Festival Internacional de Poesía de Medellín


Julio 8-15, 2017

POETAS INVITADOS


Alejandra Lerma (Colombia, 1991)


Foto del autor

 

El silencio en nuestro verbo

Hemos nacido en silencio
el silencio en nuestro verbo
construimos el lenguaje por temor
y vamos tropezando tristemente
entre palabras
que hace mucho no nos dicen nada.

 

Y si la Muerte
¿Y si la muerte no es más que ir vagando
arrastrado la imagen de este cuerpo
sintiendo las angustias?
los dilemas
todo lo que en la vida nos dolió?

¿Y si la muerte no es más que sombra y rabia?
un silencio feroz?que nunca cesa
un estar todos juntos y distantes
sin podernos tocar?sin abrazarnos?

¿Y si la muerte no es tan desconocida y se parece al rostro de mi madre cuando llora?
Y si la muerte no va a volvernos sabios
ni apacibles
¿ni locuaces?
seguiremos cargando la misma estupidez
el odio
la amargura
Si ese paisaje hermoso
poblado de vestidos blancos
no existe más que en cuentos
¿qué haremos de la muerte, dónde la encontraremos, cómo esperar por ella?
¿Y si la muerte es lo mismo que la vida?

Retrato de mi abuela

Mi abuela vive en lo oscuro
pasa horas infinitas mirando al techo
dice que le duele el dolor
arrastra sus temblores junto a la silla de ruedas
a veces se olvida de su nombre

Sus manos se agitan al comer
recuerdo que una vez me alimentó
que me limpió la boca
y me enseñó palabras
todo lo hizo muy firme
estuvo viva para que yo viviera

No soy buena cuidándola
me asusta su tristeza

Temo envejecer con tanta angustia
mirarme en un reflejo
verme como ella
preguntarme dónde están mis hijos
y no poder llorar de la vergüenza

Marina
nunca ha visto el mar
siempre evitó los viajes y el amor
se fue quedando muda
cansada de escucharse
entre la soledad de las pastillas

La miro desde lejos
como a una extraña
se mece entre sus dedos la camándula
el olor de lo que muere la corroe

No comprendo la inclinación de la balanza
quién le ofrendó su peso
cuándo vendrán por ella
dónde guardaron
bajo llave
su alegría.


Hemos tardado mucho en construirnos
Hemos tardado mucho en construirnos
los derrumbes, por el contrario, son instantáneos

Siglos sobre eternidades para que existan las ciudades
años de resistencia para dar forma al amor
y sólo se requiere un pequeño segundo
menos
una milésima
y todo habrá acabado

No valdrán oraciones
ni llantos hondos
la esperanza es un traje raído

Quedaremos igual que en el principio
desnudos
sangrantes
desposeídos de todo
creyendo que el vacío es la carga más pesada de llevar.

*

Ausencia de ruido o variaciones de la paz


Por Alejandra Lerma
Especial para Prometeo

Después de cada guerra
alguien tiene que limpiar.
No se van a ordenar solas las cosas,
digo yo…  Eso de fotogénico tiene poco
y requiere años.
Todas las cámaras se han ido ya
a otra guerra.

Fin y principio
Wislawa Szymborska

 

Llegue al poema como se llega al mundo: sin invitación, sin instrucciones, sin sospecha, tomando aire  e intentando caminar. Reconozco el camino como un ciego su casa, tanteo sin comprender muy  bien cómo se ven las cosas para los otros, pero insisto en ubicarlas al alcance de la mano y del pensamiento, intuyo su utilidad y obedezco a mi instinto de conservación; soy una invitada en el recinto de las palabras,   avanzo  haciendo el menor ruido posible, porque la poesía es sobre todo silencio y el silencio se parece a la paz. 

¿ De qué esta compuesta la paz? Una palabra frágil, casi transparente,  demasiado pequeña para  el peso que sostiene. La  Real Academia de la  Lengua Española  presenta sus diversas definiciones:

paz
Del latin  pax,:
Situación en la que no existe lucha armada en un país o entre países.
Relación de armonía entre las personas, sin enfrentamientos ni conflictos.
Acuerdo alcanzado entre las naciones por el que se pone fin a una guerra.
Ausencia de ruido o ajetreo en un lugar o en un momento.
Estado de quien no está perturbado por ningún conflicto o inquietud. 
En el cristianismo, sentimiento de armonía interior que reciben de Dios los fieles. La paz descienda sobre vosotros.
En la misa, saludo que toda la asamblea se ofrece mutuamente como signo de paz y reconciliación.

