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Entrevista de José Ángel Leyva con Fernando Rendón

Entrevista con el poeta Fernando Rendón
director del Festival Internacional de Poesía de Medellín


Por José Ángel Leyva


Iniciemos esta conversación por el reconocimiento internacional que acaba de recibir, este pasado 8 de diciembre, en Estocolmo, Suecia, un festival de poesía que ha roto todos los esquemas políticos, me refiero al Premio Nóbel Alternativo de la Paz 2006. Digo esto porque a menudo aludimos a la poesía como un acto, un hecho de gratuidad y de inutilidad. La larga permanencia del festival en una de las ciudades colombianas y latinoamericanas más afectadas por la violencia tiene algo de ficción y de lucha, allí está, enviando sus mensajes de paz a Colombia y al mundo. ¿Que efecto crees que pueda tener este reconocimiento en la voluntad de diálogo, de pacto político, de búsquedas inteligentes y sensibles para una situación que fragmenta a tu país no sólo entre la guerrilla y el gobierno, sino entre muchos otros componentes que alargan el desangramiento de la población?

- El reconocimiento del Premio Nobel Alternativo 2006 al Festival Internacional de Poesía de Medellín por el momento no va a tener ningún efecto en la voluntad de diálogo entre los ejércitos enfrentados en Colombia. Con muy leves excepciones, los medios de comunicación de nuestro país no informaron absolutamente nada sobre la entrega del Premio Nobel Alternativo en el Parlamento Sueco, el pasado 8 de diciembre, a nuestra organización. Esto habla de la comprobada deliberación de la inmensa mayoría de los medios de comunicación colombianos en desconocer la existencia del Festival Internacional de Poesía de Medellín, un enorme medio de comunicación en si mismo, sencillamente porque no es manipulable ni susceptible de soborno o compraventa.

Digo que se antoja de ficción porque no es el discurso político sino la palabra poética la que encarna ese anhelo de paz. Retomo una idea que me asalta a cada rato después de leer Soldados de Salamina, de Javier Cercas, una novela relacionada con la Guerra Civil de España. El autor afirma que él estaba equivocado al suponer que las guerras las alimentan solo los héroes, los soldados, pues descubría que en el origen de esa guerra fratricida estaban los poetas con sus exaltaciones y sus discursos, sus poemas convocantes y de arenga a tomar partido por uno u otro bando. Son muchos años de guerra en Colombia ¿por qué crees que los poetas representan esa posibilidad y no, como escribe Cercas en su novela, una de las causas de esa confrontación?

- Las guerras no las alimentan los héroes ni los soldados ni surgen por su voluntad de ser héroes o soldados. Sólo un ignorante puede decir que los poetas originan las guerras. Los soldados y los poetas son víctimas de las guerras y no los causantes de ellas. En el origen de las guerras invasoras están los intereses económicos y políticos de las clases dominantes de las naciones que invaden a otras. En el origen de las guerras de sometimiento de una clase social por otra están los intereses económicos y políticos de la clase dominante de cada nación. Y una variante más, quienes empujan a los pueblos a las guerras de liberación son esas mismas clases dominantes y opresoras de una u otra nación. En todas estas formas de la guerra participan soldados y a veces poetas. René Char, por ejemplo, tomó parte como comandante guerrillero en las luchas de la resistencia antifascista francesa. Pero los poetas siempre luchan por una paz justa. El Festival Internacional de Poesía de Medellín lucha para que todos los colombianos tomen partido por el bando de la poesía, de una vida digna, y de la paz con justicia social, para que cese la matanza de varias décadas que ha asolado a Colombia.

Tú mismo eres poeta y según sé también un hombre de ideas políticas muy claras. Hemos pasado por muchos episodios donde la poesía se ha ideologizado y luego a extremos donde la emoción y la realidad están ausentes. ¿Cuál es tu visión de estas situaciones en el plano literario?

