Festival Internacional de Poesía de Medellín

Poetas invitados al 25 Festival
Internacional de Poesía de Medellín

Julio 11 al 18 de 2015


Poetas de África



David wa Maahlamela    nació en Namakgale, Suráfrica, en 1984. Es poeta, cuentista, novelista, dramaturgo, editor y performer. Escribe en sepedi e inglés. Obtuvo, entre otros reconocimientos, el premio Herifest de Poesía, el Premio Musina Mayoral Excellence para el desarrollo de las artes y el Premio Pan SALB.

Ha publicado los libros de poemas: Moswarataukamariri, Mphogodiba, Poem to my Poems y Mopedi o Maratong. Acerca de su perspectiva de escritura, Maahlamela afirma: "La libertad de expresión es mi única arma cuando me acerco a temas polémicos. La voz a la que sirvo como poeta me dio la valentía de decir lo que pienso como es, no como se espera que sea. Me he encontrado con muchas reglas en la literatura, pero siempre hago una pregunta sin respuesta: ¿quién las escribió?”

Time of the Writers Poetry Africa 2015
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David wa Maahlamela 15th International Poetry Africa Festival
David wa Maahlamela on SABC News International (Sepedi Poetry Performance)
David wa Maahlamela Performs a Sepedi Poem for Queen Modjadji I
David wa Maahlamela Books Live
Poemas y bibliografía Revista Prometeo # 91-92

Ética de la etnicidad poética


Por David wa Maahlamela

Cómo me gustaría poder, como muchos, pretender que la ética de la poesía esté grabada en una roca en alguna parte en el centro de la aldea global - una suposición que resta importancia al hecho de que la residencia de uno, el medio ambiente y la experiencia informan directamente su punto de vista literario. El paisaje de la poesía en Suráfrica es muy diverso y en constante cambio, lo que hace a la cuestión de la ética, en definitiva no estático y extremadamente complejo en su sencillez. La ética de la poesía en un lugar particular, está inseparablemente influenciada por la dinámica de la sociedad de ese lugar, sin embargo, nunca son un camino en una sola vía.

En Suráfrica, un país cuya identidad ha sido destruida y remodelada por una sucesiva trinidad maligna de coloniaje, apartheid y cultura de masas, la poesía no puede en su sentido más honesto permitirse el lujo de distanciarse de la búsqueda de recuperar lo que se perdió, o guardar lo que está bajo cuerda. Dándose cuenta de las limitaciones y de la falta de aptitud del lenguaje en su forma cruda, el político se apoyó en la capacidad de la poesía de objetivar la experiencia subjetiva en la contextualización de ideologías abstractas tales como Conciencia Negra y Renacimiento Africano. De hecho los políticos más prominentes, han en algún momento de sus vidas, intentado suerte en la escritura de la poesía, y hasta fortalecer sus discursos con ella.

En tiempos de crisis, la poesía tiene una especial y crucial función completamente inigualable. Por lo tanto no es sorpresa cuando Charles Bukowski se refiere a la poesía como “lo que pasa cuando nada más puede hacerlo”. La poesía es, en su mejor momento, la más alta forma literaria de identidad imaginativa intensa con el tema, y ​​en Suráfrica ha dado aliento y pulso a los conceptos socio-políticos e ideologías que dieron origen al actual país. Como para afirmar mi punto, Mbulelo Mzamane dice que la poesía de James Matthews no fue influida por la Conciencia Negra, pero de hecho ha influenciado a la Conciencia Negra. Lesego Rampolokeng declara que él fue inducido a la Conciencia Negra, no por Steve Biko o Franz Fanon, si no más bien a través de la poesía de Mafika Gwala -un sentimiento compartido por Mxolisi Nyezwa sobre la poesía de Ingoapele Madingoane.

