Festival Internacional de Poesía de Medellín

CONSUELO HERNÁNDEZ
(Colombia, 1957)

 

LEY DE LOS BEDUINOS

            Salí de la tierra prometida
al desierto sin límites 
bordeando las dunas y el Mar Rojo
los campamentos de mi ralea
dueña absoluta de la libertad que necesito
para huir en busca de un oasis
de un sendero sin fronteras.

            Con los beduinos saboreo el café
más amargo de mi vida
(aunque nací en una finca de cafetos)
la tristeza empozada en nuestra separación...
Tantos siglos detenidos en este saloncito
con todo el firmamento como techo
sin más muros que la luz
y aire del Mar Rojo que me besa la piel.
            Con los beduinos saboreo el café
más dulce de mi vida
porque dulce es el sabor de los rencuentros
y soy un miembro más de la nomadería.        
            Con su legión quiero marchar
con su alegría
marcar libre la arena del desierto
con la certeza con que escribo
sin nadie que me imponga cada día
el punto cardinal de mi destino.
            Que nadie me diga
a dónde llevo a pastar a mis camellos
ni cual arena es apta para el viaje
o para levantar mi tienda de campaña.
Profeso la religión de este desierto.
Voy con las ovejas, con las cabras
ladeándome en la giba de un camello
como el caracol me desplazo con mi casa acuestas.

            Con los beduinos saboreo otro café
más amargo que el primero
porque amargo es el sabor de la tristeza
que dejamos al partir
de los seres que nos aman
de la tierra más amada.
VOCACIÓN DE VÉRTIGO
                    
La poeta no habla para seres débiles
ni siquiera para moderados
por su boca hablan
los grandemente ardientes.

Mide a pulgadas su seguir
y va hasta el último puerto,
su función es viajar
por rutas sin trazar.
 
No busca felicidad
ni se engaña con fantasiosas promesas
agotarse en la travesía es su destino
hasta llegar a la cumbre más alta
y desde allí
saborear sin vértigo
todos los abismos....


                    
                                                           De Solo de violín

MI VIAJE ESPACIAL

            En edificios herméticos
dejé buena parte de mi vida
en una expedición sin condiciones.
            Caminé con la insignificancia de la hormiga
indagando cómo poblar galaxias
el cuerpo me estorbaba
la ingravidez me desafiaba
en el silencio sideral que lastimaba.
            En primer viaje –recuerdo–
de blanco me vestí con las articulaciones móviles
e instrucciones para regular el aire,
el agua, el calor y hasta el amor.
            Gracias al "pathfinder" supe del tiempo,
de los vientos, del suelo, de las rocas
y de mis huellas en la superficie de cosas sin nombre.
            La vida microbiana ya me era familiar;
después de todo, qué soy sino un grupo de microbios
aliados en la arquitectura de mi cuerpo.
            En el vacío, aprendí a soñar
en la totalidad de los posibles
y descubrí que la ética es otra manifestación de lo arbitrario.

Entonces descubrí cómo jugar.
 
            Mi experiencia se coloreaba de comida psíquica,
energía atómica, viajes astrales
y desesperación frente al enemigo.
            Desalojada del centro del universo
hallé diablos que extinguían las estrellas
y ángeles con ramilletes de flores siderales.
            Después de varios años
eché a andar sacudiéndome los huesos
porque viajar es atrapar la poesía
es desvelar al mundo la verdad
de la aparente luminosidad de las estrellas.

ADIÓS EN EL AEROPUERTO

Te dije adiós en ese rincón del aeropuerto
me hacía sufrir el cambio de estaciones
no puedo compartir mi pan de náufrago
me mareo ante tantas avenidas ya cruzadas
y que siempre tienen algún límite.

Sin embargo, mis labios aún tiemblan
y mi carne palpita todavía
de sólo pensar en tu espada prodigiosa
que abrió mi secreto cofre de alegrías.

DIALÉCTICA DE UNA INFANCIA
                     Después de escuchar "Pied Piper Fantasy" de Corigliano.

I

¡Oh refugio de la paz perdida!
llegaban las ratas saltarinas de la noche
ni flauta, ni flama suficiente
ruinaban, roían, rodaban en despeinadas tinieblas...

Los gritos diluidos
en el rojo de tu rostro 
anticipo de orgasmos y de iras
la soledad, visitante clandestina,
la vida contradicha
el miedo atrapado en un pozo...
y el dolor alado
del instinto primordial encarcelado.

Las ratas corrían con la noche tenue
trenzando el fuego
agonizaba el viento
y se desplomaba el día entre huidizas sombras.

Sentías las sombras sola
hilvanando en tus labios la palabra
la voz que la garganta aún no suelta
y contabas las olas con los futuros barcos
los viajes espaciales, los aviones caídos.

Contabas sola, como siempre,
las alas de mariposas quemadas en las llamas
los cantos de los grillos
el rebuznar del burro
y el bramido de la vaca.
Y sin saberlo,
contaste los pasos del último caminante
por los caminos de paz.