— El plano literario es una ficción si no está asociado a la vida misma. La poesía jamás podrá ser ideologizada. Y la censura no solo proviene del estado. Algunos poemas podrán contener elementos ideológicos y no por ello se puede someter a un proceso inquisitorial a los poetas. Algunos han optado por guardar silencio frente a la masacre e impedir que otros hablen. Yo no sé qué visión restrictiva tienen algunos críticos de lo que debe y puede pensar, escribir y hacer un poeta, que se nutre de la libertad de pensamiento, de expresión y de acción. Pero estoy de acuerdo en que los poetas debemos estar atentos para evitar que los poemas devengan en panfletos, o que se quiera delimitar la misión de los poetas a la de propagandistas ideológicos.

Fernando, cuéntame cómo nació el Festival de poesía, cómo se acrisoló la idea y la posibilidad real de montar sobre una situación tan cruenta un acto cultural que involucra, no sé si al inicio, pero hoy sí, a cientos y miles de habitantes de Medellín.

— Si Ciudad de México viviera una situación de guerra y estallasen bombas y carros-bombas en sus calles: ¿Huirías? ¿Vivirías escondido cada día? Si en tu país la masacre y el genocidio político fueran la constante cotidiana: ¿qué camino tomarías? Bueno, pues nosotros en esas circunstancias fundamos el Festival Internacional de Poesía de Medellín, para oponer la belleza al terror, para enfrentar la poesía a la muerte violenta. En el momento adecuado nosotros interpretamos el amor por la poesía y la voluntad de vida de miles de personas. Entonces decidimos continuar y acrecer año tras año en todos los planos esta propuesta que rompe rígidos esquemas políticos y avinagrados esquemas poéticos.

¿Por qué un festival masivo y popular? La pregunta no es inocua ni inocente, la hago porque he escuchado comentarios de algunos poetas que han asistido al Festival de Poesía de Medellín, y aunque emocionados por la asistencia, desconfían de sus efectos literarios. Es decir, no creen que esas lecturas públicas fomenten la lectura de la poesía ni el conocimiento de los poetas, ni que provoquen la aparición de nuevos escritores. Desde tu óptica de organizador y poeta, de promotor cultural ¿cuál es el balance en los aspectos mencionados, más allá de los resultados políticos del encuentro?

— ¿Por qué no un festival masivo y popular? ¿Damos con las puertas de la poesía en las narices a la población que fluye hacia las fuentes? La pregunta no es inocua ni inocente, como algunos de nuestros poetas críticos que desearían detentar la propiedad privada sobre lo inefable y que babean porque la poesía sea solo el privilegio de unos pocos. Es como si el amor y la libertad estuvieran destinados a unos elegidos y no a toda la especie humana. Esos poetas dicen emocionarse por la asistencia al Festival, pero niegan la inteligencia poética de la juventud y dudan de la acción de la poesía sobre la intimidad y la sensibilidad colectiva. La población que aplaude: ¿No lee? No saldrán nuevos poetas del pueblo: ¿Qué lo demuestra? Lucía Estrada es considerada quizás la mayor promesa actual de la poesía colombiana escrita por mujeres. Desde 1991, cuando era una niña, ha sido parte del público en la mayoría de las ediciones del Festival. Y también ha leído poemas como poeta invitada. Nuestro público se ha nutrido y fortalecido al calor del vasto fuego poético. Este público busca a los autores, les habla de sus obras, es el pueblo que habla de la poesía en las calles el que alimenta a sus poetas. No lo olvidemos.

La organización de un encuentro de las dimensiones que hoy posee el Festival requiere de muchos factores, pero sobre todo de una convicción a toda prueba de que las capacidades de un gestor cultural están en la dirección adecuada y en el contexto propicio. Cómo has podido, con tu equipo organizativo, obtener los recursos económicos, persuadir voluntades políticas y burocráticas, resistir los embates del propio gremio intelectual, porque no me podrás negar que has tenido que vencer la oposición y menudo la mala fe de muchos compañeros escritores que han deseado el fracaso de tu esfuerzo. ¿Cómo has vivido y manejado estas situaciones comunes a toda empresa cultural? ¿Cómo has aprovechado las críticas y cómo has sorteado los embates políticos?

