Festival Internacional de Poesía de Medellín

 

5 minideclaraciones sobre la poesía


Por Luis Bravo

Especialmente escrito para Festival de Medellín 2009

                                                                                                       
1.
Según lo que maúlla “Adorno” — el gato de Cortázar— no es que el poema hable de política, más mejor sería decir que el poema es micropolítica en verso, cuando le oigo ronronear  una sensibilidad distinta a la de los que se creen dueños de la palabra, de la razón del lenguaje, incluso del último grito de la moda.

2.
En otro orden: no hay un orden previsible para amarse con las palabras.
Si no hacés el amor con ellas, no habrá crío que valga la pena.
La pena es cuando sólo queda el criminal blandiendo su arma
(impotente de amar porque sólo sabe de armas).
La pena es que no cambie el canal de la violencia impotente que una y otra vez emiten en el cable los que le hacen el marketin a la violencia legal que el sistema ordena.
O sea: si el telenauta frente al ordenador no aviva el sueño y despierta, no habrá poema.

3.
Puede haber poesía pero nunca estarás ahí para saberlo si el “yo” que creíste eras “vos” no tira alguna vez al mar de los sargazos los usos y abusos del lenguaje, esos que han contaminado la luz indómita que en las palabras brilla cuando recién nacidas salen del mar de tu mente, como nunca vistas por tu boca, pero con toda una historia detrás.
A saber: volver al lenguaje primigenio no es ser ignorante.
Ser culto no es olvidar el origen.
El origen es un punto de partida, no de llegada.
El asombro irradia, la mano escribe, pero es la voz el crisol de la síntesis:
origen, luz, sonido, sentido, alcance y deslímite de lo que dirás más allá de tu voz.

4.
Puede haber poesía pero no lo sabrás nunca si en la noche más nauseabunda, en medio de la peste de tu vida perdularia, no oíste el rezongo del bandoneón, y ahí mismo junto al sonido de impía belleza que su humo exhala, igual vos — pibe, pebeta— no te levantaste con toda el alma de tu pilcha, a sacarle viruta al piso “del dolor de ya no ser”.

5.
Deviene que no sé qué lugar ocupa el arte de la poesía en este mundo.
Deviene que no sé qué arte ocupa a la poesía de este lugar que llaman mundo.
Deviene que no sé qué mundo ocupa el lugar de la poesía.
Deviene que no sé qué poesía ocupa en este mundo el lugar del arte.
Sólo sé que sin poesía no hay arte ni parte que quiera yo en éste ni en otro mundo.

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