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La paz como recurso de supervivencia

Por: Marco Tulio Alfaro Villalobos

Los artistas siempre haremos la paz como recurso de supervivencia: aun así, estemos en peligro o riesgo de perecer en manos de la tiranía, nos queda este refugio como santuario y manifestación ante la indecorosa propuesta del mal, que sin duda alguna nos gana terreno. Pero los artistas tenemos el poder de hermanar los pueblos por medio de nuestro arte y manifestaciones culturales, basados en la armonía y la creatividad, individual y colectiva de nuestras sociedades democráticas y civilistas, según nuestro contexto histórico.

La lucha por la hermandad en el arte ya sea la poesía, la danza, el teatro, la música, nunca ha cesado ni cesará, a pesar de las contradicciones y políticas de dominio expansivo de muchos imperios y dictaduras existentes en nuestra historia.

La manifestación de la naturaleza en su esplendor, por otra parte, nos muestra la vida en su mejor forma: renaciente, esplendida y perfeccionista. Nos hemos comido gran parte de su regalo, embocados sin control, hasta casi nuestra propia extinción.

No sería justo por parte de nuestra humanidad abandonarle, por ocaso de nuestra propia violencia e incomprensión, de arrebatarnos unos a los otros de nuestras culturas de conservación con el llamado decir del odio, por otros pueblos que piensan diferente o sufren ya de por si el arrebato de su libertad.

¿Podremos encausar a nuestra humanidad en el dulce sueño de NO a la guerra? ¿Lograremos trazar verdaderos puentes de armonía? O despertaremos algún día sin el paraíso del Adán roto; y los heridos seguiremos disparando poseía hasta agotar nuestra existencia y morir desangrados o de pena, de no haber concertado nuestro gran sueño del amor y esperanzas.

Las luchas, los sacrificios, la voluntad; las voluntades por la conservación de los espíritus de los artistas llamados a mejorar la vida de nuestros protagonistas, primordialmente el eco y la denuncia de los desesperados y desaparecidos.

Por otra parte, el amor sin razón no existe hay que darle una razón, el desmesurado verso, el discurso y el temor de habernos fallado a nosotros mismos en nuestro afán para alcanzar nuestro idealismo.

Rivalidades poéticas: entre los poetas no se muestra…, no hay mejor, no hay peores, escribir poesía es un sueño total, un humanismo, un interminable adolescente, un adolecido, y no se deja de alardear para el papel y el emprendedurismo. ¡Basta la locura!, no se termina de descifrar, de construir en los sentimientos; la poesía salva, concuerda con el soñador, con la razón hasta el despertar la conciencia colectiva e individual del amor. ¡Ahí estamos! y estaremos los soñolientos, persistentes y ambiguos atesorando riquezas en el sagrado espíritu de la paz, muchas veces escondido, atrincherados, protestante, revolucionario, pero por siempre adolecido el poeta.

 

Aspectos sociales en poesía

Cincuenta páginas reúnen en mi libro Palabra Fósil los aspectos sociales del individuo, y el ser socializado, y violentado en índole primitivo, la violencia doméstica y el ser místico son los lugares antiguos de veneración en mi poesía; los monolitos, la selva, las quebradas, la muerte sobre el ser, la reivindicación de los versos sobre la violencia y paseos por el agreste personaje mencionado por la historia de los hombres en la antigüedad y la lucha por el liderazgo.

Entonces encontramos el secuestro sin encontrar los secuestrados, los oficios investigativos individualizados en ambiguas sociedades: como decir que flota una piel en la quebrada da ritmo que sucede la tragedia, el dolor, el ataque y el derrumbamiento de las torres. Con aspectos casi científicos mi poesía es como mi país, y cosecha el paraíso natural de la vida y la muerte, con un ocaso y composición del alma social también de índole moderno con las enfermedades de una sociedad muy antigua, que no ha logrado encontrar su equilibrio adecuado entre otros.

De mi parte salen los quebrantos del “deshumanismo”, el descontrol, pero también los más antiguos, como el amor y el desamor.

Amar a la mujer, al anciano, al niño, con generalidades de igualdad y respeto.

Las islas por otra parte, las costas inexploradas y el impulso de Adán de lanzarse al libertino pirata, errante e improvisador del mundo de la irracionalidad, cautiva mi mundo poético, así como el pueblo de un pequeño chico soñador y escandaloso, mundo de doce kilómetros cuadrados.

 

De la prehistoria al modernismo

Suelo decir que los fósiles son el primer lenguaje impreso de la vida, descubierto por los paleontólogos, la historia del planeta y la vida se lee en eras, en capas. Ciento cincuenta años metidos en esta concha, el mayor de los viejos versos esconde el árbol de las cabezas reducidas; como si fuera la tortuga mítica de Galápagos y da su forma su fuerza y su delicadeza, el espanto social adolecido.

