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Tanussi Cardoso (Brasil)

Por: Tanussi Cardoso
Traductor: Óscar Limache

De la poesía

 

el canto del pájaro
en busca del viento
no

la promesa de amor
en las caras de la luna
no

el miedo del mundo
en lo alto del muro
no

el malabarista
en la cuerda floja
no

el ojo del tigre
exacto certero
preciso

el ojo del tigre

 

Del aprendizaje del aire

 

imaginemos el aire suelto en la atmósfera
el aire inexistente a la luz de los ojos
imaginemos el aire sin sentirlo
sin el sofocante olor a abejas y zinabrio
el aire sin cortes ni fronteras
el aire sin el cielo
el aire de olvidos
imaginemos fotografiarlo
fantasma sin textura
moldura inerte
tabla de sugerencias y apariencias
imaginemos el aire
paisaje blanco sin el poema
vacío impregnado de Dios
el aire que sólo ven los ciegos
el aire silencioso de Bach

imaginemos el amor
así como el aire

 

 

Ejercicio de la mirada

 

el ojo cortado del perro andaluz
el ojo de la lámina afilada
el ojo de la sangre y su chorro
el ojo y la visión de Borges
el ojo ciego que ve
el ojo de los brujos
el ojo oculto del eclipse
el ojo de la parábola y de la profecía

el ojo que circunda el ojo claro del miedo
el ojo de Dios en el centro del huracán
el ojo del padre y de la madre y de los gallos en la aurora
el ojo que habita el planeta de la infancia

el ojo de la muerte anunciada
el ojo de la vida atrasada
el ojo en la edad madura de los huesos

el ojo de la ciudad fragmentada
dentro del hombre fragmentado
el ojo ruidoso de la urbanidad
el ojo del sueño que se recuerda
el ojo de la memoria en movimiento
el ojo partido de la esperanza y de la utopía
el ojo de los girasoles

el ojo de Clarice
el ojo triste de la alegría
el ojo de los 3 misterios
el ojo prismático de los cristales

el ojo como acto de despedazamiento
el ojo de las sombras y de las dudas
el ojo absurdo de las águilas
el ojo atento de las horas detenidas
el ojo en la desnudez escondida
de las señoritas de Picasso
el ojo azul de Matisse
el ojo de las bañistas de Cézanne
el ojo sonso de la sonrisa santa de Gioconda

el ojo que se ilumina
más allá de la superficie de la máquina
el ojo del ritmo de los engranajes
el ojo que se vigila
más allá de la lengua y el lenguaje
el ojo que la palabra libera

el ojo del verbo ser
el ojo doble de la androginia
el ojo del que soy y no soy
o viceversa
el ojo que parte de mí hacia el otro
o viceversa
el ojo fatal del nombre y de la cosa
el ojo de la máscara dentro del ojo

el ojo de la carne dentro de la piel
el ojo entre las sábanas
el ojo insoportable de los límites
el ojo sin grilletes

el ojo del verso en trance y en tránsito
el ojo a contramano de la dicción
el ojo dentro de la hipérbole y del espanto
el ojo paradojal de la contradicción

el ojo de la serpiente succionando el mar
el ojo en la mano de Gullar
el ojo de las 5 raíces
Cecília Bandeira Murilo Cabral Drummond

el ojo del sonido de Cage
el ojo del río bebiendo la sed
el ojo aguado de los peces
el ojo de la flecha
el ojo de la canción de los gatos

el ojo en el ojo del poema
que se anuncia

la mirada nuestra de cada día

 

 

 

Fiat lux

                      para Cristina da Costa Pereira

 

el tiempo
viene de los pies y de las manos y del agua y de los vientos
y de la tierra
y del fruto del vientre de las madres
viene de los árboles primigenios
de la paz que relumbra en su corteza
nace en la pureza de la sangre de las arenas
de la existencia de la hoja en blanco
de los ancestrales recuerdos del carácter mágico
de las palabras

el tiempo
nace de las escrituras de los pájaros
o de su canto
o de la risa del primer gallo en la primera mañana
o antes
cuando la idea de un Dios quemaba los ojos
y los niños jugaban
en la brisa de la espuma de los versos de los poetas

viene de la seda de las abejas
de la piel de las Tortugas
del encuentro de la araña con su red
del ínfimo grano de los desiertos

