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Juana Peñate Montejo (nación chol, México)

Por: Juana Peñate Montejo

Maxtyobä tyälbilik ipusik’al


Ñajty, che’ bajche’ maxtyojbä tyälbilik ipusik’al ñäch’tyälel,
chämeñ che’ bajche’ ilojk jochkälambä,
puts’em cha’añ ixojo’lel pa’,
wä’äch añoñi, che’ bajche’ jumpäjk’ ñajal,
mosbiloñ tyi chim tyokal yik’oty tsajbá ja’,
ochembä tyi tsuwañ ik’ajel
che’ tyi yernes lak ch’ujuña’ icha’añ chämelob.
Tyi yujts’il jiñi ik’
k’uñtye’ mi ñumel majlel,
ich’äk’tyälel
tyejklum xty’añob.
Joñoñ.

 

Corazón intacto


Lejos, como el corazón intacto del silencio,
marchita como la espuma de la ausencia,
esquivada por el tornasol del río,
aquí estoy, gota de sueño,
vestida en la red de nube y mar,
hundida en la fría tarde
del viernes en la luna de muertos.
Esencia del aire
trascurro paulatina,
átomo del pueblo xty’añ.
Soy.

 

Soy alfabeto


Dicen que huelo a hierba nacida en esta selva,
que mi cuerpo tiene fragancias de montaña.
Dicen que esparzo un ambiente de huerto,
que mi piel está impregnada de perfume de río.
Dicen que soy alfabeto y luz de esta tierra.
Dicen que soy, y que así me manifiesto.

 

 

Chajk


Invoco tu fuerza, chajk
soy el ímpetu de tu relámpago,
desgarra de mí lo imposible.
Descíframe.
Interrógame con el soplo del viento,
Yo no soy,
el cielo sin horas,
busco en mis sueños,
el nacimiento de mi palabra.

 

Tiempo


Tiempo
¿A dónde va nuestra libertad?
¿Dónde encuentro el ritmo de nuestro nacimiento?
día tras día se sepultan ríos, montaña y el eco de los cerros.
¿Dónde está la tierra fértil?
te encuentro ausente, tiempo,
¿Cuándo ha de volver el cántico de tu voz enardecida?
desde ayer te busca mi alma,
desde ayer, en medio de tu ausencia
ha escrito palabra a palabra
una dulce lluvia de música.
¿Quién si no tú, tiempo,
has de decir a la multitud de los pueblos mayas, zoques
y a sus descendientes del caos de la eternidad?
Mira desde aquel paraje ch’ol,
los cedros y las ceibas se consternan
por tu paso sigiloso,
retroceden a ti haciendo juramento.
un vasto dolor de pena se acerca.
la hoguera del día se despliega sin rumbo,
cenizas esparcidas por el torbellino de la tarde.
Aquí, allá, más allá,
la sombra de la danza se vuelve fúnebre,
la distancia se hace infinita como la misma distancia.
¿Qué ha pasado?
nuestras manos trazan el horizonte
como una carga sin fe y sin espíritu,
sin aportar el aroma de la fuerza,
obedecen como siervo haciendo reverencias segundo a segundo,
son como días filtrados en el odio.
¿Por qué?
la soledad se despierta pálida, gris,
sumerge su cabeza en una batalla sin fin,
se desploma como ángel muerto,
como ángel en la noche sin luna,
en la noche sin noche.
Las soledad, solo la soledad,
el silencio y la indiferencia en nuestros días contados.
El giro de la noche es el soplo de una locura de tempestades,
el grito de mi pecho se tropieza con los huracanes en la víspera de la lucha.
¡Qué peso tan pesado!
las tormentas de hoy se vuelven como el poder del relámpago,
el ty’oxja’ no como la señal que sueña días perfecto,
sino como el átomo de la bomba que se esparce en el infinito.
Espacio, si, espacio, se hace espumoso, negruzco,
se cierra en nuestra frente sudorosa, como enemigo despierto de la débil
conciencia.
¡Ay tiempo!
pareciera que la batalla del sacrificio fuera inseminada en nosotros.
¡Qué importa el dolor!
si solo somos imágenes,
si solo somos viento de sueños que oprime su vuelo sin lugar.
Nuestros ojos yacen enfermos, destruidos y perseguidos en la sangre húmeda.
nos imponen la mediocridad.
¡Tiempo!
entrégale a la mujer ch’ol tus letras y símbolos, ella escribirá
contra la muerte que nos ahoga,
así le cantará a los pueblos del mundo.

 

Pensamiento


El hombre con sabiduría teme,
desaparece en su sueño profundo,
cuando el destructor gobierna el universo
haciéndose totalmente insolente.
El cosmos brillante le ofrece
pensamiento del hombre diferente,
cavila muy temerosamente
y trata de vencer lo incurable.
El temor va alejando lentamente,
y guarda en tierra distinta el engaño,
donde el destructor le revistió la mente.
El hombre camina, habla y viene,
su pensamiento cada vez engrandece
como árbol frutal y resistente.

 

 

Mi cuerpo tu primicia


Inmensa tierra,
mi cuerpo tu primicia
verde como tus hojas
firme como el tronco del roble
tiembla mi espíritu, me penetras.

 

Guardián


En esta eternidad estoy vacía,
el ritmo de mi conjuro es monótono,
palabras sin metáforas
pronuncia mis labios.
guardián de silencios y oscuridades
¿Dónde está mi voz?
guardián de cantos y oraciones
¿Dónde está la esencia de mi alma?
guardián de los guardianes
¿Dónde quedo la palabra florida?
irradia el perfume del copal
devuelve la esencia de mi espíritu.


Juana Peñate Montejo (Juana Karen), nació en Tumbalá, Chiapas, México, el​ 13 de septiembre de 1979. Es poeta de la nación chol, cuentista, traductora y profesora bilingüe de educación primaria. ​Publicó los libros de poemas Mi nombre ya no es silencio, 2002, y Corazón de selva, 2013.  Ganó el Premio de Poesía Pat o’tan, del Estado de Chiapas. Con su libro Danza de la lluvia, revelación en la poesía escrita en lenguas indígenas, obtuvo el Premio de Literaturas Indígenas de América 2020.

Con su libro Danza de la lluvia, revelación en la poesía escrita en lenguas indígenas, obtuvo el Premio de Literaturas Indígenas de América 2020, destacada por los jurados porque “exalta el dolorido sentir que deja la muerte y sus rituales”. “La muerte que se clava como un rayo y nos parte en dos. Pero también ofrece un guiño cómplice de vida a través de una muy sutil descripción poética: diminutos animales que le dan vida a la Vida. Versos precisos”.

Link a Juana Peñate Montejo:

-La poesía de Juana Peñate Montejo, por Lucía Aguayo -PDF-
-Corazón de selva/ Ipusik’al matye’lum. Juana Peñate Montejo. Editorial Herder.

Publicado el 14.04.2021

Última actualización: 04/05/2021