Festival Internacional de Poesía de Medellín

Ana María Bustamante (Colombia, 1991)




Ser mujer


Ser mujer es estar adentro
de las paredes de la piel
y decirlo todo siempre
con lágrimas y sangre
que es el lenguaje más sencillo.

Es ser esa llama al viento
que el viento apaga
que reverdece
con las primeras sombras.

Ser mujer es sentir en las puertas del corazón
el llanto
y no poder hablar las lágrimas.
Es no poder decir
porque lo indecible
vale más que el tiempo
y porque hay dolores
que son invisibles a los hombres.

Ser mujer es sentirse una
y sentirse también cada una de ellas.
Es pensar que algún día
las mujeres tendrán alas
y se irán volando.

 

De la mujer interna


Yo te escucho pequeñita y frágil
en el recuerdo del que emergiste
porque corro en tu sangre
savia terrestre que me riega las arterias.

Yo te escucho, muchachita dócil
revolcar los cimientos de los días
revolver los cadáveres de luces marítimas
estrujar el amarillo del sol en la ventana.

Huyes del espejo como huye una pompa de jabón
de los dedos de alguien
y bailas
pequeña y distante como un faro
que baila con su luz intermitente.

Yo te escucho.
Estás en la tierra dando círculos al mismo árbol,
estás en las tildes que pongo a las palabras sin acento,
en la ensoñación de un hombre
que sueña ser ave
para asirte a su vuelo,
porque estás en el aire
dando tumbos en pequeñas ráfagas
y yo te escucho.

 

Me niego


A Susana Thenon

Me niego a ser definida por geometrías absurdas
a todo esto de todo el mundo
que es lo mismo que la nada.
A ser destruida por un reloj
que no reconoce su hambre.

Yo no quiero ser este pedazo de mundo.

Me niego a la hondura de este agujero
a ser nombrada por dioses que no me pertenecen
a arrastrar mis senos colina arriba
para pedir a cambio un pedazo de cielo.
Me niego a febrero y a junio y a todos los meses.

Quiero no tener molde y no tener forma
no tener nombre
                -para que nadie me llame ni nadie me busque-

y ser todas las formas y todos los nombres.

 

Divagaciones


Mi primer nombre era naufragio.
¿Por qué me llamé tierra,
soledad, cruz, abismo?
No tenía derecho sobre mis ojos
nada me pertenecía más que los pájaros
nada era mío más que su vuelo emancipado.

¿Por qué debe ser sol, o cielo
si lo que yo quiero decir es sumergimiento
o tierra?
Las palabras son un vacío
reemplazando una cosa.

Yo soy el silencio que me sobrevive
tan lejos
donde la boca del mundo desaparece
y queda sólo su sombra.
Es en la ceguera de mi nombre que emprendo el viaje.

 

Podría ser


Podría ser llama antigua y vaporosa
burbujear alegre en las articulaciones del aire.
Libre, al fin, del conjuro de la noche 
que apretó mis uñas a la tierra.

Tú ya no serás daga pulida en la madera,
                  navegante de niebla 
                  y de abismos.

Yo encontraré perlas en los brazos del océano 
y construiré con ellas un castillo de lluvia 
donde quepa este día húmedo 
sin luces, sin contornos,
sin albergues para la palabra dicha.

Seré la llama antigua 
en mi espejo de duelos.


Fuego


En toda mi simpleza.

De fuego,
                 y de tierra.

En la simpleza de la humanidad que habito.

 

De fuego, 
                     sobre todo de fuego.

 

En el misterioso fuego de una feminidad insondable.

 

Peregrinaje


 

¿Se puede hablar del cuerpo
sin nombrar a Dios?
Yo pregunto
porque no hay nada más sano
que un lugar para el pecado
ni nada más vivo
que un ser que lo habite.

Nací el día en que entendí
que mi cuerpo
era un lugar de peregrinaje
al que siempre regreso.

 

La herida del sol


Todos caminamos por la herida del sol,
ese fulgor que entreteje gaviotas
y que se levanta, con suavidad
por sobre los hombros.

Un destello en espiral dibuja aluviones
y nombra la tempestad del viaje.

La luz del sol se resiste al agua
y llega siempre a la cima vencedora y vencida.

Se eleva para justificar la herida
         del nacimiento
que imprimió los caminos en la yema de los dedos.           


*

Ana María Bustamante nació en Medellín en 1991. Es poeta, socióloga, fotógrafa y gestora cultural. En la poesía y en la fotografía ha encontrado su hogar. Pertenece desde el año 2009 al comité editorial de la Revista Innombrable, proyecto artístico y cultural en el que convergen la poesía, el cuento, el ensayo, la fotografía y la ilustración. También ha trabajado en la Nueva Escuela de Pensamiento Fernando González, un espacio para el Arte, la Cultura y la Vida en la ciudad de Medellín.

Ha participado del I Encuentro Nacional de Poetas Jóvenes 2014. Lectora del 24° y 25° Festival Internacional de Poesía de Medellín. También ha sido poeta invitada en diferentes eventos. Sus poemas han sido publicados en el blog el Vacío Como Llenura y actualmente trabaja en su primer libro de poesía Lirios al Alba (inédito).

Facebook annie.night

Publicado el 30 de mayo de 2016

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