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Sonia Suzette Williams (Barbados)

Por: Sonia Suzette Williams
Traductor: Arturo Fuentes

Muchachas y muchachos

 

muchachas muchachas
pequeños tapices brillan colgando
sopla viento sopla
cosquilleando, tintineando

muchachos con gorras en esquinas, intercambian y mezclan naipes
charla suave, piel suave, montan bicicletas, montan bicicletas.

tilín tilín 
muchachas y muchachos
tilín tilín 
muchachas y muchachos

muchachos pisan muchachas como si fueran juguetes

 


Tácito

 

1.
Todo el santo día ruedan lágrimas por mis mejillas
aquí donde mis lágrimas han cavado trincheras, se formarán mis arrugas
mi rostro es un cauce de dolor.

2.
Todas las noches tranco la puerta de mi cuarto.
No puedo dormir.
Cambio canales.

Todas las noches tranco la puerta de mi cuarto.
Pasan dos semanas.
El sueño llega más fácilmente.

Todas las noches tranco la puerta de mi cuarto.
La luna está llena, el sueño llega pronto.

3.
El sueño está aquí de nuevo.
Estoy fuera de mi cuerpo
observándolo entre mis piernas
lo observo alimentarse.

Papá es un vampiro.


4.
La mañana siguiente, me miro al espejo
miro la carne rosada, adolorida.
Miro para ver qué hay allí.
Me observo en mi rostro.
No le agrado a mis ojos.

Abro mi boca.
Ningún sonido llega.

 


No me contradigas

Saqué el globo ocular de una niña. Quiero decir,
le saqué un ojo, lo sostuve en mi mano.
Y me miró.

Se lo devolví.
Ella lo puso en la cuenca; ni siquiera se retorció.
Lo puso de nuevo en su lugar, mientras blanqueaba sus ojos.

Como la mujer del bosque, -No me contradigas-.
Sentada, la cabeza en su regazo, sacando piojos de las raíces
sus globos oculares giran para que pueda verse a sí misma.

Ella volvió a ponerse la cabeza, encajándola directo sobre su cuello
levantando el bosque sobre su espalda, su cuerpo
creció hasta alcanzar el tamaño de Marte.

Lo hice una vez más. Puse mi dedo en la cuenca de su ojo,
saqué el mismo globo ocular, lo sostuve en mi mano.
Y me miró.
Se lo devolví. Ella se lo puso; no sangró.
No me contradigas o tomaré tu corazón en mi mano.

 


Postal 1

En bahía Balandra, pequeños botes pesqueros, sus popas agarradas con sogas, se impulsan 
hasta anclarse en la ensenada, como en un útero.

Duermen aquí pescadores curtidos por la sal y el tiempo
en lechos de madera de segunda, en cobertizos con aberturas por ventanas.

Al lado una cuerda tensa, con la ropa de ayer y mañana,
atrás cuelgan redes, huele a pescado el aire.

Pescadores se levantan a frotar la noche de sus ojos, miran más allá de curvas rocas  
afiladas que sobresalen peligrosamente a través de aguas tranquilas hacia el mar abierto.

Es allí donde nacen los hombres.
Es allí donde mueren los hombres.

 


Postal 2

Ahora, restos de cruceros profanan este salvaje mar del noroeste.
Botellas plásticas de agua no mueren, no van al cielo.

Chanclas caminan donde sólo Jesús caminó antes,
y el mar negro de la humillación…

¡Oh Jesucristo!
¡Oh Krishna!
¡Oh, Selassie*, el primero!

*Tafari Makonnen,  más conocido como Haile Selassie, fue el último monarca en ocupar el trono imperial de Etiopía.

 

Zwara el domingo


                          Para los inmigrantes y refugiados

Hoy veo
que todos los días no son iguales.

Cadáveres flotan a la orilla del mar como bolas de masa
infladas & oscilando en una sopa que nadie quiere tomar.

No he dicho mis oraciones.
No he dado gracias, ni introduje la luz.

Hoy sé
Que todos los hombres no son iguales

Había botes allí
y nadie vino, en lugar de ello dispararon.

¿Quién es su dios?
¡Escupo sobre sus dioses!

