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Basilia Papastamatíu (Argentina/Cuba)

Por: Basilia Papastamatíu

                                        De Paisaje habitual, 1986.

 

Camino a la razón

                                                   a  J. G.

 

La vida que sueño
con el alma en la piel
la vida que corre por la sangre
con la carne lentamente extendida por el alma
el cuerpo tendido con el alma
la carne que circula por el cuerpo
un ardor que es este ardor
el alma en estos ojos que ven o sueñan
                             (ciervos en fuga    unos tras otros    alzando la cabeza  resbalando sobre el aire    tan ágiles tan íntegros tan fuertes     hacia la gran hoguera el vacío mortal     la difícil paz en la soledad del mundo     con la conciencia de tantos siglos y de tantas vidas pasadas)

 

¿es justo la vida en la muerte? ¿dónde está la muerte?
¿y la vida que sueño? cuerpo con alas en el viento
en el aire sin contornos donde se dispara de pronto
hacia el sol
contra la noche
en esta soledad
perdiéndose extenuándose temblando en el vacío por encima de los muertos
                                                                                        ¿camino a la razón?
flota desciende
traspasa la conciencia
se desnuda se evapora
en el horror de un mar seco

¿hay que vivir así?
¿con el amor de quien está agonizando muy cerca de nosotros?
¿ciegos bajo la luz? ¿con una boca sin voz?
¿sumergidos en el profundo cauce para extinguirnos en las tinieblas?

¿tanta paz hacia la nada? ¿no doliendo nada más?
¿lejos de este sol de todos? ¿de este sueño que tanto quiero?
lejos de mi propio ser    ausente mí       invisible memoria que lo ha perdido todo que jadea jadea ¿todavía? y se resiste a su final por la melancolía de tanta vida y de tanta muerte de tanta pureza y de tanto amor
                                                                bajo este sol
                                                                 en esta guerra de todos

 

 

                              De Allí donde, 1996

 

Pensando rehuir

los esplendores del mundo
se dijo «mi espíritu está cautivo»
y rogó «que mi cuerpo vuele
                                             al menos
y me arroje de sí
                           (harto)

lejos de los estragos de la memoria»

 

Por qué

se dispersan por el mundo
por qué no bajan
y se preguntan cómo armarse de valor
si no están ni vivos ni muertos

si la tierra es un reino doloroso
y son sólo sombras
sin aliento      y en vano intento

por qué no decir que
desdoblados en su fealdad o en su belleza
razones tienen para llorar

 

 

                                     De Dónde estábamos entonces, 1998.

 

Alma mía

 

que recorres el camino ciego de sus rostros
y persigues sus cuerpos -- ¿endebles?
¿en qué campos podrían ser coronados
y teñidos con sangre nueva de míseros mortales
¿yacerán anegados y henchidos – y coronados?
y se permitirán – entonces sí?
sus tristes tareas de soldados y sus vicios de hombres
arrastrando en malas noches de sueños aterradores su temprana juventud?

O en su palidez resistiendo – y sobre sus cenizas colgando
¿trastornarán su vida para aplacar la ferocidad de sus pensamientos?

 

 

                                   De Espectáculo privado, 2003

 

Aguas de tormenta

 

Los prófugos y los dementes tiñen la tierra de
horrorosas manchas

y desafiando al universo convierten su destino en oro

de dónde brota su fuerza sin límites, por qué la desploman sobre nosotros

por qué todo está en nuestra contra, quiénes permanecen todavía a nuestro lado

cuánto hace que navegamos por espacios desiertos

 

duele la soledad? el vacío? y si dejáramos de girar?

 

Un decorado onírico: los apaciguados campos se disuelven en la quietud de su pasado de piedra

 

Qué quedó de nuestra guerra, del heroísmo de tantos

 

Cuerpos febriles en su eterno letargo, enfermos de ardor, hartos del amor, hartos del sopor, del temblor de la sangre, del agrio sabor de las palabras

 

Sol que declina

el fuego que se esconde lejos de la tormenta

 

Hay una patria todavía?

 

 

                                 De Cuando ya el paisaje es otro, 2008.

