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¿El poeta adulador o el poeta Cristo?

Por: Tarek Eltayeb

Hasta 2009, Sudán era el país africano más grande en cuanto a su superficie total se refiere, lo que lo situaba mundialmente como lugar privilegiado por su cercanía al mar, a los ríos, montañas, desiertos, bosques, zonas verdes, así como por las enormes y valiosas riquezas minerales de sus suelos e invaluables recursos humanos.  De allí, que haya sido conocido antiguamente como “El país del oro".

Con el hallazgo del oro negro (petróleo) hace unas pocas décadas, el país se convirtió en objeto de codicia y en una empresa que administraba y firmaba acuerdos y contratos con personas ajenas y desconocidas sobre las que los sudaneses empezaron a no tener control alguno. De tal manera que no sólo se perdió el petróleo: también se perdió el país, y miles de seres humanos transformaron su gracia en fealdad.

Una vez sometidos por los tiranos, las voces de los poetas y el vigor de sus habitantes fueron acallados paulatinamente.  Se desfiguró el arte y se ridiculizó cualquier tipo de esparcimiento espiritual mientras la literatura resistía y trataba de no morir por fuera del país. En 2011, el Gran Sudán se partió en dos Sudanes, cada una con su capital, su presidente y su bandera: dos Sudanes con su frontera oficial que nos separa más allá de los asuntos administrativos de pasaportes y otros obstáculos.

Cuando alguien considera que puede permanecer para siempre en el poder, se tiraniza. Cuando un gobernante piensa que él es el único, el mejor, el eterno y el merecedor de mantener su trono como un Dios, el país se deteriora y los devotos se afectan. Y cuando el Sultán tiene miedo de confrontar la verdad, y los protectores de su templo se vuelven más monárquicos que el mismo rey, y violan y maltratan aún más al opositor, llegamos al absurdo disparate que vivimos hoy. El nombre oficial de mi país era «República Democrática de Sudán»; y más tarde, «República de Sudán» cuando se degradó dividiéndose en dos países y en las dos puertas que separan el Norte y el Sur.

Ahora, el miedo está representado en el líder que guía el país: el temor del gobernante a la revolución del gobernado, y el temor del gobernado a la opresión del gobernante. Los poetas de mi país cantaron a la libertad desde la eternidad y escribieron sus versos por y para el país que vivieron, con enorme orgullo y genuina identidad, en busca de la justicia. Los poetas en mi país sienten en su interior lo que su pueblo siente, pero no asesinan a nadie.

Los poetas de mi país no asesinan a nadie
son testigos de los saqueadores.
contra todos los que asaltan y poseen durante tanto tiempo el trono.
Por cada mentiroso
Los poetas de mi país se unen a la multitud, a los pobres,
a los oprimidos y rebeldes.
Sienten lo que sienten los asesinados
que siempre serán la inspiración de sus letras
para los días oscuros
aunque nunca asesinen a nadie.
Los poetas de mi país son los asesinados.

En la actualidad, los habitantes de mi país sienten miedo: el gobernado tiene miedo por su país, le tiene miedo a su país, le tiene miedo a su opresión, y el gobernante también tiene miedo: le tiene miedo a su revolución y a la venganza de los gobernados.

En Sudán tuvimos el primer movimiento poético cultural sudanés que estableció una corriente de poesía en 1962 con el nombre de Escuela de la Selva y del Desierto. Desde su nombre, orientó su quehacer poético fusionando el panarabismo simbolizado en la imagen del Desierto y la oscuridad en la imagen de la Selva: entre la lengua y la etnia, la Escuela fue fundada por poetas que tenían una voz real y una necesidad auténtica de hallar su identidad.

En Sudán teníamos, y aún seguimos teniendo a muchos de los mejores poetas que brotaron de la Tierra, tales como:

Tijani Yusuf Bashir (1912 - 1937).
Salah Ahmed Ibrahim (1933 - 1993).
Al Fituri (1936 - 2015).
Muhyiddin Fares (1936 - 2008).
Mustafa Sind (1939 - 2008).
Mohammed Al-Makki Ibrahim (1939-).
Mohamed Abdel-Hay (1944-1989).
Y muchos otros.

Nombres relucientes de la literatura sudanesa moderna, pero que no han encontrado el camino para una difusión digna de su valor, ninguna ventana que los haga visibles en el exterior como los grandes creadores que son. Tampoco tuvieron la oportunidad de ser traducidos a otros idiomas o comunicarse con poetas que viven en nuestra misma condición alrededor del mundo. Y luego llegaron otros nombres no menores ni en capacidad ni originalidad, ni en creatividad o productividad.

Sudán ha dado nombres importantes y bien conocidos en la poesía mundial, como Al-Fituri, uno de los más grandes poetas que mereció ser llamado el "Poeta de África", pero que, como muchos otros, no ha podido vivir en Sudán. También al-Tayyib Saleh, uno de los novelistas árabes más destacados, "El Genio de la novela árabe" como era conocido, quien tuvo que abandonar Sudán y vivir en Gran Bretaña, donde falleció.