— Prometeo está constituido por un grupo de poetas que se identifica con unos principios, unos propósitos y una metodología de trabajo en el camino de la creación y de la difusión de la poesía. Hemos quebrantado todo tipo de obstáculos, carencias, presiones, desdenes y amenazas. Nuestra voluntad es férrea. Supe que la poesía también podía generar odio en los humanos. Y que muchos compañeros escritores, como los llamas, de espaldas a la matanza, han deseado el fracaso de nuestro esfuerzo, desposeídos de toda generosidad y grandeza. Piensan en el fondo que la poesía es solo un género literario. Les gustaría que el Festival desapareciera. Su desasosiego es otra expresión de la naturaleza humana. La arcilla humana es frágil. Pero un asunto es la mezquindad y otro es la crítica. Sobre la crítica lúcida y la autocrítica cotidiana hemos construido un Festival, considerado paradigma en el mundo y una cadena de proyectos complementarios: la Escuela de Poesía de Medellín y los talleres de poesía, la edición de la revista Prometeo (con 76 números en 25 años), la edición de documentales para televisión y de un DVD-Rom con la historia audiovisual del Festival, que incluye una antología digital de poesía mundial. Y desarrollado una acción solidaria para la fundación y fortalecimiento de nuevos festivales poéticos aquí y allá, en muchos lugares del mundo.

¿Cuáles son los principales obstáculos que has tenido que vencer y cuáles son no sólo las motivaciones sino los elementos coadyuvantes en el proceso de creación y crecimiento del Festival de Poesía?

— Los obstáculos mayores que hemos afrontado surgen de la ignorancia del estado sobre la naturaleza de la vida y de la poesía. Nuestro estado es generoso con la guerra y con la muerte y mezquino e indiferente con las expectativas de vida de la población. La tropa crece y la población se ve disminuida por la miseria, la desnutrición, el analfabetismo, la insalubridad. La poesía es inútil para los burócratas, pues es nuestra sociedad pragmática y utilitaria. El estado recorta los fondos destinados a la cultura y al Festival y grava a todos con nuevos impuestos. Nos acercamos a las organizaciones sociales, pues hemos asimilado que será muy difícil realizar una acción poética en gran escala, para insuflar a la población del aliento de una vida nueva, en las condiciones actuales de guerra, y hemos comprendido que hay que acortar el camino hacia la paz de Colombia. Estamos convencidos de que no habrá presente ni porvenir posible sin la poesía. La poesía es la vida de todos, misteriosa y abierta, que nos invita a sumergirnos en nosotros y en los otros, que también somos.

El Festival llega a su XVII edición, a lo largo de este trayecto contabiliza la presencia 747 poetas de 131 naciones, ¿qué significa tener esta red de contactos con poetas del altísimo nivel? ¿Cómo podría aprovecharse más esta presencia y esta nómina en beneficio de la cultura y la paz del pueblo colombiano?

— Nosotros contamos con el apoyo tácito de cientos de poetas en todo el mundo. Muchos de ellos han escrito artículos sobre el Festival Internacional de Poesía de Medellín, que luego se han publicado en innumerables medios de comunicación de más de 50 naciones. En los hechos son una red de asesores, consejeros y fraternos hermanos a lo largo y ancho del planeta. Estoy seguro que serán aliados fundamentales en el próximo futuro en la tarea de fortalecer el vasto proyecto poético colombiano y de alcanzar la paz definitiva en nuestro territorio, que hará de Colombia un país para la poesía y para la vida, material y culturalmente fundamental en la historia contemporánea.

Por último Fernando, dos preguntas. ¿Qué sigue para el festival después de este reconocimiento internacional tan emblemático, a qué aspira? Y tú Fernando, como poeta, siguiendo los ecos de Hölderlin, ¿qué sentido le encuentras a seguir escribiendo en tiempos de desesperación?

— El Festival continuará existiendo con mayor energía y será un faro más visible en el mundo. Continuaremos con la tarea de llevar la poesía a todos los colombianos y los festivales a nuevos países. Fortaleceremos la presencia de la poesía en los medios de comunicación y en la sociedad contemporánea. Lucharemos por la confluencia de los poetas y artistas colombianos para fortalecer la imaginación creadora y emancipadora, y contra la censura provocadora y la autocensura. Participaremos de la configuración de una fuerza poética mundial. Y yo, seguramente escribiré más y mejor, sin desesperación, en las fronteras de una nueva tierra y de un nuevo cielo, pues todo el sentido de la existencia que nos reúne está por descubrirse y por realizarse.

Última actualización: 28/06/2018