                                   

                                         

                                                          Son los tiempos, no los hombres
                                                                                                        O.P.

Una última esperanza me convoca
Todavía nos atan los hilos de un gran sueño
la mística de unas palabritas de fe

 

Por la hermosura de aquellos tiempos incómodos
caímos en el vértigo, caímos en la trampa

 

De pronto algo estalla en nuestra mente
paraliza nuestro cuerpo
una herida que no cierra anula nuestra razón
nos enceguece

 

Por el peso del espanto
de los sentimientos que aún nos quedan
hacemos un gesto de indulgencia  

No buscamos la eternidad
Pero dónde podríamos estar

En el hueco dejado por la patria
no cabe más que descender
Una forma de paz se nos acerca

Es la realidad, no una pantalla de la realidad
El capítulo final de esta guerra

                                      

                                       alguien alguna vez nos hizo felices

                                      y alguien padece por nuestra causa

 

 

 

                                  De Eso que se extiendo se llama desierto, 2014

 

 

Oh noches sin despertares ni amaneceres

 

I
Frases caídas
palabras cargadas
trémulas y quejosas
como un cosquilleo
como el humo ondulante que se desvanece a la distancia
el turbio deseo de llegar hasta el confín 
para aniquilar fragmentos del pasado 
por una felicidad sin quebrantos   

(pesa el pasado?  la pálida muerte?  ese pavoroso silencio?)

 

II

O nuevamente
como un mandato trágico
la realidad del dolor
el vagido de la existencia

Se trata del irreparable gesto de un tiempo corporal
el sueño de lo celeste
los sueños de la humanidad vislumbrados desde sus rendijas hasta
    los umbrales de la razón
como las moradas naturales del hombre.

 

 

De El sueño de lo celeste, libro en proceso de publicación.

 

Trampas de la verdad                                                                       

 

Siente cómo nos llama y nos vigila
mirando desde su cavidad
la máscara del dragón
ese ignorado ser que habita en nosotros
escondido detrás del rostro
ocultando su propio rostro
y acechando nuestro pensamiento

Es una descabellada aventura que nos convida a su final
pero ay de los balbuceantes deseos
de su nostalgia por la carroña

Espejo que destroza la mirada.
La tentación. La máscara.
Todavía acaso entre nosotros


Basilia Papastamatíu nació en Buenos Aires, de padres griegos. Fundó la revista argentina Airón. Vive desde 1969 en La Habana. Es poeta, crítica, traductora y periodista cultural. Es actualmente directora de la revista la Letra del Escriba, coordinadora del Premio Iberoamericano de Cuento Julio Cortázar y del Café Literario Aire de Luz que promueve la poesía cubana actual.

Ha publicado los libros de poesía El pensamiento común; Qué ensueños los envuelven; Paisaje habitual; Allí donde; Dónde estábamos entonces; Espectáculo privado; Interpretación de la historia (Poesía reunida); Cuando ya el paisaje es otro y Eso que se extiende se llama desierto. La Editorial Letras Cubanas tiene en proceso de impresión su obra más reciente, El sueño de lo celeste.

Ha merecido, entre otros reconocimientos, la Distinción por la Cultura Cubana, la Medalla Majadahonda de la UNEAC, el Premio Nacional de la Crítica Literaria por su libro Cuando ya el paisaje es otro y recibió, el año anterior, el Premio Nacional de Periodismo Cultural José Antonio Fernández de Castro y la Distinción Maestra de Juventudes.

Links a Basilia Papastamatíu:

-Presentación de la Maestra de Juventudes Basilia Papastamatiu Vídeo de la AHS
-La dualidad de Basilia Papastamatíu, Vídeo de la AHS
-Basilia Papastamatiu nos acerca al Fayad poeta en sus 90 Vídeo del Ministerio de Cultura de Cuba
-Basilia Papastamatíu. Dónde estábamos entonces. Breve presntación del libro y selección de poemas. Por María Eugenia Escobar, en la web de Uchile.cl

Publicado el 17.05.2021

Última actualización: 17/05/2021