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Yadira Rosa Vidal, Colombia

Por: Yadira Rosa Vidal Villadiego

Darién

Nací en el Darién,
donde la selva se explaya,
revelando la delgada línea,
que separa el mundo,
de los pájaros y el hombre.

Hubo un tiempo,
en que las cosas
solo tenían nombre
en lengua Cuna (1):
Los niños,
nacían con los ojos cerrados;
Los Chigüiros,
pastaban cerca de los tambos;
El Bocachico,
podía agarrarse con las manos.

Los vecinos hicieron corrales,
para guardar el Morrocoy,
que semejantes a pedruscos
inundaban los patios.

En el río,
nadaban extrañas mujeres
con quienes,
los mancebos
y solitarios
copulaban.
Después se enteraron,
que estas doncellas,
tenían por nombre:
Manatíes.

En esa tierra,
las mujeres entierran,
el ombligo53 de los hijos
recién paridos,
cerca de la casa,
con la esperanza
de que vuelvan a ella.

En mi caso,
mi madre,
se levantó temprano,
envolvió mi ombligo,
en un trozo de tela roja,
lo llevó hasta el patio.

Era el mes de las tormentas
y los aguaceros.
Esa mañana,
bajo la lluvia,
lo sembró
al lado de un árbol frondoso,
de limón mandarino.

1.   Cuna: Los indígenas Cuna han habitado el Gran Darién, desde Urabá hasta Panamá. Las molas, es el tejido que realizan las mujeres, y en el plasman su
cosmovisión y elementos de la flora y la fauna de la región. El resguardo Cutí de Gilgal, en Unguía Chocó, es un territorio de indígenas Cuna, pero fue cedido por estos, a los indígenas Embera en los años 80 para que lo ocuparan. Los Cuna no quisieron habitarlo después que el territorio fue invadido por colonos y se trasladaron a Panamá, donde viven desde entonces.

 


La cicatriz del ombligo 

 

Al nacer, 
madre sembró mi ombligo en esta tierra. 
Tiene mi corazón, 
raíz de mangle de sus pantanos.
No pretendan que amamante mi ser 
un seno ajeno,
crecí en su pecho:
abrazada a las ramas de los higuerones,
 esculcando los nidos, 
que hacen las despeinadas
 raíces del pichindé (2)
 luego de las crecientes.

Crecí hablando con Caragabí
 dibujando en la piedra
 el camino de las estrellas.
Mi casa
tenía un techo de pájaros
y por paredes,
los fuertes brazos de un abarco.

Esa casa la habitaron
 las primeras mujeres de mí pueblo;
 instruidas por la gran Dabaibé 
recogieron los frutos,
en el cerro de los espíritus,
bajo los árboles amasaron el suelo
 para fabricar vasijas
y guardaron en ellas
el espíritu de nuestros muertos.

En la llanura,
húmeda y calurosa,
 tejieron canastos,
 siempre a la sombra,
por eso, el sol,
 a las abuelasde mis abuelas,
nunca les encrespó el cabello.

Los que no tienen su ombligo
enterrado aquí
han querido escarbar, 
para sacar el mío; 
cercenar mi lengua
 para que no cuente.

Cortaron mi árbol de karrá,(3) 
la Madremonte (4)
no ha repicado sus tambores, 
y el Jaguar ya no afila sus garras.

El Choibá (5)
no resistió a las sierras, 
desaparecieron las canoas
cuando acabaron los balsos (6)
la misma planta,
pintó de verde el valle,
un rumor de botesprofana la corriente,
en el río:
deshuesados 
desfilan los espíritus de la selva.

