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William Butler Yeats: El Espíritu Indómito de Irlanda

William Butler Yeats: El
Espíritu Indómito de Irlanda



Por Claudia de la Espriella
(Innisfree)

“Soy la fuerza del arte” (1)
Amhairghin

Es indudable que Irlanda tiene una voz muy destacada en el ámbito de la literatura escrita en lengua inglesa. Sus hijos han sido especialmente prolíficos e innovadores en la utilización del lenguaje. (2) El interés por aportar visiones que expresen la rebeldía de su idiosincrasia ha sido constante y su manera de relacionarse con las palabras no parece un accidente sino una búsqueda sistemática que indica el grado de conciencia de la creación artística. Los intelectuales celtas de todas las épocas saben reconocer la voz de sus antepasados en sus creaciones artísticas.

El fin de la era victoriana y el inicio del nuevo siglo es particularmente fecundo para las letras irlandesas. Los ejemplos son demostrativos: Oscar Wilde, George Bernard Shaw, James Joyce y William Butler Yeats, tal como lo menciona Richard Ellmann en su obra “Cuatro Dublineses”, crean parámetros que se constituyen en cimientos de un orden estético renovador.

Cuando hablamos de Yeats estamos refiriéndonos a alguien que maneja un código de lenguaje singular donde convergen la fusión entre la mitología que viene de los albores del Medioevo y los postulados modernos. Así se va fortaleciendo una voz lírica reflexiva pero también profundamente emotiva.

Su lenguaje lírico nos conduce frente a una perspectiva particular en donde la sombra del pasado se proyecta con vigor sobre la luz del porvenir. Es un poeta que recorre toda clase de tradiciones occidentales y paganas para recrear un universo especial que busca, en la armonía con la naturaleza, un sosiego para tantos conflictos internos y políticos.

Si bien es cierto que la poesía de Yeats parece atravesar varios períodos, también es verdad que hay una línea continua en su lírica marcada por los nuevos significados que adquieren sus palabras y por el tributo a las tradiciones de sus mayores. Son extremos que se juntan para tratar de cerrar el círculo mágico del alma celta.

En un pueblo tan dado a las ciencias ocultas, tan propenso a las artes adivinatorias, tan lleno de lugares míticos y tan respetuoso de la naturaleza; es indudable que para ser poeta también hay que entrar en esos ámbitos y permitir que los duendes que manejan las palabras nos dicten sus códices sagrados. Se es un poco sacerdote y también un poco oráculo. Se debe tener la capacidad de descifrar esos preceptos que los antiguos druidas les han legado.

Si vemos las cosas de manera simplista, Yeats no estaría, por su actitud un poco agnóstica, (2) destinado para ser el alma de la poesía irlandesa moderna. Sin embargo, su permanente inquietud por encontrar las raíces de su pueblo es algo que se va fortaleciendo con ímpetu a través su trabajo creativo.

la presencia de lo simbólico es una constante que nos lleva a considerar su acercamiento a la obra de Sthephan Mallarmé. Sin embargo, su poesía está motivada por una intención de acrecentar el ansia libertaria de Irlanda. (3)

Escribe en el “Lamento del Viejo Pensionado”:

Mis meditaciones son sobre el Tiempo
que me ha transfigurado” (4)

Aunque hay mucho de protesta en este poema también existe un tono de nostalgia que nos conduce a sitios donde el poeta está apelando a los recuerdos antiguos para finalmente situarnos más allá de los linderos de lo cronológico adentrándonos en un espacio indefinido: Es el tiempo de los mayores. Se nos presenta una visión que traspasa la historia situándonos en lo legendario. Un lugar propicio para entrar en el mundo de lo fantástico y de aquellos misterios antiguos que todos queremos descifrar pero que sólo nos está permitido ir conociendo a medida que nos acercamos a la ancianidad. Rondan emociones que nos indican el camino para encontrar en la eternidad una voz de esperanza. Tomamos con optimismo lo que nos depara el futuro. Es así como se pierde el tomo de melancolía que se halla en los versos iniciales cuando habla de resguardarse de la lluvia o del árbol abatido. Podemos intuir la vida después de la muerte. Siguiendo con nuestro análisis se hace necesario que nos detengamos en la significación que para él tiene la palabra Tiempo: Estamos ante la concepción de un tránsito que nos remonta a lo inmemorial. Notamos la compañía de los ancestros que están vigilándonos desde las profundidades de la tierra. Presenciamos la imagen permanente de la antigua Eire. Reconocemos en estas palabras a la diosa de la fecundidad:

“Amigos entrañables, compañeros del
bosque,
hicimos una cama y dormimos el
mismo sueño.
tras la refriega en tierras extranjeras.
Pupilos de Schathach, juntos los dos
partimos a explorar el bosque”. (5)

Se nos conduce al tema de la inmortalidad haciéndose necesario recordar las celebraciones alrededor de los muertos. Una tradición que une los conceptos de las religiones paganas con el cristianismo, que mezcla en una sola expresión el Hallowen de los celtas con el Día de Muertos católico.

