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Christos Koukis, Grecia

Por: Christos Koukis
Traductor: Carlos Ciro

La poesía es una poderosa medicina en nuestro equipaje, bien sea que viajemos al rededor del mundo o hasta el más inhóspito rincón de nuestro universo interior.

Una droga autoinmune y mucho más para nosotros, poetas y escritores, personas involucradas en la cultura como la tarea minuciosa de nuestra poesía durante los siglos pasados –y además de su auténtico carácter folclórico– sin parangón e innegable. Tal vez la única forma de arte que se ha mantenido intacta y grandiosa desde las gloriosas eras antiguas y el medioevo que se ha ido incorporado naturalmente y sin esfuerzo en nuestra habla moderna e inoculado nuestra consciencia.

La poesía, tanto para sus artesanos como para sus lectores, es generadora de profundas grietas y notorios deslizamientos edificando nuevos equilibrios, develando viejas honduras en la superficie y precipitando entusiastas alturas en los más altos rangos del olvido.

La poesía crea nuevas distancias –al tiempo que clarifica las que son verdaderas y benéficas– permitiéndonos escoger si retroceder o adentrarnos en ellas con todas sus consecuencias. Establece a la vida como el criterio de todas las cosas y sitúa al miedo como un antagonista digno de nuestro respeto y de nuestra dura confrontación y no de nuestro desordenado repliegue.

La poesía nos enseña la virtud de nuestras heridas y cómo evitar el indigno silencio. Nos enseña que existen momentos que no se ofrecen para ser consumidos y que el descubrimiento del fuego sería en últimas una revolución perdida si no hubiera estado acompañado por el descubrimiento del lenguaje.

La poesía no es útil solo de tanto en tanto o bajo ciertas circunstancias. Es necesaria en los tiempos oscuros como hoy en día, por razones obvias, y es de imperiosa necesidad en tiempos que parecen soleados, pues no es raro el desliz hacia nuestro lado negativo. Incontables libros de historia podrían defender esta afirmación. De igual manera, la poesía nunca se dirige únicamente a unos pocos escogidos, tampoco pertenece a las clases educadas superiores ni reconoce ningún criterio de segregación entre sus lectores. Es naturalmente globalizada y liberal, pero sin esperar réditos sino esperando tan solo compartir sus dividendos de ganancias espirituales.

El siglo XX, con sus enormes diferencias, encendió el fuego que dio origen a la poesía moderna al rededor del mundo de manera que pudiera iluminar cada drama que atravesamos y cada cicatriz permitiéndole a la vida “colarse” y prosperar. Personas que han luchado por la libertad de expresión han obtenido premios Nobel por las muchas generaciones que no fueron verdaderamente reconocidas en la historia humana, que quedaron obnubiladas e incomprendidas. Por encima de todo, un enorme depósito de palabras y versos que no se agota fácilmente, versos sobre los derechos humanos y las revoluciones. Grandes libros de personalidades con ideas fijas y un profundo conocimiento de la tradición literaria. Magníficas obras que empoderan nuestra metafísica para construir nuestra relación con el arte. Sin embargo, los poetas de hoy en día, en su gran mayoría, trabajan una poesía que tiene fe en el verso y en la necesidad de las sociedades modernas de realizar el nuevo orden mundial y la opresión que se esconde tras él. Un enemigo silencioso que la poesía puede desenmascarar y pelear contra él.

La poesía es una manifestación en la mente de la gente. Una manifestación fuerte y ruidosa.

Por eso, si partiera mañana en la mañana a mi país para viajar a un mundo futuro y hablarles a sus habitantes sobre la libertad y la democracia, llevaría conmigo un libro de Yannis Ritsos. Al leer su poesía, el sonido de mi patria no me abandonaría, sino que también me socavaría cada vez que saliera con las sirenas del olvido... La poesía es un antídoto contra la desesperación de la guerra y un elemento de construcción –junto a muchos otros, claro– que busca un nivel superior. Ritsos ha extraído al hombre que se ocultaba bajo sus propios escombros y le ha mostrado de nuevo su camino rutinario hacia la civilización y la reconciliación con su mente enferma. El amor y la inocencia son amuletos primitivos, como también el mar, el sueño y la patria.

El mundo natural no sólo es anfitrión de nuestra vida sino un capullo que nos nutre con la belleza y su recuerdo. Dondequiera que esté, siempre quiero recordar el viento y sus sermones, las iglesias y las olas, la ansiedad y nuestras luchas, cada pieza del mosaico de nuestra lengua, cada giro de nuestra historia, pues es esta la única manera en que no estaré retraído por fronteras geográficas y raciales. El poeta de la Historia considera al Humano como respuesta a todas las preguntas del extraño e incomprensible mundo que nos rodea. Todo el tiempo subraya la palabra “humano” y lucha por corregir los errores tipográficos de nuestra alma.

Si fuera a regresar mañana en la mañana a mi país y a ayudar a la sociedad a transformarse en algo mejor y más alto, llevaría conmigo un libro de Seferis, del poeta de la pérdida. Porque, regresar a Grecia también significa aceptar la pérdida como sentido de un proceso histórico e interior. Seferis ha sido un hijo del siglo XX y se las ha arreglado para analizar profundamente las causas de los hechos haciendo la incisión precisa en el punto justo... Ha tomado a la sinceridad y a la cara rasgada de la pérdida y les ha dado substancia y estatura. El sufrimiento de la gente, el amor que no floreció, las casas abandonadas, los arqueros, los reyes, el lirio que permanece blanco y la fresca brisa que ignora la estupidez. Aquí la memoria duele y el mar escuece las raspaduras con su sal. El diario del hombre gotea ansiedad y el bote que zarpa ya anhela el viaje.

