Español

RAMÓN PALOMARES

RAMÓN PALOMARES

Venezuela, 1935


PREHISTORIA

El animal rojizo
bañándose con aire nuevo
estrenando su fuerza
va en el fulgor de ondulantes praderas.
Ningún acoso en el resonar de sus patas.
No ayer No mañana Sólo su imagen y bramido
Perseguido de su gran esplendor
sólo espacio para su hambre, pasto salvaje y viento
todavía no se ha inventado la muerte
El infinito no se ha escapado todavía
Tan sólo una gloriosa voluntad
Resplandece.

AGUAS LUSTRALES

Cuando se quedó atrás la oscuridad
me encontré desplazándome con fuerza incontenible
en el agua lustral de la primera noche –que atravesaba veloz-
mente –todo rayo de luz mi cuerpo
y miles junto a mí, todos hermanos, fluyendo hasta rabiar
fijos hacia delante, apremiando con furia.
Y el corazón ausente exigía más y más
y así llegamos.
Y ya el umbral,
apretujados y feroces
aquella impresionante multitud disímil y enconada
ardía en alaridos
Salté!
Y no pude volverme.
Y quedé solo –extraño y asombrado
creciendo fuegos y devorando un cielo ajeno
primero brasa, luego un sol, luego una inmensa estrella
rodando y dando saltos por espacios
que algún sueño ajustará a otro sueño.

MIRIAM DE BOCONÓ

¡Qué plaza ingrávida y luz turbia!
Flores del paraíso
          Rosas de Holanda
                                        Malabares:
Las campanas y valses encorvados
espuman flores.
Daré tres rondas, tres vueltas
al ángel de sus piedras,
y que aparezcan ya
Destrucción Silencio Olvido
-gracias de la muerte
En esta plaza honda y de tanto extrañada
                                        Miriam no está
Desanda un puerto humoso
-diligencia unos coros, un drama fantástico
un edificio suspendido en cristal.
Abordó un ferryboat todo geranios
iluminándose en su candelabro de plata
Qué luciérnagas Qué ensalmos la guardan.
De verdad se habrá ido en un ferry pálido
su belleza de irradiante granada

ARROYO

Tiene una carrera de cola de pájaro.
Pájaro Mosca
Colibrí largo
Y baila y baila sobre el trébol
Junto al berro tierno.
Habla como el ala de una cigarra
Dice que es Páramo
Cielo verde
Copas…
Y se va.

Ramón Palomares nació en Escuque, Venezuela, el 7 de mayo de 1935. Uno de las grandes poetas actuales en lengua castellana. Maestro y especialista en lenguas clásicas. Personaje central del grupo Sardio y de El techo de la ballena, expresión de la vanguardia poética en su país. Libros de poemas: El reino, 1958; Paisano, 1964; Honras fúnebres, 1965; Santiago de León de Caracas, 1967; El vientecito suave del amanecer con los primeros aromas, 1969; Adiós Escuque (Poemas 1968-1974); Elegía 1830, 1980; El viento y la piedra, 1984; Mérida, elogio de sus ríos, 1985; Poesía (Antología), 1985; Alegres provincias, 1988; Lobos y halcones, 1997. Más recientemente Casa de las Américas editó su antología En el reino de Escuque, 2006. Ha obtenido diversos reconocimientos, entre ellos, el Premio Nacional de Literatura, en 1974 y el Premio Internacional de Poesía Víctor Valera Mora, 2006. Como se afirma en la contrarátula de En el reino de Escuque: “…Existe en la obra de Ramón Palomares algo más que un intento por recuperar la relación mágica con el entorno, y que una recreación de la provincia y de los personajes de la infancia con un sentido mítico, pues, aunque su poesía está definida en estas claves fundamentales, traslada las angustias, desafíos e interrogantes a un plano universal, alimentando y rompiendo a la vez su aparente localismo…” Y nos dice Ramón Palomares: “Estar atento siempre, pendiente de ciertas zonas sensoriales, del sueño, de todo (…). Tú asumes el pájaro y lo encuentras con un espíritu de bosque (…). Tú tienes que salirte del poema como lenguaje y entrar en el poema como la vida, como visión, como sensación, como aire, como piedra, como roce…”

Última actualización: 28/06/2018