A docenas de creadores se los llevó el exilio, y cientos de los más destacados fueron tragados por la tierra del destierro mientras millares se preparan para abandonar el país.

* * *

Hablar de poesía nos conduce a hablar de política (la poesía en contraste con el poder), y la conversación sobre política nos conduce hacia la economía (el poder y su relación con el dinero) y la economía nos conduce hacia el tema de la globalización (el dinero y el neocolonialismo).

Y yo me detendré ante la globalización con sus muchos desastres y pocas virtudes, porque la globalización es la hija del codicioso capitalismo. Estas colonias en África y Asia, y aquel terrible "descubrimiento" de las Américas hace más de cinco siglos, no son más que la raíz de esta globalización en su forma sangrienta, cruel y violenta.

Los intentos coloniales que han penetrado las culturas de los países de ultramar colonizados desde finales del siglo XVIII, especialmente en Asia y África, se han convertido en profundas grietas culturales internas entre sus partidarios y sus opositores.

A raíz de esto, se activaron los intentos occidentales apresurados por idear y desarrollar lo que se ha denominado como "identidad mundial", que pretende crear una nueva identidad para los pueblos en vía de desarrollo, buscando ignorar el patrimonio cultural e incluso civilizacional de los pueblos a cambio del interés económico de la dominación "euroamericana", y de los intereses de una élite local que se beneficia de los pueblos en desarrollo. Son intereses y bienes cuyo objetivo es extenderse y propagarse hasta facilitar la privatización de muchos sectores locales en los países en desarrollo para tomar el control de estos sectores, o al menos redireccionarlos desde lo nacional hacia lo "global", manipulando los mercados locales y manteniendo sólo la explotación de la mano de obra barata. Y, sobre todo, la importación de las materias primas de esos países a precios muy bajos con la vinculación del ciudadano local mediante el consumo del producto extranjero como el mejor producto; y, paulatinamente, como el único producto que no puede tener competitividad.  Es decir, se trata de una operación programada de domesticación metodológica.

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Sin lugar a dudas, nuestros textos creativos en nuestro mundo en desarrollo son comparables a los textos universales de la más alta calidad. Estamos orgullosos de muchísimos grandes nombres, aunque su resonancia muchas veces no puede ser abrazada suficientemente en su tierra y algunas veces ni siquiera por sus países de exilio o emigración. Lamentablemente, algunos de nosotros todavía insistimos en poner a Europa Occidental y América del Norte como modelos con el criterio para medirlo todo, incluso la literatura. Muchas personas tienden a comparar nuestros escritos con la obra de escritores occidentales, un fenómeno que surgió en los años setenta de manera exhaustiva con algunos críticos, que algunos todavía emulan hasta el día de hoy. Si bien esto se entiende cuando se aplica al sistema económico y político, de ninguna manera debería admitirse, ni es deseable aplicar cuando se trata del aspecto creativo y del ejercicio intelectual.

Lo más triste en nuestros países de Oriente es la persistencia del autoritarismo para estrangular la Creación y asfixiar la Poesía justamente en la garganta del poeta, estrechándole su camino con nuevos medios estereotipados, lo que obliga a cada creador con originalidad y a cada pensador crítico a permanecer sufriendo en medio de las dificultades, o a desplazarse forzosamente a otro lugar, cuando puede. Al abandonar su tierra, se añaden las "pérdidas" morales que aumentan con su ausencia; se dirige principalmente hacia Europa occidental y América del Norte. Y la literatura europea, mostrando hasta el momento caminos «nada angelicales», goza de una inmunidad de la que el creador sudanés no gozará jamás, si no es tan sólo desde una pequeña orilla. La literatura sudanesa se confisca de inmediato si excede los límites establecidos de antemano para ella.

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Hay un discurso de la globalización generalizado que se propaga y se extiende, y declara que la globalización es una nueva religión. Cuenta con predicadores como si fueran profetas, y no se puede detener. Incluye nuevos seguidores y discípulos, y, por otro lado, hay un discurso antiglobalización que se opone al primero pero que, a pesar de su derecho natural a oponerse, es considerado por el otro como un discurso terrorista.

Si no prestamos atención a elevar el arte como una columna sólida para la protección intelectual, nos convertiremos paulatinamente en una lenta fragmentación, en esquirlas. Y en ello radica el gran interés de los beneficiarios de la masacre perpetrada por la globalización, tanto de sus productores como de sus promotores, y no habrá pensamiento capaz de resistirle.

