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La revolución de los hábitos 

Por: Hubert Antoine

           “Es en la temporada de la nieve,
             de la luna, de las flores que, más que nunca,
             pensamos en nuestros camaradas”

             Yasunari Kawabata, discurso de premio Nobel, 1968.

¿Existe otra opción?

Nada más veo la lucha armada para poder salvar la humanidad el día de hoy.

El horizonte ofrece esa única alternativa al antropocentrismo histérico que destruye el mundo y reduce la armonía de la existencia.

Ya no es tiempo de poner en duda las cifras y los gráficos que subrayan la urgencia ecológica, la economía aplastante, los recursos naturales agotados, las especies desaparecidas, las migraciones, los refugiados climáticos…

La realidad está aquí como un volcán en ebullición: nuestro modo de vida saqueó la Tierra hasta la extenuación.

Esta constatación apocalíptica, de sobreconsumo y de extinción de las especies, se conoce desde hace mucho.  Hace poco no se sabía que el uso de pesticidas aniquila la reproducción de los insectos o que la ganadería intensiva es una metáfora de la tortura animal. ¿Cuántos artículos alertan del próximo final de la vida? Fíjense no más en las catástrofes naturales, los huracanes, las inundaciones…

Con mis cincuentas años de remordimientos, escucho los gritos de esa juventud que manifiesta su miedo, su disgusto, que se sacrifica en el altar del consumismo, que rechaza el futuro propuesto, y les digo: defiéndanse.

Ya que los políticos son cobardes, incapaces de tomar las medidas para rescatar un planeta a punto de extinguirse, dejen de escucharlos.

¿Al 99% de sus conocidos les vale el estado del planeta y no cambian sus maneras de vivir? ¡Oblíguenlos! 

El mundo se está derritiendo y nadie levanta un dedo para parar la herida, excepto unos jóvenes que exclaman su preocupación. ¿Pero quién está escuchando sus peticiones y su legítima angustia? ¿Quién toma las decisiones apropiadas?  Ya urge pasar a la siguiente etapa. Ustedes son los únicos que pueden salvar la Tierra. ¡Rebélense! 

A mí también me harta pertenecer al clan de los hipócritas, de los cobardes que arruinan la creación, me molesta ser parte de los que sabotean los fundamentos de la vida y se esconden en un confort consumista que nos dirige implacablemente hasta el suicidio colectivo.

A veces me gustaría ver un virus operando una selección natural, convoco secretamente al genocidio de los egoístas empedernidos, apruebo la violencia contra los mataderos industriales… ¿Por qué, caramba, no se impone una prohibición del consumo de carne? ¿Y de la pesca intensiva? ¿Por qué no hay una restricción de la movilidad contaminante, una cantidad límite de compras nocivas, un reciclaje obligatorio? ¿Por qué no se plantan urgentemente billones de árboles según la biodiversidad? ¿No sería lógico que las decisiones que implican el medio ambiente, el futuro de las generaciones siguientes, sean tomadas por la población (y con un derecho al voto rebajado a los 14 años)? Hay tantas cosas urgentes que hacer… Ya no se puede esperar.

No es la paz entre las naciones lo que la Naturaleza necesita, sino el cambio radical de la manera de vivir de sus invasores.

Estoy en favor de la revolución imperativa contra los hábitos nocivos. ¡Qué la rebelión sea cantada en las escuelas!

Griten, verdes revolucionarios, como Arthur Rimbaud en su carta à Paul Demeny (llamada Carta del vidente):

“La libertad a los nuevos para execrar a los antiguos (…)
¡Si los viejos imbéciles no hubieran encontrado del “yo” la significación falsa, no tendríamos que barrer estos millones de esqueletos que, desde un tiempo infinito, han acumulado los productos de su inteligencia cerrada!”(…)

Porque ya no hay tiempo.


Hubert Antoine nació en Namur, Bélgica, en 1971. De origen francés, es belga y canadiense. Ha publicado cinco libros de poesía, un ensayo, un libro de cuentos y dos novelas con la editorial Gallimard en su colección Verticales: Danse de la vie breve (El baile de la vida breve) con la cual obtuvo el premio Rossel en 2016, el premio literario más prestigioso de su país y Les Formes d’un soupir (las formas de un suspiro) en 2021, con la cual fue finalista del premio de la segunda novela Alain Spiess. Ha tenido cinco premios literarios y ha participado en numerosos festivales (Paris, Bruselas, Montreal, México, Mérida, Querétaro, Oaxaca, Rodez, Lieja, etc.). Vive desde 1996 en México. Reside en frente del volcán de Tequila, dentro del bosque de la Primavera. Está preparando una antología español/francés de sus poemas para 2022.

Publicado el 21.02.2022

Última actualización: 04/05/2022