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Ulrike Almut Sandig (Alemania)

Por: Ulrike Almut Sandig
Traductor: Jona & Tobías Burghardt

Balada de la abolición de la noche

 

bajo el cielo despejado perfecto
de un estado bastante al fondo
en el rayo de tiempo de la historia de nuestra especie
en un campo de prisioneros
fue abolida la noche. a uno desnudo
le vendaron los ojos
y, contra consejo médico, le maniataron
sobre su cabeza.
ocasionalmente, un hombre le ponía
un taladro inalámbrico en su piel.
según el informe, estuvo parado así por dos días y medio

bajo un cielo despejado perfecto
de un estado bastante al fondo
en el rayo de tiempo de la historia de nuestra especie
en un campo de prisioneros
un hombre puso a otro en una habitación
le puso sujetador y tanga
y lo llevó por la habitación como un perro
una correa de cuero en sus cadenas
y, para salvarse, le hizo realizar truquitos
a la manera de perros.

bajo un cielo despejado perfecto
de un estado bastante al fondo
en el rayo de tiempo de la historia de nuestra especie
en un campo de prisioneros
un hombre puso a otro de cabeza
y vertió un mar color cobalto
en su ano. pero sin importar lo duro que
golpeó al hombre en el estómago después
el interrogado no escupió nada más que agua

bajo un cielo despejado perfecto
de un estado bastante al fondo
en el rayo de tiempo de la historia de nuestra especie
en un campo de prisioneros
un hombre golpeó la cabeza de otro
contra el muro de concreto y luego
puso un paño sobre su cara y lo empapó
con agua durante cinco horas y media
hasta bastar un chasquido de dedos y el hombre
ya por sí mismo bajaba la voz
regalándole al otro cualquier cuento
de otras mil y una noches.

bajo un cielo despejado perfecto
de un estado bastante al fondo
en el rayo de tiempo de la historia de nuestra especie
en un campo de prisioneros
un hombre se presentó al final de su turno poniendo
a otro después del tratamiento
en un ataúd bien sellable. a veces,
también lo doblaba al tamaño
de una pila de ropa y un par de zapatos
y lo guardaba en una caja de madera.

bajo un cielo despejado perfecto
de un estado bastante al fondo
en el rayo de tiempo de la historia de nuestra especie
en un campo de prisioneros
había un hombre en una caja de madera
y tenía sólo ojo. con el otro
miraba el perfecto
cielo, que era verde, verde. y con el resto
de su sentido común
se estremecía, reía y gritaba en un espasmo
que no quería encontrar el fin

 

***

 

Al fondo de la vaguada hay una casa,
En ruinas tras la muerte del guardabosques,
Allí reposaré alguna hora,
Hundida bajo zarzas y cogollos;

Annette von Droste-Hülshoff

Vamos, voy a construir una casa
de propano y calor. ¿Eres también uno de esos
miserables padres y enroscas con voluntad férrea mi razón
sólo porque los hombres son mecánicos?                                          
                                                                                ¿Soy también una madre tan
mísera y lloriqueo molestando con arrebatos sueltos a mis propios hijos? Dale.
recostados entre las hierbas fragorosas les dábamos vuelta a las malditas hojas de plata.
pero                 siempre nos seguía faltando una. ¿alcanzará para pintar las paredes? ¿se parecerá
a la pintura de la casa con tenedores de plata, cobrador dorado?                                        
                                                                                              tú y yo, nosotros estamos
tan hartos de estas fincas familiares.                                                            
                                                                                              yo soy la chica de las gafas de aviador y tú
mi Juan con migas en la cabeza.                                     
                                                                     Hombre, quiero algo más que leer
cromosomas en la borra del café, y encima en tiempo pasado!! así que toma
tu cobrador y yo, mi norma, no dejaremos nada aquí.                   
                                                                                                 ooh
sobre la despeinada loma dorada de pellejos en este paisaje de
verano se eleva un globo subiendo al mar de aire.                       
                                                                                Vale, algo de
patetismo también va, como exceso de peso. pero más, no.

“Al fondo de la vaguada hay una casa, en ruinas tras la
muerte del guardabosques, allí reposaré alguna hora,
hundida bajo zarzas y cogollos”                     
                                                           Piñas
desde arriba, acianos, amapolas, araña
con luz en todos los árboles, ¡fiesta!

un globo así es descendible, ya, claro
un globo así es inconducible. Pues
escríbelo en el aire más cálido:
estuvimos aquí.
tú eras propano
yo tu calor.