 

II

En tu vieja cama duerme todavía
el silbar de los vecinos
el silencio que llegaba a tu alma,
el mundo que desaparecía,
ese volcán enorme que explotaba en mil ríos
mil colores, mil lavas,
las mil temperaturas
que rodaban por la noche inmensa...

La noche era tu día
y las ratas se dejaban seducir por la flauta
y de nuevo el silencio,
y la muerte pisoteando tus sueños.

                                                           De Manual de peregrina

 

HAGO TRIZAS EL MIEDO

El miedo me sigue
en la luna pagana
y el paso asesino
en la luz de los coches
a la hora imprevista
de la estrella más alta.
 
Viene con el vuelo del ave a medianoche
con el aullar del perro que ha perdido a su amo,
con el crujir del árbol que derriban los rayos.
 
Yo lo desafío minuto a minuto
a mostrarse entre luces
a rotar con la tierra bajo cuatro estaciones
a ahogarse en la lluvia voraz que me visita.
 
Pero el miedo trajina mis calles,
con el llanto anónimo de los peregrinos.
En el repicar de campanas
galopa en disfraces
y destempla mi canto.
 
Por eso hoy decido por un sol entero
hago trizas mi llanto,
hago trizas este miedo maldito
y con paso seguro
voy a la cotidiana claridad de la lámpara.

 

FESTÍN DE LOS CUATRO ELEMENTOS


 

El viento abre sus fauces y respira

Hambre tienes ¡Oh viento!
hambre de vidas
de mujeres y hombres que aderecen tu mesa
silencia al pájaro en el monte más alto
multiplicas los muertos y cosechas olvidos.
 
Hambre tienes ¡Oh tierra!
hambre de espacio
de carne de todas las especies
y te alías al viento que le brinda alimento.
 
Hambre tienes ¡Oh río!
hambre de gritos de horror
de patadas de ahogados
de curvas desnudas
del ojos con mirar indefenso
mientras les siegas la vida.
 
He visto en llamas el volcán
las ruinas que deja el huracán
los cementerios que improvisa el terremoto
siento algo incontenible en la garganta...
 
¡Su fiesta es la feria de la muerte!
e invitaba a un río que se antojaba otro
delineaba nuevo curso pavoroso.
 
Ya no veré más a María
sirviendo una sopa en Chinandega
ni a Luvina con sus hijos
en su caballo famélico
se ha ido Tony con el Jazz y sus sueños intactos.
 
Sin develar la aritmética exacta de la vida
en la propia culminación de su festejo
pasa la orgía de los cuatro elementos.

 

VOZ DEL HURACÁN

 
Como loco escapado de manicomio público
con las ropas en desorden
y los cabellos al aire
pasa el huracán
con traje de larga cola
estremeciendo paisajes.
 
Mil mensajeros navegan
en sus largos silabeos
de su lengua sin garganta...
mi angustia no los descifra.
 
Ajusta cuentas de guerras
altos clamores de paz
y deseos de abundancia
el huracán grita a voces
pero nadie lo comprende.
 
Como la rana que nunca
salir de su pozo supo
como el avestruz que oculta
la cabeza ante el peligro
entre los ranchos seguros
entre los abrigos nuevos
se salvan muchos oídos
de los reclamos del viento.
 
Pero el huracán arrecia
domesticando ciudades
desbordando ríos y mares
marcando la geografía
con los pasos de su danza.
 
Invisible se va dejando
las huellas de su visita.
y nadie,
nadie descifra su rabioso silabeo.

 

RESIDUOS

Otro programa ha vuelto trizas mis sueños
me ha dejado en una vigilia de narcóticos
con la lengua seca pegada al pavimento...

En esta patria prestada me debato
entre la guerra
y el calcular galaxias
entre viajes espaciales
y anuncios comerciales…

Pero todo se aprende
 
y yo aprendí
a llevar oculta mi tristeza
a diluirme en el silencio
y a transmutar en néctares y en frutos
los pozos de mis lluvias interiores.

 IRA

Ira, me invadiste cuando mis anhelos se truncaron
cuando no pude hacer nada ante tanta injusticia
cuando estrujaron mis senos
hasta hacerme gritar de sufrimiento
y nadie vino a defenderme…

Cuando asesinos golpearon a mi vecina
y un grito sordo se ahogó en mi garganta.
Cuando rogué por una luz más cierta
y la picota de la ironía cayó en mi palabra.

Ira tengo del que me abandonó
cuando me jugué todo en un instante de locura
ira del que no supo darse entero en la pelea
del que escondió la mano que lanzó la piedra
de esta incesante lucha a puño limpio
del mezquino con alma de payaso.

Es lama  adherida a mi garganta…
la ira del mundo que me tocó
de las guerra de Irak, de kosovo y de Colombia
del terremoto, del tsunami, y de Katrina…

Hoy corto la cizaña
sus hojas en mi boca
como santo hipócrita se presentan
a pedir disculpas.

Ayúdenme a cambiar la ira en alegría
en el verde apacible de una primavera
intermitente
entre el rojo sulfuroso de esta tarde.

