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Stefhany Rojas Wagner (Colombia)

Por: Stefhany Rojas Wagner

Introducción a la fragilidad

 

Mis párpados se llenan de sangre,

asisto a mi nacimiento como si fuera mi madre, me siento sobre mis piernas
y empujo.

 

A veces quisiera cortarme para huir más rápido, esta fragilidad es bella,
este desequilibrio es bello,

lo que vomitan mis huesos está vivo, me abro de piernas
y empujo.

 

La ciudad convulsiona con sus luces, mi saliva es púrpura como un muro,
pero cierro los ojos y ahí sigue la sangre,

 

el lenguaje crece en este cuerpo desmembrándome.

 

Poco a poco

saco los dedos de mi casa donde nunca deja de llover
y toco las grietas de mi boca.

 

¿Estoy callada o estoy muerta?

                   Acudo a mi primera luz.

 

 

 

Narcoamores, a modo de corrido

 

Estamos en el siglo XXI,

tengo 25 años, soy hermosa, ágil, no profeso religión,

me adhiero a la música en cualquier cantina;

pero mírame, Señor, soy frágil,

y los hombres a mi alrededor me disparan con la boca,

aquí sola en mi silla vacía abro los ojos salvajes,

las puertas, Señor, las puertas de este cuarto,

para tragar mi propio vómito.
Mira, uno de estos hombres viene,

agarra mis manos entre sus guantes,

«Sobrado de perro», dice, y pide una botella,

¿lo escuchas?

Escupe sus amores, escupe dinero,

tres o cuatro kilos de coca embutidos en su recto,

una frontera a kilómetros luz, el carro de la policía,

una cicatriz carcomiendo la puntilla de su alma,

y trece muertos guardados en su cartera.

«Cuando voy a la cárcel, enseguida salgo»,

su garra sube por mi pierna,

«vamos a la finca, hay ron, hay nieve,

hay caballos para que los trences»

y pide otra botella.

Señor, seriamente te pregunto: si me voy con él,

¿dónde botará mi cuerpo al amanecer?

¿cuánto tiempo tardarán en hallarme?

¿me iré volando con el ave oscura del aire?

 

Condenada a la sed no hay metáfora

que pueda salvarme en este juego de navajas,

solo lenguaje en el que no me reconozco

y estás tú, eternamente tú, completamente tú,

con mi copa entre los dedos.

 

 

La mujer que amó a los hombres

 

Cuántas veces en tu lecho

no te recogiste entre las manos

tendiendo el cuerpo ante un hombre

preciso y solitario

con la boca llena de sal y pantano,

metiendo los dedos en sus cabellos

deslizando las piernas, el vientre, lo que era tuyo,

sus huesos, su vaho tembloroso sobre ti,

sintiendo el sudor del verano, de los truenos.

Un hombre que llegaba a la puerta de tu casa,

siempre uno a la vez a cualquier hora del día,

rodeado por tus brazos.

Qué importa que este hombre tenga tantos cuerpos

y que se llame de mil formas,

siempre será el mismo frente al nacimiento,

 

con las uñas en tu carne sensual

de serpiente, de gasolina, con olor a leche.

Qué importa que te pida de madrugada

que seas su hogar, que cultiven una huerta,

que tengan hijos hermosos, dicen todos ellos a la vez.

Después de esta ventisca, ¿qué hogar puedo ser para los otros?

¿Qué hogar puedo tener dentro del pecho?

Si son este hombre o ninguno,

no pueden decir que no los amé

como si fueran especies en peligro

o países en la guerra.

 

 

Oración en llamas

 

En memoria de las Lideresas y Líderes Sociales
asesinados en Colombia.

 

Señor, cuando anocheció

la plaga se tragó este planeta,

el miedo invadió la casa y nos condenaste

al oficio insaciable de buscar un alma.

 

¿Recuerdas al primer animal

que se levantó en dos patas,

contempló la humanidad

y anheló volver a las estrellas?

 

Antes de la ceguera todos éramos el mismo ser

frente al milagro del sexo, del río, de la fruta,

                    ardíamos,

pero nos dio vergüenza estar desnudos,

nos cosimos una máscara de carne

y nos fuimos quedando solos.

Ahora estamos abrazados en la misma fosa

y este desamparo es lo que nos hermana.

 

Señor, ¿por qué el tiempo,

la zozobra y la plaga bajo mi piel?

Hay dolor que no puedo decir con el lenguaje

y a veces lloro porque no comprendo mis pensamientos.

A menudo estoy aquí, también anhelo

las estrellas desde la frontera

sin saber cómo cruzar.

 

Señor, si tus asesinos descubren este poema

me lanzarán piedras,

a tientas caminarán en la penumbra

culpables por desmembrar

mi cuerpo primitivo

 

y aún en esta oscuridad tan horrible

se taparán los ojos.