De allí  que las razones para reclamar contra la exclusión de la Cultura de los acuerdos comerciales, -porque pueden verse afectados indirectamente por sus acondicionamientos-, sean tan positivos y obligatorios en el contexto de la diversidad cultural no accesible desde el sistema de la globalización; en otras palabras, lo que llamamos en alemán: Kulturellen Vielfalt, Kulturellen Diversität, o como lo denomina el filósofo alemán Jürgen Habermas el "Pluralismo cultural", o la "Diversidad cultural" y la necesidad del diálogo y la comunicación entre lo secular y lo religioso. Y desde mi punto de vista, el término "diversidad cultural" es más correcto que el término "multiculturalismo": pues la diversidad es armonía y el pluralismo pretende ser un todo que aglutina las fragmentaciones.

Es una enorme bendición que aún no hayamos caído en la trampa de la "globalización del texto literario", porque ésta describiría a un texto escrito en ningún lugar, con atributos y aspectos que lo convertirían en un objeto internacional o más bien "globalizado" a los ojos de quien le plazca. En este caso, se trataría de un texto sin características distintivas alejado de la Creación, porque si su tierra es amplia y su cielo es infinito, el texto creativo tendría que tener, necesariamente, distinciones y características, sin las cuales el menú artístico perdería su sabor y su valor.

En la Era de la Globalización, se niega el tiempo en la forma social y estandarizada que hemos conocido tradicionalmente. Ahora, el mundo entero puede seguir simultáneamente desde la aldea más remota y más pequeña de África o desde la isla más lejana de Asia o América Latina o desde los más olvidados rincones de la tierra el discurso del Secretario General de las Naciones Unidas con traducción simultánea a muchos idiomas del mundo. O ver un partido internacional de futbol, que llega a sus propias y pequeñas cabañas, en lugares remotos en los que nunca se han resuelto las necesidades básicas de comida o de agua, por ejemplo.

Por otro lado, hay una guerra no declarada por parte de los defensores de la globalización, que tiene impacto sobre los valores y las ideas, en forma de una inundación infinita de mercancías e imágenes de los últimos productos del mundo, y de un paraíso prometido en un lugar lejano al que todo el mundo quiere ir, pero no pueden llegar porque todo ello supera sus capacidades financieras. Esto puede conducir a una distorsión de la identidad debido a la incapacidad de resistir, a la inexistencia de una alternativa real compensativa, o puede llevar a una recaída sobre lo ocurrido en el pasado o a la violencia, como última venganza.

¿El poeta tiene en estos momentos que ser malvado o adulador frente a esta tiranía de represión? ¿O debería ser un Cristo pacifista que persiste en su destierro, negación y muerte, esperando la resurrección de la justicia divina?

Viena, 19-02-2019

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Tarek Eltayeb nació en El Cairo, Egipto, el 2 de enero de 1959, de padres sudaneses. Vive en Viena desde 1984. Después de estudiar en el Instituto de Filosofía Económica de la Universidad de Economía de Viena, actualmente imparte clases en tres universidades de Austria. Escribe desde 1985 y hasta la fecha ha publicado cinco libros de poemas, cuatro novelas, dos libros de cuentos, una obra de teatro en árabe y una autobiografía. Sus libros han sido publicados en alemán, inglés, italiano, francés, español, macedonio, rumano y serbio. Sus poemas han aparecido en diferentes idiomas en diversas antologías literarias, revistas y revistas de todo el mundo.

Ha participado en en numerosos Festivales y Encuentros Internacionales en más de veintisiete países del Mundo, y recibió varios premios importantes, entre ellos el Premio Elías Canetti, el Gran Premio de Viena en 2005 y el Gran Premio de Poesía de Rumania en 2007. Fue nombrado Embajador de Austria en el año del Diálogo Cultural Europeo (EJID) en 2008. Recibió la Medalla de la República de Austria en reconocimiento a su trabajo en la literatura y la comunicación literaria al nivel nacional e internacional, en el mismo año 2008. Recibió el Programa Fellowship of the World Writing y el Programa Inter-Line en la Universidad de Lowa en Estados Unidos en 2008.

Ha publicado en árabe los libros de poesía: Una maleta llena de palomas y zureo, 1999; Depuraciones (El terror del ojo blanco), (sensación), 2002; El mercado de Dios, 2006; Algunas dudas, 2007; El polvo de la sombra, 2008; Vendimos la tierra y nos alegramos del polvo, 2010; No es pecado, 2011. También publicó en los últimos años: Estaciones de la autobiografía, 2012; El vuelo 797 hacia Viena, el Cairo 2014; Los días de Viena, 2016; y Paseando desnudo (novela), 2018. Ha presentado su obra en numerosos festivales internacionales de literatura.

-Página oficial de Tarek Eltayeb
-The Migrant as a Poetthe-Poet as a Migrant Por Tarek Eltayeb
-Tarek Eltayeb. Poems, prose and enssay Universidad de Iowa
-Between Drama and Melodrama in Tarek Eltayeb´s "The Palm House" ArabLit
-Interview with Tarek Eltayeb JSTOR Web
-Leggi e ascolta i testi dell'autore. Tarek Eltayeb Casa Della Poesia

Publicado el 25.03.2019

Última actualización: 26/04/2019