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Daniel Granja Hidrobo

Por: Daniel Granja Hidrobo

                          De Una palabras menos

 

Trabajos del aire

 

Tres mujeres velan la lenta agonía de su hermana.
La claridad del tragaluz hace penuria.
El vaso de agua caliente se enfría.
El cuerpo escupe su alma.
Inhala
Exhala
Inhala
Exhala
Tres mujeres en el tono eterno de la espera.
Inmaterial cuerpo de pesada sombra.
En una cama el artificio de morir en siglo ajeno.

Desde el otro cuarto,
la asfixia primera,
la abulia en la mejor hora.

En el cuarto, el hastío simple de las flores.
El cuerpo vacío es fundamento de la nada.
El cuerpo velado por tres mujeres
debajo del tragaluz.
Lección invisible del amor en silencio:
no hay aire puro al final de las palabras.
Dios cree en la muerte lenta.

 


Versión del diablo hallada en una catacumba

 

               «Nada es más dulce que el amor. Los otros bienes quedan
               para el segundo puesto; hasta la miel escupo de mi boca».
               Esto dice Nóside, y es que… quien no ha sentido el beso de Afrodita
               desconoce qué flores son sus rosas.

               Nóside S. IV a.C.

Pocas cosas me hacen falta desde que la noche
me quitó las quejas del Mono de la Pila.
La fuente que regresa con los secretos de los muertos.
Divina Pastora, pocas cosas me hacen falta
-Destino
fuego
noche
sueñosolo
palabras.
Pretextos para escribir
los buitres del Nuevo Mundo
y dejar tu cuerpo en las montañas
con la ternura de algún delirio.

Es un buen trato,
perder días para ganar palabras.

Se repite
como horas y esquinas
de uno que otro conocido.
El agua es dulce
cuando se deja al tiempo sin plegaria.

Los tranquilos días.
Pocas cosas me hacen falta.

 


El discreto encanto de la nada
(Cinco cuadros de familia)
(Cuadro primero)

 

Todos los días son buenos
y rara vez vuelven a empezar.
Acaban con tinta y en otro tiempo.

Nadie puede partir
con la caricia del viento.
Mucho menos despedirse
y dejarnos sin el manto de un aire más puro.

Pero en un rincón,
en alguna suposición feliz,
nos encontramos de nuevo.

Con ese pensamiento remoto me basta,
con tu sombra en la memoria,
con el amor intacto en las palabras.

Con lo único que no nos quita el cuerpo
la presencia de una sílaba,
el momento de una secreta nota
y de música callada.

Estoy esperando
una palabra menos
para que el alma no se muera
con deseos limpios en la boca.

Como un cielo cansado de nubes.
Somos palabras de una hoja seca.
Las levedades de un silencio marchito.

 


De los ruidos del día y las horas cotidianas

 

En días más afortunados,
veo flores de asfalto y
la pureza de la madrugada.

-Las calles añoran la labor del trigo-.

Alba tenía un país en donde esconder sus tristezas,
un retazo de hojas para cantar,
la luz de una montaña
y un árbol para besar después del mediodía.

Después de todo queda el caminar
para llegar al mercado y no distinguir rumores.

Ortiga y orina,
árboles que esconden
pájaros y cometas.

Todo se cae de este lado.
Ahora, en casa,
el polvo encuentra
un lugar cómodo
para vivir.

 


Recital breve
(Poem of the week)

               Nostalgia's the last thing we need
               The europeans (2019) “Station to station”. “King's Cross”
               David Clarke

Hay mañanas en las que no alcanzan noches para ver el día
ni luz para mirtos nublados.

Las cosas que esconden el encanto de la ausencia
nunca mueren. Así como las flores sin colores
o el ladrillo por ladrillo de los techos y su vasto orden.

Tal vez, dejemos de creer en la fragilidad del alba
y encontremos el cáliz de la ceiba y el capulí.
Ahora que existes y no estás en libros ilustrados.

Recuerdo una terraza, un jardín, un río ensombrecido
por el canto de los gallos, un volcán y todas las
las cosas que dejamos en los bolsillos.

-Y los cuerpos en una pantalla se congelan:
debe existir una roca cansada de tantos amaneceres-.

Sólo la suciedad de la noche,
un arenal, una caminata
regresan nuestros pasos
al mismo camino entre arbustos.

 


Los modos otros
Modo 2

 

Dame una reliquia
para cubrir mi sombra de la música.
Días para el recuerdo
y muchas oraciones.
-Rincones de silencio en la hora ausente-.
Un claro del bosque
para cubrir nuestros pasos.
La grieta del muro
y el olor de la pintura
en la pared gastada.
Un cuerpo para sacrificar
en el día de tu partida.
-Cosas simples para el olvido-.

 


Hodierna 3

 

Siempre hay palabras en cada esquina,
en cada cuaderno.
Siempre habrá un tiempo para
recuperar tu cuerpo de la escritura.
Así, el musgo y el barro
siempre a la espera de una palabra menos
para recordar a los muertos.
Tal vez, un sonido que nos obligue a callar todo.
Sin que los lugares quietos nos perturben
como la sombra del agua que se estanca en la corriente.
Ignoro todo espejo.
En alguna parte la palabra que alivia.
Y la corriente que nunca regresa con poemas.


Daniel Granja-Hidrobo nació en San Juan de Pasto (Nariño, Colombia). Vivió durante tres años en Londres (Inglaterra) antes de estudiar en Bogotá literatura en la Universidad Javeriana y un posgrado en la Universidad de los Andes en donde también fue profesor de cátedra. Publicó en 2020 el libro de poesía Una palabra menos (Fallidos Editores). Actualmente sueña un proyecto doctoral (inevitable) sobre escritura conventual y melancolía. Fue elegido por la convocatoria del 31º Festival Internacional de Poesía de Medellín.

Última actualización: 28/07/2021