Si me descubren como a mis hijos,

si se dan cuenta que los amo,

que señalo a los predicadores,

que arranco la cobardía de mi estómago.

Dejo a la aurora tocar mi corazón

y escupo este migrar

de estar deshabitada y rota.

 

Señor, en estos tiempos aún ardo.

Me van a encontrar.

No hay nada que puedas hacer.

 

 

Cielo nocturno de Palestina

 

Rey Misil
que arrastra la cola de su manto
sobre los cuerpos de sus súbditos.

ADONIS

 

Revientan estrellas encima de nosotros,

buscan mi cuerpo en los escombros.

¿Dónde está el mundo?

Estoy sin piernas y sin brazos,

sin poder beber ni dormir. Vivo en un refugio

y mi refugio retumba bajo el suelo.

Si voy a casa me alcanzan los cometas.

Cuando mis ojos alumbraban la noche

deseando que mi padre regresara

mi lengua ardía como un río de oro.

El patio de mi escuela está en silencio,

mi gran río también muere

 

y envenena sus peces. Estoy huérfana,

están arrancando mis ojos,

mis dientes, mi nariz, me están desarmado

como a un tanque de guerra.

¿Dónde estás, madre, en el jardín de olivos?

Levántate, alrededor de nosotras están sobrevolando

los invidentes con su pirotecnia.

Levántate, abre tus manos blancas,

baña mi cuerpo trozo a trozo

como si pudieras quitarme la tierra.

Soy un puñado de huesos

que no puede alimentar a los cerdos.

 

 

Poema que se desgarra en el cuerpo de una mujer

 

...una plaga que cada hora cobra la vida
de diez mujeres en el mundo.

AGENCE FRANCE PRESSE, 23/11/2019.

 

Caminé descalza por las piedras,

ya no podía arrepentirme de nada,

sólo perdonarme por ser débil,

por callar, otra vez, otro día.

Levantar uno dos tres cadáveres,

ir a la casita azul de mi memoria

y enterrarlos con las uñas, con las tripas,

sedienta una vez más.

Volver como si estuviera aprendiendo

a contar con los dedos,

sin entender qué pasaba,

 

por qué tantos cuerpos de mujeres

como el mío bajo mis pies,

por qué tanta rabia

hincando las piernas en la tierra.

Agotado el espacio de mi alma,

de mis manos, pierdo la fuerza

para escarbar en el burbujeo

que enferma al agua y al ciervo.

No hay lirios en mi interior;

sólo esta fatiga de la carne

tornasolada bajo las moscas.

La melodía del verdugo

arrastra nuestras palabras.

Aún sin comprender lloro

con más voces de las que tengo.

Las edades intactas en mi espíritu

marcan el tiempo de la ceniza.

 

Sin pasos sin nombre sin rostro:

yo misma y cada una de ellas.


Stefhany Rojas Wagner nació en Bogotá, Colombia, el 28 de mayo de 1994. Es poeta, novelista, artista plástica, editora y gestora cultural. Profesional en Estudios Literarios de la Universidad Autónoma de Colombia y egresada del Preparatorio de Artes Plásticas y Visuales de la Academia Superior de Artes de Bogotá. Cofundadora y directora de Abisinia Editorial y de la revista argentina Abisinia Review www.abisiniareview.com. Creó en 2016 de forma independiente el Proyecto Cultural El Pornógrafo.

Ganadora del Programa Nacional de Estímulos del Ministerio de Cultura de Colombia 2019, con el libro-objeto de entrevistas a mujeres que han sufrido la violencia en el municipio de Guatapé, Mi cuerpo como un río (Medellín, 2019). Coeditora de las antologías Yo vengo a ofrecer mi poema. Poesía de Resistencia (Bogotá, 2021) y Morir es un país que amabas. Poesía y Memoria por nuestros Líderes Sociales (Próximo a publicar).

Breve tratado de la melancolía es su primer libro de poesía, uno de los ganadores del VIII Premio Nacional de Poesía Obra Inédita (2020), publicado con Valparaíso Ediciones (2021). Reside en Buenos Aires, Argentina, donde brinda talleres de Escritura Creativa.

Links a Stefhany Rojas Wagner:

-Frente a la multitud - Stefhany Rojas Wagner -Vídeo-
-La mujer que amó a los hombres - Stefhany Rojas Wagner -Vídeo-
-Poemas de Stefhany Rojas Wagner. Más allá de la cortina
-Poemas de Stefhany Rojas Wagner. La Raíz Invertida
-Tres poemas de Stefhany Rojas Wagner. Seshat Ediciones

Publicado el 09.03.2021

Última actualización: 15/04/2021