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Siomara España, Ecuador

Por: Siomara España

 

Inventario y estrategia
- del poema -

Una intersección de silencios y de miedos 
un hilo roto para hablar de lo impreciso
una flecha atravesando la garganta de la noche fragmentaria
una voz de lámpara velada solamente para el sueño

Pero él (poema al fin) 
irrumpe en circular silencio 
y el otrora goce pasa a incendiar la angustia

Desnudos 
él y yo nos encontramos en la página
-criaturas solitarias-
levantadas de las ruinas
pulidas entre el filamento de otras piedras

Subimos y crecemos hasta habitarnos en la lengua 
en el cuerpo y sus sudores 
en el sueño reiterado
cuando me abrazas 
en el preciso instante del abismo

Cae conmigo hasta los vórtices agudos donde no caben ya las estrategias 
movimientos de ajedrez y su artificio
-ya no caben- 
si antes de ser ya éramos luz
resquicio que esperaba juntarse en nuestras manos

Las preguntas todas son también en mi tu interrogante 
y no olvides también que toda guerra es un engaño

Llévame a la imagen del espejo
donde mi reflejo es una pausa permanente 
donde el júbilo sería tu voz 
en un rectángulo de papel

nombrado en cuatro tiempos

 

 

 

Confesión

Que no se diga jamás se lo intentó
que no rodé por el camino
que no tropecé y caí mientras dormía.

Que no se diga locura transitoria para decir amor
sexo para pasión, furia para celo y a la distancia olvido.

Que no se diga aquí no se fraguo el fuego
el delito consumado sabanas mojadas,
mentiras escabrosas lucidez y miedo.

Que no se diga de esta agua no bebí
en esta tierra no viví
en esta cama no soplaron huracanes  y volaron como cartas los espejos.

Que no se superlativise el beso
y no se conjugue el verbo amar
y que se diga beso en la exacta dimensión de la palabra.

Que se fusione cada silaba en su acento
como un cuento interminable
como un desplegar de leves alas.

Que cada consonante caiga ante el deseo de las palabras
sea grave el sonido en los abrazos
y leve los fonemas con su luz difuminada

Que no se diga siempre equivocada estaba
que no se diga su cuerpo acurrucó contra su espalda
que no arrancó gemidos de su boca
que no luchó contra su pecho
que no mintió
que no digirió una a una sus palabras.

Que no se diga  probó de mil venenos
que no se diga atroz  para decir ternura
y no se diga jamás tormenta y fuego
y entre fuego besos
y entre besos celo.
Porque fui nieve y serpiente mujer y viento
y después de viento arado
y después de arado tierra y su simiente.

Que no se diga nunca
se fue sin intentarlo
porque  caí mil veces
ante el hondo 
transitar  de  las palabras.


Mujeres

Me gustan las mujeres  ¡y qué!
las que gritan se explayan  vociferan
las que ahogan con su instinto,
aquellas perspicaces penetrantes y profundas
las que ríen y se ríen que se arrancan hasta el alma
aquellas que subyugan,
me subyugan.

Me gustan las mujeres enjundiosas
las terribles, catastróficas
la que me enseño el amor en la cama de su histeria
y me enseñó a amar el amor de indecisiones.

La que  parió incesante en cada parto las nostalgias
y me dio seis compañeras como espadas.

Me gustan las mujeres,
las que acosan,  que me acosan y sublevan
las que llaman
las que lloran
las que cogen sin descanso
que  recogen
que seducen
que se elevan
las que parten y reparten con su aroma las señales
y me besan
y me estrujan
y se callan
y me callan con un beso.

Me gustan las mujeres cibernéticas
sin sonrisas de portadas
sin voces de miel o edulcorante
sin pestañas de gatita o silicona.

Me gustan las mujeres
no de arroz, de azucena o chocolate,
me gustan las neuróticas menopáusicas cinéticas
que me endulzan y envenenan
que me odian y acarician
que me abren sus alitas matinales
o me clavan en la noche más tremenda
su puñal
de amapola
y de cerezo.

