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Laura Bastet Kali, Colombia

Por: Laura Bastet Kali

Salto cuántico

 

Había dado el salto,
y ahora,
era todo nebulosa,
efervescentes estrellas
y planetas multiformes
multicolores galaxias,
miles de millones
y yo,
en medio/del todo,
me recorría un frío infinito,
como si tuviera
toda la antimateria dentro
Y alrededor,
el negro se metía en mis ojos
y salía de ellos
había saltado de nuevo,
ahora,
flotaba, en medio de la nada
y el agujero se abría de nuevo,
caía de nuevo en mi cuarto,
pero ya, no era yo,
ahora, era parte de la nada
y la nada parte del todo
y yo era ambos.

 

N. N.

Para los que nunca olvidan.
Bajo el gran árbol olvidado,
los restos nunca encontrados,
lentamente desaparecen,
con la esperanza,
tras cada ocaso.
Y aquí,
todos nos hacemos más viejos,
mientras seguimos buscando,
entre cada árbol olvidado,
entre cada roca del río,
entre cada caja vacía,
Entre cada tumba sin nombre.
Nosotros los que no olvidamos,
Tampoco tenemos descanso.

 

Hambre

 

Tras la mirada
 del ave hambrienta de migajas
 se esconde la nefasta desgracia
 que ha dejado el paso 
 de las aves de la guerra
 cubiertas de acero 
 y llenas de plomo y mierda. 

Imponentes maquinas voraces
 van tiñendo el azul de gris
 y el verde de rojo.

Van cambiando corazones por blindaje,
 Y cerebros por relojes.

 Ya nadie en tierra alimenta las aves
 ya nadie tiene corazón
 ni tiempo.

 Pronto cerrarán la panadería,
 y a la basura irán las migajas 
y el ave seguirá con hambre
 y yo con prisa.  

 

 

De los intentos

 

Un nuevo desprendimiento,
y en mi vientre, el dolor,
que se multiplicaba infinitamente,
por el de todas las que me precedieron.

Llevaba, en mi útero las memorias
de mis abuelas,
que, como parvadas de aves
anidaban en él, con sus dolores y miedos.

La cuna seguía vacía,
y en mis entrañas se desprendía la vida,
como si nada,
era una fosa llena de intentos.

Y a veces parece que florezco,
 dejo de ser una tumba,
para convertirme,
en un jardín, lleno de versos.

 

 

Filum sanguine

 

Sus ojos,
una prolongación de mi alma,
un hilo tejido con la misma sangre.
Una estrella fugaz,
se desvanece en el cielo.
 Mi corazón implosiona,
y una lluvia sobre el papel,
mis letras ahoga.

 

 

Tacto

 

Mis dedos tocando tus manos
forman la corriente perfecta
el flujo y contraflujo eléctrico
que nos recorre
cuando nos sentimos
cuando nos abrazamos
cuando nos descubrimos
cuando nos tocamos.


Laura Bastet Kali nació en Carolina del Príncipe, Antioquia, en 1989. Es abogada penalista, representante de víctimas, activista social y defensora de los derechos humanos, amante de la escritura y la poesía. Fue publicada en la antología literaria de relato erótico ¿Quieres ver mis lunares?, de la editorial mexicana Bis converso, 2018. Su primer poemario, Memor morti o poemas a la muerte, fue publicado en junio de 2019. Ha participado en diversos eventos literarios y recitales poéticos nacionales desde el 2016.

Última actualización: 02/10/2020