Festival Internacional de Poesía de Medellín

Poesía para la renovación

                             

 

Por Jairo Guzmán
Comité de Dirección del Festival de Poesía de Medellín

Sé que el paraíso está diseminado,
Es tarea terrestre el reconocer
Sus flores dispersas en la hierba pobre

Estos versos de Yves Bonnefoy nos incitan a mantener viva la esperanza, para muchos perdida, ante  la encrucijada actual en la que la atrocidad marca un devenir de incertidumbre, frente a la permanente amenaza a todo lo viviente.

Los poetas expanden su voz, su mirada y su conocimiento, entre legiones de seres humanos cada vez más conscientes de la poesía como una luminaria del ser y  del fracaso de una civilización que nos ha impuesto la tortura de padecer un capitulo de pesadilla en el libro de la historia.

En su poema “Dedicatorias” Rainer María Rilke expresa:

Di oh poeta cuál es tu quehacer?
-Yo celebro
Mas lo terrible y lo horroroso cómo lo soportas, cómo lo arrostras?
-Yo celebro

Celebración que es rebelión poética, con una panoplia de luz, en el sombrío mar de las estadísticas que cifran el destino de las mayorías silenciosas.

La viscosidad del mundo con su legado de afrentas y terrores no será impedimento para continuar una lucha que viene fraguándose desde milenios. A la altura del momento actual es urgente ganarle terreno a la desolación y a la devastación. 

Los auténticos poetas nos han enseñado a resistir, gracias a su ojo avizor. La ocupación del poeta es ver lo que otros no pueden ver por estar sumergidos en el infierno de la producción, cuya luz negra confina la mirada, opaca el espíritu y nos deja sin voz.

Ahora, más que nunca, el poeta nos devuelve la voz. Ahora más que nunca la poesía es el gesto de los que cantan para conjurar el horror.

Simultáneo al daño que causan los poderes engendradores de la guerra, surgen las diversas manifestaciones de la poesía como signo cuya impronta será ideleble en el alma humana y nos dará la fuerza para no claudicar.

Así, en su poema “ Señores de la Guerra”, el poeta y cantante Bob Dylan expresa:

Venid señores de la guerra,/vosotros que fabricáis todas las armas,/vosotros que fabricáis mortíferos aviones,/vosotros que fabricáis todas las bombas,/vosotros que os escondéis tras muros,/vosotros que os escondéis tras escritorios,/sólo quiero que sepáis/que veo a través de vuestras máscaras.

Desenmascarar el rostro oculto del horror es una de las misiones del poeta;  su penetrante mirada, que es la mirada que da la poesía, contribuirá a que se den las urgentes transformaciones espirituales y culturales que el mundo requiere y que sólo se dan cuando se puede ver el rostro no manifiesto de aquello que desde la sombra atenta contra la vida.

La poesía no es el simple divertimiento de las palabras por las palabras. La poesía es la panoplia del alba, la que nos permite decir “silencio, la tierra va a dar luz a un árbol” cuando el estrépito del mundo ensordece y deteriora.

Este es el tiempo en que los poetas y artistas, junto con una creciente población de personas afines  en su inconformismo, anhelantes de cambio, tendrán que marcar el rumbo hacia una realidad necesaria, opuesta a la actual situación de desequilibrio e inequidad a nivel global.

Este es el tiempo en el que, como expresara Wallace Stevens, la humanidad entera es un poeta que escribe las proposiciones de su destino, a contracorriente de los designios oscuros de un reducido grupo de consorcios que dictaminan el avance hacia el desastre.

En esta perspectiva la poeta de Camerún  Were Were Liking manifiesta: El principal problema es el desconocimiento del otro. No somos tribu cuando dejamos morir niños en la calle o cuando presenciamos el sometimiento masivo a una existencia que solo promete el sufrimiento perpetuo, el desecamiento interior del pensamiento. La poesía ha de liderar el pensamiento colectivo si queremos experimentar la victoria de la liberación humana. El verdadero poeta es el alma unificada de la tribu.

Es evidente que la globalización del capitalismo salvaje lleva implícito unos dictámenes de homogenización y de estandarización de formas de cultura ajenas a las auténticas manifestaciones locales de la identidad cultural de los pueblos, con el ánimo de globalizar un sentido de la cultura maleable y manipulable que se pueda ajustar a los designios que emanan los polos de control global, por parte de los poderes de la sombra.