Ni siquiera un político puede ignorar o superar el impacto de la poesía en la lucha contra el apartheid. El actual presidente, Jacob Zuma, recientemente reconoció el papel desempeñado por poetas como James Matthews y Mafika Gwala en inspirar a los jóvenes el futuro y mantener ardiendo la llama de la lucha contra el apartheid. "Él, sin embargo, perdió la oportunidad de situar y reafirmar al poeta de hoy - algo que el ex estadista, Thabo Mbeki intentó hacer cuando identificó la poesía de Mazisi Kunene como fundamental en el viaje de reclamar el Renacimiento Africano hoy.

Tras dos décadas en el experimento democrático, creencias centrales que la nueva administración política reclamó representar, igualdad, diversidad y libertad de expresión, están sin duda bajo cuerda. El número de ciudadanos que se registran para votar disminuye gradualmente, revelando que la juventud ha perdido la esperanza en la política. La enorme brecha entre nuestra constitución altamente calificada y su aplicación, -o la falta de la misma- nos recuerda que las leyes y procesos legales nunca se autoimplementan. Sin la acción humana responsable y de la institución que los active, permanecerán no más allá de un pedazo de papel. La intolerancia étnica y los ataques xenófobos sugieren fuertemente que la humanidad está algo fuera de equilibrio. La corrupción desesperanzadora y el mal manejo de las instituciones gubernamentales también tornan la liberación un espejismo ante miles de millones de ciudadanos hambrientos y enjaulados. La poesía puede sin duda reclamar una mejor función en los tiempos actuales, más que nunca antes.

Sería absurdo que yo, o cualquier otra persona, prescriptivamente dicte qué y cómo los individuos poetas deben escribir, especialmente la camarilla elitista que está enseñada a censurar prematuramente y a rechazar la poesía sobre la base de su relevancia política. Obligaciones impuestas pesan más que la poesía, ponen la creatividad en peligro de una posible fatiga. Dicho esto, mi conciencia no me permite escribir acerca de flores, estrellas y animales domésticos mientras fuerzas injustas e inhumanas matan inocentes. Escribo sobre cualquier cosa, en cualquier modo siempre y cuando cualquier cosa no impida ni oculte mi realidad o la realidad de mi entorno y momento. No hay absolutamente ninguna manera de que la poesía, para mí, pueda pasearse en un lujo de murmullos mientras la humanidad esté en juego. Es desde este ángulo que W.B. Yeats puede conseguir mi visto bueno en su rechazo a la estética del "arte por el arte", ya que él sostiene que la literatura debe ser expresión de la convicción.

La voz del poeta era, de hecho, siempre capaz de presentarse más fuerte cuando las cosas parecían ir mal. En esta época, en la cual la poesía en la mayor parte del mundo está bajo la presión de justificar su importancia y relevancia, en Suráfrica está claro que la poesía ha sido, y sigue siendo el alma de la nación. No hace falta decir que la poesía ignorante a su realidad no es sólo la corrupción de los sentimientos, sino un asalto indecente al propio oficio. No importa cuánto duende tiene la poesía de uno, si su convicción falla al señalar el corazón y convencernos de que pertenece a nuestro tiempo a pesar de que lo que dice es muy antiguo; tal cosa puede ser considerada una pérdida evidente de árboles y tinta. La poesía sólida nunca es una presa de los demonios del tiempo; es la sonrisa perenne del sol.

Ningún tema es antipoético. Por otra parte, hay momentos en que uno no puede darse el lujo de ser apolítico. A pesar de los rígidos y crudos puntos de vistas monolíticos de los autoproclamados gurús de la poesía, la poesía sigue siendo la incontenible, la indomable, y lo ingobernable en su mejor momento. La poesía racionaliza lo irracional, probando que científicos y filósofos tienen sus propias limitaciones. Y que el lenguaje es técnicamente incapaz de digerir emociones abstractas para explicar cómo, por ejemplo, una alegría dicha difiere de otra. Lo más importante, públicamente desnuda reglas, expone su incapacidad para controlar las reglas en sí mismas.

