, Armando
Romero,
Orietta Lozano,
Juan Felipe Robledo, Rómulo Bustos, Horacio Benavides, Rafael del Castillo, Raúl Jaime Gaviria, Mónica
Gontovnik, Juan Diego Tamayo, Darío Sánchez, Tatiana Mejía,
Patricia Suárez, Yolima Zuleta, Marleny Mejía (Colombia),
Ana Istarú (Costa Rica), Marcelo Morales (Cuba),
Manlio Argueta
(El Salvador), Craig Czury (Estados Unidos), Francisco
Morales Santos (Guatemala), Nicole Cage-Florentiny (Martinica), José
Emilio Pacheco, Angélica Ortiz López (Nación Huichol,
México), Marianela Corriols (Nicaragua), Eduardo Chirinos (Perú),
Etnairis Rivera (Puerto Rico), Lasana Sekou (San Martín), Eduardo Espina (Uruguay), Martha Canfield (Uruguay-Italia), Luis Alberto Crespo,
Alí Pérez, Miguel Márquez (Venezuela), Shaip Emërllahu
(Albania), Stefan
Hertmans (Bélgica), Pia Tafdrup (Dinamarca), Dimitris Houliarakis (Grecia),
Desmond Egan (Irlanda), Ingibjörg Haralsdottir (Islandia), Alessio Brandolini (Italia), Nuno Júdice
(Portugal), Lawrence Sail (Reino Unido), Damian Kudryavtsev (Rusia),
Iren Baumann, Alexandre Gillet (Suiza), Qassim
Haddad (Bahrein), Abdulhadi Sadoun
(Irak), Koko Kato (Japón), Amjad Nasser (Jordania), Issa Makhlouf (Líbano), Saif Al Rahbi (Omán),
Nidaa Khoury (Palestina), Adnan Özer (Turquía), Nabilah al-Zubair
(Yemen), Achour Fenni (Argelia), Barolong Seboni (Botswana), Abdellatif
Laabi (Marruecos), Conceiçao
Lima (Sao Tomé y Principe), Amina Saïd (Túnez), Chirikure Chirikure (Zimbabwe).
XV
Hay tres cuestiones que hay que resaltar sobre el XV Festival
Internacional de Poesía de Medellín que se realizó entre el 24 de junio
y el 2 de julio de 2005 con la programación de 88 lecturas de poemas
y 17 actividades de la Escuela de Poesía. La primera, un aumento extraordinario
en la cantidad de público
asistente respecto a años
anteriores, ya de por sí multitudinaria.
La ciudad vio potenciada la difusión del Festival, mediante la transmisión
en directo por canales de TV de tres de los actos programados. La segunda,
la cualificación manifiesta e incesante de ese público, logro sin duda de
15 años de contacto permanente de los asistentes con lo mejor y más actual
de la poesía mundial, a la realización, durante nueve años consecutivos, de
la Escuela Internacional de Poesía de Medellín, y a la publicación periódica
de la Revista PROMETEO. La tercera, la irrupción de nuevas y capitales figuras
de la poesía contemporánea en el escenario del encuentro en 2005, como el Premio
Nóbel de Literatura de 1986 Wole Soyinka, los surafricanos Antjie Krog y Breyten
Breytenbach, el británico James Fenton, el japonés Shuntaro Tanikawa, la norteamericana
Rita Dove, el portugués Casimiro de Britto, el holandés Gerrit Komrij, el iraquí Adnan
Al-Sayegh, el jordano Ibrahim Nasrrallah, y el nicaragüense Ernesto Cardenal,
entre otros.
Tanto el aumento de la cantidad de público como la elevación de su grado de apreciación de la poesía están asociados a varias características del evento: de un lado, a su carácter abierto, plural y democrático, y de otro, a la cuidadosa e intensa labor de difusión. En efecto, si se mira la programación general del Festival, se podrá apreciar que no hubo ningún sector social excluido: universidades públicas y privadas, sindicatos, entidades del sector privado, asentamientos de desplazados, casas de la cultura, bibliotecas, cárceles, calles, parques, estaciones del Metro.
No se puede soslayar aquí además que buena parte del éxito del Festival de debe a que los habitantes de la ciudad de Medellín tienen por el evento un fuerte y profundo sentido de pertenencia, nacido entre otras razones porque el Festival ha servido al propósito de reducir nuestra sensación de aislamiento, pues el Festival ha puesto de alguna manera a Medellín en el mapa mundial de la cultura, y en estos primeros quince años, a sus habitantes en comunicación con poetas de más de 125 países, cifra que no alcanza ningún otro festival internacional de poesía en el mundo.