El poeta vuelve los ojos a esta lírica del Medioevo temprano y lo alimenta con los subsiguientes héroes de la isla:

Yo lo expreso en unos versos:
Mac Donagh, y MacBride
 Y Connolly y Pearse,
 Y ahora y en el futuro
 Donde quiera se lleve el verde,
Han sido cambiados, cambiados por
completo
Una terrible belleza está naciendo.” (6)

Aparentemente podría tomarse como una proclama política pero hay que resaltar que al hablar del verde el poeta retrotrae la simbología tradicional irlandesa. Este color es vida y también esperanza en un futuro mejor. Él lo manifiesta con claridad al decir: “Una terrible belleza está naciendo”. Acá establece una aparente contradicción entre las palabras belleza y terrible. Es el acercamiento a un futuro que puede ser jubiloso pero que para surgir necesita de sacrificios y dolores profundos. Está hablando del morir que engendra vida. Igualmente, a través de sus palabras, establece una relación con los pasadizos ocultos que guardan los secretos de los primeros pobladores. El aire del nacionalismo se percibe en su lenguaje pero también el sentir del ser humano frente a los mitos universales que le pertenecen. Es pues, una poesía que se mueve con un lenguaje que adquiere un tono beligerante y al mismo tiempo sereno y amoroso.

Quizás uno de los poemas mejor concebidos en cuanto a la exaltación de la naturaleza es “Los cisnes salvajes de Coole”. En éste se manifiesta mucho del mundo interior yeatsiano. La vida salvaje está presente en varias de las imágenes que maneja. Estas aves representan la dignidad que debe distinguir todos los actos humanos.

Inicialmente nos trasladamos a una serie de recuerdos que se nutren con el aire del otoño. El poeta retoma su intención de crear nuevos mitos dentro de la literatura de su país y es así como somos conducidos hacia ellos a través del espíritu de emancipación que lo caracteriza.

El círculo, punto donde convergen las diferentes fuerzas de la naturaleza, que es principio y fin, se convierte, en la voz de Yeats, en el renacimiento del alma humana. Avizoramos que pronto vendrán rupturas imprevistas pero que las fuerzas naturales nos trasladan hasta una atmósfera de sosiego que sirve de preámbulo para dar paso a un mundo intempestivamente violentado.

Podríamos decir que para él, los cisnes asumen su destino de nuevos colonizadores del cielo, El dominio de la inmensidad se hace tangible cuando se alcanzan las alturas. Las aves adquieren las características de ángeles mensajeros portadores de epifanías tranquilizadoras. Estas revelaciones, (tan propias de la mentalidad irlandesa y que tanto atraen a escritores como Joyce), son el punto de partida para construir una sociedad sin ataduras donde la libertad de pensamiento y acción encarnan el propósito común de cimentar el futuro en los aires de autonomía política.

La reconciliación con la naturaleza, la nueva hermandad que surge de la visión de libertad de la vida nos son presentados como el camino que nos lleva a la intención de recobrar el origen de los tiempos. Hay mucho de bíblico en las imágenes que el poeta utiliza. Podríamos afirmar que estamos frente al advenimiento de la inocencia primigenia.

Por último, asistimos a la fusión de las palabras con la belleza del paisaje:

 “Pero ahora, flotan en agua tranquila,
misteriosos, bellos.
¿En qué juncos construirán?

¿ En el borde de qué lago encantarán
los ojos de los hombres cuando despierte
un día
para encontrar que han emprendido vuelo?” (7)

De otro lado, reconocemos que el poeta nos está hablando de un más allá que todos deseamos explorar y donde muy probablemente vamos a encontrar la paz anhelada. Es necesario que tengamos presente que entre las antiguas artes adivinatorias de los celtas está la de poder vaticinar el futuro observando el vuelo de las aves. De modo que asistimos a descubrir la presencia de un espíritu de bienaventuranza. Estamos frente a un poema que recorre todo el ciclo de la vida para hacernos entender la eternidad.

El universo de la poesía de Yeats es verdaderamente rico en matices e intensidades. Su lírica, aunque profundamente reflexiva y si se quiere erudita, se siente repleta de emociones consiguiendo el equilibrio indispensable para llegar a lo esencial del Ser Humano.