el tiempo
comienza en ti
en tu gemido ante el ombligo de la luna
y de las espirales de las nubes
nace de las ciudades invisibles
del movimiento que existe en el yugo del Creador
y de la piedra fundamental
nace del amor de las orugas
de las uvas exprimidas en el vino
del fuego de los volcanes
de los cielos y de los parques
del espíritu que perfuma el aire
nace del misterio gozoso
que existe entre la espina y la rosa
de los relámpagos que iluminan los cabellos
de la primera hormiga en su labor cotidiana
de las alas de los peces cuando estos volaron

el tiempo
nace del azar de las galaxias y de las estrellas
del humus de las lluvias
nace de la memoria del polvo
de los incendios del deseo
viene ungido por las congojas de los profetas
nace del vuelo de Dios y su transpiración
y del dedo del sol entre las sombras

el tiempo
resiste en la sonrisa lenta de la noche
ofertándose a la boca estelar y melancólica
de la aurora más lejana
y armoniza el silencio
da pasto dulce al vinagre
recoge el estiércol y la miel
y nos hace estremecer

únicos y humanos

 

 

Morada

 

allí, donde los girasoles aprenden el dolor del sol
el mar pone sal a las aguas primigenias
y los peces aprenden agallas y escamas.
donde el primer hombre sangra el primer diente
y apaga la sed del prójimo.
allí, donde los jardines sueñan con sus texturas de seda
se pronuncia la primera palabra
y la primera lágrima mancha la faz serena.
donde los insectos queman pieles
y copulan flores, frutos y miel.
allí, donde se oye el nombre que será tuyo:
el elegido, el creado, el nombre que será llamado yo.
donde mueren las estatuas
piedra y amalgama
y se hacen alma.
allí, en el morder de las lenguas, en el arder de las lluvias
donde se reproducen sombras y auroras
y el silencio se hace poema e ilumina la Tierra.
donde Dios habita y baila
respira Su Aliento
y alivia Su Fiebre.
ahí, dentro de los ombligos
donde se ordenan Tiempo y Movimiento.
en el hueco, donde explota y vive ―único― el azul.
en el abismo, donde reverberan los instintos
es que el Amor ―donde todo nace―
crece hermoso y todo inunda.

                    Traducciones de Óscar Limache

 

 

 

De la paz de las mariposas

                                  Para Marcio

 

Moran en mí bravos animales.
Peligrosos, erizan los pelos
rechinan sus dientes
emiten gruñidos
por cualquier hora o motivo.
Pero duermen en mí, tranquilos
cuando les hablo de las mariposas
posadas sobre los vitrales nocturnos.

                                   Traducción de Leo Lobos

 

La hora absoluta

 

Extraños
mis muertos abren las ventanas
penetran en mi habitación
y me sofocan.
Insinuantes
me besan y sangran sobre mis
alegrías y pecados
acariciando, sin pudor
mis sueños, mis huesos
y mi carne.
Mis muertos y sus gemidos
tienen rostros, señales
y ojos que producen
escalofríos.
Osados
vienen con la brea del sueño
duermen en mi cama
y me despiertan
se inclinan sobre mi cuerpo
silentes y queridos
rezan
y lloran por mí
clamando como la luna
su otra mitad
como un espejo
que une sus propios fragmentos.

Mis muertos sin censura
mis delicados muertos
que, en la noche, peinan mis cabellos
y, solidarios, preparan mi jardín.

               Traducción de Angélica Santa Olaya


Tanussi Cardoso nació en Rio de Janeiro, Brasil, en 1946. Es poeta, cuentista, periodista, crítico literario y autor de letras para canciones. También licenciado en inglés y abogado. Ha publicado, entre otros, los libros de poemas: Desintegración, 1979; Boca maldita, 1982; Callejón con salidas, 1991; Viaje en torno de Río de Janeiro, 2000; La medida del desierto y otros poemas, 2003; Ejercicio del mirar, 2006; Carne serena, 2009; Del aprendizaje del aire, 2009; y 50 poemas selectos, 2010.

Al decir de Affonso Romano de Sant’Anna: “La poesía de Cardoso es de la mejor calidad: densa, creativa, funcionando oral o escrituralmente, reinventándose continuamente”. Desde finales dos 70’s ha participado en movimientos vinculados a la poesía hablada, con lecturas poéticas en casi todo el territorio nacional. Es invitado constantemente a Congresos y Festivales de Literatura nacionales e internacionales.

Links a Tanussi Cardoso:

-La medida del desierto. Poemas
-Poemas de Tanussi Cardoso. Blog de Antonio Miranda

Publicado el 21.04.2021

Última actualización: 21/04/2021