Cabe destacar también de qué manera la prensa colombiana brilló por su ausencia. Excepto la cobertura de los inicios del Festival por parte de escasos medios y el aporte honrado de algunos columnistas, los periódicos se silenciaron vergonzosamente hasta el punto de ignorar incluso la presencia del Nóbel Wole Soyinka, a quien no entrevistaron.
Los poetas que participaron en el evento son: el Premio Nobel Wole
Soyinka (Nigeria), Koulsy
Lamko (Chad), Helmy Salem (Egipto), Quentin Ben Mongaryas (Gabón), Idris
M. Tayeb (Libia), Dorian
Haarhoff (Namibia), Antjie
Krog, Breyten
Breytenbach (Sur África), Timothy
Wangusa (Uganda), Layla
Al-Sayed (Bahrein), Shin Kyong Rim (Corea del Sur), Meisún Saker Al-Kasimi
(Emiratos Árabes Unidos), Sujata
Bhatt (India), Adnan Al-Sayegh,
Anwar Al-Ghassani, Ali
Al-Shalah (Irak), Shuntaro
Tanikawa (Japón), Joumana
Hadad (Líbano), Ibrahim
Nasrallah (Jordania), Hanan Awwad (Palestina), Malak
Mustafá (Siria), Edwin
Thumboo (Singapur), Chiranan Pitpreecha (Tailandia), Michael
Augustin (Alemania), Luuk
Gruwez (Bélgica), Kostis Gimosoulis (Grecia), James
Fenton (Inglaterra), Gerrit
Komrij (Países Bajos), Casimiro
de Brito (Portugal), Dorin
Popa (Rumania), Lasse Söderberg (Suecia), Urs
Allemann (Suiza), Esteban
Moore, Celina Cámpora, (Argentina), Mónica Velásquez (Bolivia), Di
Brandt (Canadá), Sergio
Badilla (Chile), Juan
Manuel Roca, Nicolás
Suescún, Santiago
Mutis, Meira
del Mar, Fernando Rendón,
Pedro
Arturo Estrada, Pablo
Montoya, Ana
Mercedes Vivas, Maruja Vieira,
Humberto Jarrín, Felipe
García, William
Agudelo, Ángela
García, Víctor
Rojas, Ramón
Cote, Víctor
Raúl Jaramillo, Zabier Hernández, Rubén Darío Arroyo, Consuelo Hernández
(Colombia),
Hugo Jamioy (Nación Kamsá, Colombia), José Gabriel Alimako (Nación Kogui,
Colombia), Bienvenido Arroyo (Nación Arhuaca, Colombia), Alejandra
Castro (Costa Rica), Caridad Atencio (Cuba), Ariruma
Kowii (Nación Quechua, Ecuador), Alfonso
Kijadurías (El Salvador), Sam
Hamill, Rita Dove (Estados
Unidos), Sherwin Bitsui (Nación Navajo,
Estados Unidos), Allison Hedge Coke
(Nación Cherokee, Estados Unidos), Rigoberto
Paredes (Honduras), María
Baranda (México), Ernesto Cardenal
(Nicaragua), Alvaro Lasso (Perú), Juan Calzadilla, William
Osuna, Enrique
Hernández D´Jesús, Gabriel
Jiménez Eman, Tarek
William Saab, Adhely
Rivero, Carlos Osorio (Venezuela).
XVI
Se realizó entre el 24 de junio y el 2 de julio de 2006, con la realización
de 74 lecturas de poemas y 30 actividades de la Escuela de
Poesía, una exposición
fotográfica
retrospectiva de la historia del Festival y una muestra de los trabajos realizados
por los
niños
participantes en el Proyecto Gulliver que apoyó entre 2004 y 2005 la
Fundación
France Libertés.
