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La Palabra como una paz contagiosa en plena globalización

Por: Ion Deaconescu
Traductor: Rafael Patiño Góez

Especial para Prometeo

Al comienzo, nos dice la Biblia, existe la palabra, como fundadora del mundo y de la vida.
La historia de cada uno y de todos, aparentemente reconocida y descifrada, siempre busca significaciones y libertades que no han sido simplificadas.

Dentro del mismo tiempo, la Palabra del inicio del Mundo provoca una limitación para el Ego, y lo obliga a convertirse en otro, en el encuentro con el Tú.

Se dice que, como el grano, como el huevo, como el espermatozoide, la Palabra es la fundadora del mundo, siendo ella la sustancia de los seres y las cosas, dicho de otra manera, su estado natural o esto que es sus mismas causas, Espinoza decía eso para llamar a la sustancia que representa el mismo principio de donde una cosa extrae su ser. 
En la antigua lingüística India, la sustancia se distingue entre los sonidos, el tacto, los colores, el olor y el gusto, porque ellos son cualidades sustanciales, es decir la sustancia representa sus fundamentos. 

También, en la filosofía védica, La Palabra tiene un poder mágico que conserva los valores de la vida. 

Siempre los sabios han formulado la cuestión de que si el universo ha sido creado por Dios, entonces ello se revela como mítico, o es La Palabra la que provoca el nacimiento de una existencia individual y colectiva.

Esta cuestión puede invertir el sentido del mundo, nos ha dicho Roland Barthes. 

El nacimiento de La Palabra como signo y como valor fundamental, establece un orden jerárquico y jerarquizante, porque nosotros, seres humanos, estamos más cercanos a la creación (la palabra ‘poesía’ viene de ‘poiesis’ que significa La Creación), muy implicados en el conocimiento, estando la libertad profundamente ligada al conocimiento, a la ensoñación y a la verdad.

En otra versión de la Biblia, se dice que al comienzo existe el Verbo, en el sentido de grito, movimiento, transición en tiempo y espacio. En este caso, el verbo se encuentra en relación directa con la acción, como primer paso de entrada en la vida. 

Por tanto, la Palabra es el origen cósmico, grano y raíz al mismo tiempo.

El gran poeta portugués Eugenio de Andrade me dijo hace tiempo que nosotros amamos y detestamos con las mismas palabras, que provocan angustia y paz igualmente. 

Porque los poetas son las personas que escuchan el silencio, como síntesis de la vida, ellos son silenciosos, como el rocío; entre ellos y el universo no se encuentra sino el milagro del amor y de la paz. 

El poeta posee la primera definición de lo indescriptible, que es como una molécula de la divinidad sobre nuestra tierra, cuando el hombre se vuelve signo primordial de la eternidad. 

En consecuencia, el Poeta transmite a paz, la emoción, él es el hombre completo, porque el contacto con el mundo representa el combate con su Ego.

Por lo tanto, el poeta tiene la misión de contribuir a la belleza del mundo, como un relámpago que rompe el cielo o como un arco iris. 

Publicado en abril 17 de 2012. 

Última actualización: 26/04/2020