Festival Internacional de Poesía de Medellín

Diálogo y ecología


La Tierra existió sin nuestros inimaginables antepasados, en la actualidad podría perfectamente existir sin nosotros,
y existirá mañana o más tarde aún sin ninguno de nuestros posibles descendientes, mientras que nosotros no podemos existir sin ella.
De modo que es necesario situar las cosas en el centro y nosotros en su periferia o, mejor aún, ellas en todas partes y nosotros en su seno , como parásitos
.
Michel Serres


Por Juan Diego Tamayo
Especial para Prometeo

Desde que en 1886 el biólogo Ernst Haekel planteó el término de ecología, a sabiendas de que la conquista desmesurada del planeta se cernía como una transformación de ideal del progreso, mucho es lo que se ha procurado por generar una economía de los sistemas de vida y tener así “una visión unificada y equilibrada del universo” 1

Sentar las bases teóricas del ecologismo “basadas en el conocimiento científico de las relaciones del hombre con el mundo y en el respeto fundamental de la belleza y el orden de la naturaleza” 2 viene siendo la gran preocupación en los últimos tiempos. Pero más allá de sentar las bases lo que se busca es una reflexión y una acción por la restauración de un orden natural y la comprensión que se le pide a los estados es la conservación del planeta que todos habitamos

El auge de la ecología se define con la inmensa industrialización que el capitalismo despliega sobre su soberanía por el mundo. El hombre y sus relaciones con la biosfera no encuentran un sentido pleno de armonía, pues el embate de las máquinas –y en especial la de la guerra- rompe toda estructura orgánica. La amenaza de una destrucción masiva sobre el planeta, la ruptura del equilibrio, tanto natural como vital, la presencia de un no futuro por el hecho de la guerra fría pone a reflexionar al hombre sobre los nuevos órdenes naturales y espirituales.

Ahora el hombre siente que tiene un asiento en la tierra pero que ella está siendo erosionada, acabada bajo el pretexto de una industrialización y de unas “políticas de desarrollo” que promete un mejor futuro.

No obstante, “la guerra fría” continúa y el ejercicio del rescate de la vida y la interrelación del hombre con la naturaleza da su toque de diana para reflexionar las intenciones que cobijan las potencias del mundo. El dominio de la una sobre la otra es sólo muestras de poder, donde no importa el hombre sino el dominio que sobre él se pueda ejercer. La catástrofe parece apoderarse del hombre y la humanidad vive en oscuros cataclismos.

El anuncio de Descartes de que el hombre es dueño y amo de la naturaleza socavó los cimientos del planeta en aras de la tecnificación. Una nueva geografía se hizo más intensa. Los límites crearon microespacios. Dominios de comunidades de seres vivos que se devoraban no como una acción natural sino como una acción que hacía debatir a los vivientes en la amenaza, en la generación de la violencia que glorifica a los vencedores por hacer funcionar el motor de la historia, en palabras de Michel Serres.

Dichas geografías del desastre, que violentan el movimiento de la naturaleza hace surgir cambios de tipo climático, químicos, de disminución demográfica, de inundaciones y desastres de bosques, etc., nos ponen ahora a pensar el papel del hombre en la biosfera. Sus intervenciones precisan de un diálogo sobre la marcha del hombre sobre la naturaleza y de cómo esas intervenciones se vuelven en su contra.

El hombre se siente en el centro de la tierra, no sabe, quizá que “somos de la naturaleza y estamos en la naturaleza” 3. Estar en el centro significaría responder por lo hecho. Sin embargo, frente a la naturaleza no podríamos tener un diálogo común, no es como en lo expuesto por grandes teóricos donde el lenguaje común genera una respuesta, una guerra, en otros términos, y donde la tierra es la víctima. Los generadores de la guerra se alían para vencer únicamente a la tierra y ésta cuando hable será para decir la tragedia.  

1. Historia de la ecología. Una ciencia del hombre y la naturaleza. Jean Paul Deléage. Icaria, pág. 75.
Ibid. Pág. 76
Jean Paul Deléage. Historia de la ecología. Icaria.

Septiembre 24 de 2010.

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