Festival Internacional de Poesía de Medellín

Vivimos una situación de transición

Diálogo con los Mamos
Francisco Zalabata y Crispín Izquierdo

En el transcurso del viaje me sorprendí de ver como ustedes están rodeados de muchas montañas sagradas que ustedes y nosotros podemos hacer de que estas montañas vuelvan a vibrar. De eso se trata, de que este sistema de montañas que está lleno de muchas vibraciones sabias, sagradas que hay que descubrir, que hay que agradecer y que hay que hacerle sus ofrendas.

Para responder sobre el sistema de justicia en la sociedad Arhuaca, tendría que decir que con nosotros no existiría, porque nosotros trabajamos en armonía con la naturaleza. Los jueces para nosotros son las grandes piedras, los grandes arboles e incluso el canto de las aves, de las grandes montañas y ellas no le hacen daño a nadie. Ya el sistema de justicia que conocemos actualmente, es una imposición de la sociedad dominante a través de mecanismos como el cabildo, el comisario, el inspector de policía; también se nos impuso relaciones de la sociedad mayor que contagió a la comunidad para que cometiera cierta clase de delitos ajenos a nosotros y a ellos hay que aplicarles un sistema de justicia diferente al que veníamos aplicando milenariamente. La idea que tenemos, es la de que la sociedad algún día despierte y encuentre un pensamiento que se equipare con lo que la naturaleza misma nos ha enseñado.

Ahora, el interés de los mamos de la Sierra Nevada es el de intercambiar con ustedes la experiencia que se ha vivido desde la llegada de los españoles y otras sociedades a este continente. Debe haber un nuevo despertar.

En la Sierra Nevada existen cuatro sociedades originales, y a pesar de que hemos sufrido los embates de la imposición de conocimientos culturales, ha sido difícil de que nos impongan esos conocimientos. Por eso nosotros tenemos allí como un núcleo, como un embrión que desde lo más alto está vigilando constantemente por el equilibrio humano en este planeta, y a partir de velar por ese equilibrio del planeta vemos cada día más, como hasta hoy están acogiendo algunos de esos conocimientos, como es el caso de lo que anuncian a través del Ministerio de Medio Ambiente. Nosotros hace miles de años que preservamos el medio ambiente y hasta ahora hay una voz, pero nosotros los indígenas no estamos participando de ello; entonces esta sería la oportunidad para que ustedes empezaran a inquietarse por esa situación que se esta viviendo, debe haber un cambio radical en todo lo que atañe al conocimiento humano, porque lo que hemos tenido hasta ahora es autodestrucción de la madre tierra, de nuestras montañas, envenenamiento del mar, de nuestros ríos, de nuestras lagunas, escasez de población de animales y plantas que está haciendo que cada día se empobrezca la tierra. Yo me pregunto, si seguimos con este ritmo de destrucción de la tierra, dónde vamos a parar?

Debe haber una alerta en este momento por parte de ustedes, los jóvenes y los niños que son la semilla del futuro y junto con nosotros, podemos hacer una tarea muy grande por la tierra.

El área que ocupa la Sierra a partir del pico Simón Bolívar es de unos 60 kilómetros de extensión en todos los costados. Hay una población aproximada de 250000 habitantes, de los cuales 45000 somos indígenas y 200000 colonos o mestizos. Hay 12 municipios en los departamentos de la Guajira, Cesar, Magdalena; con los Wayu de la Guajira, seríamos 5 las tribus que formamos parte de la Sierra Nevada. La mayoría de los colonos que habitan la Sierra, son del interior y se han mostrado más sensibles con la propuesta que estamos estudiando que se identifique más con nosotros, ya sea una Corporación, Primer Departamento Ecológico de Colombia o Territorio Autónomo conformado por los resguardos. Lo que no queremos es que se vaya a formar un organismo burocrático más.