En ocasiones, las palabras aparecen desprovistas de todo artificio como acontece en el conocido poema” Innisfree, la Isla del Lago”, Al leerlo nos llega un sentido de pertenencia trasmitido a través de elementos sencillos pero puntuales. La vida en la naturaleza silvestre emerge con total espontaneidad, sin estridencias pero con firmeza. Sus expresiones corresponden a la visión de la realidad que mediante una mirada lírica nos hace disfrutar de las bondades de la tierra. Hay una serenidad esperanzadora y transmisora de plenitud en lo que escribe. Sentimos que estamos frente a la mente de un hombre identificado con lo bucólico pero inmerso en la ciudad. No utiliza grandes giros para llegar al asunto que le interesa. Solo dice:

Y algo de paz allí encontraré, pues la paz gotea
lentamente.” (8)

El sonido del agua que gotea nos traslada a un sitio hecho para darle sosiego al alma. Es también la voz del día a día que nos llama a fortalecer la armonía interna. Una pincelada rápida para hablar de las cosas que logran conmovernos. La belleza de estos versos se consigue a través de la economía del lenguaje que lo llevan a decir lo fundamental y solamente eso.

El poeta establece una perfecta comunión con el agua y los habitantes de los bosques, de modo que puede descifrar el espíritu del lago. Por otro lado, la visión de una patria apacible y callada lo lleva a soñar con la Libertad. De nuevo se hace presente el círculo que cobija a las almas de los antepasados y que orienta a los nuevos seres que están por nacer.

Algunas de sus poesías transitan por una serie de comparaciones con nuevas connotaciones lingüísticas que nos remontan a todo lo largo del mundo simbólico occidental. Es un lenguaje de grandes contrastes que requiere de una lectura juiciosa que nos lleve a comprender la dimensión de esta imaginación creadora. Su obra lírica aborda sin ambages nuestra misión en la existencia diaria. Poemas como “La Segunda Venida” o “Rumbo a Bizancio” hacen que miremos con ojos críticos el devenir de ese mundo de creencias y mitos que conforman nuestra historia cultural.

Cuando leemos “La Segunda Venida” encontramos a un poeta que observa al mundo con “ojo de halcón” y que denuncia el caos existente. Asistimos a una especie de Apocalipsis que presagia la destrucción total. Sus palabras, aunque contundentes, no ocultan sus sentimientos
desolados. El sacrifico de los inocentes es un grito desgarrado en busca de justicia. Así vuelve a asumir su condición de profeta:

Sin duda una revelación es inminente,
Sin duda la segunda venida es inminente.” (9)

Pero el retorno del que habla no hace predecir un ambiente de esperanza y la tranquilidad. Estamos frente a una visión apocalíptica donde no existe ninguna posibilidad de Paz. Hay toda una mirada que se dirige hacia una realidad destructiva que se concreta en la visión final de este poema. Incluso, podríamos hablar de la presencia del Anticristo:

“¿Y qué bestia hirsuta, por fin llegada su hora
Se arrastra hacia Belén para nacer en ella?” (10)

Existe una gran distancia entre el poeta que habla de Innisfree y el que ahora escribe. No es el bardo que busca el sosiego sino aquel que huye de la angustia ante la presencia de ese Leviatán aniquilador.

Pasando a la lectura de “Sin otra Troya” percibimos que Yeats maneja simultáneamente dos planos simbólicos. Recrea la antigua guerra griega y por otro lado, asume una nueva forma de interpretación de su realidad personal. La tristeza por un amor no correspondido lo lleva a

compararse con los héroes del mundo clásico. Pero este punto de unión sólo lo rige el infortunio del corazón del que ama sin ser amado.

La nueva Helena es una mujer que permanece oculta. La acompaña en el recuerdo de unos amores desventurados. (11) Aquí, en medio de la alusión al tema clásico, mezcla los tropiezos de la calle y las dificultades del día a día con la evocación de una relación sentimental idealizada. Su protagonista, lejana y altiva como la heroína del poema homérico, provoca una guerra pero finalmente se halla sumida en la soledad lamentándose del olvido en que se encuentra y siendo lejanos los días de su propio esplendor:

Con la belleza de un arco tenso, de una clase
que no es natural en una época como ésta.”

Después de leer estas palabras tenemos la sensación de que él llega al mismo sendero de exaltación de la cotidianidad sin acciones extraordinarias, elemento que también caracteriza a la narrativa de Joyce. Son dos caminos que se juntan por el poder del lenguaje.

Ese recorrido por la Antigüedad Clásica lo lleva a transportarnos a “Rumbo a Bizancio”. Desde los primeros vocablos aparece ante nosotros una ciudad cosmopolita y regia, un sitio propio para el elogio de la belleza de la juventud. Nos hace la descripción de un lugar que es punto de encuentro de lo espiritual y lo hedonista. Una ciudad mágica que es la indicada para reunir bajo su cielo a los rapsodas clásicos. Surge la comparación con las voces divinas llamándolos “maestros de canto de mi alma”. La concepción del artista como emisario del Ser Supremo es un tema que subyuga a este poeta. Considera que esta condición le permite mantener un diálogo fluido entre los hombres y los seres sobrenaturales. (12) Sin embargo, en esta armonía aparente nos damos cuenta el imperio de Constantinopla se desmorona frente a la imposibilidad de superar los designios del destino. Igual suerte tiene Irlanda.

