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Paz mundial, pacto con la naturaleza

Por: Oscar Puky Gutiérrez

Especial para Prometeo

El tiempo de la siembra ha llegado.

Para quienes intentamos habitar con conciencia este momento exacto de la historia, nos es evidente que estamos ante el fin de un ciclo humano… y ante el previsible, y natural, inicio de otro.

Me parece que el objetivo (o, por lo menos, uno de ellos) de la experiencia social humana, es el de procurarle -a cada persona- la posibilidad de alcanzar la expresión más afinada de su individualidad y, en esto, hemos avanzado tanto, que cada uno de nosotros es capaz de pensar, sentir y actuar movido por su personal subjetividad… Sin embargo, su exceso ha generado este mundo distópico, enfermo de soledad y de envidia, depredador del hombre y de su casa, la prodigiosa Pachamama o Madre Tierra, la Madre real de todo y de todos…

Es por eso que, casi con urgencia, se requiere de un número suficiente de personas que, una vez alcanzada su individualidad personal (ese “erguirse vertical” que propugnan los poemas), pueda -con un solo, decisivo y revolucionario acto-, ponerse a disposición de la Vida, o sea, a estar disponible para el Amor, para la construcción colectiva del Gran Poema.

Tengo la certeza (lo sé con mi propia vida), que la Poesía posee el fuego suficiente como para incendiar nuestras conciencias y hacer aflorar la profunda, sagrada y contradictoria humanidad que nos habita. Por eso, degustar, crear y compartir Poesía es –desde esta ingenua hipótesis sagrada- desatar para el mundo una energía poderosa, azul, bienhechora.

Propongo que las y los poetas seamos unos irreductibles enamorados de la existencia, de toda ella. ¡Que ningún rincón quede sin ser acariciado!
Vamos a fecundar la madrugada.
Vamos a entregarnos, gozosos, a la noche.
Vamos a “esparcir la claridad”.

Ofrezcamos –sin expectativas- nuestra lealtad al árbol, al gato, al agua, a la semilla, al murciélago: esos seres saben de bondad y, eventualmente, nos harán el precioso regalo de su cercanía.

La construcción de la paz colectiva y el amor por la naturaleza empiezan, siempre, en uno mismo. Hagamos de nuestra propia vida el territorio del amor. Seamos ciudadanos de él.

Entreguémonos, con afiebrada lucidez, a lo trascendente. Y que con el estandarte invicto del poema, nuestra alma sea el jardín donde empiece la primavera que tanto anhelamos.

Bolivia, 2022.


Oscar “Puky” Gutiérrez nació en Bolivia en 1970. Es poeta, gestor cultural y editor de textos. Tiene siete libros publicados, entre ellos: 3 al hilo (junto a Alejandra Barbery y Alfredo Rodríguez, en 2003); Sobrevuelo en la ciudad de los anillos (con el que obtuvo el Premio Nacional de Literatura Santa Cruz de la Sierra, en 2007, el mismo que luego fue publicado con el nombre de Sobrevuelo 2.0 en 2008 (agotado y reeditado en 2011); Ciudades Interiores, con el que obtuvo el Premio 450 años de Fundación de la ciudad de Santa Cruz de la Sierra y Bitácora del asombro, antología personal y la primera de sus publicaciones independientes, 2014. Su obra está incluida en diversas antologías.

Ha participado en encuentros internacionales de poesía en Perú, México, Argentina, Uruguay, Colombia, Chile, Cuba y Venezuela. Algunos poemas suyos han sido traducidos al italiano y al catalán. Coordina “Poesía en la Calleja”, una exitosa “travesura literaria” que lleva 9 años de existencia. En ella se han compartido más de 2.600 poemas. Sucede en una plazuela. Al aire libre. De noche. Gratis.

Publicado el 11.04.2022

Última actualización: 18/05/2022