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ERNESTO CARRIÓN

ERNESTO CARRIÓN

Ecuador, 1977


VI Premio Latinoamericano de Poesía Ciudad de Medellín, 2007

De Demonia Factory

PRESENTACIÓN DE LAS MAÑANAS SIN IMPORTANCIA

sitio donde mujeres y hombres pedalean a toda fuerza sus máquinas escuálidas Ellos pedalean sus fords y ellas pedalean sus singers como si la vida misma dependiera de ello Sitio donde olfatea la memoria debajo de los vestidos y ternos almidonados por artesanos tristes que distribuyen su desesperación en los laboratorios de la sangre Cobrizas palmas de asfalto entre una humareda de casas y de hombres recortados por el trueno de Dios

sitio donde libero al gorrión sepultado por mi padre entre mis trenzas de infancia Donde las miradas de los hombres siguen ahogándose firmes en un cielo inflado de ramas donde un caballo fantasmal hunde a su amo Sitio donde mujeres cansadas protegen sus muebles blancos con abrazaderas oscuras para empollar a niños ingratos que se agitan con sus risas como castañuelas Donde ese vino volteado de los menstruos sigue goteando a diario en una sala veraniega cuando se fugan todos Oyendo el largo copular de las palomas sobre los tejados donde antes se agitaba el cuero

sitio donde sigo amordazada –hecha añicos- entrando en cada escena con muchísimo esfuerzo Apretujando neciamente el hilo de las cosas Durmiendo bajo la plena pelusa de mi manta que construye túneles Despacio Sin lograr sonido Mientras un sol orina temblando otro arco iris hermoso contra las praderas

DEMENTIA PRAECOX (IV)

en el principio las aguas oscuras de la angustia –que aún no se separaban de las aguas del cielo- se movían sobre la faz del espejo como intentando empuñar un ligamento en la rugosidad de mi cara Era temprano entonces y una voz que había llamado Tierra a la sequedad de mi cuerpo a esa parte firme de mí que sí lograba plantarse Ordenó: Acaba con tus cuadernos Échale orín a sus folios y llena de mentiras los ósculos de tus orejas Pues ellos no pueden darte nada en este sitio que no consigas tú mismo y todo lo que te enseñen será usado en tu contra Desde ese día mis versos no serían mis versos y quedaría propenso a olvidar todas las noches que el sol volvía montado en la joroba de los bueyes Tendría que improvisar el firmamento Quemar todos mis cuentos Buscarme

          AQUÍ ME TIENES ENTONCES ANTE TI
CON LOS MUÑONES COMPLETOS / CON LA SONRISA AVANZANDO VERGONZOSAMENTE COMO UNA TORTUGA/ CON ESTOS MIEMBROS DESHECHOS COLGANDO INÚTILMENTE HACIA NINGÚN HORIZONTE
HACIA NINGÚN MISTERIO

SIN BRÚJULA
SIN ROSA DE LOS VIENTOS

maldigo entonces la máscara que me maldice y que continúa cayendo sobre palabras gastadas para que ellas den la impresión que ando desnudo Que puedo amputarme las manos Que puedo convencerlas de callarme

maldigo ausente esta máscara que continúa golpeándome contra los frisos eslavos de las iglesias fantasmas que arrojan su fiel martillo sobre una multitud presurosa que se bate acobardada como un conejo caliente Esta mejilla con la que respondo todo el aceite vertido sobre mi cama derribada sin notarlo Esta acumulación de golpes que me han hecho cruzar
para tener conciencia Para alcanzar un cuerpo:

   a) Yo soy la desintegración. La caída de todos los Imperios forjados por el hombre

   b) Yo soy la desintegración. El fracaso de todos los paraísos soñados por el hombre

maldigo entonces la página vacía donde vuelvo a comprender que nada de lo que diga debe ser recordado Que nunca encontraré una manera eficiente de abandonar el infierno en lugar seguro Nunca una manera eficiente de abrazar la destrucción para conocerme

maldigo en vano a ese otro que me espera agazapado al borde de la página que empiezo…

a ese que –como yo- sigue montando parroquias y bulevares de enojo en las pieles arrancadas a esos dos testamentos por arder que son los padres Que he despertado distinto con el sabor de su piel convertida en otra Con la vida golpeándolo temprano permaneciendo lozana para ganarse el sustento

                            desclavando   las   manos   del   mazo
                            Equivocando   la   lágrima   de   hendidura
                            Y    acomodando   la   carne   feroz
                            que obliga de alguna forma a contar de nuevo:

Ernesto Carrión nació en Guayaquil, Ecuador, en 1977. Ha colaborado con la prensa escrita, realizado trabajos de crítica literaria, ejercido la docencia y participado en encuentros literarios fuera y dentro de su país.  Textos suyos han aparecido en revistas y antologías latinoamericanas. Ha trabajado en poesía el libro La muerte de caín, cuarteto formado por los poemarios: El Libro de la Desobediencia, 2002; Carni vale, Premio Nacional de Literatura “César Dávila Andrade”, 2002; Labor del Extraviado, 2005 y La Bestia Vencida (inédito). También participó en el libro colectivo Porque nuestro es el exilio, Eskeletra editores, Quito, 2006. Actualmente trabaja en el quinteto Los duelos de una cabeza sin mundo. El poemario Demonia Factory -parte de ese nuevo trabajo- ganó el VI Premio Latinoamericano de Poesía Ciudad de Medellín, 2007. En entrevista con Mauricio Medo, declara, sobre este libro ganador: “Demonia Factory es un verdadero producto de la destrucción. Era una novela que trabajé en el año 2000, luego en el año 2002, luego la retomé el año pasado, la destruí y la convertí en lo que es hoy. Demonia es un libro sin pudor, de una honestidad desalentadora. Pero pude escribirlo y escapar. Era la única forma. Transitar estos retazos de mi vida anterior, para purgar los demonios. Recordar que no se equivocaba Eliot cuando explicaba que la poesía debe escribirse desde la contemplación del dolor, mas no desde el dolor puro. El libro gira en torno a cuatro mujeres que marcaron mi experiencia total y mi convicción en cuanto a las relaciones interpersonales. La voz empieza a los 17 años y culmina en el 2002, con mi divorcio. Es un desorden que obedece únicamente a mi propio vacío. Pero puede entenderse como una novela poetizada. Hay una historia, los personajes existen y se desarrollan, hay una trama, un desenlace.”

Última actualización: 28/06/2018