En el poema Mil Novecientos Diecinueve nos damos cuenta cómo los violentos acontecimientos de su país llevan al poeta a cambiar su tono. La lucha por la Independencia se hace cada día más cruenta y estos hechos lo hacen volver los ojos hacia una larga historia de rebeldías y frustraciones. Entonces es notorio que su posición política se expresa en su lírica y que el tono mitológico ha quedado atrás, por lo menos momentáneamente. Se trata de un extenso poema que adquiere cierto tono épico y que busca compendiar los pasajes destacados de la historia del antiguo Eire. Hay en él un cierto sentido elegíaco que recuerda a un país perdido en innumerables conflictos internos e invasiones que no logran doblegar “el corazón de Irlanda.”

Hablar de versos políticos siempre resulta difícil sobretodo cuando se trata de conciliar lo pragmático del ejercicio del poder con lo contemplativo que caracteriza a la expresión poética pura. Muchas veces se dice que hay unos parámetros estéticos para el lirismo que se vician al tratar de unir estos dos extremos de la realidad.

Su condición de abanderado de la causa irlandesa le da al poeta un conocimiento de los oscuros intereses que se manejan y producen algunos de los acontecimientos que le toca vivir. Esta observación le permite plantear formas de lucha eficaces para conseguir su emancipación de Inglaterra. Pero también él sabe bien que ha cometido muchos errores de apreciación en cuanto a algunos militantes de dicha causa se refiere. En eso se acerca a la posición de Wilde. Sus ojos escrutadores de la sociedad victoriana y de las tendencias del Imperio Británico alimentan su quehacer literario. Su nacionalismo no se sustenta únicamente en lo puramente sentimental sino que se nutre de las discusiones alrededor de la dignidad de su país. Hay un trabajo intelectual importante en este sentido, no solo desde el parlamento, sino también a través de la palabra escrita. Su poesía no es de denuncia política estrictamente hablando, pero sí intenta despertar la mente de sus conciudadanos para tomar un rumbo definido en la construcción de una nación libre y soberana. Diríamos que, más que acercarse a lo práctico de la política, se quiere desentrañar la filosofía que conduce los hilos de ésta.

Yeats se siente comprometido con las transformaciones de su patria desde su primera juventud. Perteneció a muchas sociedades en pos de ese ideal. Sus creencias están sustentadas en el conocimiento de su pueblo desde los lejanos días de los celtas así como de los mitos y leyendas alrededor de todas las figuras emblemáticas de la isla, Opinaba, con ojos críticos, sobre las actitudes de algunos nacionalistas que obraban llevados por una pasión desmedida. Apreciaba a todos aquellos individuos que habían tomado con rigor intelectual el estudio del gaélico. (13) Sus conceptos sobre estos temas eran muy apreciados y por lo tanto, debemos deducir que su poesía alrededor de los acontecimientos políticos resultaba novedosa y era leída con gran interés convirtiéndose en una especie de guía revolucionaria para sus seguidores.

Aunque William Yeats parte de unos acontecimientos recientemente sucedidos en realidad recorre varios momentos definitivos en la nación. Los primeros versos nos llevan a una serie de recuerdos de momentos ya idos que nos hacen recordar algunos de los cantos medievales de Villón o de Manrique. La imposibilidad de retroceder en el tiempo es su mayor preocupación:” el hombre ama y ama lo que desaparece”. La nostalgia lo invade pero no la melancolía. Sus palabras, poco a poco, nos invitan a la acción. Son dinámicas y no simplemente espectadoras. Proclama su posición frente a la violencia y es así como de su interiorización de la realidad surge el evocar al viento como el único elemento natural que es capaz de borrar los
malos recuerdos. Aún así vemos que la destrucción termina por imponerse.

Esta obra poética no resulta tan sonora y musical como otros de sus versos, aunque sí consigue motivar la búsqueda de la Independencia que tanto interesa al escritor. Maneja varias ideas en este aspecto y deja abierta la puerta para la reflexión política.