Juzgar un poema sobre la base de su mensaje o tema, expone perfectamente la falta de vértebra poética del juez. La poesía no se limita a palabras o mensajes. En su mejor momento el poeta es un músico de jazz, él hace que sonido sin palabras cargue y lleve emociones densas que ningún lenguaje crudo podría. La poesía, en su mejor momento, demuestra que si una imagen vale más que mil palabras, entonces un poema retrata un millón de imágenes. Un poeta íntegro trata a las palabras como si fueran melodía, color, forma y movimiento, que lo son, si piensas poéticamente. La poesía puede ser sobre cualquier cosa y toda cosa, incluyendo los aspectos socio-políticos de la vida. La poesía ni siquiera tiene que ser un ejercicio intelectual, aunque da forma a la intelectualidad. A veces, la buena poesía puede ser una obra maestra del absurdo, de tal manera que en su mundo al revés las cosas más locas podrían parecer normales, y lo más común parecer fuera de lugar.
Cuando Ezra Pound se refirió a la poesía como “la noticia que permanece noticia”, él seguramente no quiso referirse al mero reportaje. La principal obligación de un poeta, si se me permite llamarlo, es escribir. Escribir poesía que, sin ningún tipo de censura o favor, mirará la tormenta de nuestro tiempo directamente a los ojos y dirá: yo también puedo, con mis melodías conmovedoras, ordenarle a las nubes que se reúnan, agitar el Atlántico con el viento de la convicción para girarte y deshacerte.

Escribir poesía sobre temas socio-políticos no necesariamente sugiere que uno deba rendirse al enredo del pulpo político. La política de partidos lo puede, ha domesticado a muchos poetas con la burocracia de lo políticamente correcto. Muchos poetas fueron obligados por afiliación partidista, a comerciar su condena por una rebanada de pan, enjaulando sus labios para hablar sólo en parábolas, ululando y exultandos cuando reyes y reinas se echaban pedos en la cara de la nación.

El gobierno debería saber que la censura de lo franco y lo radical no sólo pinta una imagen equivocada sobre la situación de la poesía en el país, sino que idolatra lo mediocre con el monopolio de imbongis y poetas sin conexión a tierra, que a su vez se convierten en modelos a poetas aspirantes ingenuos. La promoción de las artes, la cultura y el patrimonio, como dice Eduardo Galeano, no debería tener lugar en un limbo de pretenciosidad, periférica a los problemas sociales y políticos reales. La verdad duele. Pero la verdad sana. Un verdadero líder tendrá valor para enfrentarla todavía.

El conservadurismo de un poeta es equivalente al silencio. Mientras ojeo uno de los libros sagrados más radicales y poéticos, advierto que si bien la poesía no es la religión, le da forma también. ¿Cómo sería el mundo si todos los poetas decidieran guardar silencio? Lucas (19: 40) responde rápidamente: si ellos se callan, las piedras gritarán. El poeta surafricano, en conclusión, debe reafirmar su posición dentro de la sociedad, prestar atención urgente a la nueva y drástica realidad del entorno socio-político del país y otras realidades de nuestro tiempo. La poesía es todas las armas en una. Si el poeta decide usarla como una bala de goma o como un misil, tiene que tener en cuenta que la mayoría de sus compatriotas no tienen el privilegio de tal arma. Él necesita susurrar al oído de Nelson Mandela que tras 20 años en la república democrática, el apartheid sigue viviendo con nosotros en techos goteantes y en las paredes rizadas de las chozas; en los estómagos abultados de niños hambrientos; en la oscuridad de hogares sin electricidad; y en los pesados féretros de agua sucia que las mujeres rurales cargan una gran distancia para cocinar y saciar su sed.

Ke tlhaba thedi Thobela. Mosate!

Traducción de Arturo Fuentes

Publicado el 28 de abril de 2015

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