Festival Internacional de Poesía de Medellín

Adriana Paredes Pinda (Nación Mapuche, Chile, 1970)




«Parias Zugun»



                                           A mi madre Marina Pinda Antías, este mi duelo
                                           a la hija de la hija de la hija de la hija…

entonces
la vi
ardiendo
dentro de mí
una vez más
la lengua
sus incontenibles
pétalos de plata
abriéndose
miel ajenjo escozor proscrito
desentrañando
el silabeante
éxtasis perdido
el soplo        neyen
rajadura de leche
parturienta
llama
la lengua
ardiéndose
y lamiendo
fatua
las espesuras malignas del mundo
Entonces vi los códices
arder
           yo
                                           wekvfe

 

*

 

La lengua es el árbol
—háblenme ustedes comadronas dolientes—
ustedes que injurian al miedo

                               Aliwen ñi zugun-pewman
                                   MUDO ES EL ECO
                                           del árbol
                                           mutilado
                        Mininco Arauco Pilmaiquén pirata Benetton

                        Caimanes 2000 almas
                        disputando su resuello a las mineras

 —desgajen
 sus paines
presagios—
lloronas
lujuriosas
niñas complacientes
silabeo de piel
resplandeciente
y podredumbre

                         —solo el amor es misterio puro y absoluto—

 

*

Matriarcado
de lenguas
en que vine

para que ustedes
vibren
dentro de mí

mis vivas todas
las que ya partieron
cantan

              Yolanda Marina Mónica Doralisa Filipa Kallfullanka Wangülen
                                        —vi los códices arder-—

Y las que ahora vienen cabalgando en las grescas habitadas de la sangre
                                    habitadas por espanto
                           brujo espanto weküfe espanto lengua
por celestiales delirios por cadenciosas culpas         por amor
                   Küyen      Kallfumalen         Lemunantü

 

*

 

Yo soy
la que te adivina en el rocío

                                —en el rocío del amanecer
                            se lamen las hendiduras del mundo—

la brotada en chümeley
beso de lengua
hendida
enjuto escupo atravesado en el aire torcido
que me envuelve

Ilwen me llaman en lenguas—

me encontraron
brotada toda
después de perderme
en remolino
«pasó meulen»
me encontraron
lengua kitral

escupo de fuego y hielo
en la carne
que se extingue

apellinada en chümeley
me vi
escuchando
el paso de mi sangre furiosa y cándida
por los derroteros oscuros y malignos de mi alma
mujer remedio

vi los códices                        arder

Malinche me llamaron
pero quien supo
de mis ardores
mis nebulosas líquidas mazorcas atorando mi alma
la entraña mía, restallando amarga insidia y miel
del equívoco desvarío

fui topada
por meulen

—no me mires
que es tiempo de rastrojo—

miel chacay

kewün kelü
choyünga

paine kewvn            lengua cielo

 

ta ñi kewvn
ayechi mollfvñ
vlkantuay famo

vino mi adversario
para ser vencida

—lengua canta aquí—


hombre lengua

Liftray

el que se cimbra
en remolino
con la muerte

solo
para recordarme
que soy viva
llama devoradora           de la infamia

hombre lengua partida cuchillo de plata fl otando en la niebla
hombre palmas raspadas por todos los augurios vanos e indomables del
                                                                                                          mundo

—«suéñame ahora
que aún es temprano»—

*

 

       «A mis hijos del valle: Küyen, Kallfumalen, Lafken, Relmu Liwen,
                         Manke, Llanka, Javierita, Amaru»

Se escucha en el valle
«del Txaru»
en el sigilo del aukinko
en la pampa de los Manke
el despertar de los guerreros
Dionisio Trafi an
llamando
      «2000 almas en trance»
delirio y amalgama / desnudos se fueron quedando en el barro
ardiendo desnudos
en medio del agua, sin luna

—la semilla, la que canta en sus manos—
se escucha

el Nilahue
el resuello terco de Kaykay por dentro de mi boca
desvariando
antiguos soliloquios
tomando de mí
el sorbo letal del olvido

—«que no soy gente, parece»


únicamente —meulen— por donde se cuela la muerte

“El castellano es mi cautivo”: Adriana Paredes Pinda Por Jaime Darío Zapata Villareal. El Mundo, junio 22 de 2016

*

Adriana Paredes Pinda nació en Osorno, Chile, en 1970. Pertenece a la Nación Mapuche-Huilliche. Es poeta, profesora y mujer-medicina. También es Doctora en Ciencias Humanas de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad Austral de Chile. Publicaciones: ÜI, 2005; Parias zugun, 2014. Fue incluida en la Antología Hilando en la memoria: 7 poetas mapuches. En 1999 ganó el Concurso Nacional de Poesía Indígena en su país.

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Publicado el 16 de mayo de 2016

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