Pienso en  mi  definición de paz:  recostarme en el pecho de papá, aspirar su perfume, estar sola y tranquila sobre el agua del río,  dejar que pase el viento entre mi pelo, que me paguen a tiempo, la risa de los amigos, la  promesa  de la  sombra, la inocencia de lo absurdo,  el placer de lo diminuto, poder escribir ( en paz).

¿  y qué tiene que ver la poesía con la paz? ¿ Qué  ha hecho la poesía ante la guerra?

¿  Están los poetas obligados a dar el salto entre la literatura, su  universo ficcional, y la correspondencia política con la realidad critica de un país? ¿ en realidad es un salto o todo poema  es político  intrínsecamente?  Un poeta no es la poesía, un poeta es un ser humano, y un ser humano  no puede  asumir , desde su individualidad, la redención  de una nación, pero  el poema , si es un poema de verdad,  será un fruto eterno, al que la humanidad podrá regresar sedienta de luz, y donde encontrará el peso de la historia y sus cadenas.

Si revisamos la historia de Colombia podríamos decir que esta patria  ha crecido ( y descendido) al margen del término, que la tranquilidad ha  tomado la forma de una muleta chueca en la que recostamos el horror, y que a pesar de ser  una nación supremamente católica, la acción del saludo litúrgico ( incluida en la definición de paz) , no ha generado grandes aportes a la transformación social ( tampoco era de esperarse) .  Los escenarios de debate y  resolución ante la guerra, no se sitúan por excelencia en el ámbito del arte,  sin embargo terminan siendo reflejados y compartidos desde allí- muchas  veces con más nitidez y permanencia- que lo que logra hacerse desde el territorio del periodismo inmediato y amarillista. 

Dijo Octavio Paz en su libro El Arco y la Lira:  La actividad poética es revolucionaria por  naturaleza, un  ejercicio espiritual, es un método de liberación interior; la poesía revela este mundo y crea otro

A qué revolución se refiere exactamente, a qué  revelación y a qué otro mundo. No hay palabras que alcancen a la muerte, la ventaja que nos lleva el delito, la avaricia, la necesidad atroz del poder y su sangre, siempre superará en la realidad, al bálsamo  del arte; sin embargo, sin la posibilidad de la creación artística estaríamos mucho más desprotegidos; la poesía nos otorga la posibilidad de nombrar lo innombrable, de darle luz al desamparo y generar un espacio de consciencia.

Recuerdo dolorosa y necesariamente  el poema de  Fernando Charry “ Llanura de Tulúa”, su alcance magistral de la belleza para enunciar el horror. Ninguna cifra de asesinatos y secuestros supera la magnitud de sus imágenes, la revelación del desamparo:

Al borde del camino, los dos cuerpos
uno junto del otro,
desde lejos parecen amarse.
Un hombre y una muchacha, delgadas
formas cálidas
tendidas en la hierba, devorándose.
Estrechamente enlazando sus cinturas
aquellos brazos jóvenes,
se piensa:
soñarán entregadas sus dos bocas,
sus silencios, sus manos, sus miradas.
Mas no hay beso, sino el viento
sino el aire
seco del verano sin movimiento.
Uno junto del otro están caídos,
muertos,
al borde del camino, los dos cuerpos.
Debieron ser esbeltas sus dos sombras
de languidez
adorándose en la tarde.
Y debieron ser terribles sus dos rostros
frente a las
amenazas y relámpagos.
Son cuerpos que son piedra, que son nada,
son cuerpos de mentira, mutilados,
de su suerte ignorantes, de su muerte,
y ahora, ya de cerca contemplados,
ocasión de voraces negras aves.

Otro gran portavoz de la tragedia que nos asecha ha sido Horacio Benavides, con sus obras:  Todo lugar para el Desencuentro y Conversación a Oscuras, ha representado con toda la altura y el desgarramiento lo que nos hace la guerra; situándose en el campo, en los cuerpos desmembrados, en la cotidianidad ruinosa que dejan los enfrentamientos:

Y por qué salimos de noche?
—Porque no pudimos salir de día
—¿Y mi padre por qué no va con nosotros?
—Pasito hijo que nos descubrirán
—Estas piedras duelen, ¿por qué no me pusiste los zapatos?
—Por agarrarte a ti no cogí los zapatos
—¿Y para dónde vamos?
—Para algún lugar, hijo, para algún lugar vamos

La poesía como un ejercicio contemplativo ,  que demanda la reflexión ante la escritura  y ante el  impulso creador de la misma, se erige como la antítesis  del combate, un escenario de la  furia inmediata, que  aunque premeditada, siempre será un  impulso  orquestado desde el miedo y la violencia.   Aunque   la poesía también se constituye como un escenario de conflicto para el poeta,  pues  el nacimiento  del poema requiere de batallas frente al uso del lenguaje: el conflicto de elegir cada palabra,  la decisión  de   un  ritmo y una atmosfera pertinentes, la ansiedad ante la necesidad de traducir lo que se siente; siempre será un territorio donde la violencia  puede ser fuente creativa y no destructora,  y aunque nos encontremos frente al verso más sangrante, sabremos que su gestación necesitó de calma.