 

Mía

Mia me llaman mis madres ancestrales
mía grita el otro lado del espejo
la doble y única mujer que me habita dice mía
y yo celebro el canto

fui mía desde el resplandor
desde la oscuridad marina de los días del vientre incertidumbre
Fui mía desde el pequeño pie
o la masa cerebral de los dilemas que me siguen circundando

No soy de nadie
no llevo un apellido compuesto de otro
que me ate a una mano o a un estambre

Mía me lo recuerda el transito
el pasito lento al cruzar la acera
la serpiente original del castigo oscurantismo
la puerta del trabajo y los empeños sin reproches
porque mía es la polifónica bandera
mías las hermanas cuantas
y es mío el dolor cuando todos nos golpean

Soy mía
deconstruida sin modelos ni recetas
es mío mi cuerpo
en su ruta fragmentada

Soy mía
vivo en mi sin cisne o cuarto propio
en mi eterna incertidumbre
en la prolongada fuerza
de mi todo

 

 

El regreso de Lolita

 

Yo soy Lolita
Así  los Lobos esteparios
me desenreden
las trenzas con sus dientes,
y me lancen
caramelos de cianuro y goma.
Intuí mi nombre aquel día del puerto
con los náufragos
¿recuerdas?
y aquel  combate
con Vladimir el imperecedero.
Sé que soy Lolita,
lo supe cuando me entregó
sus manos laceradas de escribirme.

Por eso cuando apareciste libidinoso y suplicante
a  contarme tus temores,
te dejé tocarme,
morder mis brazos y rodillas,
te deje mutilar entre mis piernas
los temores de Charlotte.

Sabía que tu vieja espada
cortaría una a una mis venas,
mis pupilas,
y me burlé cien vecesde tu estupidez de niño viejo
llorando entre mi vientre.

Y cuando todos los náufragos del mundo
volvieron  a mi puerto
a entregarme dádivas
que yo pagaba con calostro y carne
tú saltaste tras mi sombra,
mientras yo huía,
mientras yo  bailaba.

Por eso sé que  soy Lolita,
la nínfula de moteles y anagramas
que vuelve con la maleta al hombro
a retomar tras años el pasado.


Especial para Prometeo

En el principio del caos; en la oscuridad y la posterior luz de un meteorito; en el agua dividiendo el todo; en la paleolítica caverna y sus sueños de bisontes; en los registros y búsquedas; en el canto recorrido para relatar la gesta; en el espejo de luna y su eternidad de sombras; en el imperioso tiempo: LA POESÍA.

La palabra en el principio, en la memoria, en la construcción del espíritu de cada ser humano,  de cada pueblo pequeño o magno, para cantar y contar sus hazañas y concursos en la historia, nunca desligada de la búsqueda, nunca des- dicha desde el miedo y a pesar de las sospechas, torturas o terrores, dictaduras, fascismos o barbaries, nunca el silencio, más bien la bandera para señalar, vaticinar, o reclamar la opresión y libertad, aún a instancias de la propia muerte o del destierro, por eso han buscado callarla, amputar sus manos y gargantas, porque la palabra sofoca y levanta la masa, el espíritu y la memoria.

No hay tiempo ni historia ni señoríos,  ni costumbres ni especies o civilizaciones, que dejara de nombrar la palabra del poeta,  ni observar desde su luz los estados del hombre, de la mujer, del paisaje, del pájaro o del agua.

La palabra del poeta lanzada como madeja ha sido luminiscencia para el amor y la muerte, para la cíclica permanencia de la vida.

No hay nada sobre la tierra que le sea indiferente fragmentado o dividido, su canto no ha cedido al tiempo  porque solo las formas cambian, las iluminaciones personales y la sensibilidad para percibirla.