2. Pichindé: También conocido como hachí o barbasquillo en algunas zonas del Chocó este arbusto crece de manera abundante en los ríos y quebradas del Darién Caribe Colombiano, los campesinos lo utilizan para reforestar y amarrar los barrancos, en sus raíces las nutrias de río reposan y cuando pasan las grandes crecientes que los lugareños llaman barremontes, el pichindé se despeina haciendo nidos con sus raíces en las orillas
3.  Karrá: Palabra  de  la  lengua  Embera  Katio.  Su  cuerpo  de  cinco  letras  narra  la ofensa, de lo que ha sido arrancado de raíz.
4.  Madremonte: La Madremonte también habita en el chocó, los que la han visto dicen que es: una mujer con cabellos largos, que carga en su cuerpo la selva. Los Embera señalan que parecido a la Madremonte existe un espíritu femenino muy poderoso Jaiwera. Si un Jaibaná o sabio tiene entre sus espíritus a Jaiwera, no necesitará buscar otros espíritus, porque ellos llegaran atraídos por el poder de lo femenino y así se convertirá en un gran Jaibaná.
5.  Choibá: Recibe también el nombre de Almendro, este árbol se conoce en el Chocó como el palo de piedra, por ser una de las maderas más finas que existen. Por eso, cuando las primeras sierras manuales llegaron a las montañas del Darién, durante mucho tiempo, estos gigantes de la selva permanecieron intocables: porque se necesitaban muchos días de trabajo para derribarlos. El Choibá es usado en la construcción de los techos de las casas por su durabilidad y también en el cepo que instalan en los exteriores los pueblos indígenas, para inmovilizar a los que han cometido alguna falta; esta madera resiste por años los aguaceros y la humedad de la selva tropical.
6.  Balsos: El árbol de Balso es el icopor vegetal por ser una madera liviana. Se emplea para fabricar pequeñas canoas o balsas para atravesar los ríos. Por eso, los niños en el Chocó utilizan el Balso para hacer artesanías: su talla fácil, permite distintas manualidades como pequeños botes que pueden flotar solos en la corriente. El Balso es empleado por el Jaibaná -médico o sabio- de pueblos Embera Dóbida especialmente, para fabricar pequeños muñequitos que representan los protectores del mundo espiritual, estos muñequitos se cuelgan en las entradas de las viviendas y de esta manera se protege la casa de ataques espirituales.

                              (Premio Casa de poesia Silva 2020)  

 

Gilgal (7)

Rincón del mundo
donde el día cojea,
en sus minuteros.

Allí, cuando niños
convocados
por luciérnagas,
desfilábamos,
bajo las escasas
lámparas de sus calles.

El río, nos citaba
para sentir en los pies,

la tibieza de los basaltos (8)
en sus orillas.

El señor Bolaños,
hombre de pies anchos,
con sus abarcas,
recorría las sendas de los higuerones.
Él, tenía unos burros, que guardaba,
en un cerco de alambre de púas.


Nosotros sacábamos a los animales
para montarlos,
recorríamos sobre ellos
los caminos de los indígenas;
y los abandonábamos,
cuando nos dolían las nalgas.
Él,
prorrumpía en improperios
cada mañana,
cuando no encontraba a los jumentos.
Juraba venganza hasta el final de sus días.
A tiempo de hoy,
temo escribir estas palabras.

Gilgal
donde todo ha llegado tarde,
incluso la muerte.
Ella atravesó el golfo,
cuando los cadáveres
eran abono en las bananeras de Urabá.

Por esos días,
las botas de caucho,
ensuciaban los corredores de las casas.
Los perros aullaban,
la ausencia de sus amos,
y las familias,
escribieron versículos en sus puertas,
para que el ángel de la muerte
no los visitara.

Los niños
vimos otras luciérnagas
iluminar el cielo.
A martillazos
nos guardaron la risa.
No tuvimos tiempo
de contarle al río,
porqué incumplimos
la cita en los basaltos.


Como las Auras (9)
que atraviesan el hemisferio,
llegando a tu golfo a refugiarse del frío,
vuelvo a descansar en tu regazo,
Mi cuerpo brota del amor recién nacido.
Y en una noche de estrellas refundidas,
me ha vuelto a susurrar la selva:
¡Estas en casa! 

7.  Gilgal: La fundación del corregimiento unguieño llamado Gilgal se dio a finales de los años 40, por ese entonces llegaron familias protestantes, venidas de Córdoba y Sucre especialmente. Gilgal hace alusión a el primer campamento que erigió el pueblo de Israel después de haber cruzado el Jordán y significa: circulo de piedras (Jos 4:19-20). Casimiro Mercado, Manuel Pardo y Rafael Vidal y la familia Reyes Coronado, son algunos
de los nombres y apellidos de los primeros colonos que erigieron sus ranchos para crear este poblado. Don Manuel acostumbrado a la aridez de su tierra natal, abrazaba y lloraba sobre los árboles gigantes, donde los
nidos de Oropéndolas se bamboleaban pendidos de sus copas.
8.  Basaltos: Nacidos en la cordillera más joven de Colombia, la occidental. Los Basaltos son rocas verdosas, lisas, la mayoría redondeadas por el agua, la rudeza de setenta millones de años, desaparece con facilidad al golpearlas contra otra roca, pues se quiebran fácilmente. Los Basaltos dan esa coloración
verde profundo, a los ríos que bajan de la serranía del Darién.
9.   Auras: Al finalizar cada año, en el golfo de Urabá se ven cientos de aves surcar el cielo, en ocasiones son tantas que forman pequeñas nubecillas negras que se destacan en la atmósfera veraniega. Otras tantas veces la bandada se desperdiga en una línea recta que pareciera cortara el cielo. Estos buitres de cabeza roja, anidan en los pastizales y en los manglares vecinos a las ciénagas de Unguía. La torpeza al iniciar su vuelo, no opaca su reinado en las alturas de corrientes cálidas.

