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Chary Gumeta (México)

Por: Chary Gumeta

Nacer

I

La palabra
es el sable bendito
que corta las plegarias tristes.

Es la oración que ondea ebria
sobre un corazón cercenado
por las sombras.

Ya no tengo más esa tristeza
que ensalitra el recuerdo
ni el azul de las lágrimas
que inundan las tinieblas.

El viento se enreda en la voz de mi alma
y comprendo
que cada instante es el minuto de Dios
provocando mi existencia.

II

El latido acaricia al letargo
en la distancia misma en la que ocurre.

El sendero que recorren los ojos en la niebla
es el mismo que existe
en el sueño del que sueña.

Las lenguas de la pétrea existencia
se desgastan ebrias con palabras abandonadas
en el instinto mismo del que existe y no ha vivido.

Reman sobre el territorio salvaje de la vida.
El sentido inefable de la memoria
no duerme sobre el vendaval de la vida misma.

III

Nacer
es la brillantez en grande
que propaga la luz de las estrellas.
Es un clavado de colores hacia el universo mismo,
en esa oscuridad inmensa
de ensoñaciones con pájaros al vuelo.

Es alcanzar la plenitud sextante
en un mar inmenso como el firmamento.

Agua del placer hecho realidad
que beben los peces de la vida.

Nacer con alas,
nacer con agua,
nacer con uno mismo
entre erecciones de cuerpos
agobiados por la lluvia,
exaltados por la gravidez
del húmedo instante
en que se instala la vida.

 

Reconozco que no nací

Reconozco que no nací
para ser una sedentaria
no se echar raíces
porque tengo el sudor del mundo
en la piel y en los pies.

Tengo miedo de convertirme en fantasma
y deambular por los ríos de mi pueblo.
ser parte de una lista con nombre de desaparecida.

No quiero ser una mujer desangrada
por la mano de la miseria
y de la maldad de mi país.

Debo quemar la ropa vieja
y seguir este sendero
donde matar el tiempo te convierte en asesino
y lo contrario en sobreviviente.

Andar descalza es andar desnuda
y yo quiero caminar con zapatillas.

 

Hay distancias

Hay distancias
donde el mar resuena como un instrumento
como un eco hosco y seco
que repite lo mismo una eternidad;
hay ríos lentos y mansos
donde la corriente acaricia a los peces
y arrastra su necesidad;
hay lugares donde los sueños
van en un viaje largo y triste
sin equipaje
intentando tomar la mano del mundo
y no morir entre las fauces
de esa serpiente adicta a la muerte.

¿Quién pone en la mirada un futuro incierto?

Alguien respira cal sobre mi hombro
y no me doy cuenta
hasta que lo veo caer a la fosa común.

A veces guardo el miedo
bajo un sollozo silencioso
donde el oleaje del recuerdo
hace tumbos y me tiro a nadar.

Entonces me pregunto
si es necesario desterrarse de la sangre
de la carne
de la casa
de la vida
para caminar a tientas
en esa profundidad donde no te encuentras.

Te llamo
con la esperanza de que asome tu rostro
y me hablen tus ojos.
Las palabras
también están a bordo de esta locura.

 

Es otoño

Es otoño,
de mi cuerpo caen hojas
y de mis ojos lluvia.

Yo amo en mis ojos
esa imagen tuya que se perfila en el horizonte
te miro con hambre
con mendicidad
con la esperanza
que sólo tenemos los pobres de conservar algo nuestro.

Mientras me alejo
me voy más sin nadie
junto a mi soledad
tiritando de frío el alma
y recogiendo el silencio.

Voy al norte con el viento en las manos
meciéndolo como un niño en su cuna
que no quiere dormir por la ausencia de mamá;
esta noche lo acurrucare
junto al cansancio de las horas
y dormiremos juntos
cubiertos por las sombras.

 

“Debutantes” les dicen

La noche es lenta y de poca clientela
está ahí, parada, expuesta a todos los peligros.

Recuerda la primera vez
“debutantes” les dicen
y toda ella se llena de lágrimas;
“nunca pensé llegar a esto,
yo estudie en la universidad halla en El Salvador”
dice, mientras se limpia los ojos con las manos;
sigue llorando, por lo difícil que ha sido,
sobre todo mantenerse viva.

“Madre, ¿usted piensa que me gusta esto?
no, mamaíta, hui de Chalatenango
porque los maras querían matarme”

Trato de consolarla
y le digo que tenga fuerzas para continuar,
me abraza y me da un beso en la mejilla,
un taxi se para, es un cliente, se sube
y me dice adiós.

El movimiento de su mano
es una mariposa que se va volando.

 

Vinieron

Vinieron en parvada
Y poblaron los árboles que rodean la casa.

Día a día
Con su canto
Retoñaron las hojas
Y los frutos se balancearon en las ramas.

Hicieron con el tiempo
Un río que corría como sueño, 
Nos pusimos a vivir
Con la pupila brillante sobre sus raíces.

 


Chary Gumeta nació en Chiapas, México, en 1962. Es poeta y promotora cultural. Estudió una Licenciatura y Maestría enfocada en la Educación y otra en Letras Latinoamericanas. Ha participado en festivales, ferias del libro, coloquios y seminarios nacionales e internacionales.

Ha publicado en diversos medios de difusión y ha sido antologada en varios países. Ha publicado entre otros, los poemarios: Poemas muy violetas; Como plumas de pájarosComo quien mira por primera vez un UnicornioVeneno para la ausenciaPerlas de obsidiana y También en el sur se matan palomas. Dirige el Festival de Arte y Literatura “Grito de Mujer”, en Chiapas.

-Poemas Marcapiel
-“Poemas muy violetas” presentación de Fabio Andrés Delgado Micán. La Raíz Invertida
-Cinco poemas del libro “Despatriados” Fedora Poesía
-Muestra poética La Piraña
-Biografía y poemas Web del Festival de Poesía "Amada Libertad", El Salvador

Creada el 26.03.2019

Última actualización: 15/10/2021