English

Johanna Carvajal, Colombia

Por: Johanna Carvajal

AUSCHWITZ



                 "Los ojos que han contemplado Auschwitz e Hiroshima nunca podrán contemplar a dios"
                  Ernest Hemingway

Las manos siguen buscando melodías ausentes en un piano que es ya fantasma...

¡Qué sabe el hombre de la vida si siempre tiene comida caliente en su mesa!

Las cenizas de un rastro, de un tren sin retorno.

Trabajar hasta quedar en los huesos, llorar hasta quedar sin alma.

¡Qué sabe el hombre de la vida, si nunca sintió frío en su piel y las pulgas nunca comieron sus carnes!

Las palabras, los corazones lastimados, el hielo sobre la boca, los calderos apagando esa luz.

Las calles, las balas, las familias que no volvieron a verse...nunca, jamás.

¡Qué sabe el hombre de la vida si anduvo de fiesta en fiesta, mientras a otros les arrancaban los ojos en la noche!

Es el silencio trastornado, llegando al vacío...
Donde la lucha se agota y las casas se derrumban.

 

 

TRÍPTICO

 

I

LLANTO

El llanto nace como el océano, 
una ola que en principio llega a la orilla, 
pero vuelve a marcharse...

El párpado es esa orilla, 
donde al moverse
regresa una lágrima a su origen.

 

II

MEMORIA

Y las flores son el delirio ausente, 
los ojos agrietados del ayer
donde la vida marchita 
El recuerdo.

 

III

DOLOR

Los soles queman en el pecho,

el sonido de la angustia

que no deja pasar el viento

entre dos cuerpos.

 

 

DELIBERACIONES

 

Puedo odiar si piedad
y amar con la furia de las aguas…
Ya no espero
 ya no busco
 no me interesa.

La noche acaba figurando en las grietas del alma
y se posa a observar los vaivenes
los movimientos
las sombras
las marchas…

Y no hay ahora, ni mañana, ni nunca más.

Porque las palabras no siempre son lo que el hombre busca
ni son lo que el hombre hace.

Y el cuerpo siente el hambre, la fatiga…
El rojo sangre en los ojos con furia,
el anhelo desesperado en la celeridad,
en el azar
en el no volver a mirar expectante los vientos vivos.

El hombre quiere la libertad, pero no la soporta…
Huye y le teme
como si no supiera quién es
y a quién se dirige…

Y despierta herido y solo
aguardando en las horas
las no certezas de saber que vive,
ansía y desespera.

 

YO SOY LA SANGRE

 

Soy la sangre que se ha derramado en las Malvinas
La sangre que viaja por los torrentes acuáticos del Océano Pacífico
La sangre que vive en mi amigo gorrión y en sus sueños
Soy la sangre que corrió por el cuerpo de mi madre al parirme, soy sus gritos y sus lágrimas.
Soy la sangre que está perpetuada como mancha en el vestido de esa niñita cuyo peor error fue coger el camino equivocado.
Sangre maloliente que vive y se apacigua en las heridas de un hombre al regresar de la guerra, soy el rojo en su tonalidad más fuerte
Soy la sangre que alimenta los cuerpos de hambrientos comensales al recibir su cena
Soy la sangre del venado al que el cazador le apuntó sin piedad
La sangre que pinta las paredes de interminables pueblos
Soy la sangre del minero y su fatiga incurable, para terminar el turno y llevar el pan seco a sus hijos, soy su cansancio, su muerte en pedazos.

Soy la belleza en su esplendor más puro, soy la eternidad y su retornar

Yo, soy la sangre de Latinoamérica.

 

FOTOMETRÍA

 

Como deshaciendo los pasos,
he desaparecido y reaparecido las horas inconclusas del amanecer.
El brillo del alba ha penetrado fuertemente en mis ojos
y el color rosa del cielo se ha puesto sobre mis mejillas chatas
el silencio de las horas tristes
se ha incrustado en mi sonrisa y ha doblegado el camino líneo recto del aire
llevándolo hacia mis caderas,
donde baila con el fulgor de instantáneas descargas de luz.

Millones de Quasars han chisporroteado desde mi ventana
Y han roto con dureza sus cristales
La energía galáctica ha robado mi humanidad
he viajado en milésimas de segundo
por quinientos planetas extrasolares,
las estrellas con gratitud responden ante mi visita.

El campo burbujeante de partículas subatómicas
ha destrozado en tres trozos mi cráneo,
mi lóbulo frontal se desliza en movimiento zigzagueantes
hacia la nebulosa Roseta
y su esplendor ha devorado lentamente toda mi materia gris.

Mi mente es carcomida por neutrinos
y en el profundo silencio del universo
mi alma yace danzando tres pasos fríos entre Saturno y Urano.

La marea me ha clavado en el Sol
y mis fragmentos de uñas han resplandecido más fuerte que cualquier astro
he desaparecido, ya lo soy todo.

 

DEJA QUE SEAS POEMA EN MÍ

 

Deja que seas poema en mí
Déjame leer tu espalda
Como si fueras el libro abierto
Más profundo a la claridad.

Déjame leer tus manos
tu boca
tus ojos
tu piel.

Lee en mis pechos
todo el amor y la dulzura
que tengo para darte.

Como santo pecado,
como dulce fruta en medio de la luz del sol.

Déjame leerte hasta que mis ojos duelan
y que el dolor sea dulce,
y que la muerte sea corta,
Que el remolino de vivencias
nos acoja en la clandestinidad
Abrazos y besos sólo para nosotros
egoístas para el mundo y ante él.

Tú y yo
solos, en la oscuridad abismal
Sólo la luna iluminándonos
Sólo nosotros dos.

Así, créate en mí
Sé poema.

Déjame leerte,
que mis ojos buscan la necesidad de hacerlo
y mis manos buscan acariciarte
como el pasar de cada hoja.

 

*

Johana Carvajal nació en Medellín el 9 de julio de 1993. Actualmente es estudiante de Historia en la Universidad Pontificia Bolivariana y estudiante de Formación Musical con énfasis en saxofón. Algunos de sus poemas han sido publicados en la revista literaria Ouróboros y en la antología de poesía latinoamericana –‘’Fronteras’’/La Sociedad Perdida. En el presente año editó su primer libro de poemas, Ensoñaciones grises.

Publicado el 31.05.2018

Última actualización: 17/09/2020