Los poetas que participaron en la décimo sexta versión del evento fueron: Fabián
Casas (Argentina), Huda Al Daghfaq (Arabia Saudita), Marion Bethel (Bahamas), Stefaan
Van den Bremt (Bélgica), María Soledad Quiroga (Bolivia), Lucila
Nogueira (Brasil), Marcel
Kemadjou Njanke (Camerún), Al
Hunter (Nación Anashinaabe, Canadá),
Jaime
Luis Huenún
(Nación Mapuche, Chile), Álvaro
Miranda,
Ricardo
Cuéllar, Mery
Yolanda Sánchez, Alberto Vélez, José Ramón
Mercado, Felipe Agudelo, Andrea Cote, Lucía Estrada, Víctor López
Rache, Darío
Villegas, Orlando López, Ángela Tello, Catalina
González, Clemencia Sánchez, Viviana Restrepo, Diana Berrío, Eliana
Maldonado, Allan Luna (Colombia),
Osvaldo Sauma (Costa
Rica), Omar Pérez, Pedro de Oraá, Rito Ramón Aroche, Charo Guerra, Alberto
Rodríguez Tosca (Cuba), Iván
Oñate (Ecuador), Sayed Hegab, Ahmed
Al-Shahawi (Egipto), Nora
Méndez (El Salvador), Antonio
Porpetta, Guadalupe
Grande (España),
Quincy Troupe (Estados
Unidos), Rosa María Chávez
(Guatemala), Al Creighton (Guyana), Spiros
Vergos (Grecia), Francesca Randazzo
(Honduras), Muhsin al-Ramli (Irak), Elisa Biagini (Italia),
Linton Kwesi Johnson (Jamaica), Mohammed
Al-Nabhan (Kuwait), Bassam Hajjar (Líbano), Jorge
Miguel Cocom Pech (Nación Maya,
México), Macario
Matus (Nación Zapoteca, México), Gioconda
Belli (Nicaragua), Adamou Idé (Niger),
Toyin Adewale-Gabriel (Nigeria), Michael
Harlow (Nueva Zelanda), Katia Chiari (Panamá), Odi
Gonzáles (Nación Quechua, Perú), Soad
Al-Kawuari (Qatar), Kendel
Hippolyte (Santa Lucía), Vince Fasciani (Suiza), Cynthia
James (Trinidad
y Tobago), Eduardo
Espina (Uruguay), Néstor
Francia,César Seco (Venezuela).
Asistieron además
el poeta Rodolfo Alonso (Argentina), a quien se le otorgó el I Premio
Internacional de Poesía Ciudad de Medellín para libros publicados
en lengua castellana, el poeta Cristian de Nápoli (Argentina), merecedor
del V Premio Latinoamericano de Poesía
Ciudad de Medellín para libros
inéditos y Saúl Gómez (Colombia), ganador del I Premio de Estímulo
a la Joven Poesía Colombiana.
El XVI Festival Internacional de Poesía de Medellín fue auspiciado por la
Alcaldía de Medellín, el Concejo de Medellín, las fundaciones holandesas Hivos,
Doen, Cordaid y Prince Claus, la Embajada de Suiza, el Ministerio de Cultura
de Colombia, Confiar Cooperativa Financiera, Organización Internacional de
la Francofonía y la Fundación
Suramericana. Numerosas embajadas extranjeras acreditadas en Colombia y entidades
internacionales y locales contribuyeron de diversas formas a hacer posible
el Festival.
Paralela al Festival y en su contexto se desarrolló la X Escuela
de Poesía
de Medellín, con la participación de un grupo visible de poetas internacionales
y nacionales que realizaron seis cursos, siete conferencias, tres talleres
y cinco conversatorios con el público asistente a los actos, conformado especialmente
por jóvenes poetas de la ciudad, lectores de poesía, profesores y estudiantes
universitarios de la ciudad y del país.
Asimismo se realizó la exhibición de tres películas japonesas,
cinco películas cubanas y se presentaron las películas de Charles Chaplin El
Gran Dictador y Un
rey en Nueva York, gracias a la vinculación de MK2, distribuidores de
sus películas y del Instituto Cultural León Tolstoi en Bogotá.
XVII
El pasado 22 de julio se celebró la clausura de la décimo-séptima edición del Festival Internacional de Poesía de Medellín, con la lectura de poemas de 70 de los poetas que tomaron parte en este encuentro poético.
En esa sesión de clausura se percibieron dos circunstancias inesperadas para muchos: la primera, que varios cientos de personas soportaron, en presencia de los poetas extranjeros y nacionales, un torrencial aguacero de tres horas, mientras la poesía fluía ininterrumpidamente bajo los truenos y la dura lluvia, como la expresión viva de la afirmación del compromiso, la conciencia y la vocación de paz y de una nueva vida, del pueblo colombiano.
La segunda circunstancia, es que no fue un festival poético más: tras 17 años de formidable desarrollo cualitativo y cuantitativo del Festival, miles de personas tomaron abierta y enérgicamente la decisión de luchar de manera activa por la paz de Colombia, que promovemos activamente cientos de artistas e intelectuales colombianos, trascendiendo décadas de censura y autocensura en el país, y apoyados en artistas e intelectuales de 87 países, tras suscribir conjuntamente una Carta en demanda de una justa paz en nuestra nación.
