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Manuel Orestes Nieto (Panamá)

Por: Manuel Orestes Nieto

De El Cristal entre la luz (Fragmento)

1.

En ti vivió siempre un caballo de madera. Los dioses
que inventamos tuvieron miedo a perder
el sentido, como faros que a nadie guían.
De piedra hicimos nuestra ciudad y también
de muertos callados.
De las esquirlas del amor quedó su cicatriz.
Y no hubo vencedor para la hazaña.

En ti la abeja construyó su panal. No hubo siglo
en que no resucitaras de cuerpo en cuerpo de mujer.
De años de esperar los navíos del regreso
se pobló nuestro tiempo.
En las primeras hojas de café está escrito:
volverá una legión a marcha forzada
a buscar sus héroes y no habrá murallas
que se resistan.
Entre tanto, cabalgó el jinete y se multiplicó
la miel.

 

POETA DE UTILIDAD PÚBLICA

 

1.

 

La poesía te escoge, no la escoges.

Te acoge, como un tibio vientre de mujer
en el centro del amor.
Todo lo da en el acto de saber
que todo le debe ser quitado.

No trama, teje para otros. A veces con dolor.

Su principal virtud consiste
en maltratarte lo gratuito.

Acosar la turbiedad de tus días, es su oficio.

2.

Exorcizarte
para que puedan vivir contigo
las vidas que rondan en los diámetros
que es capaz de trazar tu corazón.

Te abandona cuando intentas sortear
sus consecuencias.

Huye de los lugares donde la imaginación
y el asombro han muerto
y evita pasar por donde cohabitan
los ruines de espíritu.

Está hecha de presencias
porque tiene el don de desdoblarse
sin dejar de ser entera.

3.

Hija de la palabra
la han vituperado sin poder tocarla.

Hermana de la historia
ha sido quemada y puesta bajo custodia
de los carceleros.

Con esa cualidad única
de no necesitar del reposo,
no desfallece ni conoce la fatiga.

Falsificados sus textos,
deshonrados sus leales oficiantes,
distorsionada hasta el cansancio,
prefiere la ruta del viajero
antes que vivir en los templos
que pudo edificar
por la magnitud de su luz.

 

4.

Humilde como ella sola,
entra sin ruido en la casa del hombre,
barre sus rincones,
limpia el polvo más apartado,
repara lo roído
y se encarga de lo roto.

Vidente de los hechos
con que se cuenta el tiempo,
la edad y lo pleno
de la conmoción de quienes se reúnen.

Andamio de lo venidero.
Fragua, constancia,
fuelle, criadora.

 

5.

Ante ti
hay una vergüenza confesa que aspira
a su purificación.

Alguien que ha desenterrado su piedra angular
para rehacer su pirámide
antes de que la maleza la oculte.

Has clamado porque se detenga
el sacrificio irracional
y la rajadura
de los bárbaros se cierre.

Te has interpuesto
entre la daga y lo indefenso.

Aprendiste que la conmiseración
tiene sus surtidores
en el ojo de agua de lo injusto.

A pesar de tus razones,
te tocó errar como los despatriados forzosos,
cercados y reducidos a la prohibición.

Y te han llevado en andas
largas filas de hombres serios,
estremecidos hasta la perturbación
por lo que puede provocar
la ignominia.

 

6.

Han querido hacer madre de la lamentación
y la desesperanza.

Velada de colorete, gracia de feria.

Te han prendido inciensos
y construido urnas de cristal.

Han difundido , sin cesar,
que naciste para el ensueño y que la vida
poco tiene que ver con tus costumbres.

Han tratado de adornarte
como joya de escaparte
y te han regalado todos los espejos
para ver en ellos
reflejadas sus conciencias.
 

Y tu has sabido decirles que no.


Manuel Orestes Nieto fundó y dirigió la revista Prisma. Recibió el premio Casa de las Américas en 1975 por el libro Poeta de utilidad pública. Ha publicado además los libros : Poemas al hombre de la calle (1970), Diminuto país de gigantes crímenes (1973), Reconstrucción de los hechos (1973), De monstruos y palomas y otros poemas (1974), Dar la cara (1975) y Panamá en la memoria de los mares (1983), entre otros

Última actualización: 21/10/2021