 

Instrucciones para reírse a distancia

 

primero la mala noticia: todo lo que era todo para ti se reduce al tamaño de un insecto en una ventana cerrada.

pero lo hará incluso si no sigues esta instrucción.

ahora debería venir la buena noticia.

pero ¿sabemos quién sigue ahí después de estas instrucciones de reírse a distancia... el insecto o el ex de Lynn, o Lynn o sus vetustos padres risueños?

y ahora la buena noticia: me cago en los bulevares y las plazas. nos vamos a encontrar en los bosques. todo ese oxígeno nos va a dopar bien dopados.

y aquí, vamos a tomar un poco de distancia: las manos sueltas al costado, el pie derecho hacia atrás, el pie izquierdo hacia atrás. y así sucesivamente.

será una sensación totalmente nueva, observar cómo la naturaleza te sobrepasa con sutileza.

tallaremos en una corteza: Lynn estuvo aquí.

leeremos en otra corteza: ¡ven aquí = vete!

vamos a deletrear el sosiego entre los árboles, y se hace así: agáchate un momento. Lávate las manos entre la hojarasca mientras cantas dos veces cumpleaños feliz.

feliz cumpleaños para ti, regalos para mí. tienes que buscar el pastel, pero no lo encontrarás.

a estas alturas la risa debería hacerse notar. la mayoría siente rasponazo claro en la laringe. y justo aquí.

¡feliz cumpleaños, Lynn!, gritaremos y nos soltaremos a reir al oír la respuesta en el eco de los árboles.

y ahora, de nuevo es como estar dopado. pero no por todo el oxígeno que te rodea, sino porque te falta el aire de tanto reír.

empieza a sentirse como si trataras de respirar a través de una pajita. algunos lo toman mejor que otros.

pero, sobre todo, es una risa contagiosa que poco a poco se extiende a todos hasta que todo el bosque se estremece en una gran carcajada.

al final, estarás tirado en el suelo riéndote un poco más hasta que realmente no puedas más.

el reto consiste en realidad en no dejar de reír. humor es cuando te ríes a pesar de todo.

también va acostado.

riendo alzarás la vista hacia la silueta del sol risueño. oscuro y pequeño se cierne como un insecto risueño sobre las copas de los árboles.

y eso es una noticia buena y mala a la vez.

 

***

amigos, no me malinterpreten: no nos conocemos.
si ni siquiera yo me conozco. me levanto por la mañana
y no sé: ¿soy yo? ¿Almut? ¿Ulrike? ¿quién me mira
hoy? ¿quién era ese niño bajo la falda de su madre?
soy la madre, soy la hija, soy la sombra
para esconderse debajo
, soy un campo lleno de colza
oculto los ciervos y brillo como 13 óleos superpuestos.
soy el paisaje, soy la cazadora
en el campo abierto, estoy en el mirador al borde del bosque
y cuento los ciervos en el campo. amigos míos, ¿veis
mi pelo cortado? Lo dejo ondear al viento.
soy un texto que se deshilacha hacia el final, "un trozo sólo

de un soldado", sus cejas o su humor negro
que perdió al final cuando no impartió la orden de disparar a una
penosa fila de soldados demasiado jóvenes, porque en la
fila aún más penosa que tenía delante había una mujer embarazada.
soy la embarazada, soy la fila de 13 rifles
soy un proceso por deserción de la guerra. no soy un "niño obediente
que sólo a calladas puede soltarse el pelo y dejarlo revolotear
en el viento"! soy un zagal, el viento, el viento, el niño
divino y giro alrededor de una torre con un alto balcón
en la que una mujer parada se suelta el pelo a la chita + callando.
pero no, esa mujer no soy, soy, no soy
nunca, jamás quiero volver a serlo, amigos míos, comprendedlo.

(según AM TURME (En la torre) de Annette von Droste-Hülshoff)

 

                               Trqducciones de Jona & Tobías Burghardt

 

hubo una vez


un cuarto, dentro tú dormiste. hubo una vez
tres otros, con zumbidos de aparatos. hubo una vez un
cuerpo, se parecía a tu cuerpo. sólo que más
pequeño, y llevaba tu nombre. no estaba emparentado
contigo, no era amigo tuyo y no te conoció jamás.

