Festival Internacional de Poesía de Medellín

Poemas de Mikeas Sánchez (Nación Zoque, México)




El alma retorna al grito del silencio


I

El alma retorna al grito del silencio
              retorna a beber  agua de mar
con que sació su primera sed
agua de vida donde la tierra depositó  sus arcanos
agua de salitre dulcísimo donde Dios dejó esencias de su cuerpo

El alma desecha  misticismos
             desecha esperanzas
busca reflejos de arena
busca  brasas de soledad
Y su ojo de agua brota en  gotas de lluvia
en el rabillo del ojo
para mirar fantasmas


II

 

El alma emana perfumes
exhala secretos de la especie
reconforta lo apartado de mis penas
busca juegos de la infancia
en las colinas de mis sueños
me enseña el camino de la ternura
para compensar soledades

 

Mi alma
orquídea de amatista buscando agua
agua de coco antiguo
tan antiguo como el dolor


III

 

Tengo silencios en el alma
crujiendo con la lluvia
Y la soledad amanece de mi ojo izquierdo
a mi ojo derecho
espía desde ciclos volcánicos
medita desde ventanas de mis abuelos
-Vomita sábila y ajenjo-
La soledad se liberta a media noche
en medula lunar

 

 

Mas las sirenas tienen un arma mucho más terrible que su canto,
esto es, su silencio

Franz Kafka


Aisha


Guarda debajo de su lengua
la sensación amarga de su sexo
en España como en Marruecos
sigue siendo la muchacha cobriza
de anchas caderas
y ojos exactos
Dejó Marrakech
cómo quién huyendo de su propia sombra
evita  los faroles y la luna llena
Olor a hachís y té verde
se siente en su casa y en su piel

Su madre le advirtió de los peligros
de acercarse demasiado a los puentes
y a los balcones
y a los amores
su madre le compartió
la sensación amarga en la lengua
el ardor en su vientre
de mujer guardándose para su primer amor

Olor a hachís y canela
le untará a su vestido de boda
para que el esposo no revele
el olor que su piel guarda de otros hombres
Olor a hachís y hierbabuena
le ofrecerá a su madre
para que su vientre albergue un hijo
olor a hachís y canela
para que Alah le dé un niño        
para que Alah bendiga la semilla de su varón

 

Rama


El deseo es un hueso al que nadie puso nombre.
Julieta Valero

Los ríos que la habitan
se bifurcan entre su infancia y su sexo
tiene treinta y cinco años
y sabe que Mahoma no le perdonará
un hijo sin padre
por  eso su vientre espera con calma
debajo de su vestido de flores
debajo de la pasión
desde una plegaria silenciosa
que pronuncia cada noche
para ahuyentar los malestares de la carne

Ser libre es dormir desnuda
sin unas manos buscando tu sexo
piensa mil veces
mientras cierra los ojos
y se sueña en una calle de Dakar
entre una decena de muchachas negras
recién llegadas a la pubertad
cada una ensaya cánticos ancestrales en wólof
cada una es una gaviota salvaje
volando alrededor del deseo


Todos somos cimarrones


Oh dios si existes
No he dudado de tu existencia
Nancy Morejón
Nadie conoce sus nombres
ni sus ruegos que abrirían todas las aduanas
del cielo y del infierno
Para los viandantes sólo son negros
recién llegados a Barcelona
sin empleo
sin español en la lengua
cimarrones que van por la calle
con su venta improvisada de baratijas
gente que extiende su hambre y su asombro
ante la mirada de turistas y fisgones

Ellos tienen un Dios
yo tengo un Dios
y me lamento por su mala suerte
de correr cada vez que los Mossos d'Esquadra 1
vienen tras de ellos a encarcelarlos
a juntarlos con ladrones y homicidas

A veces voy por la Gran Avenida
o por la Barceloneta o por las Ramblas
y veo a todos aquellos hombres negros
que extienden  su manta blanca sobre el piso
como si de pronto volvieran al mar
y ondearan las velas de la tierra prometida
la tierra que un día se les volvió espejismo
Entonces sólo les queda la barca
de sus corazones a la deriva
la piedra del naufragio
donde cada uno es un pájaro que gime

Pero ellos tienen un Dios
que guardan bajo su sombra
con la fe de un niño
y la esperanza de un suicida
Por eso aún bajo la lluvia
todos cantan su mala suerte
y a ninguno de ellos le importa esta ciudad
que no sabe pronunciar su nombres

Porque ellos tienen un Dios que huele a acacias
que sabe a éter y soledad
Y también tienen una manta blanca
que se abre y cierra fácilmente
una venta improvisada de baratijas
para sostener el hambre
una manta que se dobla y amarra
para poder correr lejos
muy lejos de losMossos d'Esquadra
de la xenofobia
y de la ceguera de Dios

1. Mozos de escuadra, la Policía de la Generalidad de Cataluña

*

Mikeas Sánchez  nació en Tujsübajk (Río de agua verde), Chapultenango, Chiapas, México. Es poeta, narradora y educadora. Pertenece a la Nación Zoque. Ha estado en conexión con la cultura Zoque desde su nacimiento, desde su infancia se nutrió de este espíritu directamente gracias a las narraciones de su madre. En sus poemas se refiere al amor y el desamor, a la divinidad, a la vida, a la muerte, al mar, a la lluvia, a la naturaleza.

En 2004 obtuvo el Premio Estatal de Poesía Indígena Pat O’ tan;  y en 2005 el Primer Premio de Narrativa Y el Bolom dice. Es autora del libro Tumjama Maka Müjsi (Y sabrás un día), 2006. Incluida en la antología de poetas chiapanecos Los Abismos de la Palabra, 2005; y en CD Lluvia de Sueños II y III Escritoras y cantantes indígenas mexicanas.

En palabras de Mikeas Sánchez: “En las lenguas indígenas de México se ha llegado a un acuerdo para traducir poesía de tal forma que en castellano diga “palabra que florece”; en zoque seria Jüyübyabü tsame, pero esta palabra tiene otros significados: palabra cantada o palabra dolorosa”.

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Publicado el 30 de abril de 2016

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