Festival Internacional de Poesía de Medellín

Jack Kerouac: aún en el camino


Introducción, notas, selección y traducción por Daniel Chirom

(El Jabalí)

¿Por qué Kerouac?

Jack Kerouac es para muchos de nosotros como decir Los Beatles, Bob Dylan, Rimbaud, Henry Miller, Che Guevara o Raúl González Tuñón. El puntapié inicial. Todos ellos caminantes, todos ellos faros alumbrando amores desmedidos, todos ellos gesticulando sobre la mueca de una sociedad que siempre parece que va a cambiar pero nunca cambia, aunque lentamente todos sabemos que la rueda sigue girando, ¿no es cierto Bob?. Por eso está la posibilidad del camino, salir a andar, no importa si por calles suburbanas, avenidas desconocidas o rutas interminables. El tema es ser “Juancito Caminador”, no quedarse con lo que nos cuentan nuestros profesores y los periódicos, atisbar qué existe más allá de la breve realidad de los objetos.

No puedo continuar escribiendo sino en primera persona, pero sabiendo que estoy hablando por miles. Cuando apenas tenía 12 años de edad, el músico Juan Carlos Paz me regaló un poemario de Allen Ginsberg. Era de Ediciones del Mediodía y la traducción, si mal no recuerdo, pertenecía a Marcelo Covían. Fue el primer libro de poesía que leí y quedé deslumbrado. Comprendí que el “Hombre de Ningún Lugar” de Los Beatles tenía hermosos hermanos. Por supuesto, luego siguieron las lecturas de Rimbaud y “En el Camino”, de Kerouac. He leído este libro varias veces; ya ni llevo la cuenta. En la secundaria, su lectura era la contraseña para saber quién era el compañero de banco. Por la puerta de ese libro llegaron los viajes de mochilero, las huelgas y la militancia, el continuo alerta para no ser devorados por el sistema pero también para comprender que todo cambio empieza por uno; esta manía de seguir haciendo poesía y revistas de poesía junto a mi hermano Pablo Narral.

En el Camino es un libro de respiración ancha y profunda. Una vez que uno se sube al volante con Sal Paradise y Dean Moriarty, es imposible bajarse. El vértigo se apodera de nuestros sentidos. Cada nuevo rostro es “el personaje”; cada nuevo pueblo es “el lugar elegido”. En cada página es posible sentir el latido del corazón de América. Y cuando digo América no me estoy refiriendo solamente a los Estados Unidos de Norteamérica, sino a todo el continente, porque la opresión para aquellos que quieren abrir su imaginación a mejores mundos es la misma; también la condena.

Los soñadores nunca hallaremos descanso. No somos buenos; al igual que Dean Moriarty, somos psicópatas escondidos detrás de rocas de cristal. Nadie daría una moneda por nosotros, nuestros rezos distorsionan el paraíso.

Las novelas de Kerouac tienen varias traducciones al español. No así sus poemas. Particularmente Mexico City Blues es un poemario de casi imposible traducción. Pero El Jabalí le debía un homenaje al viejo Jack. De allí nuestra aventura, que incluye abundante material sobre la vida y la obra de este hombre impar, que comprendió como pocos que la vida y la escritura no pueden y no deben estar divorciadas.

Entonces, este Jabalí es para los rebeldes del corazón, aquellos que conocen este presente de cuchillos pero que igual siguen buscando. Tal como dijo Kerouac:”Los únicos para mí son los enfadados, los que están locos por vivir, locos de hablar, locos para ser salvados, deseosos de todo al mismo tiempo, ellos queman, queman, queman y queman como las fabulosas velas romanas amarillas”.

Biografía

Jack Kerouac nació el 12 de marzo de 1922 en Lowell, Massachusetts, EE.UU.

De origen francocanadiense, era el menor de tres hijos de una pareja de la clase trabajadora. De niño, aún antes de hablar inglés, hablaba un dialecto local proveniente del francés: el joual.

Fue marcado profundamente por la muerte de su hermano mayor, Gerard, cuando éste tenía 9 años de edad.

A los diez años era un ferviente admirador del radioteatro “La Sombra”, una historia de misterios que lo influenció. También era admirador de Tom Wolfe, un modelo para su vida y su escritura.

Lowell, su lugar de nacimiento, fue antes de que Jack naciera, el centro de la industria textil de Nueva Inglaterra. Pero cuando Jack ya era un niño, la ciudad había empobrecido. El padre de Kerouac sufrió con este proceso y de ser un próspero imprentero local, pasó a tener dificultades financieras. A raíz de ello empezó a apostar en la esperanza de restablecer su perdida prosperidad. El mismo Jack pensó que iba a salvar la economía familiar jugando al fútbol americano en la secundaria y entrando en el negocio del seguro. Como jugador de fútbol, logró importantes victorias que lo llevaron a obtener una beca para jugar en el equipo de la Universidad de Columbia, de Nueva York.