 

Tamangur


afuera se levanta el viento. adentro mantenemos nuestros rostros inclinados ante atlantes. en la cruz de la ventana pinos disparados por la tierra nos pasan encima de la cabeza, ¡nuestro cuarto está rodeado por un bosque! nombrémoslo “Tamangur”, ya que todo lo que existe necesita una palabra que podamos escribir, oh hermano, hermanito, ¿cuándo fue que perdimos el rumbo hasta acá, horriblemente perdidos entre las raíces de los verbos? ¿acaso no dejaste señas que indicaran el camino de regreso?

oh hermana, hermanita, todo lo he olvidado: el pan y los nombres de las aves, la hora local, el sendero de alquitrán que nos llevaría de vuelta. todo lo que son calles, airports, tráfico aéreo, semáforos, está marcado en otros mapas, de modo que mejor nos quedemos aquí, en el cuarto en el bosque al que nadie, ni tú ni yo tampoco, abandona otra vez, apenas (y cómo) sea nombrado. afuera los pinos se friccionan mutuamente, el viento penetra los árboles, sus nombres también los he olvidado. tú los llamas “ésos con duras agujas como de cuero”, sus nueces son puños que se lanzan por los pliegues de los troncos sin atinarnos. en el cuarto yaces. y a tu lado yo, te conozco —

“quiero vivir todavía varios años.”
desde hace semanas los alisos están cubiertos de nieve

en el cuarto palpitan aparatos. al hablar
se le resbala de la boca un tubo

“¿cae nieve, hija mía? a mí se me llenan
de nieve los pulmones, en la radiografía

de mis alas he visto cómo
brillan, plegadas y húmedas

en la espesura de mi propio pecho —
¿acaso no ves, mi niña, al rey de los alisos,

al rey de los alisos con su corona y su cauda?”
Padre, con temor oculto el rostro.

otra vez cae nieve. Mi padre calla
se dice a sí mismo: “ya ves, hijita

a la luz del invierno los sauces viejos parecen tan
grises. con el curso del año vuelven a estar de lo más
verde.”

cuando los altavoces se apaguen y estén los spots
desconectados, cuando el último coro parlante
se extinga en el backstage de la historia

cuando el vestuario esté puesto en su lugar
y el personal de limpieza se haya marchado,
cuando la sala haya quedado silenciosa y en penumbras

salga usted entonces otra vez al escenario
y repita conmigo: nada de lo que pasó
fue verdad. nadie salió lesionado.

así que repita: nada de lo que pasó STOP

¿los espíritus recuerdan? ¿cuáles sí, cuáles
no? y si lo hacen, entonces

¿qué órgano utilizan? ¿el cerebro, los
huesos, los ojos, o acaso el oído?

¿recuerdan los prados y el bosque detrás del patio?
¿el chasquido en las espinas de las rosas al crecer,

el crujir del peral, el sonido de la magnolia
con sus turbinas en flor y por dentro brigadas

de abejorros, el ronroneo de los aviones
contra el altísimo azul de la cúpula celeste?

—¿y hay alguien que recuerde el rumor de los espíritus
en las copas de los árboles, en la espesura del aire?

                   Traducciones de Gonzalo Vélez


Ulrike Almut Sandig nació en Großenhain (RDA), Alemania, en 1979 y ahora vive con su familia en Berlín. Comenzó a publicar su poesía pegando poemas en postes de luz en Leipzig y difundiéndolos en folletos y tarjetas postales gratuitas. Después de completar su Magister en Estudios Religiosos e Indología Moderna, se graduó posteriormente en el Programa Alemán de Escritura Creativa de Leipzig.

Hasta la fecha ha publicado dos libros en prosa, tres álbumes de música pop, piezas de radio y cuatro libros de poesía. Para sus actuaciones, trabaja con compositores y artistas del performance, como Hinemoana Baker, Alif y Grigory Semenchuk. En 2015, Ugly Duckling Presse (Brooklyn, EE. UU.), lanzó una selección de sus primeros poemas en la traducción de Bradley Schmidt. En 2016, las impresionantes traducciones de Karen Leeder de la última poesía de Sandig, "Thick of it" (Seagull Books, 2018) ganaron el PEN de traducción al inglés y fueron galardonadas con una Beca del Fondo de Traducción PEN America / Heim.

Sus últimos poemas reaniman el lado oscuro de los famosos cuentos infantiles de los hermanos Grimm y lo utilizan como telón de fondo para las preocupaciones europeas contemporáneas: la guerra, la migración, el ascenso de la derecha. En 2020, Schöffling & Co. publicó su primera novela Monstruos como nosotros. Ulrike Almut Sandig pertenece a la sección alemana del PEN. Algunos premios obtenidos: Premio Roswitha; Premio Wilhelm Lehmann, Premio Erich Loest y el Premio Meran, entre otros.

Links a Ulrike Almut Sandig:

-Ulrike Almut Sandig. Canal Youtube
-Ulrike Almut Sandig & Metropole Orkest (conducted by Jules Buckley) -Vídeo-
-Ulrike Almut Sandig. Prosa, performance, poesie Website
-Ulrike Almut Sandig. Poetry International
-Poetry as Performance: Ulrike Almut Sandig -Video-

Publicado el 19.05.2021

Última actualización: 30/07/2021