En lo relativo al problema existente entre gobierno y guerrilla, nosotros estamos entre la espada y la pared, defendiéndonos. No hemos sufrido los mayores rigores del problema, pero sabemos que los municipios que están alrededor de nosotros sí han vivido las consecuencias de esa guerrilla; se han amparado internándose en la Sierra. Los secuestros que ocurren en Valledupar, Fonseca, Riohacha, Santa Marta buscan a la Sierra como refugio, pero eso no nos ha comprometido a nosotros, pues por naturaleza y por ley no estamos de acuerdo con eso, y ningún indígena estaría dispuesto a formar parte de esas filas, pues ese fue uno de los acuerdos iniciales que se hicieron cuando la guerrilla empezó a incursionar allá, de que ningún indígena tomaría participación en esas prácticas militares, ya que nosotros no somos militaristas, ni nos gusta pelear con nadie. Nosotros tenemos otra forma de trabajo, un trabajo espiritual, un trabajo humano.

Para hablar de la violencia que se vive hoy, debemos tener en cuenta que desde antes de la formación del planeta tierra se manifestaban fuerzas representantes del pensamiento positivo y fuerzas negativas que la tierra iba a sufrir a partir de las grandes violencias que se iban a dar. Entonces, es desde ese principio cuando se comienza a violentar a la tierra. Ese pensamiento negativo, cogió diferentes orientaciones y diferentes manifestaciones en la raza humana, queriendo algunos hacer de su pensamiento como el pensamiento único de la tierra, como sí tuvieran el verdadero pensamiento de la humanidad. Entonces ese celo de pensamiento, lo convierten posteriormente en problema religioso, llevando a tener una rivalidad tremenda entre ellos y a que se empiece a perder el verdadero conocimiento de la tierra. El pensamiento religioso lo convierten en poder de opulencia, lo convierten en poder de riqueza y después lo convierten en poder de guerra. Los que tenían más poder en armamento, eran los que tenían poder sobre la guerra y así sucesivamente, ese pensamiento fue degenerando al pensamiento humano. Entonces perdieron el control, perdieron el hilo para lo cual se había creado al hombre, para poder mantener el equilibrio de la tierra y hoy la sociedad dominante está viviendo y está sufriendo los rezagos de esos acontecimientos anteriores. Ya no siguen el paso de sus verdaderos mamos, porque ellos los tuvieron en su época, ya no tienen idea, hicieron un revuelto de todo ese conocimiento y hoy se les puede preguntar, qué saben de un árbol, que saben de un cerro, que saben de una planta y estamos seguros de que no tienen la menor idea de qué significa eso, pero sí han sustentado otras tesis para destruirla. Entonces se están robando el alma, se están robando la sangre, por ejemplo en el caso del petróleo, allá en el fondo del mar, de la tierra está el espíritu y el alma de la tierra representado en el agua, en el río, en las grandes fuentes de riqueza y se dejaron ensimismar cuando encontraron lo más fácil, que era el oro, la fuerza del interior de la tierra donde nosotros representábamos las deidades y los poderes de la tierra para hacerle sus ofrendas. Ellos se robaron todo ese material y ya no lo fueron a representar como deidades sagradas en agradecimiento a la tierra, sino que lo convirtieron en un poder de riqueza, de opulencia y se confundieron. Ese sentido humano que debíamos tener nosotros lo hemos convertido ya en una rivalidad de poder, de conocimiento. Esa entonces, es una sabiduría que es falsa, no es una sabiduría simple, no es una sabiduría de identidad con los propios hermanos, sino que es una sabiduría de autodestrucción entre los propios hermanos.

Hablar de los problemas que sufre la Ciénaga de Santa Marta y la Sierra es doloroso y los mamos están preocupados por esa situación. Después de nosotros tener unas grandes montañas guardadas allá, a partir de los años 70 se nos vino una avalancha de hermanos menores del interior que empezaron a hacer de esa tierra tan rica, el oro verde, a través del cultivo de marihuana y hoy la amapola, pero ese no es problema de nosotros los indígenas. Hoy nos quedan el 25% de bosques primarios de la Sierra, eso lo sabemos y es un reflejo del problema que está viviendo la Ciénaga Grande. Al tumbar el 75% de los bosques sagrados de la Sierra, las consecuencias las iban a pagar los pescadores y los grandes terratenientes que tienen sus haciendas alrededor de la Sierra, porque se van a quedar sin agua.