Voy a la relación de pareja sin descubrir o dejar en peligro la musa, de ella la dueña de la casa, de mi costado de Adán a la contabilidad de mis dedos, mi sexo, mi entorno sin su alcoba; para ella la intimidad y los aventureros por naturaleza, nacidos para amar y por amor a la bohemia.

Es el descubrimiento de un nuevo mundo mi medio de salvación el nuevo ser interior y parte de mi poesía, vista como Dios.

Vuelvo a respirar como ser interior en el espejo que refleja lo desconocido, el ambulante el callejero, el “serenatero”, el noctámbulo “Míster Burgués”, que lleva su alma preferida bajo su brazo, como lleva la musa a su hogar.

Igual despido de mi inconciencia la vana poesía, encontrando el conquistador de nuevos mundos, no industriales, mundos perecederos de las antiguas ciudades de piedras: un monolito de Ankor se eleva en presencia de la musa sin haber escuchado la poesía en civilizaciones antiguas.

Trae la vida de mi futuro hacia ella.
¡Válgame Dios mi madre selva!
¡Válgame Dios mi poesía!
Sin vacilación en todo tiempo y estación.
La versión extraordinaria del ser humano como conservacionista.

Han desaparecido, en gran parte el legado de nuestros antepasados, la sabiduría en el entorno del cosmos, ellos nos han marcado el camino a seguir, guiándonos hacia las estrellas, la humanidad a ciegas y en el oscurantismo tecnológico, que nos acerca a las informaciones y las desinformaciones. Aprovechemos este recurso para seguir avanzando sobre tierra fértil, llevando justicia, equidad, bonanza, a los desposeídos y poder darles a los receptores la capacidad de informarse y valorar nuestra nueva información y desalojaremos los poblados de la violencia y sobre todo la ignorancia. Decir paz, es mejor que decir odio, nada cuesta, sin el emprendimiento y racionalidad de los verdaderos recursos como la educación necesaria, es decir prácticamente eso ayudaría al mundo.

Poesía, poesía, en manos de los soñadores, en el sueño atractivo de un pequeño istmo, centroamericano.

¿Estará el remedio en la integración; y sin vivir la perdida?

La emigración no me ha tocado aún, mas no se sabe que me ha de deparar la literatura, pues lamentos en Honduras, lamentos en el mundo entero. Yo vengo de un país con una historia de pacifistas, libertades que ahí tocaran puertas, narramos, cantamos, renacemos, tocando las puertas del cielo, cada día; acostumbrado a mirar un mundo tan pequeño que cuesta descifrar, suena fantasioso e incrédulo, para los países armados. La similitud entre mi paraíso poético y los sueños de una sociedad que no se brinda a la guerra, nos deja a la expectativa de aquellos países sin futuro alguno y en guerra.

Disparos y disparates envueltos en mi poesía.

Descubrí en nuestra pequeña comunidad que aquel que aprende de los talleres y los oficios, adquiere dinamismo poético y sino devuelve lo que la comunidad le ha brindado lo más que merece es un medio premio.

De mi parte tengo colegas que son inolvidables, cantores, eruditos, filántropos, talentos conservacionistas; y ellos tienen de mi poesía, por mi parte, mi completo humanismo; pero si uno de todos o el que más favorecido nos dice que no ha sido favorecido entre nosotros no merece el dictamen en mi poesía. El ser agreste despachador, por ejemplo, que no se nutre de los industrialistas persuasivos, y se nutre de términos mediocres, está tratando a nuestra sociedad con despectivo y singular sustantivo.

Creo que existen dos tipos de personas en la vida, los que ayudan y aportan con mérito propio; y los que traicionan, por el fin y al cabo la verdad prevalecerá el talento sistemático, se verá por desgracia también afectado. Si alguno engullirá más que otro, solo será hijo de la nada, y se verá desposeído de los hermanos de la bohemia.

Mi objeción por los hijos de la poesía, buena o mala, no es exterminar con las palabras del maestro.

Salir de la bobada, atenuar, remar, como si fuera el arte culinario, cocinar los poemas, tantos míos o ajenos y digerirlos. Avante sobre el momento el verso, la parrilla que no quede expectativa, el preámbulo, ni hambruna poética. Los pequeños se hacen grandes, llegaré, llegaremos a los desconocidos; no interesa, sino es el oráculo de la hermandad y los sueños de pertenecer a los principios superiores del odio y la pobreza.

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Marco Tulio Alfaro Villalobos (Costa Rica, 1964). Es miembro activo del taller literario La Parilla de la Asociación Cultural el Guapinol, San Antonio de Belén, Heredia, Costa Rica. Palabra Fósil (2007, ediciones andrómeda, San Antonio de Belén) es su primer libro publicado.

Actualmente es miembro activo de la Asociación Cultural El Guapinol, y escribe su próxima publicación Poesía y Parrilla.

Publicado el 27.03.2019

Última actualización: 15/07/2019