La pretensión de escribir poesía para hacer del mundo un lugar mejor, me parece  ostentosa;  en mi diminuta experiencia con los poemas, lo máximo que he logrado  es modificar la atmosfera intima, y creo que eso es suficiente.  ¿ a caso  la humanidad no esta tejida de pequeños individuos?   ¿  a caso la guerra  no empieza desde el convencimiento  personal de la necesidad de venganza?  Todo nace  desde adentro, aunque el afuera nos cerque con su ruido.  La poesía  da la posibilidad de estar a solas, bajando el volumen del  mundo y dejando que  otras voces que nos habitan se manifiesten .

Alejandra Pizarnik, presa de  su tormento luminoso, nos recordó que:

“Entre otras cosas, escribo para que no suceda lo que temo; para que lo que me hiere no sea; para alejar al malo. Se ha dicho que el poeta es el gran terapeuta. En este sentido, el quehacer poético implicaría exorcizar, conjurar y, además, reparar. Escribir un poema es reparar la herida fundamental, la desgarradura. Porque todos estamos heridos ¨

Entonces escribir puede ser el escenario de paz por excelencia, y escribir poesía sería  el más  intenso y refinado de los escenarios; si se puede volcar en la escritura  toda la furia, la angustia, el ardor ante la  incógnita de existir, y  resguardarse - de cierta forma- de la violencia  de lo cotidiano. Pero en  la realidad han existido escritores cuya pluma luminosa no los salvó de su tiránica humanidad, y la mujer que escribió  la cita anterior terminó muriendo a mano propia, victima de su desasosiego, de la imposibilidad para  reconciliarse con el mundo que la circundaba.   Un fin similar al de  la colombiana María Mercedes Carranza, que vivió  la experiencia del secuestro de su hermano, la incógnita  atroz   de no saberlo vivo o muerto,  y  alentó una campaña por la paz y la liberación de los secuestrados,  y finalmente  cedió a  la urgencia de desaparecerse  a ella misma , para no sangrar más.

Cada uno de los poetas nombrados, y muchísimos más , que han incrustado en  su obra la narrativa de  las formas de la guerra,  se han constituido como  unos buscadores de la verdad, la verdad desde el silencio, la verdad como un rostro de la libertad y la dignidad humana ; y lo cierto es que los conflictos  bélicos cambiaran de fechas y apellidos, pero la nitidez de la poesía  siempre estará esperando, como un santuario  a oscuras, lleno de voces como relámpagos.

*

Foto del autor

Con estudios en comunicación social y periodismo  de la Universidad del Valle. Sus poemas han sido publicados en una Antologías individuales El Lenguaje de Mi Alma (2008) y  “Oscuridad en Luz Alta” (2015),  participó en obras colectivas como la Antología Poética Amores Urbanos (2011) y Trébol de cuatro hojas (2014).  Ha sido ganadora  en  el III Concurso Departamental de Poesía “Casa de La Cultura” (Jamundí, 2008); XVIII Concurso de Poesía Edición Embalaje del Museo Rayo (Roldanillo, 2008), Concurso de Poesía Red de Bibliotecas Comunitarias de Cali, 2009,  II Concurso de poesía Ciudad de Palmira (2014)   y el  en el  I Concurso Nacional de Poesía Tomás Vargas Osorio (2016). Fue ganadora de la beca de estímulos para publicación de autores caleños en 2015 del fondo mixto de cultura y la secretaría de cultura de  Cali,  obtuvo esta misma beca en el 2016 en la categoría de publicación digital con la compilación de poesía “El Ojo del Huracán”, Su libro "Precisiones sobre la incerteza", se encuentra en proceso de edición.

Algunos de sus poemas han sido publicados en las revistas de poesía:  Barbarie Ilustrada, el blog de Emma Gunst,  Otro Páramo, Círculo de Poesía, Luna Nueva  y Literariedad.

-Poemas Literariedad
-7 poemas Otro paramo
-Poemas Barbarie Ilustrada
-Poemas La raíz invertida
-Entrevista

Actualizado el 19 de febrero de 2017
Publicado el 3 de febrero de 2017

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