Nosotros tenemos agua suficiente para subsistir, pero el problema está en cómo plantearle a los colonos , a los grandes terratenientes, a los grandes bananeros que están alrededor nuestro, que si se destruye el 25% de bosques que estamos cuidando, se van a quedar sin agua. Allí está el problema y le hemos insistido al gobierno sobre él, además de que los mamos han seguido insistiendo que ahora la problemática no es aceptar más programas de desarrollo en la Sierra, sino mas bien repoblar de colonias indígenas la Sierra Nevada, no sólo por nuestra tradición, sino porque los mamos aseguran que cada posesión de un indígena es un santuario. El gobierno en vez de hacer grandes inversiones en estudios, en técnicos, etc. debiera comprarle las posesiones a los colonos y así iríamos recuperando grandes áreas de la Sierra Nevada.

Si nos referimos al problema de la enfermedad, tenemos que decir , que los mamos de por si somos médicos, no sólo de nosotros sino de la naturaleza, y allí lo que toca hacer es un intercambio de medicina. El mamo tiene que consultar a otro y él le da su diagnóstico, ese diagnóstico que le va a dar, lo va a hacer de acuerdo con el estudio de las plantas que más identificadas estén con él, de acuerdo a la hora, a la fecha y al día de nacimiento. A partir de eso va a ser fácil reformularlo. Si la enfermedad de él no tiene relación con ninguna parte biológica, entonces hay que buscarla en el conocimiento de los mensajes de la misma naturaleza; entonces se relaciona naturaleza, planta y el hombre en si, y eso nos da el parámetro preciso de la fórmula para curarlo. Pero si es una enfermedad impuesta por la sociedad mayor, hay que hacer una ofrenda especial para pagar por esa penicilina que le van a inocular al enfermo, si es una enfermedad viral. Antiguamente no se utilizaba ese procedimiento y preferíamos mejor que nos llegara la bendición, pero ahora estamos combinando ambas medicinas: la tradicional con la oficial, sólo que antes de inocularnos alguna medicina oficial, nos toca realizar un ejercicio espiritual muy largo y entonces si la recibimos. Esta es una actitud diferente a la de algunas personas que les están infundiendo el evangelio, ellas no aceptan ningún tipo de droga, ni transfusión y se están dejando morir, todo como producto de la imposición del evangelio.

Lo que ha motivado la desconfianza hacia los hermanos menores se origina en los embates religiosos que hemos padecido y en los cuales muchos de nuestros mamos fueron acabados físicamente, fueron asesinados por mandato de los curas y fuera de eso, a nuestros grandes templos les mandaban a echar fuego. A partir de eso, nos tocó huir a la montaña y escondernos; otros de nuestros antepasados iban sumisos y se entregaban como pescados a los misioneros, y después de estar allá practicaban la doble religión. Mientras estaban con el cura, le mostraban que rezaban y cuando se podían escapar , corrían donde el mamo a hacer el ejercicio y a ponerse en paz con la Sierra. Todo eso nos tocó. Pero fue más grave el problema de los que en ese momento ni recurrieron al mamo, ni recurrieron a los católicos. Después de 1982 cuando se expulsa a la iglesia católica, los católicos indígenas quedaron desprotegidos y no siguieron practicando la religión católica, ni se acogieron a la parte indígena y muchos de ellos se volvieron mestizos, se autocatalogaron como mestizos y es con quienes más problemas hemos tenido en la parte del gobierno interno; muchos de ellos cogieron esa mentalidad, se han vuelto comerciantes, están promoviendo los cultivos ilícitos y nosotros, a sabiendas que son indígenas.

Ese mismo problema lo estamos viviendo con los evangélicos; son poquitos, pero ese poquito puede dañar al resto de la comunidad. Los pastores son de afuera, no son internos, los llevan a participar y se vuelven fanáticos. Eso también nos tocó en el 67 con los gringos del Lingüístico de Verano, que tenían un asentamiento en la región de Sabana de Jordán con su centro de culto. Veíamos como hacían campañas para que los indígenas recurrieran a su iglesia y al mismo tiempo utilizaban unas pastillas que eran esterilizantes para nuestras mujeres, con el fin de destruir la comunidad.