Los poetas que participafon fueron: Elke
Erb (Alemania), Abdullah
Bashrajil
(Arabia Saudita), Leopoldo
Teuco Castilla (Argentina), Miriam
Van hee (Bélgica), Frederic
Pacere Titinga
(Burkina Fasso), Corsino
Fortes (Cabo
Verde), Samuel
Jaramillo, Gustavo
Garcés, Nicolás
Suescún, Álvaro
Marín,
Jorge
Bustamante García, Santiago
Mutis, Fredy
Chicangana, Óscar González, Carlos Bedoya, Omar
Ortiz, Luz
Helena Cordero, Giovanny
Gómez,
Fadir
Delgado, Lindantonella Solano, Myriam
Montoya, John Freddy Galindo -IV Premio Nacional de Estímulo a la Joven Poesía
Colombiana- (Colombia), Norberto
Salinas (Costa Rica), Miguel
Barnet,
Víctor
Rodríguez
Núñez, Antonio
Armenteros (Cuba),Ernesto
Carrión -ganador del VI Premio Latinoamericano de Poesía Ciudad de Medellín-
(Ecuador), Ahmed Al Shahawi (Egipto), Dina
Posada (El Salvador), Pedro
Enríquez, Julieta Valero,
Antonio
García Tejeiro, Juan Vicente Piqueras -merecedor del II Premio Internacional
de Poesía Revista Prometeo para Libros Publicados en Lengua Castellana- (España), Joy
Harjo (Estados Unidos, Nación Muskogee), Sherwin
Bitsui
(United States, Nation Navajo), Allison Hedge Coke (Nation
Cherokee, United States), Alfred
A. Yuson (Filipinas),
Stéphane
Chaumet (Francia), Alhaji
Papa Susso (Gambia), Merle
Collins (Granada), Jessie
Kleemann (Groenlandia), Salah
Hassan (Irak), Nahid
Kabiri (Irán), Gabriel
Rosenstock (Irlanda), Linda
Vilhjalmsdottir (Islandia), Aharon
Shabtai (Israel), Milo
de Angelis (Italia), Mohammed
El Abdallah (Líbano), Patricia
Jabbeh Wesley (Liberia), Antanas
Jonynas (Lituania), Diallo Fatoumata
(Malí), José Ángel
Leyva (México), Natalia
Toledo,
(Nación Zapoteca, México), Chirag
Bangdel (Nepal), Liv Lundberg (Noruega), C.
K. Stead (Nueva Zelanda), Tsjêbbe
Hettinga (Países
Bajos), José Carr (Panamá),
Gregorio Gómez (Paraguay), Hildebrando
Pérez Grande (Perú), Víctor Hernández
Cruz (Puerto
Rico), Gao Hongbo, Zhou Tao (República Popular China), Lina
Tibi (Siria), Bengt
Berg (Suecia),
Alberto
Nessi, Christian
Uetz (Suiza), Breyten
Breytenbach (Sur África), Kouméalo Anaté (Togo),
Tatiana
Oroño (Uruguay), Ramón
Palomares (Venezuela).
Este año, el XVII Festival Internacional de Poesía convocó tres concursos de Poesía: El Premio Internacional de Poesía escrita en lengua Castellana, Premio Latinoamericano de poesía para poetas nacidos a partir de 1970 y el Premio Nacional de Poesía para poetas nacidos a partir de 1970.
Los jurados del Premio Latinoamericano de Poesía escrita en lengua castellana fueron los poetas Álvaro Miranda, (Colombia), Gabriel Jaime Franco (Colombia), y Miguel Márquez (Venezuela). El ganador del Premio al poeta español residenciado en Roma Juan Vicente Piqueras, por su libro Aldea, editado por la editorial española Endimión.
Los jurados del Premio Latinoamericano de Poesía fueron los poetas Eduardo Espina (Uruguay), Renato Sandoval (Perú) y Julián Malatesta (Colombia). Por unanimidad se otorgó el Premio al poeta Ernesto Carrión, de nacionalidad ecuatoriana, por su libro inédito Demonia Factory. Igualmente decidieron otorgar dos menciones especialesa los libros No puedo sino esto, de la poeta argentina Florencia Walfisch y al libro Vuelo México, de la poeta mexicana Alma Estrella Rojas.
Los jurados del Premio nacional de Poesía fueron los poetas Alberto Vélez (Colombia), Lucía Estrada (Colombia), y Diana Berrío (Colombia). Los jurados dieron el premio al poeta Santandereano Hohn Fredy Galindo, por su libro inédito Ventanas de otros días.
Se realizaron 120 lecturas de poemas en la ciudad de Medellín y ocho ciudades de Colombia
|
 |