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Oscar Puky Gutiérrez, Bolivia

Por: Oscar Puky Gutiérrez

Credo urbano

Creo en el poema padre todopoderoso
y en el abecedario de silencios al que nos acerca.

Creo en la primavera y otros milagros.

Creo en los domingos
en la pedagogía secreta de un abrazo
sobre todo
creo en el Ser Humano.

Abandono las ciudades de la queja
las urbanizaciones del espanto
las catedrales de la melancolía.
Dejo atrás el traje de la tristeza
los zapatos del quebranto
el maquillaje del desánimo
las sonrisas de utilería.

Vestido de indulgencias
abandono el paraje de lo huraño
el oprobio
la angustia
y la ceniza de los años.

Ataviado de colores
ensombrerado de cariños
hoy
simplemente vivo.
…y la tristeza (esa perra hambrienta)
y los famélicos roedores del invierno
y los pálidos buitres del insomnio
ésos
que esperen sentados.

Hoy no comerán de esta carne:

       He resucitado.

 


Temporada de mariposas

En esta habitación amplia
amplísima
que es mi Vida
ha entrado
como un rebaño del delirio
una sutil procesión de leves mariposas
y he quedado alunado de ternura
(“¡ay, qué cursi escribes…!”)

Pero ante tanta gentil danza
ante tanto leve aleteo
blanco
              amarillo
        blanco
cómo no quedar asombrado y enternecido
(beneficios colaterales de quienes estuvimos en el desierto).

Por eso, tranquila, hermanita, tranquila
yo también estuve allí
sé de su horror espeso
de su inacabada tristeza 
de sus cadalsos de arena
de su “dolor sin sitio”.

No será sencillo. No. Lo sé. 

Pero se puede.
Se sale.
Se termina.

Y entonces (ya lo verás)
cada escorpión habrá sido abismo redentor
cicatriz necesaria
batalla
hallazgo
Vida.

El “sastre de las mariposas
los poetas 
y los pequeños príncipes lo saben:
¡siempre hay una fuente escondida!

Ningún desierto es en vano.

 


Benedettiana millenial o el arte de elegir tus batallas

No cuentes conmigo.
Te lo digo en serio. 
“Ni hasta dos, ni hasta cinco”.
No cuentes conmigo.

Si es para odiar   o marchitar   o crucificar
si es para apagar la escasa luz escasa
si es para impedir el verano
si es para domesticar la ternura
te lo digo en serio:
no cuentes conmigo.

Si es para mancillar el precario jardín
si es para secuestrar al colibrí
si es para mutilar al jaguar
(va en serio
búscate otro
no cuentes conmigo).

Aprendí 
a punta de cicatrices e insomnio
a amar este manicomio
encariñado estoy con sus huéspedes
y, como la muerte no admite sobornos
apenas tengo tiempo para intentar el amor.

Por eso, señoritos de la eterna menopausia
soldados ad honorem del invierno
no perdamos el tiempo
porque si es para odiar
no cuenten conmigo.

P.D. (Opcional) “Namasté, motherfuckers”.

 


Temazcal, útero y Pachamama

Abrazo y bendigo
            minuciosamente
el largo linaje de mujeres que me constituye
y habita.

Voy al encuentro de la abuelita 
de la abuelita 
de mi abuelita.
Ya siento su olor lácteo
su costumbre de frutas, horno, Mentisán y lavandería.

Me inclino, reverente, ante todas ellas
(parir perpetúa la Vida).
Agradezco su magnífica audacia
su dolorida veteranía
su dar cosechas infinitas del abrazo.
El pezón que mana.
Todo lo que vivifica.

Madres nutricias que aliñan el banquete de nuestra historia
sacerdotisas del pan y las galletas
guerreras de la olla, el fuego y el tacú.

Pido perdón
voces silenciadas 
bromeadas
golpeadas usadas abusadas olvidadas

disculpas 
solteras vírgenes casadas divorciadas abandonadas quebrantadas.

