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Elkin Restrepo (Colombia)

Por: Elkin Restrepo

 

Chamanismo

Hay un orden en el mundo que no debo tocar
y que destella en mis momentos de trance, en mis ratos de meditación.
Hay una magia, una providencia, que da una razón bella
del suceso más simple y que ahonda aún más al más complejo.
Hay una luz que transfigura y pone a reverberar todo cuanto existe
y vuelve suficiente lo insuficiente.
En mis sueños, emposados por el sabor del bebedizo, voy
donde
quiero ir
y cambio al animal o criatura que quiera ser.

En mis sueños, lisos o deformes, anudo la voluntad de dioses y hombres
y escruto en sus señales y designios.
En mis sueños oigo voces y a los antepasados que insisten
en que es indestructible la alianza entre los vivos, los
muertos y el Jaguar.

Rango

Sabía, sin mucha razón,
que alguien venía.

Ignoraba quién,
pero alguien venía.

Este era el día
¿cómo no marcar la fecha?
de una dicha imprevista.

El lugar, la mesa,
los preparativos,
imponían un cuidado.

Alguien venía.

Abrió la puerta.

Su apretado corazón
midió la espera.

El rango le inquietaba,
el poder de su belleza.

¡Jamás su expectativa
había sido tanta!

Alguien venía.

Esperó y esperó.

Nadie vino.

Pero supo
(con mucha razón)
que a su vida daba valor,
¡y en qué medida!,
aquella espera.

Huésped

 

Viniste a mí
sin darme aviso.

Ningún sueño presagiaba
tu paso de cometa,

ni advertía
acerca del mal
que roba
lo que está seguro.
Pronto debí servir
a quien tenía modales
de huésped
y alma compuesta
con rosas de la luna.

Con besos y argucias,
con ultrajante lengua,
te tomaste la casa
y te quedaste a vivir en ella.

Y dueña te hiciste
de lo que no era tuyo.

El don

 

Ningún lugar mejor
que la ciudad
para pensar en ciervos
y bosques,

para hacer del momento
una pura ensoñación,

la vida que queremos
y no existe,
o existe en otra parte.

Venados, osos, perros,
montes y lagos,
y en el camino que traza
el candil
de una luna de hielo,
un hombre
con la pieza de caza
a cuestas.

Por un instante
soy aquél
que, primitivo,
se libra al destino
de un mundo naciente y áureo.
Y pacta acuerdos
con la ruda Ley
que le ofrece por sueño
la vida.

La vida salvaje y bella,
donde copular, cazar, pescar,
cambiar con el tiempo nómade,
es suficiente,
y donde no cabe
ilusión distinta
a la labor de cada día,
y el sueño es el simple
descanso,

el dios que vela tus fatigas.

Y vivir, el don.

 


Elkin Restrepo nació en Medellín en 1942. Es poeta, narrador, dibujante y grabador. En 1968 ganó el Premio Nacional de Poesía Vanguardia, El Siglo con su libro Bla, bla, bla. Ha publicado los libros: La sombra de otros lugares (1973); Memorias del mundo (1974); Lugar de invocaciones (1977); La palabra sin reino (1982); Retratos de artistas (1983); Absorto escuchando el cercano canto de sirenas (1985) y La Dádiva (1991). Es Abogado de la Universidad de Antioquia, y Profesor Titular de Literatura de la misma Universidad. Fue cofundador y codirector de la Revista Acuarimantina y actualmente es codirector de la Revista Poesía y de la Revista Deshora. Ha publicado los libros en prosa: Fábulas (1991) y Sueños (1993). Poemas y textos suyos han sido traducidos al inglés, francés, ruso, y hebreo. Publicaciones en antologías y revistas de México, Estados Unidos, España, Francia, Argentina., Venezuela, Alemania, Rusia, Israel, Cuba. Actualmente dirige un Taller de Lecturas Literarias para profesionales de las distintas áreas en la Biblioteca Pública Piloto de Medellín. Ha sido invitado a Congresos de Escritores y Ferias del Libro en Estados Unidos, Israel y Venezuela.

Última actualización: 16/04/2021