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Construir

Por: Yubeli Vahos

Construir

 

Con el alfabeto
trazamos ciudades de palabras,
delineadas, enmendadas, suprimidas y reconstruidas.
Decimos miedo y levantamos una muralla fortificada con cañones y fosas
decimos criminal y erigimos una prisión equipada con la más húmeda de las mazmorras
decimos domingo y forjamos un parque para caminar entre palomas y rondas infantiles
decimos nosotros y extendemos un puente de hierro resistente a los embates del agua y el viento.
Ciertos días del año empuñamos el martillo
y derribamos puentes, murallas, cárceles y parques.
Sobre los escombros alguien grita dios
unos levantan una cruz
otros derriban el madero y erigen una mezquita de piedra negra
nos lanzamos sobre la mole,
obstinados en conservar la árida extensión,
tierra de nadie y promesa para todos.
Al atardecer
todos armamos nuestras tiendas sobre el polvo ocre.
Decimos noche y surge una fonda cálida
reunidos entre viandas y copas
damos forma a otra ciudad;
concebimos lugares y palabras
pronunciamos las mismas de ayer
y todo luce distinto.
Mutan las ciudades y muta el lenguaje
nunca llegarán a ser totalmente.

 

Tacto

a Lisa Murphy y Nina Linde, creadoras de libros porno para ciegos.
Punto a punto
los dedos describen el trayecto de filigrana entre el cuello y los pechos,
se detienen, trazan círculos sobre las táctiles protuberancias
y continúan el descenso.
Atada, amordazada,
inmutablemente receptiva,
la forma femenina
figurilla de Braille
yace sobre la sábana blanca de papel.

 

 

Adriano y Roma

En su ocaso
el emperador escribe versos
aguarda el epílogo ignoto de su soledad
presiente su andar sigiloso entre las calles;
desde el lecho observa la ciudad y el Panteón
superficies apacibles, piedras cronófagas
ajenas A su cabello cano
a su cuerpo encorvado
y al sollozo postrero del anciano.
Bajo la losa el emperador se escinde a oscuras
ignora el castillo que se eleva sobre sus astillas de hueso
no escucha el crepitar de roma mientras cae sobre sus cimientos
se engulle y regurgita con otro rostro;
es figura extinta junto a sus dioses
ausentes del nicho de los mártires.
Solo la luz que parece dibujar monedas sobre el Tíber
y describe su incesante peregrinar entre las sombras del templo
es eterna
se derrama indiferente a los avatares de la piedra y sus constructores.

 

Memoria

La memoria es un camino de vuelta
escarpado, oculto entre árboles
transitado a tientas.
Entre la maleza
Unos ojos aguardan el encuentro con la mirada que busca
y de súbito reflejarse
relicario de imágenes de antaño –el recuerdo-;
entre las raíces
huesos, alguna vez dedos que palparon
y empuñaron, roturadores de la senda
apuntan al caminante y se señalan –el pasado-.
Por las ciudades, de boca en boca y de mano en mano
como un deslucido manuscrito nunca publicado,
corren leyendas sobre aquel camino en la montaña.
 de cuando en cuando
algunos van en su búsqueda;
pero se rumora en los cafés
que sin anuncio previo
cuando los guardianes duermen
la montaña despierta
hambrienta, invasiva,
corroe el brillo de las medallas
y los dedos dejan su marca.

*

Yubeli Andrea Vahos nació en Medellín en 1996. Es historiadora y escribe poesía. Hace parte del Grupo de Investigación en Historia social de la Facultad de Ciencias Sociales y Humanas de la Universidad de Antioquia. Cuenta con varios artículos publicados en las revistas de historia Salus, Artificios, Pensar historia y Quirón, así como reseñas literarias en la revista Aullido y poemas en la Revista Innombrable.

Última actualización: 15/07/2019