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Ali Al Ameri, Jordania-Palestina

Por: Ali Al Ameri
Traductor: Abeer Abdel Hafez

Una sombra

Una luna en su sombra,
una bruma en sus pasos,
se asoma a los espejos,
protege su espalda un chal de meteoros,
no se distrae,
ella se asoma en las montañas
como una perdiz animada en las alturas,
ella sopla encanto
en el centro de un rubí,
la persiguen huertos de trigo
y lunas,
mi alma la persigue en las piedras,
en las flores dilatadas
en un río de palabras.
 
Árboles en su sombra,
música diluyente
sobre el agua.
 
Un río en su sombra,
se desborda
sobre el saludo de la mañana.
 
Un corazón latiendo en su sombra,
cada vez que subo a su espejo,
para que se ilumine la mano de la niebla.
En su sombra
mi sombra duerme.


La puerta de la noche

 
En la noche el significado se desborda hacia el corazón,
y se desborda una tormenta como una melodía
que no había tocado a los transeúntes,
frente al mar, 
en la noche,
fluye
la luz
sobre la mesa de niebla,
en la noche existen unos ojos nebulosos,
unos dedos en cuyo espacio tiembla el relámpago azul,
y desborda las lunas sobre rosas
del corazón
y del significado.
En la noche apenas duerme el fuego,
debajo de los árboles,
en la noche vagan dibujos en la plata,
como unas cabras en medio de la música,
en la noche se inquietan los espejos
se desborda la imagen
sobre lo invisible.
 
En la noche,
se des
borda
la noche.

 


Chispas
 

Siempre
llueve a relámpagos
en tu hogar.

***

Quisiera ser el agua
en tu cuadro.

***

Dijo el amante al significado:
mi cuerpo escribe,
sin el amor fluyente
del corazón del universo
hacia mi corazón,
mi sombra habría congelado como un difunto.

***

Mi alma se llena de tu alma.

***

El corazón del amante es un tesoro de lunas.
 


La casa de arrayán


Son siete escalones,
para que el amante entre en la casa de arrayán,
me flecha con su cielo ambiguo, 
y yo… me ilumino sin candil.
 
Ahora,
cerca de un duende,
cerca de la piedra de un talismán,
levanto la estrella de amor
que baila en el fuego,
me nublo
y me extiendo en una eternidad verde.
Entro en el espejo volcánico,
embrujado por el ritmo ascendiente y descendiente,
la mujer es el paraíso de la delicadeza.
Fuego de la línea
fluye
del
significado
hacia
el ombligo,
fuego de dos cuerpos
desborda la noche de dos cuerpos,
eleva el brindis en lo alto.
 
El beso abre los continentes,
mi mano es orgullo del terremoto,
un cielo en la habitación,
una estrella en la caricia,
un misterio en el instante,
un dibujo
en el suspiro,
la tierra es espejos y mañanas,
los árboles estampados en la sabana
reverdecen,
y un pájaro colgado en las ramas,
como si estuviera en un sueño,
como si el espejo fuera un sueño,
como si la habitación fuera un sueño,
el fuego, el espejo del duende y la ventana del meteoro
un sueño.
 
Pregunté a la mujer:
¿Estábamos en la tierra?
Dijo: No sé.
Mientras bailo vuelo, veo, desaparezco, me hago un cielo,
me hago rocío,
mi alma es un río,
mis manos son planetas.


 

Una violinista

En sus manos
Se destila
Una luz
De las cuerdas
De un violín.
Sobre sus hombros,
Cae
el chal de las formas,
su collar es la luna de mis soles,
cae
en la seda de la leyenda.
una violinista en el patio,
lanza espíritus de árboles
sumerge una sombra en el sentido,
una violinista,
y un cielo sentado frente a una flor lila  
mira hacia las estrellas,
vacila en el regazo de la música,
cuando abrió sus ojos
llenaban su patio lunas y pájaros azules.  


 

Un jardín

Ayer en el jardín,
me sentaba en una silla,
las mariposas latían sobre flores de luz,
los lirios se extendían como amuletos en el aire,
sombras lilas extendían como seda de muchachas,
la neblina circulaba en el aire como ropa de los primeros pastores,
donde la naturaleza deslumbra sobre una piedra de astros,
y juega en el agua como un niño rollando hilos de relámpago
alrededor de su mano,
y rompe
una vasija 
o
clava
un pequeño botón
en la madera de la puerta.
Ayer, me sentaba en una silla del jardín
unos pájaros caían sobre la idea de la noche,
allí estaba en una silla de mármol,
y cuando volví a casa
vi
un huerto
fluyendo
sobre
un cuadro
en la pared.


Ali Al Ameri es un poeta, pintor y periodista jordano de origen palestino, nacido en Waqqasa, en 1962. Pasó su infancia en el pueblo de Qulaiat, Jordania, y volvió a Palestina, su patria, en el 2014 cuando fue invitado a leer en la feria internacional del libro de Palestina. Ha publicado tres libros de poemas: Mis intuiciones… Mis manos desconocidas, 1993; Eclipse blanco, 1997, y Un hilo embrujado, 2012. Ha participado en numerosos festivales de poesía árabe en Jordania, Irak, Emiratos Árabes, Grecia, España y Francia. Y su poesía se ha traducido al inglés, francés, italiano y alemán.

Al decir de María Del Castillo Sucerquia, la voz poética de Ali Al Ameri es contemplativa y sonora. Fluyen sus imágenes como riachuelo que besa las piedras y hace florecer el musgo. En su poesía, la mujer y la naturaleza son una simbiosis de lo que constituye la base primordial de la comunidad y del masculino mismo; paraíso que llora la ausencia de los amantes tanto como el mundo extraña ser paraíso. El poeta encuentra el sentido de la vida, en la expresión femenina de la misma.

Última actualización: 29/04/2022