Retomemos al lenguaje simbólico de Yeats, en especial con lo que tiene que ver con las leyendas. Es importante tener en cuenta que contrario a lo que algunos críticos opinan su poesía no es hermética o artificial sino basada en el tono particular del folclor que él admira y conoce. No debemos olvidar que desde sus primeros libros asume su posición de cantor de su pueblo. Le gusta que Wilde lo haya considerado el nuevo Homero. También considera que Edipo es exacto cuando afirma: “la poesía no es la humana música de las palabras, sino la música divina del pensamiento.” Por eso, se siente más druida que cualquier otra cosa y recuerda bien las hazañas vividas por Cuchulain:”promesa, que está tan cerca a la país-gente de hoy como estaba a Cuchulain y a sus compañeros”. (14) Así como las de otros guerreros y reyes de los tiempos remotos y que han sido narradas por Oisín (15). Nos lleva a ese mundo fantástico que forma parte de las leyendas tradicionales: “Entonces encumbrado y grueso, firme y fuerte, tan alto como el mástil de una noble nave.” (16) Sus poemas buscan transmitir el espíritu de la noble tierra que conoce desde siempre. Son los momentos de la leyenda juntándose con los misterios que se descubren en la mente del poeta:

Este hombre había tenido una escuela
Y cabalgó nuestro caballo alado.” (17)


No olvida otras imágenes cargadas de significado dentro de lo legendario. Vale la pena tener en cuenta que en su poesía existen muchos elementos como los cisnes, el fuego, el viento, las sombras y el mar que vienen de las canciones antiguas y adquieren nuevas connotaciones en sus manos. Las deidades paganas vuelven con sus ritos a enriquecer sus versos. Las connotaciones adquiridas llenan de esplendor y despiertan a una nueva vida mítica dirigida a los seres humanos de todo el mundo. Tenemos muchas expresiones dulces y llenas de sabiduría que nos conmueven por la manera espontánea como son dichas. En “A la memoria de Eva Gore Both y con Markiewicz” su creación poética se mueve alrededor de un tono de tristeza que afronta con decisión el pasado para encontrar los interrogantes sin respuesta de la vida. Vuelve a adoptar el tono característico de las viejas baladas:

 “Queridas sombras, ahora lo saben todo
La locura que es luchar
contra el bien y el mal común.

Los inocentes y los bellos
no tienen de enemigo sino el tiempo

Habla consigo mismo sin rubores, explorando cada uno de sus pensamientos. Sentimos que al mismo tiempo se dirige a sus mayores a quienes llama “sombras”. Algo en sus palabras nos conduce a pensar en los espíritus inquietos que acompañaban los pensamientos dubitativos de Hamlet. Parece que estuviera buscando respuestas en el aire. Hay piedad frente a los débiles pero también la consideración de la necesidad inaplazable de desentrañar los misterios de los tiempos inmemoriales. Tomar cada uno de estos caminos implica enfrentarse a decisiones que no siempre son sabias.

En su poesía nos encontramos con un lenguaje que nos hace estremecer y que resulta dolorosamente hermoso.

Las palabras hieren y nos dejan inmersos en un pesar profundo. Veamos:

 “Un sacrificio demasiado largo
puede volver de piedra el corazón.” (18)

Son las cavilaciones de alguien que ha nacido en un lugar constantemente perseguido y convulsionado. El dolor que nos va adormeciendo los sentimientos y las emociones se mantiene a pesar de nuestro intento de protegernos de los recuerdos profundamente destructivos. Hay una suerte de olvido voluntario que se mantiene aletargado pero que de vez en cuando emerge para hacernos recordar la historia. Un testimonio para entender que las heridas no sanan sino cuando se consigue la justicia. Sólo entonces podemos recobrar la confianza.

Dentro de la temática de Yeats se hace recurrente hablar de la vejez como sinónimo de sabiduría y perfección espiritual. Su visión es muy amorosa y podríamos decir que desea llegar a esa edad. Es cuidadoso con los vocablos que emplea transmitiéndonos el respeto que la ancianidad le provoca. Le duele el abandono de los mayores y se hace crítico implacable de la sociedad que los menosprecia. Reconoce que el transcurso del tiempo nos hace generosos con los demás:

Pasó el tiempo como en un teatro;
Conseguí la sabiduría que aporta el amor.”

Existe la intención de confraternizar el presente con el pasado y nutrirlo con nuestras propias experiencias. Es así como nos damos cuenta que la belleza externa que poco a poco va dando paso a las arrugas hasta convertirse en:

Vagos recuerdos, sólo vagos recuerdos”. (19)

Paulatinamente descubrimos que los tiempos idos se transforman en sombras que se anidan en la memoria. Las imágenes se hacen tan borrosas que incluso llegamos a dudar que en verdad vivimos aquellas imágenes que guardamos en nuestras evocaciones. Nos dejan la impresión de que el transcurso de los años se confunde con el sueño. La remembranza de un esplendor ya marchito hace que William Yeats exclame al reencontrar un antiguo amor:

Sólo por ti- que has conocido todos los pesares del corazón…”

Aparece la nostalgia como compañera de esa amada en otro tiempo hermosa. Por eso, en el momento de la muerte la frialdad de la tumba se hace más soportable con esa vieja amiga. Entonces, surge la voz del poeta que se lamenta de ese amor no correspondido. Pero también su queja apunta al paso del tiempo que tampoco a él le ha permitido conservar su lozanía. Es un nuevo acercamiento al tema recurrente de la fragilidad de la existencia.