El poeta ha transmitido las ideas de la libertad personal y la visión de un mundo humano en correlación con la naturaleza. Ha visto a la vanidad cobrar carne y huesos y a la vanidad henchir nuestro pecho y escribió con valor, escribió para advertirnos. Tradujo con nuevas, modernas frases e imágenes, la perseverancia de la vida y su milagro. Nunca olvidó, sin embargo, que el ser humano quiere, desde el comienzo de su existencia, hablar y progresar sin obstáculos, erguido y apretando fuerte sus imperfecciones; con el poder que le dan la responsabilidad de los valores y el progreso. El poeta ha hurgado allí, con dolor y miedo, aquello que pueda verdaderamente resucitarnos, salvarnos del abismo y de nuestro ídolo... y quizás podamos introducirnos desde el origen.

Los poetas griegos (Ritsos, Seferis y muchos otros) como Pablo Neruda hablaron con el alma de sus países y escribieron para servir al pueblo y a su futuro de libertad.

La poesía vive al interior de la sociedad con sus brillantes ideales, pero no debemos olvidar la vida, el número de sus velas que se apagan poco a poco o de golpe. Y es por esta razón que debemos honrar y proteger su significado, vivir y defender las grandes ideas y el deseo popular como un cuerpo elusivo. En el universo de los poetas cada persona paga un precio por sus actos, por sus errores de interpretación y sus ineficiencias. Cada quien paga por sus deseos, sus insultos, sus debilidades, hay allí un castigo para todos y cada uno, pero primero que todo, para el propio poeta. Él es el primer responsable. La rotunda verdad, un cuerpo bello que se perdió. No la rotunda verdad sino su toque es el recuerdo real.

Un poema busca acercarse más al cálido corazón de nuestra oscuridad, más que nada o nadie y eso justifica su drástica influencia en nosotros. La poesía busca sin parar y encuentra blasfemos a aquellos que sueñan y pasan la antorcha, la antorcha del éxito... Estos blasfemos son los poetas... los poetas con sus versos. Sus palabras nos mantienen alejados de lo vil.

La poesía, al interior de un país que está siendo desafiado por errores internos y externos, es una hermosa obligación y un buen derecho humano para empoderar a alguien para que siga siendo un ciudadano moderno mientras preserve en él, cálidas, las virtudes de la democracia.

El mundo actual empuja al hombre y a la sociedad a grandes cambios históricos, a nuevos giros y nuevos equilibrios; lo que implica que el hombre, a su vez, ahora más que nunca, debe resistir y mantener el mundo en pie y siempre impregnado por valores que son eternos, universales y superiores.

El estudio cuidadoso del pasado y el apoyo constante de la civilización con ideas nuevas y claras, nos lleva a un estado moderno que presiona con firmeza a los pies de la Verdad y no en las visiones peligrosas.

La verdad está del lado de los poetas, del ciclo de la vida y, en últimas, del hombre. La carga de profetizar y llevar las riendas siempre recae sobre los poetas, como otros aurigas, intentando adivinar el camino del hombre. Un camino difícil que, cuando no es cuesta arriba, el poeta ofrece sus senos de papel y el alcance de sus palabras como un montículo.

El poeta, con su escritura, no es más que la alarma y la sorpresa que nos advierte y nos despierta de una vida cotidiana hipnotizada, el tiempo miserable que habrá de vencernos, pero al que debemos luchar cuando esto pase para mantenernos en pie y ser mejores personas; habiendo resistido el peso de nuestros instintos sin ceder ante la pequeñez y la falsedad. Nuestras pasiones, tan grandes como son, para ser redimidas y limpias.

Cada día creamos nuestra sociedad siguiendo los consejos de Baudelaire sobre la necesidad para el hombre de embriagarse de algo, de amor, de vino o de poesía. Sí, estamos ebrios de poesía y que sea esa la acusación que pese sobre nosotros. La verdad está del lado de los poetas. La verdad de las palabras, la verdad del lenguaje y, en última instancia, la verdad del hombre.


Christos Koukis en Grecia en 1979. Es poeta y escritor. Ha publicado libros de poesía en Grecia, Francia, India y Serbia y sus poemas han sido traducidos a ocho idiomas. Ha sido incluido en antologías de poesía en Grecia y otros países y ha participado en varios festivales internacionales de poesía en todo el mundo. Ha trabajado en revistas de poesía y cultura y ha escrito letras de canciones. Recientemente colaboró ​​en un proyecto internacional para Documenta 14 Atenas. 

-Christos Koukis on Poetry as an Antidote to Loneliness. Interview. Greek News Agenda.
-Poems Miombo Publishing.
-Poem and bio. Athens by Night. Portes Magazine.
-Christos Koukis at Kritya International Poetry Festival-2017. -Vídeo-
-1st Creete International Poetry Festival Web World Poetry Movement.

Última actualización: 04/06/2020