 


El Pilón

Tallado del corazón
de un Almendro:
El Pilón de la casa,
era fuerte.
Semejante a las almas,
que soportan el sufrimiento.
Temprano en la mañana,
pilaban el maíz para las gallinas
y la mazamorra del almuerzo.
La abuela decía,
que así, daba mejor caldo.
La natilla
en épocas decembrinas,
tenía mérito, sólo cuando se pilaba.
En el Pilón,
se trituraba el plátano
para hacer coladas,
y todo lo que se podía machacar,
cuando el molino se dañaba.
Como un bembé28
en noches chocoanas,
brincaban las semillas del arroz,
al evitar que las manos del Pilón,
ufanaran su desnudez.
El golpe seco de la madera,
retumbaba en los ranchos.

Eufonía ancestral,
que parecía golpeaba el alma.
El sonido,
que estallaba en el patio:
Era la promesa,
de un plato servido.
Una danza cadenciosa,
que terminaba,
cuando las últimas cascarillas de arroz,
teñían el suelo de pajizo.
Recio Pilón,
que dormitas en el patio.
Reflejas en lustroso cuenco,
la cara de la noche.
Recoges en tu ombligo,
lágrimas de las tormentas
y la oscuridad que hostiga al rayo.
Has abrigado en tu seno,
estrellas fugaces,
antes de convertirse en deseo.
Tosco Pilón,
que serviste de carro,
al rodar por la platea de la infancia.
Hoy,
reposas en un rincón de la casa,
evocas la añoranza de otros días,
cuando los hombres,
tenían tiempo,
para contemplar el ocaso.

 

Oponómo (10)

La soledad
habitó el tambo.
Trenzó bejucos
en caminos
iluminados por la luna,
nadie escuchó
el canto del Barákoko (11).
Embera,
dejó la tierra.
Lejos de casa,
habitó entre capunia (12).
La tristeza,
acompañó los pasos.
Olvidó trenzar el korá (13).

10.  Oponómo: En la lengua de los Embera Katío, esta palabra habrá de bautizar a un ser femenino, pero el espíritu de este nombre encierra los olores y perfumes que habitan la montaña.
11.  Barakoko: Es un ser primordial que tomó la forma de una lechuza, aquella que en las noches, cuando extraña a su amado le canta, mientras mira al cielo. Cuentan los mayores Embera que ella es la esposa de Caragabí, ese mismo ser que habita los cielos llamado luna.
12.  Capunia: El mundo Embera está compuesto de grandes familias y esas familias se comprenden porque hablan una misma lengua. Entonces todo aquel que habla la lengua del colono, español, castellano u otra lengua extranjera, para ellos recibe el nombre de Capunia o kapunia.
13.  Korá: Tejido de la hoja de la iraca, el canasto Korá tiene una boca ancha, para guardar los frutos de las cosechas, son hechos con la rapidez del colibrí. En las ocasiones en que son hechos con bejucos de la montaña, estos canastos se convierten en un cofre que guarda las cosas importantes.

 


Yadira Rosa Vidal Villadiego, nació un 19 de agosto de 1986, en Gilgal, un corregimiento del municipio de Unguía, en el departamento del Chocó, Colombia. Esta escritora se profesionaliza en Antropología por lo que comienza su proceso de escritura con textos académicos sobre geografía y paisaje a partir del 2011. Desde entonces su trabajo se ha centrado en la defensa de los derechos territoriales de las comunidades negras e indígenas, pues es titulada como Especialista en Derecho Internacional Humanitario y Especialista en Lúdica Educativa.

Para el 2018  publica su libro Río arriba, que gana la convocatoria a estímulos del Ministerio de Cultura, en la modalidad de Beca de circulación Internacional. En 2020, su poema La cicatriz del ombligo recibió premio nacional de poesía Decir es Mostrar de Casa Silva. En el año 2021 el poema Partería es ganador del primer puesto en el concurso nacional de talleres de escritura RELATA en la misma semana en que se anuncia la reedición de Río arriba como libro ganador de la Convocatoria publicación de obras de autoras colombianas, pertenecientes a Grupos étnicos o grupos de interés, del Ministerio de Cultura de Colombia.

Última actualización: 25/04/2022