Honro mi linaje de células benditamente femeninas
les abro puertas ojos oídos y ventanas.

Llueve sobre las Marías que llevo en mí.
Acto bautismal
gotas de la necesaria higiene
dichosas lágrimas del buen amor.

Ahora nos abraza el firmamento.
Ellas soy yo.

 


Turismo de vos

Quizá comience visitando la plazuela de tu boca
sus mutuas calles
sus ocho esquinas
su doble callejón rosado.

Ascenderé luego
sin prisas
hasta el arenal de tus ojos
y me demoraré inventariando
una a una tus pestañas.

Descenderé entonces
por la doble vía de tu cuello
hasta trepar a las altas torres de tu pecho
visitaré sus mínimas catedrales
y las sentiré erguirse
como un par de promesas
como un par de duendes
como un par de tempestades
como un par.

En mi inexorable viaje hacia el sur
me demoraré
silente y minucioso
en cada una de las siete calles que conducen a tu ombligo
esa mínima rotonda
ese círculo de fuego
ese trémulo mandala
ese sol en miniatura.

A estas alturas (supongo)
habrán ferias en tu plaza principal
festividades del arroz con leche
lluvias con sol
mares de chilchi
enjuagues de tímido vegetal.

Deberé entonces averiguarlo
por mí mismo
es decir
por mi boca.

Deslizaré mi lengua
lúbrica y descafeinada
por entre los pliegues de tu centro
desatando
hábil serpiente
desconocidas lluvias privadas.

Degustaré el jugo de tu cántaro
ese maracuyá angélico
el cantar de los cantares
ese tujuré bendito.

Luego mi lengua
ya ávida
ya sabia
ya cansada
levantará testimonio de tus piernas
de tus pies
de tus dedos.

Finalmente (tengo la certeza)
terminaré tropezando
cara a cara con tu alma
mientras recorro 
los suburbios de tu cuerpo.

 


Si la muerte es, como dicen, una puerta giratoria

Entonces habrá que agradecer la brevedad compartida.
Felicitarnos por la precariedad de los cuerpos
por el game over, por la fecha de vencimiento.

Es insobornable la cita con el misterio
y cómicas nuestras maneras de intentar
fracasosamente
garantías de inmortalidad.

Sólo así, los breves
mi Abue, Puskas, Danáe
y mis tías y yo y vos mismo
nos volvemos sagrados:
"ama rápido, me dijo el sol..."

Esta obligación de morir otorga 
todo su brutal resplandor
al estupendo milagro
al imposible azar 
que es estar vivo.

Somos mortales.
Celebremos tan alta bendición.


Oscar “Puky” Gutiérrez nació en Bolivia en 1970. Es poeta, gestor cultural y editor de textos. Tiene siete libros publicados, entre ellos: 3 al hilo (junto a Alejandra Barbery y Alfredo Rodríguez, en 2003); Sobrevuelo en la ciudad de los anillos (con el que obtuvo el Premio Nacional de Literatura Santa Cruz de la Sierra, en 2007, el mismo que luego fue publicado con el nombre de Sobrevuelo 2.0 en 2008 (agotado y reeditado en 2011); Ciudades Interiores, con el que obtuvo el Premio 450 años de Fundación de la ciudad de Santa Cruz de la Sierra y Bitácora del asombro, antología personal y la primera de sus publicaciones independientes, 2014. Su obra está incluida en diversas antologías.

Ha participado en encuentros internacionales de poesía en Perú, México, Argentina, Uruguay, Colombia, Chile, Cuba y Venezuela. Algunos poemas suyos han sido traducidos al italiano y al catalán. Coordina “Poesía en la Calleja”, una exitosa “travesura literaria” que lleva 9 años de existencia. En ella se han compartido más de 2.600 poemas. Sucede en una plazuela. Al aire libre. De noche. Gratis.

Última actualización: 29/04/2022