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Mahmud Darwish, la gran voz de la lírica palestina

 

 

Mahmud Darwish, la grana
voz de la lírica palestina

El País (Madrid)

Madrid, 11 de agosto. Ayer murió Mahmud Darwish, el gran poeta palestino. Tenía 67 años y una vida dedicada a cantar a su tierra y a luchar en voz alta contra la ocupación israelí. Darwish deja con su muerte huérfana a su patria, pero también a las letras árabes, que ayer perdieron a su poeta fundamental.

El autor de Menos rosas, El lecho de una extraña y Memorias para el olvido y director de la revista literaria Al Karmel, solía decir que no estaba cansado de escribir de su tierra, de protestar con la palabra. Con su obra, criticada tanto por israelíes como por algunos palestinos que se quejaron la versión humanizada de los soldados israelíes, consiguió Darwish cautivar a una legión de admiradores, buena parte jóvenes, que repartidos por medio mundo se interesaron por el destino de su tierra, rota.

Pero más allá de su incansable poesía política, Darwish supo trascender de lo local, de los confines de la lucha palestina. Porque como él mismo explicó muchas veces, los temas del exilio, de la alienación, de la melancolía que destilan sus obras no resultan ajenos a los europeos, a los americanos y tampoco a los israelíes. Lo dijo así: "El exilio es más que un concepto geográfico. Puedes ser un exiliado en tu patria, en tu casa, en una habitación. No es sólo una cuestión palestina".

Darwish nunca renunció a su misión de poeta nacional palestino. Y en tiempos de la poesía como arte de minorías, Darwish fue capaz de demostrar que los poemas tienen el poder de conmover a sociedades enteras. Para una nación que lleva 60 años esperando y peleando por un Estado, las historias, los poemas compartidos, la cultura cobran aún más importancia; se convierten en cruciales en la búsqueda de la identidad común. Como Darwish escribió en uno de sus famosos versos: "Viajamos como todos, pero no volvemos hacia nada. [...] Tenemos un país de palabras. Habla, habla para que conozcamos el fin de este viaje".

Darwish murió anoche en la cama de un hospital en Texas, en Estados Unidos, donde el miércoles le operaron a corazón abierto. Todo fue bien, el paso por el quirófano un éxito, pero ayer empezaron las complicaciones, que acabaron en trágico final. El poeta palestino ya había sufrido otras dos operaciones coronarias, pero ayer no pudo "vencer a la muerte", como escribió tras su segunda operación en 1998. La Autoridad Palestina comenzó ayer enseguida los preparativos para trasladar el cuerpo de Darwish hasta los territorios palestinos.

Mahmud Darwish nació en 1941 en Birwa, en la Palestina del mandato británico; hoy norte de Israel. Su pueblo, como tantos fue arrasado por las fuerzas israelíes en 1948, el año en el que los palestinos conmemoran la Nabka, el desastre. En 1970 partió hacia el exilio. El Cairo, Beirut y París... le acogieron. Y regresó ya en 1995 a los territorios palestinos, para él, "una gran cárcel".

El poeta-activista Darwish fue miembro del Comité Ejecutivo de la OLP hasta 1993, cuando lo abandonó en protesta por la firma de los acuerdos de Oslo con los israelíes. Se opuso a los acuerdos porque entre otras cosas no contemplaban un claro compromiso israelí de retirada de los territorios palestinos ocupados.

En los últimos tiempos se había propuesto purificar sus poemas, sin dejar atrás la causa palestina, como explicó hace poco en una entrevista con este diario. "Ahora me esfuerzo más en la estética, no sólo en reflejar la realidad. Intento humanizar nuestra causa".

Última actualización: 04/07/2018