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HANAN AWWAD

HANAN AWWAD

Palestina, 1951


ES TIEMPO DE QUE EL CABALLERO TRIUNFE

En la sombra de los olivares,
En las hojas del limonero
En los ojos de los pájaros
Yo te busco

En el encuentro del volcán rojo
En la tierra plantada de tomillo
Oh, mi mayor regocijo
Oh, mi mayor regocijo,
¡Oh, tierra de pesares, erupciona!
¡Oh, tierra de pesares, erupciona!

¿Habremos de adorar otros dioses
En la sombra de tus ascuas
Y colgar de los patíbulos
De tus ramas?

¿Podremos olvidar
Que pertenecemos a la tierra preñada?
¿Podremos olvidar
Que procedemos de una raíz mayor?
¡Oh, tierra de pesares, erupciona!

Givara* se aproxima
La revolución se inflama con su insurrección
Es encendida por su rostro moreno
Givara besa su frente
Y percibe leones inconquistables.

Gaza, Oh mi madre
Oh, Gaza
La llama de la nostalgia se hace radiante
La tienda del abuelo guarda una canción
Hecha de sueños de miseria
Tocada por granos de luz
Y la hoz.

Esta es mi madre, ella porta el secreto
Llevándome hacia la arena amarilla
Hacia el amor, fragante en mi tierra natal,
En una choza
En la verde ladera.

¡Abril!
Proclama que mi sangre exuda la fragancia
De la tierra de mis ancestros.

*Líder palestino asesinado en Gaza en 1970 por soldados Israelíes

PRESENTACIÓN

Cuando me decidí a proseguir a través del camino
De llamas y peligros, te percibí en mi
Fértil memoria; y, en mi largo camino, tú estabas
Enjugando la lágrima de tristeza de mi rostro, tú que
Dispersaste las nubes del miedo de mi cerebro,
Removiendo enérgicamente todo el polvo que trataba de oscurecer mi visión.

Hey, tú allí, que naciste dentro de mí
Como la sonrisa que aparece en los labios de un bebé
Abrazado por su madre.

Hey tú, allí, Oh yo misma, tu condenada,
Pensaste en atacar las espinas a tu paso. Tú rasgaste
Los velámenes de la imaginación en frente de mí, pintando
Un nuevo vehículo para el viaje.

Hey tú, allí, (Me dirijo a mí misma),
Al nacimiento de una gran promesa, la boda del viaje
Hacia ti con ropas bordadas
De sangre, vestida con el perfume de las flores.
Hey tú en mi camino hacia ti,
Entretejido de barcos que navegan desde ojos de madres
Eternos velámenes de amor protegiendo al pueblo, protegiendo
Una tierra, propagando el amor, una idea y una identidad

Fuiste puesta en llamas por el fuego de los amantes,
Y el gemido de los vencidos, nacido de los ojos
De las masas trabajadoras, mientras el sonido
del azadón golpeaba la tierra rocosa, la hoz cortando
orejas de maíz, recogiéndolas en mi aldea
que abraza a sus habitantes, y se prepara
para este gozo cuando la tierra celebra
la boda de los mártires.

Naciste en silencio, explotada
Por la muerte, partiste en nuestra dirección,
Nosotros en la tuya. Te llevamos con nosotros
Para siempre en cada viaje, en cada camino.

VIAJE DE SUEÑOS

Pasé frente a ti por un momento en silencio
A los bordes del milagro del camino hacia ti
Hasta que te convertiste para mí en un árbol de olivo, un hogar.

Pasé frente a ti por un momento al final de la errancia
Cuando el mundo ondeaba ante nosotros
Y un barco se hundía olvidado en su dolor
Cuando fuiste por un tiempo un canto maravilloso.

Te pido perdón si oré en tu nombre
O por tu causa. Yo esperé aquí,
Y mi hombro destruyó un ídolo.
De Nuevo te pido perdón si te he llamado
Tras las miradas de alambre de (púas)
Detrás del temblor del anhelo.
Tomé licencia de ti,
No te desamparé,
Vine a ti portando una mortaja.
Te pido perdón,
Hasta que mi sangre
Se duerma al aliento de la tormenta.
Voy en carrera hacia ti en rápidos pasos.
Yo mismo de nadie me quejo excepto de ti.

¿Cuándo habré de despertar con las palmas de tus manos
Enjugando de mi frente
El tiempo de los lamentos?
¿Cuándo…
Habré de oler la fragancia de rocío del velamen? Me despido de fragmentos de mi sangre
En la erupción del volcán
Me despido de fragmentos de mi sangre
Al final del viaje
No, no, nunca habremos de cesar.

Es porque emerjo de ti
Tomo el atajo hacia ti.
Procedo con fe
Las palabras no vienen sin eco.
Es porque emerjo de ti
Que vine a ti
Cincelando nuestra extrañeza en los muros del miedo,
Decidí no ver a nadie.

¿Cuándo se unirán los ríos y los secretos?
¿Cuándo se moverán los árboles?
¿Cuándo se expandirá la tormenta?
¿Cuándo se desbordará la corriente?
¿Cuándo esparcirán los proyectiles sus partículas?
¿Y las pistolas entre llamas humeantes?
¿Cuándo despertarán las nuevas?
¿Cuándo vendrá al rescate el amor?

Te he portado en mi sangre por edades
De palabras.
En tu nombre cincelo mis pasos
En tu nombre comienzo o doy fin a milagros.
Juro que tengo una edad
Que, de ser prolongada, lograré que alcance
Mi mayor júbilo.

Hanan Awwad nació en Palestina en 1951. Poeta, académica, narradora, poeta, investigadora y profesora pacifista, nacida en la Jerusalén palestina. Fue acompañante de Yasser Arafat ante las Naciones Unidas, Ginebra y otros foros internacionales por la paz, siendo representante de Palestina en la radio, televisión y foros públicos internacionales. Es miembro de la Comisión del Medio Oriente, cuya meta es lograr establecer la paz en dicha región. Sus palabras describen fielmente la situación de su pueblo: “Ramalá, te vi en llamas. Atravesé tus manchas de sangre y de fuego, tus calles alfombradas con mártires, mientras tus niños se refugiaban en los campamentos de Jenín, Tulkarén y Belén. Vi a tus ancianos tirados en el suelo y sus bastones esparcidos por la tierra del desastre. De la ventana rota, se asoman las manos aferradas a la Tierra Santa, estiradas entre las rejas de púas. En las bocas de los arroyos y las calles, los cuerpos de quienes huyen, rozan unos con otros: el del niño dormido en el regazo de su padre con el brazo rodeándole el cuello, el de su madre que ha perdido a uno de sus hijos. Los rasgos de una infancia agonizante dibujados en su rostro pálido y pequeño, los gritos de su madre se derriten en los brazos de la tierra... No hay quien la salve. Entraron por las rejas del campamento para roer nuestra carne, acarreando la muerte en cajas de regalos.”

Última actualización: 28/06/2018