Cambia  la geografía, lo superfluo o lo profundo, cambian los temas, los métodos, la inocencia, el entorno vulnerado y vulnerante, lo que infunde vida, el universo concebible único en su condición de esfera,  pero la voz de la poesía ha seguido en su inclaudicable, en su irreductible, en su incesante  mirada, en su voz de pedernal lanzado al firmamento.

Ni microcosmos, ni enseñas, ni banderas, ni epopeyas, ni tragedias nos serán ahora, porque hoy la realidad es múltiple y diversa, porque todo se sucede ante la infinita heterogeneidad del humano entre lo humano, pero queda la esperanza, queda una palabra conjugada en todas las lenguas, como la más alta torre en su conjunto simbolizador y único, queda la poesía en su necesidad de redimir la guerra, queda la poesía y la palabra del poeta, como resistencia y sublevación, ante la ferocidad de las civilizaciones dominantes, aquellas que nos someten, invitándonos por todos sus medios a la degustación del miedo. 

La ley del propio tiempo andado nos envuelve en su costado de años, como resplandor  y contingencia, como necesidad en el andamiaje de la vida y sus fracturas, pero la ilusoria fe del poeta sigue en su hilvanar de vida, de paz y construcción de quiméricos posibles que salven al humano.

La poesía construye y revela otras posibilidades, necesidad y contingencia se acumulan y borbotean entre sus vocablos, porque nada le es ajeno a la poesía, y ella sabe con todas y todos los poetas, que la supervivencia del hombre está en la palabra, en su movilidad de luz,  en su redención de muerte.

La poesía es violencia y desolación que salva, es angustia, contemplación y trascendencia, porque en ella caminamos solo un diminuto tiempo, en el espacio y los registros que nos fueron dados, que marcan el tropel de subsistencias, por eso, evadirnos, soslayarnos, o fungir de irresolutos, no debe ser posible, y exiliarnos de ella, desleal apostasía con los hados, con la llama que nos fue suministrada.

Se resiste también desde la poesía, por ello su cobijo cotidiano también es responsabilidad, trabajo y solidaridad ante el cataclismo, ante un mundo perentorio que estalla en bombas, en cuerpos inocentes, en las milenarias reliquias del tiempo. Por eso, el pacto de la poesía es sagrado acto ante la dispersión del orbe.  Queda la palabra, las palabras todas dichas y sin miedo en las naciones del mundo, hoy, más que en otro tiempo, son ellas las llamadas al desarme, (infamia y vergüenza del humano) que la poesía nos salve y sea el instrumento para prorrogar la vida, ante la muerte.

Abril-19-2018

 

*

 

Siomara España nació en Guayaquil, Ecuador, en 1976. Es poeta, crítica y catedrática de arte y literatura. Licenciada en Literatura española. Ha sido incluida en Múltiples Antologías Poéticas de Ecuador, Perú, México, Cuba y España, y en varias Ediciones Cartoneras de Latinoamérica. Ha participado en diversos encuentros literarios en su país y también en México, Perú, Estados Unidos, Brasil y Cuba.

Ha publicado los libros de poemas: Concupiscencia, 2007; Alivio demente, 2008; De cara al fuego, 2010; Jardines en el aire, 2013; Construcción de los sombreros encarnados / Música para una muerte inversa, 2016. Parte de su obra ha sido traducida al inglés, francés, portugués, árabe y japonés. Obtuvo el Primer Premio del Concurso Nacional de Poesía ‘Juegos Florales’, de la Casa de la Cultura Ambato, 2012 y el Primer Premio Concurso de Poesía Universitaria Universidad de Guayaquil, entre otros reconocimientos.

- Poemas Vallejo & Co
- Poemas Revista La Otra
- Entrevista a Siomara España Letralia
- Me gustan las mujeres y qué Poema en el canal Youtube de Siomara España
- Concupiscencia de Siomara España Por Augusto Rodríguez en letras.mysite.com

Publicado el 09.05.2018

Última actualización: 16/10/2020