 

En temple yard


            Bridgetown, Barbados

Aun en medio de la ciudad,
desafiando el peso pesado sobre el útero,
las agobiantes pisadas de los pies planos 
del estafador, cuerpos metálicos ruedan sobre 
ruedas de caucho del progreso

siempre hay espacio
bajo el calor del concreto,
raíces excavan hasta 
encontrar agua
desafiando la gravedad
enviando alimento
de nuevo entre la
tumba de concreto hasta el tronco - hasta la rama,
hasta la hoja
hasta el capullo
hasta la flor

Aun en medio de la mierda
hay espacio, tú y yo podemos respirar,
eliminar los grilletes mentales de la historia, rastas sin ninguna vergüenza
reclaman humanidad para ti y para mí, tú y yo sentados en el portón de Sion
enrollando cigarros de sacramento, aun en medio de la ciudad
en Temple Yard, todos vemos
cómo brota una flor.

 


Anhelo


                      Para Audrey

Cuando me peinabas, engrasabas cada mechón,
raíces desenredadas de preocupación, tus dedos que escuchaban,
tu cariño en silencio cómplice, haciendo rollos con la palma de la mano
me llamabas por mi nombre, la risa en todo lo sobreentendido,
cada torcedura encontrando su lugar de pertenencia

en un amor que no podía caminar a través del Mercado de la Coronación,
tomarse de la mano en New Kingston, o yacer desnudo en unidad
sobre la cala en la bahía de Frenchman, donde el río se encuentra con el mar...
¡Como si nada fuéramos! Nuestro amor - ¡Locura! ¡Perversión!

No supe entonces, que en la tarde de mi vida
cuando preguntaba "¿Y qué del amor?" Buscaría momentos
contigo Audrey, y descubriría que ya no podía sentirte,
no podía ver los muchos días,
las muchas horas
y minutos
y segundos
perdidos en alguna parte...
sólo imágenes fotográficas de aperturas y rupturas
y ecos de lo que me digo a mí misma.

No comprendí entonces que tú, Mujer
que creando más momentos contigo, Mujer
valía la pena estar ubicada fuera de lugar 
valieron la pena las miradas, los gritos en mi cabeza y la vergüenza
entonces corrí, he estado corriendo desde entonces...

Ahora este anhelo de recordar en mi cuerpo la dicha
de aquella primera tarde – sentir de nuevo el abrirme 
a ti, en el tacto de la mirada cuando nos conocimos
tú entrando en mí y yo sabiendo,
Cierro los ojos para ver...
si pudiera sentir el primer roce de tus labios 
aquella noche de sábado, pero no puedo,
el anhelo es tan grande que imagino que lo hago
por el bien de este poema, desearía poder,
y más aún, por el bien del anhelo de mis labios,
sentir de nuevo, mi momento milagroso
de despertar - a aquella liviandad en mi cuerpo
y que yo pueda volar...

anhelando tu aroma de zapote, rodajas de carnosidad
con jugo azucarado, anhelo soltar y volar de nuevo,
volar en oleadas de nuestro ritmo de tambor
en el vientre del sonido de la pesadumbre
y volver de nuevo a la gloria de - yo soy
tal como soy, soy suficiente.

Zapote mío, 
fuiste mi maduración.


Sonia Suzette Williams nació en Barbados el 17 de enero de 1967. Es poeta, artista de teatro, bailarina, educadora, escritora e investigadora de la cultura caribeña, aclamada por la crítica. Graduada de Hamilton College con un B.A. en Artes Teatrales y Estudios de la Mujer, fue la ganadora de la Beca Watson para Nigeria, 1989. Sonia ha enseñado en la Universidad de las Indias Occidentales en Cave Hill, en el Barbados Community College y en el Edna Manley College for the Visual and Performing Arts en Jamaica.

Las actuaciones, las habilidades de dirección y la escritura de Sonia se han utilizado durante días de importancia nacional en Barbados y representaron a la isla en el Caribe, Estados Unidos y Reino Unido. Escritora de poesía, prosa y obras de teatro, su trabajo explora cuestiones personales, sociales e históricas, dentro de las formas del inglés estándar y las lenguas nacionales caribeñas.

Ganó el Premio a la Excelencia en Drama del Gobernador General, 1998; el tercer premio en el prestigioso Frank Collymore Literary Endowment dos veces en 2018 y en 2019 con sus colecciones Her Bald Head Luminous y On Livity respectivamente. La primera novela de Sonia, This Too Will Pass, ha recibido excelentes críticas y está siendo utilizada por algunos profesores en las escuelas de Barbados. Sonia, a través de la excelencia artística es un agente de cambio hacia una sociedad más humana. Ha dictado talleres en cárceles, iglesias, escuelas, clubes de golf y comunidades.

Links a Sonia Williams:

-Sitio web de Sonia Williams 
-Embodied Knowings by Sonia Williams | Bird Life -Bideo-

Publicado el 1.06.2021

Última actualización: 29/06/2021