Se quiere imponer una conducta que asuma los riesgos de la distorsión que se impone con la fuerza bruta del dinero, aplicado a la psicología de masas. Asistimos así a una guerra cultural de la cual ya se sienten los efectos en muchos aspectos de la vida cotidiana en los habitantes del mundo, reflejados en la banalización que propicia el marketing a ultranza de productos “culturales” inocuos y de costumbres ajustadas al nuevo rol de consumo y fetichismo de la mercancía.

Son las condiciones adversas del mundo actual las que determinan el despertar de una conciencia renovada, resultante del entrelazamiento de los pueblos que llevan siglos siendo víctimas del vasallaje.

Los poetas no se quedarán con las manos cruzadas viendo cómo todo se va al abismo. Siempre habrá alternativas que solucionen los problemas que amenazan la vida de las especies animales y vegetales y por lo tanto  la permanencia de la especie humana; por eso  adquiere tanto sentido la organización planetaria de una conciencia mundial que restituya la dignidad perdida respecto a lo viviente.

Mientras estallan guerras en diversos puntos del planeta,  promovidas para mantener el negocio de armas  y la explotación a gran escala de los recursos naturales, surgen en todo el mundo manifestaciones de la poesía, del arte y la cultura como vectores generadores de una nueva conciencia, de un nuevo gesto de emancipación, haciendo uso de la globalización de las comunicaciones, impulsada por las nuevas tecnologías.

En este ambiente álgido, y ante la problemática anteriormente descrita, han surgido durante las dos últimas décadas, un conjunto de Festivales Internacionales de Poesía que se unen para suplir la necesidad espiritual de dar el gran salto y contribuir en superar las paradojas del presente.

Esta irrupción del espíritu humano, a nivel mundial, ha sido propiciada en gran medida por el Festival Internacional de Poesía de Medellín que en el año 2011 logró impulsar la fundación del Movimiento Poético Mundial (WPM)  y del cual participan, actualmente, 123 festivales internacionales de poesía,119 proyectos poéticos y 1.261 poetas de 135 países de todos los continentes del mundo.

Acorde a todos los lineamientos de incidencia y participación global de la poesía para cualificar y extender una conciencia planetaria a favor de la solución de los grandes problemas que cercan a la humanidad y a todo lo viviente, se realizará el 24° Festival Internacional de Poesía de Medellín del 19 al 27 de julio de 2014. Su eje temático será la celebración de la tierra con los pueblos originarios y cuya realización se desarrollará con una programación de 130 lecturas de poemas, a cargo de 60 poetas procedentes de todas las latitudes del orbe. También habrá una programación de actividades formativas entre cursos, talleres y conferencias y otra de actividades complementarias con la participación de artistas de diversos sectores del arte que se unen a este despliegue generador de una nueva conciencia, ante un público multitudinario, lúcido y consecuente, que durante 24 años ha poyado las jornadas de la poesía con la voluntad de contribuir en las transformaciones espirituales y culturales constructoras de paz e inclusión social para la construcción de una cultura de renovación.

Esta conjunción fulgurante de la poesía mundial, materializada en poetas de todos los continentes, será un paso significativo para avivar la hoguera de la paz y la reconciliación de un país como Colombia que lleva medio siglo en un conflicto que le ha costado la vida a un gran número de personas que han perecido en medio de una guerra fratricida y de la cual se está ad portas de su cese definitivo, gracias a un proceso de paz que se lleva acabo actualmente y para el cual todos invocamos  que se lleve a buen término.

Soñamos con un país en el que todos podamos decir, con Atila Joszef:

Escóndete en el fondo limpio de los manantiales,
fúndete al cristal de la ventana,
ocúltate tras los fuegos de los diamantes,
escóndete en el pan recién salido del horno.

Oh, tú, pobre, mi pobre.
Con el fresco aguacero fíltrate en la tierra.
En vano hundes tu rostro en ti mismo,
sólo podrás lavarlo en otro rostro.
Sé la delgada arista de una brizna
y serás más grande que el eje de este mundo.

Oh, máquinas, pájaros, frondas, estrellas,
nuestra estéril madre pide a gritos parir.
Querido amigo, cariñoso amigo,
ya sea terrible o maravilloso,
no soy yo quien grita, es la tierra que ruge.


Publicado en febrero 3 de 2014.

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