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Dolores Etchecopar (Argentina)

Fotografía de Lucía Martínez, 2019

Por: Dolores Etchecopar

                        Del libro Notas salvajes  (1989)

 

La mañana

 

esa mañana   qué es una mañana

por qué hubo una mañana  dónde

hubo una mañana

nunca nadie pudo decir

qué había que hacer con una mañana

y se olvidaron y corrieron a través de los ruidos

hasta desaparecer

yo quería que me hablaran

porque lo único que había era una mañana

 

                         

Notas salvajes

 

si tu lengua apoya las cacerías del silencio

sobre mi lengua

hablaré

madre oscura

madre clavada en la nieve

madre clavada en el ángelus de la caverna

en la vidriera en la rueca de los cuentos

en la tonada de mi tonada puesta del revés

que no puedo sacarme sin muerte

palabras lentas de mi cuerpo en otra parte

palabras fuertes mis enemigas

raspan la noche el sol que me embarazó

sumergida campana que cruza

los caminos y los huesos

me pusieron por nombre una raya roja

en la ingle

alegría

antes que el otoño fusile a las mariposas

estaremos en el fondo de las pudriciones

caballo blanco

tubérculo que brilla en el regazo

y arroja el oro de los muertos

sobre el recién nacido

el sol su cadera móvil y simple

pasará frente al lenguaje

y hablaré

alguien corta los hilos del bosque

y deja los ojos de mi madre

en el suelo oscuro

puestera del silencio

yo vi una luciérnaga

y las llaves que sólo cierran

el alba y los ojos

adiós dije adiós a las palabras

voy a dormir sobre el sexo de un color

el agua que yo tuve en la infancia

está dentro de tu boca

la lentitud abre sus muslos de colores

y me separo de la muerte

con algo que la luna mece en mi cadera

 

muchacha que saltas a la soga

sobre la vereda caliente ´

o la caída de las hojas

o el miedo

feroces mandíbulas te educan

puestera del silencio

la camisa planchada y doblada

los ojos de mi madre en el suelo oscuro

adiós dije adiós a las palabras

la basura decora mi piel

como un relámpago

 El idiota

 

frente a la cabaña del idiota

pasan las vías del tren

a él le gusta que los animales

sólo tengan ojos para llegar

y le aterran las bocas

porque las bocas se comen a los ojos

cuando hablan

el idiota enciende la radio

y la deja sonar a todo volumen

mientras pasa el tren

él solo sabe de la muerte

que un día ella podría esconderle esos sonidos

tan  hondamente en el rugido de los trenes

en las bocas que se comen a los ojos

cuando hablan

 

             

               Del libro El comienzo (2010)

 

 

18

en mi casa algo grave le sucedía al silencio había hielo

en un ojo un jardín aterrado era el otro

en la oscuridad nevaba los pasos de mi padre

rápidos llegaban en un día a todas mis edades y entraba

esa luz en mi oído esa luz que quieren los árboles

para tocar el día más allá de sus ramas

más allá de sus frutos heridos por el hielo

yo quería tocar la mañana de esa ciudad

que se iba en los trenes

 

 

 

21

 

la tejedora enhebra su soledad

teje y teje durante años

le duelen los ojos

sus dedos han comenzado a deformarse

algunos puntos se escapan

y la trama se hace más liviana

la tejedora

no sabe qué tejen sus manos

sus agujas aéreas

la dejan atrás

no sabe qué hacen

entre los hilos ciegos

los puntos que se escapan

 

 

          Del libro El cielo una sola vez  (2016)

 

al alba mataron una oveja los palos de la casa

tan pronto dimos a luz el grito

dentro de él comenzamos a vivir

se mataba cerca del agua que bebían los pájaros

¿te acuerdas?

algo imperioso que no existía

una gota de odio

descendió

horadó la gratitud

vimos las patas del poema

quienes por un instante caminamos

sin defendernos del secreto infinito

quienes vivimos allá

en el viento

en su breve misericordia

¿te acuerdas?

vivíamos

con algunas moscas

y un silencio en el corazón

que provenía de los caballos


Dolores Etchecopar nació Buenos Aires, Argentina, el 4 de julio de 1956. Es poeta y artista visual. Ha vivido en varios países latinoamericanos y europeos. Estudió Filosofía en la Universidad de Ginebra. Colabora con importantes diarios y medios culturales de su país y el extranjero. Perteneció al colectivo de acción poética El pez que habla.

Su obra, considerada por Enrique Solinas como una de las más originales de la poesía argentina, abarca los libros: Su voz es la mía, 1982; La tañedora, 1984; El atavío, 1985; Notas salvajes, 1989, Canción del precipicio, 1994, El comienzo, 2010; Oscuro alfabeto (Antología poética), 2012; El cielo una sola vez, 2016; El deslumbramiento, 2019; y una antología de su obra: Oscuro alfabeto, 2012. Su poesía integra numerosas antologías colectivas, como 200 años de Poesía Argentina (ed. Alfaguara), Antología Federal de Poesía (2020), entre otras. Desde el año 2010 dirige hilos editora, sello de poesía, en las tapas de cuyos libros aparecen algunos de sus dibujos y pinturas.

En palabras de Dolores: …El rol de la poesía en el mundo actual sigue siendo despertar al lenguaje que nos atraviesa día a día, lastrado y opacado por los discursos de los poderes dominantes que capturan nuestro espíritu, nuestras emociones y nuestro pensamiento, esterilizando la soledad de cada ser humano. La poesía nos recuerda que nada nos pertenece, que somos vulnerables a lo inconmensurable…

Enlaces a otros recursos sobre la poeta:

-“El silencio del poema nos garantiza que estamos siendo invitados a contactar con aquello que abisma el lenguaje”. Entrevista de Rolando Revagliatti en Escritores.org
-Dolores Etchecopar: “Celebro el resurgimiento del lirismo en la escritura de poetas jóvenes”. Entrevista de Nicolás Igolnikov en revistaruda.com
-La entrevista patafísica: Dolores Etchecopar y el hechizo de hoy por Yanina Giglio en cineyliteratura.cl
-7 poemas de «El deslumbramiento» (2019), de Dolores Etchecopar. Vallejo & Co.
-Dolores Etchecopar / de Notas Salvajes. ADAMAR Revista de Creación
-Poemas de Dolores Etchecopar. amediavoz.com
-Dolores Etchecopar. Poemas de "El comienzo". Tuerto rey

Publicado el 27.01.2021

Última actualización: 19/02/2021