En “La Rosa del Mundo” , por ejemplo, William Yeats está manejando el concepto de belleza en un contexto donde se une lo físico con el espíritu. El círculo que une lo positivo con lo negativo vuelve a hacer presencia y establece un paralelo entre los diferentes momentos de violencia en la historia de la Humanidad. Estamos frente a la mujer redentora que también nos consuela en las circunstancias difíciles. La transformación del mundo parte de un momento de infinito amor y de esta forma se sucede la fusión entre la estética y la ética. Las últimas palabras están rodeadas de una atmósfera transformadora que abre las posibilidades de mejorar nuestro entorno:

Rendida y amable permanecía frente a Su trono;
Hizo que el mundo fuera una senda de hierba
Para que ella posara sus pies errantes.”

El sentido de liberación en estos versos finales nos conduce hacia la imagen de una mujer protectora que parece sintetizar a un sinnúmero de figuras femeninas como son Eva, Helena de Troya y María, entre otras. Sin embargo, es importante que también la veamos como la simbolización de Irlanda, una tierra de promisión, dispuesta maternalmente a prestar refugio a sus hijos y a ser una nación autónoma e independiente donde se pueda caminar por su campiña con decisión, esperanza y ánimo. Los sentimientos y emociones que le inspiran su país se resumen en lo que escribe “En el Crepúsculo”:

Tu madre Eire es siempre joven”.

Cuando leemos “Sangre y Luna” volvemos a advertir que existe una visible gratitud hacia la tierra de sus mayores y una contemplación amorosísima que conmueve. Sentimos la comunión del escritor con un paisaje que le es familiar. La torre como vigía incansable se presenta ante nosotros para decirnos que es vencedora y refugio de esperanza. Igualmente vuelve a surgir la leyenda de Cuchilain que vigila desde lo alto los acontecimientos de su pueblo. Su voz nos habla utilizando nuevos senderos secretos que nos conducen a las palabras de un conocedor profundo del lenguaje. Es así como nos damos cuenta que ese paisaje es capaz de transformarse en sitio sagrado siempre verde. Notamos como se expresa dándonos la posibilidad de poder descifrar cualquier palabra oscura. Dice:

Declaro que esta torre es mi símbolo;
que esta noria de escalera, sinuosa, circular ,
en espiral es mi escalera ancestral.” (20)

Observamos que las imágenes giran alrededor de la línea curva. Recorren un camino que establece el sentido del ciclo de la vida y la muerte. Sus ancestros lo observan y lo protegen pero al mismo tiempo le recuerdan sus deberes para con su pueblo. Apela a la reconciliación con los antiguos juglares de la tierra y con aquellos pensadores que le indicaron el camino a seguir. Las expresiones heredadas de sus antepasados se convierten en oraciones y arengas.

Yeats constantemente nos habla de la necesidad de despojarnos de de todo artificio que pretenda ocultar nuestra intimidad. Quiere que en las palabras nos conduzcan a la verdad. Nos exhorta a desnudar nuestro espíritu frente a los demás y en particular ante la persona amada. Esta actitud es la prenda de garantía para perpetuar este sentimiento. Sin embargo, el halo de misterio que caracteriza al otro es también parte de la emoción que ronda al enamoramiento. Estamos frente a la dualidad que muchas veces se toma la escena cuando tratamos de explicar nuestra vida interior. En poemas como “ La Máscara” sus palabras giran alrededor de esta idea.

El poema elegíaco “En memoria del Mayor Robert Gregory” nos adentra en un recorrido por todos los acontecimientos importante de su vida. El canto se proyecta sobre una serie de recuerdos de infancia y juventud que tocan las fibras más íntimas de esa generación de irlandeses. La paulatina desaparición de elementos intangibles que representan el espíritu de un grupo, hacen que la melancolía se apropie de la mente poética.