Señor,
te doy toda mi ira
te la cambio por una sola moneda de tu luz
De  Poemas de escombros y cenizas

A MI PADRE
 In memoriam
 

Sellada y muda está la casa que dejaste
sin tus pasos que anunciaban la mañana
los cuartos son enormes
tienen todos la medida de tu ausencia...
Los postes del alar se han vuelto frágiles
hasta miedo me da pasarlos cerca...
Ya no hay risa en la pintura de las puertas
ni paz en el color de las paredes.

Todo se ha sometido a tu silencio.

¿En qué mundo te encuentras?
¿Dónde se despliega tu experiencia,
tu gusto por el poema y la cerveza?
¿Con quien mantienes los diálogos sin prisa?
 ¿Quién escucha tus reclamos y tus sueños?

Siempre fuiste un cóndor,
¡libre, indomable!
planeador de horizontes
nunca copulaste con el miedo
ni pronunciaste la palabra pereza...
 
Dime si sigues siempre listo
a sanar las heridas de tu gente,
a poner los puntos en las íes
y llamar a las cosas por su nombre.

yo sigo nostalgiando tu cariño
ardiendo bajo el sol que te sonríe...
hasta el perro extraña tus regaños
y por las noches aúlla a tu presencia

La puerta se ha cerrado
es inútil  que te llame, que te busque
sentado allí en tu lecho leyendo tus poemas favoritos
rogándome que me quede...

Y ahora es tarde, ya no estás
 quién me librará de las pirañas
sin saberlo tú fuiste mi coraza
mi caballero andante
mi héroe protector en las tormentas.... 

¿Quién me salvará de los cuartos sin ventanas,
de las lluvias invisibles de mi alma,
de esas separaciones dolorosas,
de esa cicatriz que nunca sana?

Te fuiste dejando en todas partes
tus sabias palabras y tu risa...
¿Mas dónde estás ahora
y a dónde voy yo que no me siga tu presencia
y este dolor inmenso de tu ausencia?

 REALIDAD VIRTUAL

Mientras cae la tenue luz de la tarde
sobre la azul pantalla de Internet
me deslizo por las calles de mi infancia
y revivo en medio de este mundo
que nos deja cada vez más solos
el calor de la palma de tus manos
recorriendo mi perfil virgen de caricias
con lenguaje de labios y sonido de palabras...

Entonces, la piel nos era absolutamente necesaria
y el sonar de tus zapatos en mi calle
era la nota inconfundible de mi música.
extraño en las tardes tus visitas 
cuando mi casa era tu casa y tu casa era la mía...

Pero ya no nos amamos piel con piel
comunicarnos cara a cara es un milagro
sentir tu aliento cercano, ya no ocurre.
Ahora tenemos amigos virtuales,
realidad virtual,
amor virtual
y belleza virtual...

A los seres más queridos no los veo desde hace años
nos escribimos correos electrónicos
sin la ansiada huella de la mano.

Casi olvidamos la mesa compañía
los humanos escasean en mi paisaje.
Vivimos un tiempo de avariciosas guerras
sumisos a la red que absorbió el tacto
si volvieras, no sabrías
cómo orientarte en este nuevo reino tecnocrático.

 

LA INMIGRANTE

Mujer que caminas noche y día
con tu llave inmemorial
das nacimiento a la palabra veraz
atraviesas el río
y nadie te reconoce
te mojas, sudas, pierdes tus zapatos.

“¡Infeliz! No tienes nada.”

Otra jornada drogada de cansancio
no puedes verbalizar tus injurias
pero eres sabia aunque te encuentren infraganti.

Te interrogan: ¿Quién eres? ¿De dónde vienes?
¿Qué buscas en esta tierra que ya tiene dueños
y fronteras y murallas y hermanos que saben de la muerte lenta?

Al espacio de tu linaje antiguo
vuelves como sombra que releo
en tu luminosa faz el fuego no termina
escapas, caes, te levantas, te sacudes,
hablas en tu lengua de tortilla
muerdes tus palabras de café
y no te dejas moler por la nostalgia…
 
Tu canto se ahoga
se alejan las salidas
tu identidad se reduce para siempre.

No entiendes de visas
ni de planetas fragmentados 
aprendes a decir “good morning”
pero a nadie le interesa “how you are”
ni que estés habitada por un hijo sepultado en el desierto
por el sueño de un empleo
de un escondite donde dormir en paz.

Yo también soy la ruptura de la costura
y aquí adentro no se disipa la niebla.
Y me sucede que miro en tu espejo y me veo.

Inéditos

 

Consuelo Hernández nació en Antioquia, Colombia, en 1957. Actualmente reside en los Estados Unidos.  Es profesora de literaturas y lenguas hispánicas en la American University de Washington.  Fue finalista del certamen literario Letras de Oro en 1988 y del Concurso Internacional de Poesía "Ciudad de Melilla" (España) en 1997. Tiene a su haber dos libros de poesía Voces de la soledad (1982), Solo de violín (1997) y Manual de peregrina. Consuelo Hernández ha realizado lecturas de sus poemas en distintos lugares del mundo.  Su libro de investigación Álvaro Mutis: una estética del deterioro fue publicado por Monte Ávila (Venezuela) en 1996.

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