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La guerra por la guerra

 

 

La guerra por la guerra

Por Mahmud Darwish
(Al-Ahram Weekly)
Traducción: Beatriz Morales, CSCAweb (www.nodo50.org/csca)

Israel nos ha invitado a llevar la lucha a sus inicios e, irónicamente, a revisar todas las etapas por las que hemos ido pasando, durante las cuales nuestro concepto de lucha ha ido cambiando. Israel ha declarado la guerra a la idea misma de la paz. ¿Qué es lo que amenaza la "existencia de Israel", esta existencia que Israel defiende con tamaña agresión? ¿Es la guerra que los árabes no han declarado a Israel? ¿O acaso es la paz que le están ofreciendo los árabes?

Esta guerra es una guerra por la guerra, puesto que no tiene más propósito que perpetuarse a sí misma. Todo el mundo lo sabe y, una vez más, la espada será incapaz de aplastar al espíritu. Los árabes habían ofrecido a Israel una paz colectiva a cambio de la retirada de Israel de una quinta parte de nuestra patria histórica. Ante esta generosa oferta, la respuesta de Israel ha consistido en declarar una guerra total al pueblo palestino y a la misma imaginación de los árabes.

Una vez más, demostraremos que ocupamos el elevado terreno moral -ya que lo único que nos queda ahora es esta prueba. Quienes controlan el equilibrio internacional continuarán determinando los acontecimientos sin respetar los argumentos intelectuales o legales hasta que comprendamos que, igual que ellos mismos han demostrado que son incapaces de asegurar la disuasión -a pesar de que la única opción que hay es la paz- también han demostrado que ellos mismos son incapaces de asegurar la paz.

Se están cometiendo crímenes por todos y cada uno de los rincones. En cada calle yacen los cuerpos de los asesinados. En cada pared hay sangre. Los que viven están privados del derecho básico a la vida, y a los mártires les son negadas tumbas en las que descansar en paz. Por encima de todo, sin embargo, lo que ahora estamos viendo es la expresión del deseo de un pueblo cuya única elección es resistir. Entre uno y otro latido del corazón herido, preguntamos: ¿cuánto tiempo continuaremos aclamando mientras Cristo asciende al Gólgota?

¿Es el lado palestino lo único que queda del famoso "conflicto árabe-palestino"? ¿Acaso esto da cuenta de semejante incapacidad neutral ante tan morboso escenario en negro y rojo? Cómo tememos ahora a que los gritos de Yaser Arafat queden clavados para siempre en una cruz de madera: los actuales acontecimientos contienen la suficiente estética de un martirio como para hacer superfluo el duelo de todo un pueblo en un interminable Viernes Santo. Las lágrimas purifican el alma, ya que limpian el cuerpo aun cuando escueza la sal, y los llorosos espectadores esperan ahora la retransmisión en directo del momento en que el héroe trágico es coronado con un final adecuado, que convierte en un mito los muy elaborados elementos de la historia, ya que el héroe acaba siendo, como dijo Arafat, "un mártir, un mártir, un mártir".

Asediar el derecho a vivir

Pero no, los palestinos no necesitan esos sentimientos de soledad o de singularidad. No necesitan desempeñar el papel de ofrendas expiatorias más de lo que ya lo han hecho. Los palestinos quieren vivir fuera de las metáfora, en la tierra en la que han nacido. Quieren liberar a su país del pesado fardo de la mitología, de la barbarie de la ocupación y del espejismo de una paz que lo sólo promete destrucción .

Sin embargo, el Ejército israelí, armado hasta los dientes con supersticiones racistas y armamento, está asediando el derecho de los palestinos a vivir vidas normales, si bien es cierto que son vidas vividas en un margen más angosto que los sueños y más amplio que las pesadillas. Este derecho también se encuentra amenazado también por un mundo bajo control de EEUU, un mundo atacado por los cuernos de un enfurecido toro que ha abolido la conjunción "e" que solía situarse entre América e Israel. Los palestinos están sitiados por una condición de dependencia que ha privado a la clase política árabe de la elocuencia incluso para suplicar y de la habilidad para aplacar a una población que está irritada con todo.

¿Cuántas veces tienen que ser sitiados los palestinos antes de que el mundo árabe se de cuenta de que también él está asediado? ¿Cuántas veces antes de que el mundo se de cuenta de que también él es un rehén, aun cuando no se resista? La televisión ha hecho que sea innecesario que nos expliquemos a nosotros mismos: ahora nuestra sangre se ha derramado en cada hogar y pesa sobre cada conciencia. A partir de ahora, quien no se convierta en palestino en su corazón nunca entenderá su verdadera identidad moral. Eso no se debe solamente a que ahora se han reavivado los anticuados valores que subyacen escondidos bajo la palabrería diaria de un "proceso de paz" vacío de justicia y de libertad. Se debe también a que ahora el deseo ha sido liberado del cálculo simplista de pérdida y ganancia, y de un debilitante pesimismo intelectual. Esto ha liberado el único sentido real que tiene la existencia humana: libertad.

Los palestinos no tienen otra elección. Frente a la política genocida que ofrece la ocupación israelí de su tierra financiada por EEUU, ellos ofrecen su inquebrantable resistencia, sin importarles el precio. Con la espaldas apoyada contra la pared, los ojos fijos en sus esperanzas, dan muestra de una fortaleza de espíritu para la que no puede existir una explicación fácil.

La guerra total de Israel contra los palestinos ha abierto de par en par las puertas a todo tipo de preguntas. La más importante es la de las futuras relaciones árabe- israelíes y árabe-estadounidense. Israel se ha dado prisa en declarar que esta guerra es un "lucha por la supervivencia de Israel" y que la guerra para fundar el Estado de Israel aún no ha terminado. Esto sólo puede significar que la eliminación del movimiento nacional palestino sigue estando en la agenda de Israel a pesar del proceso de paz, y que es la existencia palestina, no la israelí, la que está amenazada de destrucción.

Israel nos ha invitado a llevar la lucha a sus inicios e, irónicamente, a revisar todas las etapas por las que hemos ido pasando, durante las cuales nuestro concepto de lucha ha ido cambiando. Israel ha declarado la guerra a la idea misma de la paz. ¿Qué es lo que amenaza la "existencia de Israel", esta existencia que Israel defiende con tamaña agresión? ¿Es la guerra que los árabes no han declarado a Israel? ¿O acaso es la paz que le están ofreciendo los árabes?

La mentira que supone la actual guerra de Israel es necesaria para la sociedad israelí, para que pueda cohesionarse en torno a sus mitos fundacionales. Si, como parece ser en caso, la ocupación es la condición y esencia de la existencia israelí, entonces este es un asunto que no es susceptible de ser solucionado.

Lo que nos preocupa es la defensa de nuestra existencia nacional y humana, aun cuando tengamos la espalda contra la pared. No tenemos absolutamente ninguna otra elección.

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Nota de CSCAweb:

1. El sábado 13 de abril el Ejército israelí asaltó y saqueó el Centro Cultural Sakhnini de Ramala, institución cultural dirigida por Darwix, destruyendo o robando todo lo que incluía.

Última actualización: 04/07/2018