Habla de la pérdida de la juventud como el principio de la desaparición de una generación y el encuentro con el olvido. En sus versos desfilan los ideales de un sinnúmero de amigos y con esta percepción de la vida también afloran los sueños que se desmoronan y que se esconden en los rincones de la mente humana. Su visión de la hermandad traspasa cualquier posibilidad de situarse fuera de la perfecta conjunción entre la razón y la emoción. De un lado (18) están esos camaradas que representan el ejercicio de la intelectualidad y del otro, aquellos compañeros que son admirados por la fortaleza física. Unos y otros acuden a sus pensamientos evocadores para que el poeta pueda hablar de una profunda admiración hacia ellos. Veamos cómo nos identificamos con la voz del poeta:

Ellos fueron mis compañeros íntimos muchos años,
como si fueran parte de mi vida y de mi mente.” (21)

Esa compenetración tan especial lo lleva a revivir con especial cuidado los años de la primera edad adulta. La presencia de su sentimiento puro ahora se refleja en sus palabras y finalmente, le impide decir todo lo que acumula su corazón de hermano:

Hasta que la imaginación trajera
Un más apropiado saludo; pero el
pensamiento
De su reciente muerte quitó el ánimo a mi
palabra”  (22)

El desborde del dolor enmudece a un hombre tan expresivo en cuanto al mundo que lo rodea. Un duelo que se sigue cumpliendo en su yo interno. Es como si un poco de la vida se le fuera con la partida del compañero de la adolescencia.

Por eso, podemos afirmar, que esta elegía nos traslada a una percepción diferente de la eternidad donde cada grupo de amigos conforma una especie de fraternidad muy cercana a la sociedad secreta que tanto le atraía al poeta. (23) De modo que él y sus contemporáneos se lanzan a la aventura de revivir el mundo mítico de los fenians, encarnando una lucha que traspasa las barreras de la muerte.

Con respecto a su visión sobre el alma femenina encontramos un extraño sentido erótico en sus poemas. La belleza se muda a diferentes instancias: las comparaciones entre el esplendor de los años mozos y el cansancio de la vejez son casi una referencia obligada. En sus versos, la
presencia de una mujer altiva en su primera juventud va dando pasa a aquella que encarna a la serenidad de la edad madura y finalmente se transforma en la depositaria de la sabiduría cuando declina la vida. La luminosidad de un rostro hermoso es sustituida por la riqueza espiritual. Sin embargo, esta condición sólo es posible cuando se deja de lado cualquier frivolidad. De no ser así, lo que se hace presente es la soledad y la nostalgia:

Cuántos amaron tus momentos de alegre donaire,
Y amaron tu belleza con amor falso o sincero,
Pero sólo un hombre amó en ti tu alma peregrina,
Y también las tristezas de tu rostro cambiante.” (24)

Asume con devoción esa metamorfosis que se lleva a cabo a través del paso de los años. Aprecia esa “alma peregrina” que para él simboliza la libertad de un amor sin condiciones
y protege desde la lejanía las arrugas de un rostro que revela el paso de los años.

El poeta, que tantas veces ha traído a sus imágenes a la mítica Helena, considera que el amor no correspondido lo convierte también en una especie de antihéroe taciturno. La distancia que toma con la mujer amada lo lleva a construir un mundo ideal, hecho más para lo onírico que para lo real y concreto. Los breves momentos compartidos se transforman en trozos de eternidad que, en sus versos, logran la dimensión de canto sagrado.

La mujer, que adquiere la condición de sacerdotisa y sibila, lo conduce por nuevos senderos poéticos. Digamos que es así como se acerca a la Beatriz de Dante. Sin embargo, en este universo de palabras e imágenes encontramos una voz que duda de sus posibilidades de conquista. No es ese poeta decido que hemos visto en su canto a su tierra y a la libertad, sino uno que se siente desvalido y hasta inseguro. Aquel que le teme a lo efímero de la pasión y que no acepta con tranquilidad el momento de la despedida:

Frente a nosotros yace la eternidad;
nuestras almas
Son amor, y un continuo adiós.” (25)

Finalmente, debemos decir que Yeats consigue llegar con su voz al oído no sólo de sus compatriotas sino también a la conciencia del mundo. Está profundamente comprometido con los seres humanos y principalmente consigo mismo. Yeats cree en el poder del lenguaje y nos
predica la necesidad de emancipación a través de lo que decimos. La palabra está hecha para liberarnos, darnos sabiduría y permitirnos encontrar nuestra individualidad y razón de ser. Somos pues, dueños de nuestro destino en la medida que sepamos recrear nuestra lengua ancestral como exaltación de la independencia nacional.

 

Bogotá, octubre de 2006.