Las cosas no marcharon bien en Columbia y su padre cayó en la desesperación y comenzó a beber. Jack abandonó la universidad, amargado por su fracaso y enojado con la actitud que había tomado su progenitor.

Empezó a navegar en la marina mercante. Cuando no estaba en alta mar, vagaba por las calles de Nueva York con amigos que sus padres desaprobaban. Ellos eran Allen Ginsberg, Lucien Carr (ambos estudiantes de Columbia), William Burroughs y Neal Cassady.

Para ese entonces ya había comenzado a escribir. Su primer trabajo, bajo la influencia de Wolfe, era un balance entre su alocada vida en la ciudad y los recuerdos de sus viejos valores familiares en Lowell. Sus amigos encontraron atractiva la historia y le buscaron editor. Así Kerouac publicó su primera novela: “The Town and the City”. Es su trabajo más convencional pero su publicación le trajo el respeto de sus contemporáneos.

Luego de esta edición, se dedicó a recorrer su país de un punto al otro junto a Neal Cassady. Mientras tanto, seguía escribiendo. Su tema eran esos viajes e inspirado en las cartas de Neal, cuya prosa era cruda y espontánea, comenzó a producir una escritura sin mayores ataduras formales: describir sus viajes tal como habían sucedido, sin hacer pausas para corregir su prosa. El resultado de este trabajo fue “On The Road” que fue escrito sobre un rollo de papel de teletipo de 100 pies. Así fue presentada la novela al editor, quien no la quiso publicar, Pasarían 7 años hasta que Jack pudiese ver editada su obra más famosa.

Pasó la primera mitad del 50’ escribiendo una novela detrás de la otra, sin siquiera intentar publicarlas. Siguió a Ginsberg y Cassady hasta San Francisco, donde se hizo muy amigo del poeta Gary Snyder, un propagador del budismo zen. De esta amistad surgiría una de sus mejores novelas: “The Dharma Bums”.

Sus compañeros de travesía comenzaron a ganar reconocimiento a nivel nacional. La crítica los identificaba como “The Beat Generation”, una denominación que Jack había inventado unos años antes durante una conversación con su amigo, el novelista John Clellon Holmes.

Ginsberg y Snyder se convirtieron en celebridades luego de una lectura en la Universidad de Berkeley, San Francisco, en 1955. Cada vez que les preguntaban cuál era el escritor más importante de su movimiento, respondían Jack Kerouac. Así es que los editores comenzaron a interesarse por esos manuscritos que Jack llevaba donde fuere en su mochila.

On The Road” se publicó en 1957 y se convirtió en un increíble suceso editorial. Amargado por los muchos años en que los editores habían rechazado sus manuscritos, de pronto el público quería que Jack cumpliese el papel de joven icono de la generación Beat. Pero era el más viejo de ellos y también el más triste. Muchos críticos decían que la Beat Generation era una chifladura, un invento, y enmarcaron a las novelas de Jack en ese aspecto. En este sentido, Truman Capote sostuvo que “On the Road” era “simple tipeo en una máquina de escribir”.

Su repentina celebridad fue probablemente lo peor que le pudo haber sucedido, y quizá haya sido la causante de su rápida declinación en los años subsiguientes, tanto moral como físicamente. Tratando de convertirse en esa imagen salvaje que había creado para “On The Road”, comenzó beber desaforadamente, lo cual lo envejeció prematuramente y le quitó su natural brillantez. Comenzó a ser inestable. La mayoría de los libros que publicó en la segunda mitad de los 50’ ya habían sido escritos con anterioridad. Casi no pudo producir nada nuevo, excepto artículos para revistas, apariciones en televisión y la grabación de tres discos.

En 1961 trató de quebrar sus hábitos alcohólicos y escribió la estupenda novela “Big Sur”.
Dejó California para ir a vivir con su madre en Long Island y no se separó de ella en el resto de sus días.

Más allá del estereotipo del beatnik, Kerouac era políticamente conservador, especialmente por la influencia católica de su madre. A comienzos de 1960, cada vez se opuso más a la visión política de sus compañeros del movimiento Beat que apoyaban a los hippies en sus reclamos pacifistas. Es más, lo que es una verdadera paradoja, estuvo de acuerdo con la guerra de Vietnam (¿Qué hay de nuevo, Old Ez?).

Se casó 3 veces: la primera con Edie Parker y la segunda con Joan Harverty, pero ambos matrimonios apenas duraron meses. A mediados de los 60´se casó nuevamente con Stella Stampas, una muchacha de Lowell, pero este matrimonio tenía el interés de que ella cuidase a su madre anciana.

De Long Island se mudó con Stella y su madre a Lowell, y luego a San Petesburgo, Florida. Murió en su casa, el 21 de octubre de 1969, destruido por la bebida, a los 47 años de edad.

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