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El espacio de la poesía

Por: Martha Canfield

Especial para Prometeo

El espacio de la poesía es ilimitado y oscuro. O mejor, más precisamente, el espacio que nos separa del acontecimiento poético es una larga tiniebla. Cada palabra que encontramos va abriendo la tiniebla, la hiende, la desgarra, descubriendo en ella jirones de luz a cada paso. 

El umbral del abismo infunde temor, pero es indispensable deponer las armas para entrar. 

Al final se llega a un centro y es la plenitud. Pero la dicha dura poco. El orden creado, por un instante perfecto, en seguida resulta fugaz. La onda tumultuosa de lo real invade la quietud feliz de nuestra orilla, trayendo desconcierto y pena. 

Sólo con el tiempo y no siempre, sino a veces, en la lectura del pasaje escrito, se recupera una sensación de belleza y el recuerdo de una beatitud. Sin embargo el recuerdo no satisface; al contrario despierta, incita. Y entonces, poco más tarde, nos volvemos a encontrar con la pluma en la mano, única espada admitida. 

Escribir se vuelve de este modo una compulsión, un drama y una alegría, un oficio infinito, como la vida. 

* * *

Hace ya más de veinte años que escribí este poema en prosa, que era sobre todo una declaración de poética, o sea cómo yo concebía la compulsión de la escritura, la necesidad impelente de decir ciertas cosas obedeciendo a un dictado interior al cual era imposible permanecer sordos. Creo que esto no tiene nada que ver con la lengua en la cual se escribe, porque el fenómeno es igual en cualquier lengua, en cualquier cultura, en cualquier época o lugar. 

Pensando en el mundo globalizado de hoy, solamente agregaría esto: el placer y la necesidad de traducir poetas de otras lenguas a la nuestra. Ello viene a demostrar lo que ya había subrayado hace decenios el gran maestro Octavio Paz, que la poesía no solo se puede sino que se debe traducir, para crear ese puente entre los abismos creados por la distancia lingüística y cultural. 

Hay quien sigue sosteniendo con obstinación que “la poesía es intraducible”. Personalmente, como poeta y como traductora, defenderé siempre la creación – maravillosa y gozable – de ese puente hecho de comprensión y respeto por la obra original y la lengua de partida y de fantasía inventiva para salvar las dificultades impuestas por la lengua de llegada. 

Actualizado en marzo 8 de 2012. 

Última actualización: 26/04/2020