Notas

1 Estos versos se le atribuyen a Amhairghin, poeta legendario que acompañaba a los nobles irlandeses
desde el inicio de los tiempos.
2 Cahill, Thomas.-De Cómo los Irlandeses Salvaron la Civilización,. Traducción de Juan Manuel Pombo Abondano. Debemos mirar con atención lo que él afirma sobre el espíritu irlandés.: “Ya desde este punto inicial de su desarrollo los irlandeses estaban embriagados con el poder de la palabra.” El lenguaje, entonces, es la fuerza que los motiva a buscar su propia identidad. Un presupuesto que explica
el sitio de honor en un pueblo que ha tenido que enfrentar tantas dificultades en todos los órdenes. Pag.
90.- Primera Edición , Bogotá, Colombia.- 1.998.
3 Cuando hablamos de agnosticismo en Yeats estamos haciendo referencia a su particular visión de la religión institucional, sea esta la católica o la anglicana. No usamos la palabra para hablar de su espiritualidad, lo que indudablemente es un rasgo distintivo de su personalidad propicia a la participación en sociedades secretas y amiga del ocultismo.
4 Yeats, William Butler- Poesía Escogida. El Lamento del Viejo Pensionado.-Traducción de Nicolás Suescún. . Es bueno que tengamos presente que este tipo de poemas hace alusión a una antigua tradición en lengua inglesa, de canto en forma de lamento generalmente protagonizado por un viejo, que se transforma posteriormente en la balada. - El Ancora Editores.- Primera Edición. Pág. 35.- Bogotá,
Colombia.- 1996.
5 Cahill, Thomas.-De Cómo los Irlandeses Salvaron la Civilización.-Traducción de Juan Manuel Pombo Abondano. Editorial Norma.- Primera Edición., Pág. 104.- Bogotá, Colombia.- 1998.
En las antiguas creencias de los celtas el bosque está poblado de criaturas que adquieren el espíritu de los guerreros primitivos y que defienden el territorio de los invasores. Esta creencia se mantiene vigente en la cultura popular de Irlanda. Schathach es la diosa de la guerra de los celtas que hace que la memoria de los guerreros muertos no se acabe sino que perdure por siglos.
6 Yeats, William Butler. Op. Cit. Pascua de 1916. Pág. 49. Los personajes mencionados por Yeats fueron defensores del gaélico y de su riqueza idiomática. Así que para un intelectual como él son unos revolucionarios que merecen el calificativo de héroes nacionales.
7 Op, Cit. Pág. 43. En el lenguaje de Yeats encontramos como este vuelo es una alusión directa a la muerte como forma de acercamiento a la comprensión del orden natural que establecen las leyes de la naturaleza.
8 Yeats. 30 Poemas.-Traducción de Manuel Soto. Pág 10.- Grijalbo, Mondaroni S.A. Primera Edición .1998.
9 William Yeats.- Poesía Escogida .- Traducción de Nicolás Suescún.- Pág. 51.-El Ancora Editores.Primera Edición , Bogotá, Colombia.- 1996.
10 Op. Cit. Pag. 51.
11 Sus biógrafos nos indican que correspondió a Maud Goon, una bella mujer quien además era una enérgica defensora de la Independencia de Irlanda y con la que emprende varios proyectos culturales con el fin de fortalecer la identidad nacional.
12 En los antiguos reinos celtas, cuentan las leyendas, como el de Tara existía una sala de ceremonias especiales en la que el lugar de privilegio lo ocupaban los poetas y los sacerdotes, quienes en los grandes banquetes recordaban todos los preceptos de vida a los concurrentes y los orientaban para tener una vida que agradara a los dioses.
13 Aunque creía en la intuición del creador literario sabía, por su propia experiencia que sin un trabajo de investigación formal sobre sus raíces no se podía desentrañar el ritmo y la melodía de la rima irlandesa.
14 Yeats prologa la obra de Augusta Gregory, su gran amiga y compañera en la lucha por el fortalecimiento del espíritu nacional.
15 Representa al viejo poeta de los fianna, antiguo pueblo habitante de Eire. Su voz se asimila a la de Homero, en el sentido de ser un rapsoda que aparece de manera intempestiva para recordar a los viajeros los diferentes misterios del origen de su raza. Este personaje era hijo de Fionn MacCumhail y Sahn, una hermosa mujer ligada con la vida de los bosques y que se transforma en ciervo.
16 Cahill, Thomas.-De cómo los irlandeses salvaron la civilización.-. Pág. 94. En la mitología Celta este guerrero libra a la nación de diferentes invasiones y desde su castillo real se puede ver dominar la isla y librar a sus habitantes de todo mal.
17 Pascua de 1916. Es un hombre centauro que mira desde los cielos todo el campo de batalla y desde ahí toma las acciones contra el enemigo.
18 Op. Cit. Pág. 49.
19 Yeats.- 30 poemas.-Sueños destrozados..- Pág. 29.
20 Yeats.-La Sangre y la Luna-Traducción de Nicolás Suescún, Pág. 77.
21 Yeats,- 30 Poemas. -Pág. 22.
22 Op. Cit. Pág. 25.
23 Desde los orígenes del antiguo Eire la necesidad de resguardarse de los invasores a través de los fenians, que eran uno guerreros que andaban a través de los bosques protegiendo el terruño con ahínco y dejando como legado, una voluntad de lucha inquebrantable y la defensa de la cultura en todos los campos.
24 Yeats, 30 Poemas.-Pág. 11.
25 Op. Cit. Pág. 7.

 

Última actualización: 04/07/2018