Nuestros hermanos menores que se preocupan por la salud del país y de la tierra, deben reflexionar de que tienen un abuelito de más de 500 años y se llama la Sierra Nevada de Santa Marta, donde se encuentran todos los conocimientos que podrían revivir un gran movimiento a nivel del mundo, y eso no está lejos, pues en este momento se está viviendo una situación de transición hasta el año 2000, donde los gobiernos van a vivir momentos muy difíciles, movimientos sociales difíciles; pero a partir del año 2000, habrá un despertar en los movimientos ecológicos de toda la tierra. Los mamos están preparando ese terreno para dar a conocer su sabiduría y ese conocimiento, los mamos van a estar dispuestos a impartírselo a los niños, los jóvenes y las mujeres para que cada persona , donde se encuentre, pueda ser un soldado de la tierra, pueda practicar su ejercicio de reflexión y llevar a otras personas por ese camino, por esa senda. Entonces se oiría, se impartiría ese principio de equilibrio del hombre con la tierra, lo contrario sería, que no se creara en este momento algo que están peleando los mamos y es por el territorio de la Sierra debe ser intocable por parte de lo que se llama el desarrollo.

Nuestros mamos por medio de su conocimiento nos han enseñado que es tan grande el daño que se le está haciendo a la tierra, que muchas especies vegetales desaparecieron, sin dejarnos siquiera rasgo de ese conocimiento, de esa enseñanza, de esas propiedades medicinales que tenían, lo cual es una gran lástima. Uno observa como de una manera brutal se está acabando con las montañas ocasionándole un grave daño a la tierra. Por eso hay que hacer hincapié a la gente de que se debe ser reflexivos frente a las plantas, debe tratárselas como unos seres vivos; si se le da ese tratamiento a las plantas, reaparecerían otras especies de animales porque encontrarían un entorno donde se pueden alimentar y nosotros, siguiendo el entorno de esos animales, de cómo se alimentan de esas plantas, vamos a tener el camino para que nos enseñen que nuevos alimentos vamos a encontrar. Pero si no encontramos esas plantas y por el contrario las vamos a destruir, esperanzados solamente en los cultivos industriales, monocultivos, estamos generando nuevas plagas, nuevas enfermedades que difícilmente podrá controlar el ser humano, por eso no estamos de acuerdo en que se realicen ese tipo de cultivos. Hay que emprender otra vez el tipo de cultivos que nuestros ancestros realizaban; en una sola huerta tenían más de 40 o 50 especies de alimentos, y los podían tener en una área muy pequeña y se alimentaban unas plantas a otras, los insectos convivían allí y no le hacían daño a las semillas. Cuando una planta se siembra sola, no tiene las defensas de una que se haya sembrado en sociedad; lo mismo ocurriría con nosotros si destruimos la gran comunidad de plantas que existen sobre la tierra. Tenemos que hacer reflexiones en nuestros rituales, para que vuelvan a proliferar ese gran número de plantas que se están extinguiendo.

A nosotros, para producir los alimentos y estar en armonía con la naturaleza, desde muy niños se nos inculca a sembrar en cultivos asociativos, nunca a tener el sistema de monocultivo, porque sabemos que es nocivo para la tierra. Para mantener ese equilibrio de cultivos asociados, antes de tumbar el pedazo de tierra que vamos a preparar para el cultivo, tenemos que hacer un gran pagamento, tenemos que hacer una ofrenda muy especial en honor de esa selva que vamos a sacrificar, tenemos que tener una serie de elementos que tienen que ver con distintas posiciones solares, teniendo en cuenta la luna, el medio ambiente y las épocas lluviosas en que la vamos a hacer. Todo debe ser en equilibrio. Si nosotros hacemos la ofrenda de acuerdo a ese fenómeno de equilibrio, vamos a obtener el fruto de la tierra que difícilmente se va a extinguir y vamos a tener en nuestra conciencia el que estamos recibiendo algo muy sagrado como producto de la tierra.

Jardín Botánico - Universidad de Caldas
Noviembre 10 de 1995
Semana por la paz
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